OCTAVO TOMO: LA "TIPOLOGÍA ABERRO" DE LA ÉTICA NOOLÓGICA

Sabiduría Hiperbórea.
Yo Verdadero
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OCTAVO TOMO: LA "TIPOLOGÍA ABERRO" DE LA ÉTICA NOOLÓGICA

Mensaje por Yo Verdadero » 03 Oct 2020 03:31

NIMROD DE ROSARIO



FUNDAMENTOS

DE LA

SABIDURÍA HIPERBÓREA

PARTE II

TOMO VIII










OCTAVO TOMO: LA "TIPOLOGÍA ABERRO" DE LA ÉTICA NOOLÓGICA
A - Descripción específica de los tipos
Comenzaremos recordando que la Sabiduría Hiperbórea, atendiendo a la HERENCIA HIPERBÓREA, al Símbolo del Origen que encadena el Espíritu, distingue en la humanidad tres clases de hombres:

A – los ANIMALES-HOMBRES o PASÚ, casi inexistentes hoy día en estado puro pero presentes como "tendencia animal" en todo virya, debido a la herencia genética del Arquetipo Manú original.

B – los hombres semidivinos o VIRYAS: se dividen a su vez en VIRYAS DEPIERTOS y VIRYAS DORMIDOS, según que predomine en ellos la herencia hiperbórea de la sangre o la tendencia animal del pasú.

C – los Hiperbóreos Inmortales o SIDDHAS, cuya existencia se encuentra fuera de todas las determinaciones materiales.

De estas tres clases de hombres, con los viryas perdidos quienes integran la mayor parte de la humanidad y, naturalmente, es dentro de su conjunto donde se encuentra el "objetive group" cuyo tipo psicológico deseamos conocer. En la figura 97 se puede observar un cuadro sinóptico que resume cuanto venimos diciendo.

Comprobamos así que la tipología Aberro se basa en la distinción de tres características psicológicas del virya perdido INHERENTES A SU COMPORTAMIENTO FRENTE AL SÍMBOLO SAGRADO, esto es, el acto ético fundamental: el Yo frente al símbolo sagrado. Se trata, pues, de tipos sumamente específicos, cuya descripción debe ser en extremo precisa si se pretende evitar confusiones y malentendidos. Pero el criterio adoptado, a pesar de su rigor, tiene una gran ventaja que conviene poner de relieve.

Hemos explicado en varias oportunidades, que el virya perdido se transforma en "despierto" cuando consigue reorientarse hacia el origen. El virya despierto, aún cuando todavía no haya conquistado el Vril, ya no volverá a perderse nuevamente porque su Yo ha adquirido un permanente estado de alerta; ha reconocido el carácter bélico de su extravío y comprendido que sólo podrá liberarse de la cautividad material si toda su fuerza espiritual, su valor, su resolución, en fin, si toda su voluntad apunta hacia un único fin: el Retorno al Origen. Pero, tratándose de una situación esencialmente bélica, dicho tránsito sólo tendrá éxito si previamente se lo ha planificado; con otras palabras: hay que COGNOCER la manera de llegar; es decir, hay que poseer una Estrategia. Desde luego, por "Estrategia" entendemos el conocimiento del medio para arribar al fin del camino, un medio que puede ser alguna de las vías secretas de liberación, toda vez que ellas constituyen propiamente "modelos estratégicos generales". Es de la mayor importancia, entonces, saber de qué manera es posible CONOCER GNÓSTICAMENTE una vía secreta para disponer así de la necesaria ESTRATEGIA PROPIA. El Misterio del laberinto, cuya solución emplea la vía de la oposición estratégica y la técnica arquemónica, procura que el Yo perdido efectúe el salto inductivo desde el signo del laberinto exterior hasta el símbolo del laberinto interior: y es la gnosis del laberinto interior, como se explicó, la que permite establecer la DISTANCIA ESTRATÉGICA ENTRE EL YO PERDIDO Y EL SELBST. La percepción de esa distancia es lo que orienta al Yo y lo aproxima al centro del laberinto, donde se consumará su inmortalidad y se pondrá al alcance la posibilidad de liberar definitivamente al Espíritu del encadenamiento material. En este tránsito, entre que el Yo perdido consigue dominar el secreto del ángulo recto para ingresar a la plaza tau, se produce el "acto ético fundamental", el Yo frente al símbolo sagrado; es decir, el Yo, arrinconado contra la fenestra infernalis de la Runa Odal, se enfrenta con los símbolos sagrados que emergen en la esfera de luz e intentan fagocitar al sujeto consciente durante su emergencia. Y es entonces cuando el Yo debe exhibir la actitud graciosa luciférica, deteniendo el proceso del símbolo sagrado e ingresando en la plaza central tau. He aquí completo, el desarrollo de la Estrategia del laberinto, la Estrategia propia de todo Iniciado Hiperbóreo de la Orden de Caballeros Tirodal.

B – La Ley del Globo del acto ético fundamental
El principio fundamental, del cual parte la descripción tipológica, es el hecho de que los viryas perdidos suelen reaccionar de tres maneras diferentes frente al símbolo sagrado, es decir, durante el acto ético fundamental. Pero hemos de recordar, ante todo, que tal enfrentamiento, el Yo frente al símbolo sagrado, es un acto "interior", una situación propia de la estructura psíquica. El símbolo sagrado, en efecto, puede haber sido descubierto interiormente por la apercepción que el sujeto consciente, y el Yo perdido, realiza sobre una fantasía, o preceder de una percepción exterior, revelado por un Iniciador, por ejemplo: en este último caso, una vez introyectado, el símbolo actuará con toda su potencia directamente en la esfera de luz, análogamente a cualquier símbolo sagrado emergente. De manera que, sea cual fuere la procedencia del símbolo sagrado, el hecho es que éste APARECE ante la visión del Yo perdido y que existe la certeza de tal aparición. El símbolo sagrado APARECE en la esfera de luz, entonces, DIFERENCIADO y ENFRENTADO.

La aparición de un símbolo sagrado es siempre una experiencia impresionante, de allí que no le sea posible al Yo perdido mostrarse indiferente: el símbolo ES DIFERENTE E IMPRESIONA. Si un símbolo es verdaderamente sagrado, es decir, si representa a una verdad metafísica del más elevado orden, su aparición causará en el Yo perdido una impresión muy intensa, caracterizada por ciertos estados de ánimo típicos, tales como "asombro", "admiración", "sorpresa", "pasmo", "estupor", etc., que conviene resumir en un concepto: PERPLEJIDAD. Con otras palabras, LA APARICIÓN DEL SÍMBOLO SAGRADO CAUSA LA INMEDIATA PERPLEJIDAD DEL YO PERDIDO. Sin embargo, tal impresión no dura mucho tiempo e indefectiblemente sucede una reacción del Yo perdido. Quien adopta una de las tres actitudes mencionadas en el cuadro sinóptico de la figura 97: actitud lúdica, actitud sacralizante, o actitud graciosa luciférica.

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FIGURA 97

Vamos a destacar ahora un fenómeno que ocurre durante ese momento, cuando el símbolo sagrado se manifiesta a la conciencia, y que resulta determinante en las posibles reacciones del Yo perdido. Si tenemos presente que PERPLEJIDAD significa INCERTIDUMBRE, DUDA, VACILACIÓN, etc., es decir, "DETENCIÓN", podemos describir con precisión al fenómeno: CUANDO EL SUJETO CONSCIENTE SE DETIENE PERPLEJO FRENTE AL SÍMBOLO SAGRADO, ESTE PARECE "CRECER" ANTE SU MIRADA ATÓNITA. Este fenómeno es tanto más efectivo cuando el sujeto consciente ha resultado muy apabullado, ni siquiera se advierta tal "crecimiento" y, en cambio, se crea estar de improviso ante un horizonte semiótico inconmensurable. Es lo que ocurre con símbolos que representan deidades o Mitos, cuyo TAMAÑO RELATIVO con respecto a la conciencia, al esquema de sí mismo, parece extremadamente grande... y capaces incluso de aplastar a algunas mentes débiles. La actitud sacralizante, según se verá más adelante, es típica de aquellos viryas perdidos cuya voluntad resulta impotente para superar la ILUSIÓN DE TAMAÑO producida por el fenómeno de crecimiento del símbolo.

