Relato


SE DEVELO EL MISTERIO DE MARÍA:

FUNDAMENTOS

DE LA

SABIDURÍA   HIPERBÓREA

PARTE  II

TOMO III

 

FORO Quintadominica

 

(50ma Parte).

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DE LA

SABIDURÍA HIPERBÓREA"


 

 

 

 

 

NIMROD DE ROSARIO

 

FUNDAMENTOS

DE LA

SABIDURÍA   HIPERBÓREA

PARTE  II

TOMO III

 

 

 

 

 

ORDEN DE CABALLEROS TIRODAL

DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

 
 

TERCER TOMO:  MEMORIAS MICROCOSMICAS Y REGISTROS MACROCOSMICOS

 

                                                                                         INDICE                                                                                                                  

 

RTÍCULO      A         -       Definición ontológica de la memoria.                                                                                                        

ARTÍCULO    B         -       Definición funcional de la memoria.                                                                                                          

ARTÍCULO    C        -       Facultad de recordar.                                                                                                                                    

ARTÍCULO    D        -       Análisis del recuerdo.                                                                                                                                   

ARTÍCULO    E         -       Definición funcional de “Registro”.                                                                                                             

ARTÍCULO    F         -       Registro óntico.                                                                                                                                              

ARTÍCULO    G        -       Estudio analógico del Registro óntico.                                                                                                      

ARTÍCULO    H        -       Conclusiones sobre el Registro óntico.                                                                                                    

ARTÍCULO    I          -       Exploración del Registro óntico.                                                                                                                 

ARTÍCULO    J         -       Registro óntico del pasú.                                                                                                                             

ARTÍCULO    K         -       Sectores innatos del Registro óntico del pasú.                                                                                       

 

 

 

MEMORIAS MICROCOSMICAS Y REGISTRO MACROCOSMICO

El concepto de “designio demiúrgico”, definido en el inicio anterior (tomo segundo), nos va a permitir aquí sistematizar todo lo visto sobre las memorias microcósmicas y exponer el importante concepto de REGISTRO MACROCOSMICO. Este concepto de Registro macrocósmico es imprescindible para completar la explicación analógica sobre las SUPERESTRUCUTRAS que sostienen la forma de las culturas externas o de los hechos culturales. Empero, tal explicación solo podrá abordarse recién en el inciso “Superestructuras y Registros culturales” (tomo quinto), basándose en todo lo visto en éste y en el siguiente inciso. Aquí vamos a definir un conjunto de conceptos fundamentales de la Sabiduría Hiperbórea tales como: MEMORIA, FACULTAD DE RECORDAR, RECUERDO, REGISTRO, FACULTAD DE REGISTRAR, REGISTRO ONTICO, SECTOR INNATO DEL REGISTRO ONTICO EL PASU, ETC. Como introducción, es útil leer el artículo 'C' (página 38).

Para comprender con profundidad el significado que el concepto de MEMORIA tiene en la Sabiduría Hiperbórea conviene partir de dos definiciones. Una es la “definición ontológica”, vale decir de respuesta a la pregunta ¿qué es la memoria?; el virya despierto es quien emplea estratégicamente esta definición. Y la otra es la “definición funcional”, es decir, la respuesta a la pregunta ¿qué función cumple la memoria?, respuesta que constituye un concepto habitual para el pasú. Desde luego, estas definiciones se refieren a las memorias microcósmicas, aunque más adelante las mismas se extenderán a las superestructuras macrocósmicas luego de establecer las correspondientes relaciones analógicas que existen entre ambas.

A - Definición ontológica de la memoria

Las ESTRUCTURAS VIVAS, tales como las que integran la estructura psíquica del pasú, tienen la propiedad de estar en constante CRECIMIENTO. Esta propiedad de CRECER puede describirse mediante tres notas características: la VELOCIDAD del crecimiento, o sea, la respuesta a la pregunta ¿cuánto crece la estructura?; el MODO de crecer, es decir, la respuesta a ¿con qué modalidad lógica se conforma la estructura?; y la CAPACIDAD para crecer, vale decir, la respuesta a la pregunta integral ¿hasta dónde puede crece una estructura viva, con tal VELOCIDAD y tal MODO estructural? De estas tres notas, la CAPACIDAD es, de lejos, la más importante pues puede ser factor determinante de las otras dos, sin que ellas, por el contrario, le afecten para nada: alegóricamente, podría calificarse a la CAPACIDAD como una VARIABLE INDEPENDIENTE en tanto que la VELOCIDAD y el MODO serían VARIABLES DEPENDIENTES, es decir, magnitudes que al variar dependen de su RELACION con la variable independiente.

