Relato


SE DEVELO EL MISTERIO DE MARÍA:

Que cada uno saque su conclusión... (Parte II)

 

FORO Quintadominica


(40ma Parte).

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Este documento esta compuesto de Sesenta y Cinco Partes y el libro de mi Hijo:




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Que cada uno saque su conclusión... (Parte II)

 

A los lectores de Internet.

Esto que escribo ahora como un broche o un cierre a una etapa triste y dolorosa, para los seres que debieron vivirla, yo me hago eco, me pongo en sus lugares, donde cada uno, debió sufrir el desapego y el desamor, solamente por haber sido de esa “Casta”, a la cual debieron ser partícipes involuntarios de una Vida Histórica que no pidieron ni desearon ser partícipes.

Y menos aun si ese hecho desde el vamos, les privaba de la dicha de tener una Familia, común y corriente...

 

Al lector de Internet.

 

Los Hechos...

 

Cuando finalice de escribir “La Historia Familiar”, terminé el relato, estando en el comedor, y me dirijo a mi pieza, a acostarme y seguir meditando este tema, y pensaba; cómo los hermanos de la “Coyita” urdieron, esta trama y lo casaron a mi Suegro... y “Los Extras me dicen: ... “Y por qué tienen que ser los hermanos de ella y no la Familia de él”...

Allí me quedé confundida, confusa y me dije: ... “y por qué no... pero pensar en algo así, era algo siniestro, monstruoso, no!, no!... ni en sueño, pensar en algo as”í... pero me lo fueron explicando, punto por punto.

El asado, el vino, el quedarse una noche y parte del día, todo un plan bien urdido por la Familia.

Me dicen LOS EXTRATERRESTRES que él, mi Suegro que se llamaba Don Felipe, por eso le pusieron a mi hijo Felipe, por él... que armaba unas trifulcas con la Familia, él y el hermano, Adrián, los dos eran universitarios y estaban en contra de La Masacre que hicieron con los Indios.

Y todo duró mientras vivía el Padre, pero al morir el Padre, que era quién los defendía, decidieron sacarse de encima a “los 2 rebeldes y contreras de lo que había hecho el tío Julio Argentino Roca”.

La Familia les propuso a los cuidadores de la finca de azúcar este plan siniestro.

Como diciendo: ... bueno si tanto queres a los indios... lo casaron con una India.

Y al hermano Adrián, estudió medicina, por supuesto en Colegio Católico, el tema es que a él los Curas la Iglesia no le quiso dar el Diploma de Médico y no se lo dieron nunca, o sea que trabajó como curandero para mantener la Familia, porque los Curas y La Iglesia estaban a favor de la masacre, además todas las iglesias de Córdoba le deben un santo a Don Julio Argentino Roca.

Después el “gurí” de Don Julio. Y que mi Suegro al primito le decía “Julito”.

El tema es que la Familia del “Dr. Adrián Moyano Cires”, debido que no lo dejaron ejercer la medicina como Dios manda tuvo a la Familia en una miseria total, por supuesto a las hijas las tenía pupilas en Colegio de Monjas.

Igual que las chicas, mis cuñaditas, las 4 estuvieron pupilas hasta los 22 años, cuando las puso pupilas mi Suegra, la mayor tenía 6 años y ella me contaba que le limpiaba la cola a las otras tres, las monjas le hacían que se ocupe de sus hermanas.

Las chicas de Córdoba del Dr. Adrián, también al salir  a los 22 años se ocupaban de hacer manualidades.

El Dr. Adrián, falleció y dejó a la Familia en la indigencia.

Creo que había algún hijo barón, no sé si siguió medicina.

La dos hermanas de mi Suegro se hicieron monjas, hasta que estuve con la Familia una era Madre Superiora y las otra Prior.

El colegio y el Hospital Escuela, que primero se llamó “Hospital Escuela Moyano Cires” y ahora “Reina Fabiola”.

Mi Suegro estuvo en Córdoba no sé hasta que año y luego no sé qué pasó... vinieron como fugados, la cuestión es que no tenían ni fotos ni documentos.

Pero por cuña de alguien mi Suegro hizo nuevos documentos. Mi Suegro me decía que en el viaje de Córdoba a Rosario, “les robaron los baúles”...

El tema es que mi Suegro figuraba casado y sus 7 hijos todos nacidos en Rosario.

Esta es la verdad que me dicen LOS EXTRATERRESTRES.

Qué Dios y la Patria me juzguen.

 

Ahora las Chicas descansan en paz y mi querido Suegro.

Una de mis cuñadas le puso a su hija Adriana y la otra al hijo le puso Adrián.

La Madre de Adriana se llama Ana Victoria y la de Adrián, fallecida Benjamina, llevaron siempre los nombres de la Familia en desgracia, Benjamina se llamaba la hermana de mi Suegro y Adrián, Adriancito, el Dr. que vivió y murió en la miseria.

Quedan aun mi cuñada Ana Victoria, Víctor Hugo, mi cuñado, mi sobrina, Adriana...

La Familia de mi Suegro, o sea mi Suegro y sus 7 hijos vinieron a Rosario como si los quisieran liquidar, como a los indios... pero todo fue en gracia de Dios por la iglesia.

Viví en Villa Diego como sobre un volcán o un Cementerio, hay que pasarla para saber, en fin ya pasó...

Lo que viví en esa casa de Villa Diego solo yo y Dios lo sabemos, una que yo soy vidente y médium, entonces, veía como danzaban los fantasmas pero a mí no me molestaban, un día le digo a mi marido: “mira ese que tenes al lado “, y me dice: “¿dónde? –mira para un lado, para el otro- no ves que vos estás loca, a las personas como vos que empiezan a ver visiones hay que encerrarlas antes que se vuelvan locas”, 1° nunca más le dije una palabra, 2° me dio la idea y lo fui a ver al médico y le dije que me interne, que ya no aguantaba más a mi marido... o me internaba o me suicidaba... era el que lo atendía a mi hijo y a mí, y como el nene tenía asma, alergia, le fue a revisar la espalda y tenía los lonjazos azules, y me dice: “¿y esto!” y le dije: “mi marido”, - “¡y cómo Ud. lo permite!”, y me levanto la ropa y le muestro los míos por defenderlo a él, y me dice: “¿y porqué no se separa?” y me da la tarjeta de un abogado, y le digo: “bueno, pero ahora intérneme”, yo en esa casa ya ni podía dormir por las sombras y las danzas y los tambores.

En una oportunidad... mi papá me llevó a Entre Ríos a un  vidente, del colectivo había que caminar como 20 cuadras a campo traviesa... un frió, lluvia, barro y al fin un ranchito, me atendió y lo habló “a uno” que estaba al lado mío, yo también lo veía... y le dijo que porqué me molestaban, que se retiraran a otro lado... y se fueron.

Cuando mi hijo tenía 14 años y quedé viuda me dice que el también los veía, pero no decía...

 

Con fe y humildad, María

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