Porque, y esto hay que afirmarlo, LA RELACIÓN DE GRANDE A PEQUEÑO CON QUE UN SÍMBIOLO SAGRADO SE REFIERE A LA CONCIENCIA O ESQUEMA DE SÍ MISMO ES SÓLO UNA ILUSIÓN, UN ENGAÑO PRODUCIDO POR LA POTENCIA QUE SUS ARQUETIPOS INSUMEN EN LA EMERGENCIA. No hay, pues, símbolos sagrados "grandes" o "pequeños", mayores o menores, superiores o inferiores, etc., sino SÍMBOLOS SAGRADOS POTENTES O IMPOTENTES PARA ACTUAR SOBRE LA CONCIENCIA O ESQUEMA DE SÍ MISMO, ES DECIR, SOBRE EL SUJETO CONSCIENTE Y EL YO PERDIDO. Vale decir, en el interior del virya, completando su totalidad psíquica, ESTÁN TODOS LOS SÍMBOLOS... Y NINGUNO ES "MAYOR" O "SUPERIOR" A LA CONCIENCIA MISMA, AL ESQUEMA DE SÍ MISMO. Es la poderosa potencia de algunos símbolos "sagrados" la que produce gran perplejidad en el Yo perdido y ocasiona la "ilusión de tamaño".

Para interpretar correctamente la naturaleza del fenómeno es necesario recordar el origen de esa potencia subyacente en los símbolos sagrados: los mitos estructurados en los esquemas de la estructura cultural o los correspondientes Arquetipos Universales o Mitos. Es evidente entonces que, SI EL SÍMBOLO SAGRADO CAUSANTE DE LA PERPLEJIDAD DEL YO PERDIDO REPRESENTA A UN ARQUETIPO ACTUAL, SU "CRECIMIENTO" HA DE PROVENIR DEL PROCESO EVOLUTIVO EN QUE ÉSTE INTENTA DESARROLLARSE. Con otras palabras, EL "CRECIMIENTO" ES LA FORMA COMO EL YO PERDIDO PERCIBE AL PROCESO DEL SÍMBOLO SAGRADO.

Como sabemos, el proceso sólo puede ser interrumpido por la acción volitiva del Yo. Si la voluntad, por caso, no fuese suficiente, el proceso del símbolo sagrado continuará hasta la entelequia, nutriéndose para su desarrollo, durante todo ese lapso, de energía tomada de la esfera de luz; esto significa que la esfera de luz se va identificando paulativamente con la representación arquetípica del símbolo sagrado o, también, que la emergencia del mito ocupa completamente la capacidad de la esfera de luz. Recordemos, a este respecto, lo dicho en la Primera Parte: "de la potencia con que un símbolo atraviese el umbral de conciencia depende la región de la esfera de luz en la que haya de manifestarse. El símbolo I', por ejemplo, se estabiliza frente al sujeto consciente en el nivel Ψ' (ver figura 21) el nivel de estabilización de toda representación consciente se alcanza en un sólo movimiento que comienza en la estructura cultural; en la figura 21, esto significa que el símbolo I' emerge desde el plano de significación hasta el nivel Ψ ' EN UN SÓLO MOVIMIENTO, progresivo hasta Ψ y brusco hasta Ψ ': EN EL NIVEL DE ESTABILIACIÓN ACABA LA EMERGENCIA Y COMIENZA EL PROCESO".

"La estabilidad de una representación es vivenciada por el sujeto como la "aparición" de la imagen, como un símbolo que de pronto emerge y se hace claro en la conciencia. Pero tal estabilidad no indica quietud sino que señala sólo un cambio en la actividad del símbolo: a partir de allí comienza un proceso entelequial que puede enajenar completamente la atención del sujeto a menos que éste disponga de suficiente energía, o sea, de voluntad, como para contrarestarlo" (página 147).

Sea como fuere lo efectivo es que; SI NO HAY VOLUNTAD DE SUBSTRAERSE AL PROCESO ARQUETÍPICO DEL SÍMBOLO SAGRADO, O SI ÉSTA ES INSUFICIENTE, EL PROCESO CONTINUA SU EVOLUCIÓN HACIA LA PERFEPCIÓN FINAL O ENTELEQUIA; O SEA: EL PROCESO SE ESTABILIZA. En esta conclusión de capital importancia puede advertirse que UNA RELACIÓN LUGA A LA "VOLUNTAD" Y A LA "ESTABILIDAD": es la relación conocida alegóricamente como LEY DEL GLOBO y que puede enunciarse así: A MENOR VOLUNTAD MAYOR ESTABILIDAD DEL PROCESO.

Si se interpreta correctamente la ley del globo se comprobará que la "ilusión de tamaño" es una expresión o "medida" de dicha ley y, por lo tanto, que tal "ILUSIÓN" depende de la relación entre ambos factores: la VOLUNTAD del Yo perdido y la ESTABILIDAD del proceso. Cabe destacar, sin embargo, que LA ILUSIÓN DE TAMAÑO, COMO EXPRESIÓN DE LA LEY DEL GLOBO, DA UNA MEDIDA "INVERSA" DE LA VOLUNTAD. Más claramente: supongamos que alguien se enfrenta con la visión de un símbolo cuya potencia produce en su Yo perdido un efecto apabullante, por ejemplo, un católico impresionado de santa perplejidad ante la aparición de un corazón sangrante coronado de espinas; la ley del globo afirma, en estos casos, que si el símbolo sagrado es apreciado como "enorme", "grande", "dilatado", "mayor", "superior", etc., tal ilusión de GRAN TAMAÑO, indica, INVERSAMENTE cuán CHICA es la voluntad. Percibir un símbolo "grande" es señal segura de una voluntad "pequeña" y, naturalmente, en el extremo de la escala, el "panteísta", cuya visión de "Dios" abarca la totalidad de cuanto es posible ver, según la ley del globo POSEE UNA VOLUNTAD INDIVIDUAL CASI INEXISTENTE.

Se comprende ahora que, estando los tres tipos psicológicos definidos por la reacción del Yo perdido frente al símbolo sagrado emergente, será la ley del globo quien determinará el grado de intensidad con que tal reacción se haga efectiva. Es conveniente, pues, profundizar en el conocimiento de la ley del globo. Esto se conseguirá en el siguiente artículo mediante una alegoría que permitirá, también, describir analógicamente a los tres tipos psicológicos.

C – La alegoría del Sr. Aberro y el globo
Dentro de la alegoría hay que distinguir dos momentos, caracterizados por escenas o iconos diferentes. En primer lugar, describiremos una escena y estableceremos algunas correspondencias analógicas; finalmente, observaremos la segunda escena y sacaremos conclusiones definitivas.

Dispuestas así las cosas podemos pasar a la primera escena. En ella vemos un cuarto de regulares dimensiones ocupado por el Sr. Aberro, quien se encuentra sorprendido por un suceso inesperado. En efecto, el Sr. Aberro es dueño de una garrafa llena a presión de una mezcla de gases muy valiosa, que constituye prácticamente toda su riqueza; no desea, pues, perder el gas por nada del mundo y, por eso, vigila periódicamente la válvula de venteo, asegurándose de que se encuentre bien cerrada. He aquí el motivo de la sorpresa: al mirar esta vez hacia la válvula comprueba que se encuentra abierta y que, por arriba de la garrafa, la figura heteromorfa de un globo polícromo se infla sin cesar. Frente a la aparición del globo el Sr. Aberro advierte, simultáneamente, varias cosas: que su valioso gas alimenta de modo constante la hinchazón del globo; que la policromía de su superficie cambiante le resulta muy atractiva; que, sin embargo, admira mucho más sus metamorfosis pues, aunque crece continuamente, nunca acaba de tomar una forma definitiva; etc. Y, ante una impresión de matices tan variados, y hasta contradictorios, el Sr. Aberro se detiene perplejo durante un largo instante, observando que aquel orbe neumático es (o se ha tornado) extremadamente grande.

No será dificultoso establecer los puntos análogos de una imagen alegórica tan simple. Así, el Sr. Aberro representa al Yo del virya perdido, perplejo frente a la aparición del símbolo sagrado. La "garrafa" equivale a un depósito de energía psíquica inconsciente y la "mezcla de gases" a dicha energía. Y la "válvula" corresponde al órgano, o función, por medio del cual la VOLUNTAD del Yo se manifiesta sobre el fenómeno.

Es evidente entonces que el "globo" es una figura análoga del símbolo sagrado. Si miramos bien veremos que el globo, con su continuo crecimiento, se muestra en mucho semejante AL PROCESO del símbolo sagrado. El globo, al igual que el símbolo, es al comienzo del fenómeno sólo un germen, pleno de propiedades potenciales; la válvula abierta permite que el soplo de los gases alimente al germen y desarrolle su potencia, actualizando "todas esas formas vistas por el Sr. Aberro" que no son más que "momentos" del fenómeno, "estados" o "fases" del proceso. También el símbolo sagrado, como el globo, es al comienzo del fenómeno sólo germen, es decir, puro signo potencial; el aporte nutricio de la energía psíquica inconsciente, que es "compuesta" (por arquetipos) como la "mezcla" (por gases), produce el desarrollo del germen-símbolo, cuyas propiedades se actualizan "en" la conciencia. No olvidemos en ningún momento que el proceso que estamos estudiando, la "aparición del símbolo sagrado", es aquel por el cual "se hace consciente" un símbolo y puede ser conocido: toda relación entre el Yo y un símbolo revela un grado de conocimiento consciente, sea que el Yo abarque al símbolo con el entendimiento o que éste se yerga, "inflado" y amenazador, ante un Yo impotente.

En la primera escena es la inflación del globo el sujeto dinámico que actúa objetivamente sobre el Sr. Aberro quien, por el contrario, permanece pasivo, "perplejo", frente al fenómeno. La segunda escena registra las posibles reacciones del Sr. Aberro que corresponden analógicamente a los tipos psicológicos. En resumen, la primera escena mostró la ACCIÓN del símbolo sagrado sobre el Yo perdido, es decir, la constitución del "acto ético fundamental"; la segunda mostrará la REACCIÓN del Yo perdido, reacción que debe interpretarse como la ACTITUD ÉTICA FUNDAMENTAL del Yo frente al símbolo sagrado y que define al tipo psicológico del virya perdido por su carácter lúdico, sacralizante o gracioso luciférico. Por motivos de claridad conviene separar la descripción de las tres actitudes típicas y presentarlas una por vez. La segunda escena viene, entonces, dividida en tres actos: I, II y III.

D – Descripción analógica de las actitudes "lúdica", "sacralizante" y "graciosa luciférica"
I – Actitud Lúdica
En tanto se disipaba la perplejidad, en el alma del Sr. Aberro debatían dos sentimientos encontrados: fascinación y ATRACCIÓN por el globo polícromo, y TEMOR hacia su proceso de crecimiento. De tal conflicto resultó triunfador el último contendiente y pronto el Sr. Aberro fue dominado por un miedo más intenso, que reemplazó su perplejidad y amenazaba con convertirse en pánico. Y la reacción del Sr. Aberro fue rápida y típica, no dando tiempo a que el globo se dilatara demasiado: huyó. Pero antes de huir dio un brusco manotazo y arrancó el globo del pico de la garrafa, llevándoselo consigo hacia el rincón del cuarto en el cual se refugió.

Para el Sr. Aberro el globo se transformó así en un juguete. Claro que aquello que tenía entre sus manos no se parecía en nada al globo que antes se expandiera sobre la garrafa y le fascinara con su belleza polícroma: NO DESPUÉS DE QUE EL GAS SE ESCAPARA DE SU INTERIOR Y SE TRANSFORMARA EN UNA MEMBRANA DESINFLADA. El globo, al iniciarse el fenómeno, era un germen cuya potencia polimorfa se desplegaría bajo la presión de los gases; sin gas el globo sería sólo una cascarilla de germen. Y mientras el Sr. Aberro jugaba con aquel cadáver en la garrafa la válvula continuaba abierta, perdiéndose "venteado" aquel precioso gas que había estado alimentando al globo.

II – Actitud Sacralizante
La "aparición" del globo causó una fuerte impresión en el Sr. Aberro. Al principio se sintió como conmocionado, helado de asombro, y, finalmente, maravillado. Tras una sucesión de estados semejantes el Sr. Aberro experimentó la convicción de que se hallaba ante una manifestación numinosa, un hecho sobrenatural, señal de una presencia divina o: la divinidad misma. En lugar de la perplejidad su Yo adoptó una actitud de contemplación extática del fenómeno; es decir: a la incertidumbre inicial sumó una pasividad aún mayor. Pero, en ese devenir, el globo continuaba creciendo continuamente, vale decir, el fenómeno se había ESTABILIZADO. Y cuando el globo fue suficientemente "grande", para la temerosa y prudente apreciación del Sr. Aberro, éste tuvo por cierto que aquello que era tan grande y bello debía ser necesariamente superior. Y sintiendo su alma disminuida frente a tanta grandeza, encogida de fervor religioso, aniquilada por una devoción sin nombre, el Sr. Aberro efectuó el primer acto desde que presenciara el fenómeno: se arrodilló y adoró al globo de colores... Y el globo, que seguí creciendo con estabilidad, pronto fue tan enorme que acabó por ocupar todo el espacio de la habitación, adaptándose a la forma de las cosas que allí había, las cuales quedaban incrustadas en distintas partes de la superficie elástica. Y así ocurrió que el globo terminó por abrazar al Sr. Aberro, quien continuaba en su posición devota, absorbiéndolo entre los pliegues volubles y sepultándolo en lo hondo de su extraña neumática.

III – Actitud Graciosa Luciférica
La aparición del globo sacudió el alma del Sr. Aberro como un latigazo y, de inmediato, el fenómeno le impresionó en su calidad de hecho dramático, lleno de inevitable sentido. La perplejidad fue abandonada ante la íntima convicción de que se debía actuar. Pero tal actuación sobre el fenómeno era presentida desde el principio como fatalmente trágica y, por eso, el Sr. Aberro SONRIÓ PARA DARSE CORAJE.

El Sr. Aberro, que observaba atentamente el fenómeno, adoptó la actitud de sonreír en el momento de actuar. Y en ese mismo momento se produjo el milagro: SU RISA CAMBIÓ EL SENTIDO DEL HECHO, TRANSFORMÁNDOLO DE "DRAMÁTICO" EN "CÓMICO". Acto seguido, el Sr. Aberro estiró la mano y cerró la válvula, impidiendo así el paso del gas. El globo quedó "fijado" en un punto de su despliegue Y ASÍ FUE CONSERVADO POR EL SR. ABERRO, quien luego de inspeccionarlo y aprehenderlo, lo incorporó a su colección de objetos neumáticos, utilitarios, didácticos y humorísticos.

E – Vigencia de la Ley del Globo en el acto ético fundamental
Si consideramos que la aparición del globo, el ÚNICO globo causante de las tres reacciones I, II y III, es un suceso análogo a la aparición de un símbolo sagrado frente al Yo perdido, tal como se demostró, concluiremos que los tipos descriptos en los tres actos de la segunda escena corresponden efectivamente a tipos psicológicos característicos del virya perdido. Antes de ocuparnos de tales correspondencias conviene destacar una consecuencia de carácter general, cual es la vigencia de la ley del globo. Esto es: en toda la alegoría, en efecto, tanto en la primera escena como en los tres actos, I, II y III, de la segunda, se verifica analógicamente la ley del globo: "a menor voluntad, mayor estabilidad del proceso". Recordemos que el Yo perdido, por su esencia noológica, se manifiesta como una fuerza volitiva; por lo tanto: EL YO PERDIDO SÓLO PUEDE REACCIONAR VOLITIVAMENTE, ES DECIR, ENERGÉTICAMENTE, FRENTE AL SÍMBOLO SAGRADO; POR ESO LA "PERPLEJIDAD" DEL YO IMPLICA NEUTRALIDAD ENERGÉTICA, NULIDAD VOLITIVA. Así, de acuerdo a la ley del globo, cuando el Sr. Aberro se DETENÍA perplejo frente al globo, éste crecía y el fenómeno tendía a estabilizarse. En el acto II, por ejemplo, el caso en que el Sr. Aberro reduce devotamente su voluntad al mínimo, el fenómeno alcanza una estabilidad completa en su desarrollo y el globo toma un tamaño desmesurado que OCUPA LA TOTALIDAD DE SU ÁMBITO SENSIBLE: la ley del globo anticipa, entonces, que dicho "enorme" tamaño expresa de manera inversa la medida " pequeña" de la voluntad.

F – Conclusión analógicas de la alegoría del Sr. Aberro y el globo
Comprobada la validez de la ley del globo en la alegoría, pues la misma es propiedad del acto ético fundamental, podemos dedicarnos a examinar la tipología Aberro. Empero, acerca de la actitud lúdica exhibida por el Sr. Aberro en el acto 'I', poco es lo que cabe agregar a lo ya dicho en comentarios anteriores. Solo señalaremos que en esta imagen (acto I), como en ninguna otra, ha quedado dolorosamente de manifiesto el efecto desastroso que la degradación de símbolo tiene sobre la conciencia del jugador sacrílego. En la alegoría puede observarse claramente cómo la profanación y degradación del símbolo, representada por el manotazo y apropiación del globo, causa una mutilación en el alma, una herida psíquica por la que se "escapa" energía del inconsciente, figurada en la "pérdida de gas" de la garrafa: tal energía, fuera del control del sujeto consciente o del Yo, circula desde la esfera de sombra a la esfera de luz, brotando en el umbral de conciencia en el sitio donde estaba el símbolo sagrado emergente; no hace falta insistir en que toda clase de patologías psíquicas, y hasta la demencia irreversible, pueden ser causadas por lesiones semejantes.

Notemos también que la atención del Sr. Aberro se concentra finalmente en la cascarilla del germen-globo que tiene entre sus manos, olvidando por completo a la garrafa y al valioso gas que de ella se escapa. Este olvido equivale a la REPRESION que el yo perdido del jugador sacrílego efectúa contra el fenómeno procesual, UNA VEZ QUE HA CONSEGUIDO DEGRADAR AL SÍMBOLO SAGRADO, para interrumpir el proceso y sumergir al Arquetipo o mito nuevamente en el inconsciente. Pero, si bien lo miramos, el Yo perdido ha obrado allí como si DESTAPARA un depósito de energía psíquica del cual el símbolo sagrado era su TAPA; la represión consiste en olvidar el depósito, en " quitarlo de la vista", en lo posible: definitivamente; y la represión tiene éxito en este sentido: al depósito "no se lo ve más": pero tal triunfo es altamente costoso pues el depósito, por fin olvidado, permanece indefinidamente destapado y activado para liberar la energía, es decir, ESTÁ PREPARADO PARA CONVERTIRSE EN UNA FUTURA "FUENTE OCULTA" DE PERTURBACIONES.

G – Criterio de la tipología Aberro
Para mayor claridad de lo que sigue hay que definir un orden cualitativo en la tipología Aberro. De acuerdo a ese orden, que se fundamente en el principio hiperbóreo de la orientación estratégica, el tipo realmente "superior" es el gracioso luciférico, quien se encuentra mejor orientado hacia el Origen que los otros dos: tal tipo describe el más elevado estado espiritual que le es posible alcanzar a un virya perdido. Con este criterio ha sido ordenado el cuadro sinóptico de la figura 97 en concordancia con la sucesión de actos de la segunda escena.

Luego del primer tipo, el "gracioso luciférico", viene en segundo orden el "tipo sacralizante", menos orientado que le anterior pero más que el siguiente o tipo "lúdico". Así, en último término, se ubica el tipo lúdico en la tipología Aberro, el más extraviado de todos. Los tres tipos quedan, de ese modo, opuestos de superior a inferior según el orden declarados; por ejemplo, el tipo sacralizante es "superior", es decir, mejor orientado que el tipo lúdico, etc. El tipo gracioso luciférico, el "objetive group", el grupo blanco contra el cual se dirige el ataque de la Sinarquía previsto en la segunda parte del plan expuesto en el artículo "O" (página 782), se halla en lo lato de la escala, como ejemplar superior a los otros dos tipos.

H – Tipo lúdico y tipo sacralizante
Si el tipo lúdico se caracteriza por la actitud contradictoria de TEMOR y ATRACCIÓN por el símbolo sagrado, de manera opuesta el tipo sacralizante descuella por la SUMISIÓN al símbolo sagrado y la SUBLIMACIÓN del símbolo sagrado. En un ejemplo anterior se ha señalado al acto B que describe alegóricamente al tipo sacralizante, como clara muestra de la efectividad con que actúa la ley del globo: en efecto, es característico de éste tipo la tendencia a la CONTEMPLACIÓN del símbolo sagrado, actitud que requiere, para ser plena, de la quietud del sujeto anímico, d ella pasividad extrema del alma; consecuentemente, la voluntad se ve así debilitada y reducida, y, de acuerdo a la ley del globo, el símbolo crece enormemente produciendo la ILUSIÓN de tamaño, que es una medida inversa de la voluntad. Este último efecto estuvo representado en la alegoría por la desbordante inflación del globo.

Si hablamos de ILUSIÓN estamos aludiendo a APARIENCIAS. El tipo sacralizante es, justamente, aquél cuya realidad se compone exclusivamente de apariencias. Para comprobarlo no hace falta más que atender al carácter contemplativo: la contemplación del símbolo sagrado jamás incluye su examen o inspección racional, actos a los que se juzga irrespetuosos y sacrílegos; por el contrario, aquella contemplación se contenta con el aspecto más exterior y aparente del símbolo sagrado pues considera como un favor o una merced divina cualquier conocimiento ulterior el mismo. Si penetra en el interior del símbolo sagrado, si toma contacto con su esencia arquetípica, ello no se debe a un esfuerzo por conocer, a un movimiento efectuado por el Yo perdido para llegar hasta él y atravesar el velo, e la apariencia: es el símbolo sagrado, inversamente, quien ANESTESIA al yo perdido y se expande en la conciencia, en todo semejante al globo del Sr. Aberro, absorbiéndolo en sus profundidades neumáticas.

El símbolo sagrado se revela así, al yo perdido, luego de ANESTESIARLO y FAGOCITARLO; y tal catástrofe no solo no es jamás resistida por el tipo sacralizante, sino que es tenida en alta estima, denominándosela "éxtasis sagrado", "éxtasis divino", "unio Dei", etc.

I – Tipo gracioso luciférico
Así como demostramos, en anteriores comentarios, que la actitud lúdica se origina en parte en el TEMOR a trascender los símbolos, puede demostrarse también que la actitud graciosa luciférica se fundamenta en el VALOR. Es evidente pues, que dichos tipos son OPUESTOS; sin embargo, ambas actitudes, una originada en el TEMOR y la otra fundada en el VALOR, no deben considerarse como un par de contrarios opuestos: las dos están "opuestas" pero solo como lo "superior" lo está con lo "inferior", tal como se explicó en el artículo H.

Ahora bien, según la Sabiduría Hiperbórea, la actitud graciosa luciférica es característica de todo linaje hiperbóreo: aún el "furor berserkir", propio de los Siddhas, no podría producirse si el Yo despierto, previamente, no hubiese adquirido una "actitud graciosa luciférica"; tampoco el virya perdido, por supuesto, podría concretar la Iniciación Hiperbórea si no adoptase la "actitud ética previa" a la aislación del yo perdido, es decir, la "actitud graciosa luciférica". Pero, recién acabamos de afirmar que la actitud graciosa luciférica se fundamenta en el VALOR, reviste, pues, la mayor importancia indagar ¿qué significa VALOR en el acto ético fundamental, el Yo frente al símbolo sagrado, es decir, en el ámbito donde se suscita la actitud graciosa luciférica? Respuesta: "VALOR" ES LA VOLUNTAD GRACIOSA, O SEA, LA VOLUNTAD CARISMÁTICA. Para explicar este concepto hay que tener presente los términos en los que esté planteado el acto ético fundamental: el Yo perdido, PERPLEJO frente a la aparición del símbolo sagrado. En este caso el tipo gracioso luciférico es el único de los tres tipos que reconoce: a) QUE ENTRE EL SÍMBOLO SAGRADO Y EL YO PERDIDO SE HA CREADO UNA "TENSIÓN"; b) QUE TAL TENSIÓN TIENE SIGNIFICADO DRAMÁTICO. Comprender el significado dramático del acto ético fundamental es esencial porque LA "TENSIÓN" PROVIENE DE LA FUERZA PUESTA EN JUEGO POR EL ARQUETIPO TRAS EL SÍMBOLO SAGRADO PARA CAPTURAR AL SUJETO CONSCIENTE, Y AL YO PERDIDO SUBSUMIDO EN ÉL, ANESTESIARLO Y FAGOCITARLO: a este proceso del símbolo sagrado solo logra oponerse con eficacia el tipo gracioso luciférico. He aquí pues, con más detalle, la definición del concepto de valor: SOLO QUIENES HAN PERCIBIDO CONSCIENTEMENTE LA TENSIÓN DRAMÁTICA ENTRE EL YO PERDIDO Y EL SÍMBOLO SAGRADO, ES DCIR, LOS MIEMBROS DEL TIPO GRACIOSO LUCIFÉRICO, Y SE OPONEN A ELLA CON "VOLUNTAD GRACIOSA", POSEEN VERDADERO "VALOR". A este enunciado se lo denomina "definición noológica del valor".

La "VOLUNTAD GRACIOSA" es la fuerza noológica que el Yo aplica contra el símbolo sagrado emergente cuando presenta una actitud graciosa luciférica, como se verá, la voluntad graciosa aporta una energía extra al Yo perdido que le permite detener el proceso del símbolo sagrado, y evitar la fagocitación de la conciencia, SUSPENDIENDO LA TENSIÓN DRAMÁTICA; por eso se llama "graciosa" a tal voluntad: porque la energía "extra" aportada es producto del Paráklito. Con esta misma "voluntad graciosa" el Iniciado Hiperbóreo o Caballero Tirodal construye la esfera Ehre en torno del Selbst.

Resulta así que el valor noológico es la voluntad graciosa manifestada por el Yo durante el acto ético fundamental. No hay que olvidar nunca este carácter INTERIOR del valor noológico, especialmente para distinguirlo del concepto vulgar de valor, que alude a un PELIGRO EXTERIOR. El "valor", en efecto, se opone al "temor", mas ambos actos están referidos al PELIGRO: se teme a peligro; valor es no temer a peligro. Pero en la significación vulgar el "peligro" es siempre externo u objetivo, motivo por el cual el valor se define como una CARATERISTICA DE LA CONDUCTA, un rasgo del comportamiento circunstancial. En su raíz latina, VALEO, el vocablo ya aludía a un carácter exterior u objetivo: VALEO significa "ser fuerte", "poderoso", "robusto", etc.; el VALEETIS, o valiente, por ejemplo, era "el fuerte".

Se comprende entonces que al centrar la definición del valor noológico en torno del Yo, en el ámbito interior del acto ético fundamental, nos hemos alejado demasiado del concepto vulgar del valor. El "peligro" que amenaza al Yo, la fagocitación psíquica, procede de un símbolo sagrado emergente y apenas se se deja comparar con los peligros del mundo exterior. En consecuencia, el valor necesario para enfrentar tal peligro no se puede derivar de la exterioridad del comportamiento sin que debe ser definido precisa y cuidadosamente en el terreno miso de su generación, esto es, el acto ético fundamental, el Yo frente al símbolo sagrado.

Desde luego que esta definición "interior" del valor noológico solo es válida para el tipo gracioso luciférico, un virya de linaje hiperbóreo para el cual el valor es su esencia espiritual y no un mero revestimiento psicológico o postura exterior. El furor berserkir, en el extremo de pureza sanguínea, implica un mutación completa del microcosmos, mutación que transforma toda substancia en energía resuelta, orientada hacia el Origen. La "actitud graciosa luciférica" es, pues, una actitud valiente, tanto si se la adopta para enfrentar a un símbolo sagrado emergente, como para dar el Segundo Paso de la solución de Wotan y aislar el Yo en el arquémona odal, marchando luego hacia el Origen. Ya lo hemos advertido: "entre el Yo y el Origen siempre se encuentra el Enemigo"... y "el enemigo" puede ser cualquiera de las múltiples formas del Engaño que emplea el Demiurgo. Marchar hacia el Origen implica, pues, un enfrentamiento terrible del que solo podrá salir vencedor quien lo acometa impulsado por un arrojo sin reservas, una osadía irrefrenable, audacia genial, intrepidez iluminada, atrevimiento liberador, en fin, por un VALOR irresistible que es puro fuego porque parte de la sangre pura o FANHEMA. ¡Si, en el último grado de la pureza sanguínea, el VALOR es furor berserkr, pura resolución, pura energía, puro fuego, una cólera sublime, un coraje metafísico, una flecha incandescente disparada al revés del tiempo, por sobre el espacio enemigo, hacia el Vril! Entonces, cuando el Yo-saeta culmine ESE VIAJE INTERIOR, en las fronteras del Espíritu Eterno, la libertad original estará atrás la locura de la materia y la energía Y SOLO EL VALOR SOBREVIVIRÁ EN LO ABSOLUTO... PORQUE EL ESPÍRITU HIPERBÓREO, EL "ESPÍRITU ESFERA NORMAL", ETERNO E INFINITO, ES EL VALOR ABSOLUTO.

J – Efecto de la actitud graciosa luciférica sobre la tensión dramática
Hemos visto que el tipo sacralizante percibe la ley del globo en forma SUBJETIVA, como "ilusión de tamaño" del símbolo sagrado. De manera análoga, el tipo gracioso luciférico percibe la ley del globo en forma ENERGÉTICA, como "tensión dramática" del símbolo sagrado. Cuando el Sr. Aberro, que ha captado la tensión dramática, ríe "para darse coraje", ello significa que dispone de una "voluntad graciosa" para afrontar la situación. La tensión dramática, manifestación energética de la ley del globo, tiende a inmovilizar al Yo perdido CREANDO EN SU ENTORNO UN MICROCLIMA DE ANGUSTIA, VALE DECIR, UN CONTEXTO DRAMÁTICO ¿cuál es el beneficio que concede la actitud graciosa luciférica en esa circunstancia dramática? Respuesta: LA ACTITUD GRACIOSA LUCIFERICA SUSPENDE LA TENSIÓN DRAMÁTICA. Por eso el Sr. Aberro puede, tranquilamente"cerrar la válvula", es decir, aplicar su voluntad y detener el fenómeno, es decir, interrumpir el proceso del Arquetipo, luego, sin alterarse en nada, es decir, sin que el Yo perdido resulte afectado, se dedica a inspeccionar el globo: vale decir, el Yo perdido aprehende el símbolo sagrado. Y esta actitud gnóstica, netamente espiritual, valerosa hasta la temeridad, QUE RÍE DEL PELIGRO Y TOMA LO QUE LE CONVIENE SIN PEDIR PERMISO A NADIE, es, no hace falta insistir en ello, VERDADERAMENTE LUCIFÉRICA.

Más, si la actitud graciosa luciférica suspende la tensión dramática ¿qué percibe en cambio? Respuesta: una situación cómica; graciosa pero notoriamente falsa. Ante la mirada luciférica la circunstancia dramática pierde su atmósfera trágica o angustiante y se revela, en cambio, artificiosa y ficticia. Por eso se dice que la mirada luciférica es risueña, que la risa "brilla en los ojos"; mirada que los Demonios y algunos mentecatos encuentran ofensiva pero delante de la cual el Engaño se hace patente sin remedio. ¡SI TUVIÉSEMOS EL VALOR SUFICIENTE COMO PARA MIRAR EL UNIVERSO Y REÍR CON LA RISA DE LÚCIFER VERÍAMOS COMO ESA MALDITA ILUSIÓN SE DISUELVE EN EL CAOS PRIMORDIAL!

Resumiendo, el tipo gracioso luciférico jamás asumirá la actitud lúdica o sacralizante frente al símbolo sagrado, intentando degradarlo o sumiéndose a él, sino que, inversamente, dispondrá de la posibilidad de trascenderlo y de tomar conocimiento de su esencia arquetípica. Si la potencia del símbolo sagrado es, o parece ser, demasiado intensa, hasta un grado tal que inicialmente sobrepasa la capacidad de asimilación de la conciencia, NO TEMERÁ: exhibirá en cambio una actitud graciosa luciférica que le permitirá vencer la perplejidad ante "lo grande", suspender la tensión dramática, quebrar la ley del globo y atravesar así, valiente, orgullosa y risueñamente, los límites formales del símbolo sagrado.

K – Voluntad graciosa luciférica del virya y voluntad psicológica del pasú
Toca ahora responder a una cuestión fundamental ¿de qué fuerza se vale la actitud graciosa para SUSPENDER la tensión dramática, que, según vimos, es de naturaleza energética? Respuesta: tal como se adelantó, la tensión dramática resulta suspendida por acción de la VOLUNTAD GRACIOSA. Sin embargo, esta respuesta no es del todo exacta pues carece de los detalles que aclaren que la suspensión de la tensión dramática es efecto de algo más que una mera oposición de fuerzas. Con más detalle, pues: la tensión dramática es una energía aplicada contra el Yo, PERO UNA ENERGÍA QUE CRECE DE ACUERDO CON EL PROCESO EVOLUTIVO DEL ARQUETIPO; a esta energía creciente se le opone la voluntad graciosa para contrarrestarla y SUSPENDERLA, Mas ELLO SÓLO SERÁ POSIBLE SI LA ENERGÍA VOLITIVA CRECE EN LA MISMA MEDIDA QUE LA TENSIÓN DRAMÁTICA. Queremos significar con esto que la voluntad es de algún modo "reforzada" por la actitud graciosa, es decir que recibe una energía extra. La suspensión de la tensión dramática no procede, pues, de la mera oposición, de una relación fisicomatemática de fuerzas, sino de un APORTE MÁGICO de energía. Merced a tal aporte la voluntad se eleva poderosamente de nivel, distanciándose de la oposición del símbolo, con lo cual la tensión dramática queda relativizada a un grado insignificante, "suspendida" en su capacidad de actuar.

El "aporte poderoso de energía", que además no es creciente sino instantáneo, lo obtiene el Yo por VINCULACIÓN CARISMÁTICA, contacto que constituye uno de los principios de la Estrategia psicosocial. La "vinculación carismática" establece un contacto trascendente con el Paráklito que es, en verdad, quien aporta la energía extra; con respecto al Paráklito, en la página 236 se da la siguiente definición: "el "agente carismático" está perpetuamente presente en un plano "absolutamente trascendente" al mundo inmanente de la materia y se denomina Paráklito". Pero este Paráklito no es una de las personas de la trinidad católica sino un concepto antiquísimo de la Sabiduría Hiperbórea que conviene repetir aquí: el Paráklito NO ES UN "ASPECTO" DE DIOS SINO LA VOLUNTAD DE DIOS; se entiende que la definición alude al Dios Hiperbóreo "El Incognoscible" y no al Pantocrator o Demiurgo: LA VOLUNTAD DEL VERDADERO DIOS SE DENOMINA "PARAKLITO" O VOLUNTAD GRACIOSA DEL INCOGNOSCIBLE" (página 735).

Ahora bien ¿cómo, siendo absolutamente trascendente, puede el Paráklito aportar energía, es decir voluntad graciosa, al Yo perdido? Respuesta: Lo explicaremos analógicamente, basándonos en la siguiente cita: "El Yo es capaz de controlar el proceso de los símbolos sagrados si presenta, frente a ellos, una "actitud graciosa luciférica". Con otras palabras: cuando sobreviene la crisis subruna del sujeto consciente, el Yo orientado se encuentra APOYADO EN EL ÁNGULO RECTO DEL ARQUÉMONA Y FRENTE AL UMBRAL DE CONCIENCIA; emerge, entonces, frente a él, un símbolo sagrado que intenta desplegarse con gran potencia: si ese despliegue se concreta el Yo orientado estará nuevamente perdido; pero el Yo consigue detener el proceso, y aúyn invertir el sentido para explorar su esencia arquetípica, presentando una actitud graciosa luciférica" (página 765). A esto podemos agregar, como respuesta, que LA ACTITUD GRACIOSA LUCIFÉRICA PERMITE EL ÉXTASIS RÚNICO DEL ÁNGULO RECTO EN EL CUAL "SE APOYA" EL YO ORIENTADO: EL "ÁNGULO RECTO", EN EFECTO, ES UNA ANTIGUA RUNA LIMITANTE LLAMADA "LA". Y en el éxtasis rúnico, según se dijo, se manifestará el Paráklito a solicitud del Yo, aportando la fuerza irresistible y transmutadora de la Voluntad del Incognoscible: "si el Espíritu, el Selbst, el Yo, lo reclama, el Verdadero Dios se manifestará volitivamente: por eso no es posible conocer al Incognoscible sino comprobar la acción de su fuerza, que refuerza la esfera Ehre (página 735).

En síntesis, el Yo orientado, al asumir la actitud graciosa luciférica, experimenta un éxtasis rúnico que lo pone en vinculación carismática con el Paráklito, recibiendo de éste una "energía extra" que le permite suspender la tensión dramática del símbolo sagrado y reforzar su esfera de voluntad egoica Ehre. Pero, si bien el Yo recibe INTIMAMENTE la gracia del Paráklito, lo que suspende la tensión dramática es su propio acto, es decir, su VALOR, puesto que tal acto es efectuado con VOLUNTAD GRACIOSA. Y ESA ACTITUD DE VALOR, DE LA VOLUNTAD GRACIOSA, QUE SUSPENDE LA TENSIÓN DRAMÁTICA EN EL ACTO ÉTICO FUNDAMENTAL, ES "EL HONOR NOOLÓGICO", LA ÚNICA ACCIÓN MORAL DEL VIRYA.

Contrariamente a esta voluntad graciosa procedente del Espíritu, cuyo acto es el honor, la "voluntad psicológica" del pasú es una fuerza anímica, carente de sentido ético.

La voluntad psicológica, cuya recuperación depende, entonces, de la normalización de la función orgánica alterada. La voluntad graciosa, en cambio, por ser de origen noológico, es decir, por proceder de un ser absolutamente trascendente, eterno e infinito, como el Espíritu, es independiente de los orgánicos: la voluntad graciosa del virya, del héroe, del guerrero, no sólo es potente para vender a cualquier obstáculo que se interponga en su camino sino que, ante todo, es potente para vender a sus propios Demonios interiores, a los mitos y símbolos sagrados y a las debilidades que enervan la voluntad psicológica del sujeto anímico.

L – El Paráklito, su Gracia y el Carisma
En el artículo D, página 735, se expuso la siguiente conclusión: "En síntesis, en esto consiste la construcción de la esfera Ehre: el Yo, con actitud graciosa luciférica, debe conseguir que se manifieste el Paráklito durante el éxtasis rúnico, es decir, que coincida en el infinito actual: su presencia no brindará ningún conocimiento aparte de la Verdad de la Runa Increada, pero, en cambio, transmutará la estructura psíquica del virya creando una esfera de voluntad egoica en torno del Selbst (figura 32). La esfera Ehre cuyo contenido es una energía extra aportada por el Paráklito, se convierte así en una fuente de fuerza volitiva que el Yo consume para reforzar su propia esencia volitiva. Tal es la Gracia del Verdadero Dios: que el Espíritu revertido y encadenado no carezca jamás de la fuerza necesaria para concretar su liberación. Si la fuerza volitiva es insuficiente, el Yo dispondrá siempre de la posibilidad de RECLAMAR EL AUXILIO DEL PARÁKLITO. No obstante, su presencia transmutadora solo se manifestará a aquel virya que exprese una "actitud luciférica", vale decir, a quien haya recibido el mensaje del Gral de Kristos Lúcifer, el Enviado de El Incognoscible, y se haya alineado en su "bando guerrero". Sobre ese carácter AUXILIAR del Paráklito, aquí vamos a completar el concepto y a aclararlo recurriendo a su etimología; en cuanto a la referencia al "Gral de Kristos Lúcifer", cabe advertir que dicho tema será desarrollado con detalle en el inciso "Estrategia 'O' de los Siddhas Leales".

Paráklito es una palabra griega (παράχκητος) derivada de PARÁKLESIS (παράχκησις), llamamiento, petición de auxilio, solicitud de liberación, etc., donde se ve ya, el significado apuntado. El Paráklito es considerado así, en su origen, un "llamador de auxilio", un intercesor o abogado por la libertad, etc. El cristianismo empleó al principio con buen tino este vocablo para designar al Espíritu Santo o Mediador Divino, concepto que se acerca bastante al de la Sabiduría Hiperbórea: VOLUNTAD-DEL-INCOGNOSCIBLE-DE-LIBERAR-AL-ESPÍRITU. Pero, luego de la nefasta alianza entre los Emperadores romanos y la Iglesia, después del concilio de Nicea y subsiguientes, se "inventó" una "trinidad divina" y se incorporó el Paráklito a los Aspectos de Jehová-Satanas, envenenando definitivamente su significado original. Sin embargo, la palabra es hiperbórea y no por degradada dejaremos de usarla cuando nos convenga, remitiéndonos siempre al concepto de la Sabiduría Hiperbórea. La misma reserva guardaremos con respecto a otras dos palabras, GRACIA y CARSIMA, igualmente violadas por la teología católica y que ahora redefiniremos.

Al Paráklito, se lo denomina AGENTE CARISMÁTICO, según se dijo. La palabra CARISMA, así como también caridad, caritativo, etc., proviene de la raíz griega CHARIS o JARIS (χαρις) que tiene, entre otros muchos, el significado de GRACIA, atractivo, encanto, belleza, hermosura, donaire, garbo, elegancia, pero fundamentalmente, don divino. Esta misma raíz dio en latín a GRATIA, de donde procede la castellana GRACIA, y gratis, gratificar, grato, etc., con las mismas acepciones que en griego. También las GRATIA, las tres Gracias Divinas, registran el mismo origen: AGLAYA "la brillante", EUFROSINA "la alegría del corazón", y THALIA "la florida".

Etimológicamente, entonces CARISMA y GRACIA son palabras sinónimas. Sin embargo, para la Sabiduría Hiperbórea, ambas voces tienen un sentido levemente diferente: en CARISMA se reserva el carácter absolutamente trascendente que corresponde a la manifestación o expresión del Paráklito como AGENTE u OBRADOR DIVINO; de allí lo de "AGENTE CARISMÁTICO" como expresión del Paráklito. A GRACIA, en cambio, se la emplea para señalar la actitud del virya, cuando establece la vinculación carismática, es decir, la "actitud graciosa luciférica".

M – El tipo gracioso luciférico participa de la Mística Hiperbórea
Durante la actitud graciosa luciférica, entonces, el Yo establece un contacto carismático con el Paráklito. Ello sólo puede ocurrir, de acuerdo con lo visto, en coincidencia con el éxtasis rúnico, es decir, cuando el Yo coincide en el infinito actual con la Runa Increada. Este concepto permite comprender con más exactitud la definición de Mística Hiperbórea expuesta en la Primera Parte. Para ello hay que dotar al concepto de "vinculación carismática" de su significado "colectivo"; vale decir, si, por un lado, la vinculación carismática significa también el contacto de los viryas entre sí por coincidencia carismática en el "marco" de una Mística Hiperbórea", es decir, en su "área estratégica". Por eso la Mística se define, pagina 240, como "una FORMA sostenida por un SER llamado Carisma". Bajo esta "forma" que, ahora se ve, no puede ser más que RÚNICA, existe un área estratégica en la que los viryas se conectan por la Sangre Pura, por el Símbolo del Origen presente en la Sangre Pura. Tal conexión, que vincula a los viryas con su "centro carismático" o líder, es también una experiencia extática denominada "éxtasis místico": la vinculación carismática, entonces, a la vez que conecta al Yo del Iniciado con el Paráklito, lo convierte en el "centro estratégico" de una Mística y lo vincula infaliblemente con los viryas perdidos que perciben su "carisma". "Este carisma, que poseen en alto grado lo líderes y que parece ser elemento indispensable para garantizar el éxito en la conducción de comunidades y la fundación de organizaciones colectivas perdurables, es el principio sobre el que se asienta una Mística. En efecto, una Mística Hiperbórea, o simplemente Mística, es siempre la percepción colectiva de un carisma que a su vez puede estar sustentado en la presencia de un líder visible o dimanar de un pequeño grupo de personas ocultas. Pero, cualquiera sea el caso, la vinculación carismática entre viryas siempre tiene por centro la Sangre, el Símbolo de Origen que constituye la herencia del Linaje Hiperbóreo" (página 238). "El carisma es la expresión del Paráklito o Espíritu Santo y SÓLO ES EXPERIMENTABLE SU RECUERDO a partir de la Minne sanguínea" (página 240): si este concepto es oscuro, se hará claro con sólo notar que el Símbolo del Origen, y las Runas que lo componen, sólo puede ser experimentado como RECUERDO, es decir, como el recuerdo del punto tau en la memoria de la Sangre, CUALQUIER ÉXTASIS RÚNICO IMPLICA SIEMPRE LA VIVENCIA DEL SÍMBOLO DEL ORIGEN, SU "RECUERDO". Continúa así el párrafo de la página 240: "Esto significa hablar de una experiencia absolutamente trascendente e individual a la que llamamos ÉXTASIS MÍSTICO y a la que no es posible ni imaginar relacionada con LO COLECTIVO en cuanto este concepto alude a lo relativo a "cualquier reunión de individuos", tal como lo define el Diccionario Sopena. ¿Qué queremos decir, entonces, al hablar de PERCEPCIÓN COLECTIVA del carisma? Respuesta: Que, "en el marco de la Mística", las experiencias carismáticas individuales, diferentes y únicas en sí mismas, coinciden sincronísticamente en tiempo y espacio. Lo que no significa en absoluto que tales experiencias sean COLECTIVAS en el sentido con que denominamos a las EXPERIENCIAS COMUNES o fenómenos cuya percepción, una y la misma, es compartida por muchos, tales como la observación de un eclipse o la audición de una melodía".

Según vemos, para la Sabiduría Hiperbórea "el carisma es el ser que soporta esa forma llamada Mística"; pero, "tal forma y tal ser son absolutamente trascendentes": ¿cómo pueden ser conocidos entonces? Respuesta: No con la razón ni con ningún sujeto anímico, es decir, no son el alma, no con el corazón, etc. Sólo se puede percibir la Mística Hiperbórea con la Sangre, en ese contacto estratégico entre la Sangre y el Yo perdido que explicamos con la alegoría del Yo prisionero, cuando el Yo, desligado de toda razón, de todo instinto, "escucha el canto de A-mort de los Siddhas". La Mística es, por otra parte, LA ÚNICA FORMA RÚNICA, VERDADERA Y ABSOLUTAMENTE TRASCENDENTE A LAS FORMAS ARQUETÍPICAS, QUE LE ES POSIBLE INTUIR A UN VIRYA PERDIDO SIN CONOCER LA SABIDURÍA HIPERBÓREA. Y ello ocurre solamente porque tal "forma rúnica" YA ES CONOCIDA por el virya, en el Origen, y guarda de ella un recuerdo en la memoria de la Sangre Pura.

La Mística Hiperbórea NO ES UN FENÓMENO DE CAMPO DE FUERZA, según se afirma en la página 238 de la Primera Parte, sino un modo sincronístico y acausal de contacto trascendente entre miembros de Linaje Hiperbóreo, viryas y Siddhas, y con el Paráklito. Ella es responsable de la vinculación carismática entre viryas y Siddhas Leales conocida como Aurea Catena o Cordón Dorado; los paúes SI se vinculan entre ellos, y con los Demonios de Chang Shambalá, MEDIANTE UN FENÓMENO DE CAMPO SEMEJANTE AL "MAGNETISMO" DE LA FÍSICA PROFANA, CAUSANDO EN VERDAD POR LOS ÁTOMOS GRAVIS DEL ESPACIO FÍSICO. Pero este grosero contacto gregario, propio de la histeria colectiva, no debe confundirse con la vinculación carismática. "El virya es un ente esencialmente dual: en su ser coexiste, junto a su naturaleza anímica, la manifestación trascendente del Espíritu, el Yo perdido que refleja en mayor o menor medida al Yo Infinito. Es decir, en el virya coexiste una naturaleza animal y una herencia hiperbórea. Cuando "despierta", cuando la vinculación carismática del Cordón Dorado lo pone en contacto con los Siddhas Leales o con un líder y accede a las vías de liberación, entonces el Yo Infinito se manifiesta en el Símbolo del Origen, dando lugar al Selbst y a la posibilidad de proyectar desde allí el Signo del Origen SOBRE el signo del cerco, produciendo un cerco infinito. Nace así la Mística Hiperbórea, la cual no es más que un cerco infinito con un contenido carismático, un espacio estratégico: el arquémona que produce el virya como acto de guerra individual es, ciertamente, una Mística personal, en tanto que la Mística racial es sólo el caso general de aquélla, la determinación de un arquémona o espacio estratégico para la transmutación y liberación espiritual de toda una comunidad carismática" (página 298). Sinteticemos el concepto. Los tipos gracioso luciférico del virya perdido actúan, comúnmente sin saberlo, dentro de una Mística Hiperbórea. Cuando se enfrentan a un símbolo sagrado y apelan a la voluntad graciosa para suspender la tensión dramática ello es señal inequívoca de que se han vinculado carismáticamente con un líder carismático, el Führer, por ejemplo, un Siddha Leal, con Kristos Lúcifer o con Wotan, etc. En cualquier caso, el virya perdido recibe un "aporte extra" de energía volitiva directamente del Paráklito que le permite advertir graciosamente la comedia montada por el Arquetipo o el Mito y SUSPENDER la tensión dramática. El Yo perdido se ve entonces momentaneamente inundado de valor, trasmutado por la voluntad graciosa, alerta y resuelto a actuar: para detener el proceso del símbolo sagrado a la vez que trascenderlo y conocer su esencia arquetípica. Pero la "energía extra" que otorga el Paráklito no es un "contenido" del Yo perdido, ni siquiera del Selbst, sino de la esfera de Ehre, LA CUAL DEBE SER CONSIDERADA, TAMBIÉN COMO UNA "MÍSTICA PERSONAL" O FORMA RÚNICA: SE CUMPLE ASÍ EL PRINCIPIO DE QUE "EL CARISMA", O "AGENTE CARISMÁTICO", SÓLO PUEDE SER CONTENIDO DE UNA MÍSTICA. Es lo que sucede con el tipo gracioso luciférico: se convierte en el "centro carismático de una Mística, su esfera Ehre, que parte de él y pueda transmitirse, por vinculación carismática, a otros viryas que la perciben con la Sangre Pura. Por eso los "jefes naturales" mandan y nadie discute su mandato, todos "saben", con la Sangre, que él es realmente superior; es el VALOR, la VOLUNTAD GRACIOSA, lo que delata su condición de Líder Carismático.

¿Por qué se participa de una Mística? Respuesta: por la Minne o memoria contenida en la Sangre Pura, por la potencia hiperbórea del linaje. De allí que carezca de sentido hablar en forma "colectiva" de los linajes hiperbóreos o suponer que sus miembros puedan encuadrarse en los patrones de la "psicología de las muchedumbres". Son las características de los pasúes las que encajan en tales patrones, característicos, también, de las poblaciones animales: en las muchedumbres, integradas por públicos heterogéneos, las tendencias animales del pasú y la pureza de Sangre, de cada uno de los miembros, da lugar a dos hechos simultáneos y contrapuestos. Las tendencias animales producen un fenómeno colectivo de "gregarismo" o "alma grupal"; la Sangre Pura actualiza el hecho de la raza Hiperbórea al vincular carismáticamente a sus miembros en el marco rúnico de la Mística. Ambos hechos constituyen dos "principios fundamentales" en las técnicas de control social, tal como es demuestra en el "Tratado de Estrategia Psicosocial de la 044.jpg". De manera que, "dentro de una Mística", no existen fenómenos colectivos, de campo de fuerza, causales, etc., sino una vinculación carismática, sincronística y acausal, que relaciona directamente, virya por virya, a cada uno con su Líder y Führer. Cabe repetir, por último, que el valor, tal como lo define la Ética Noológica, como voluntad graciosa, constituye el contenido de una Mística, la esfera Ehre, y, por lo tanto, no puede ser efectivamente ocultado o disimulado: con la Sangre la raza sabrá siempre, carismáticamente, místicamente, quiénes son en verdad sus Héroes, Líderes o Jefes.

Comprobamos, pues, que la actitud graciosa luciférica, que es el grado más espiritual que puede alcanzar un virya perdido, es decir estratégicamente desorientado sobre el Origen, es también lo más cercano al despertar y a la orientación: basta la actitud graciosa luciférica para que el virya esté en capacidad de concretar los dos Pasos de la solución de Wotan o, con otras palabras, sólo el tipo luciferico está en capacidad de acceder a la Iniciación Hiperbórea. De hecho, aunque sólo sea por un momento, la actitud graciosa luciférica concede ese estado de ALERTA que, como se explicó, es característica PERMANENTE del virya despierto o Iniciado Hiperbóreo. En resumen: el tipo gracioso luciférico está a un paso del virya despierto. Y queda en claro que la Mística, tal como la ha definido, es propiedad exclusiva del tipo gracioso luciférico: que no se hable, nunca, de "mística sacerdotal" ni se confunda el "éxtasis religioso", con el que muchos ejemplares del tipo sacralizante se conectan con el Demiurgo Jehová-Satanás, con la verdadera Mística Hiperbórea.

continuara.

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