Es evidente que la CAPACIDAD así definida, como expresión global del crecimiento estructural, mantiene relación directa con el concepto de POTENCIA revela la APTITUD de un CONTINENTE, para recibir un CONTENIDO, podemos comprobar tal relación recordando lo dicho en D1 (página 191) con respecto a la potencia y el acto: “potencia y acto son aspectos complementarios de un mismo fenómeno, como “lleno” y “vacío”: al verter el CONTENIDO de ese recipiente el mismo va quedando MENOS lleno y, por lo tanto, MAS vacío. Como en el caso de lleno y vacío, la conclusión depende del punto de vista. Al manifestarse en el ente (o en cualquier estructura) el Arquetipo va PERDIENDO potencia a medida que se actualiza, que progresa hacia la entelequia, (a medida que la estructura CERCE); vale decir: A MAS ACTO MENOS POTENCIA FORMATIVA”. Potencia y acto son, pues, análogos a los estados lleno y vacío de un recipiente. Más, lleno y vacío, son los límites extremos que adopta todo CONTENIDO y que están determinados por la CAPACIDAD del CONTINENTE: se comprueba así que la CAPACIDAD está efectivamente relacionada con la potencia. Pero además resulta claro que la CAPACIDAD es una determinación de la potencia, un límite formal último más allá del cual ella no puede actualizarse: el acto causado por una potencia depende de la CAPACIDAD; la potencia es CAPAZ dentro de los límites de la CAPACIDAD, en su continente. Sin embargo, por definición, la potencia no puede estar ESENCIALMENTE determinada: la CAPACIDAD solo puede ser un accidente, un límite agregado exteriormente a la potencia, en el ejemplo anterior, si la potencia radica en el contenido, es evidente que éste ha sido limitado exteriormente por la CAPACIDAD del recipiente; pero si, por caso, la potencia procede del espacio es aún más evidente todavía que la CAPACIDAD del recipiente establece un límite particular a la extensión universal, a la “potencia espacial”, alegóricamente hablando.

En el caso de la estructura viva, la CAPACIDAD determina a la POTENCIA FORMATIVA del Arquetipo universal, o psicoideo, que la sostiene. Esto lo comprenderemos mejor refiriéndonos a los términos universal y particular de un ente individual, por ejemplo el caballo óntico de la figura 48, el cual es una buena muestra de “estructura viva”. El caballo individual, en efecto, es un organismo en constante crecimiento; crecimiento que es impulsado por la potencia formativa del Arquetipo caballo, cuyo proceso concede “existencia natural” al ente equino. La potencia formativa causa el crecimiento de la estructura equina de acuerdo a una VELOCIDAD condicionada por causas externas y a un MODO propio de la esencia equina, más ¿qué determina el crecimiento de la estructura equina, qué principio limita ónticamente a la potencia formativa universal? Repuesta: la MATRIZ ESENCIAL del designio caballo, propuesto en la estructura equina, en el caballo óntico, por la Vox del Demiurgo: la matriz esencial es el “principio de individuación” que pone término particular, específico, a la naturaleza equina universal y le otorga existencia individual. Se infiere, entonces, que la MATRIZ ESENCIAL ES LA “CAPACIDAD” QUE DETERMINA A LA POTENCIA FORMATIVA: la estructura equina puede “crecer”, pero solo hasta los límites que fija la CAPACIDAD de la matriz esencial, solo hasta amoldarse a ella. Y se comprueba, también, que la CAPACIDAD impuesta a la potencia formativa por la matriz esencial es algo agregado a ella, un término particular, es decir, un límite NO ESENCIAL. La pregunta planteada al definir la CAPACIDAD como una nota característica del crecimiento de la estructura viva puede ser respondida ahora, a la luz del ejemplo sintetizado en la figura 48; su formulación era ¿hasta dónde puede crecer una estructura viva, con tal velocidad y tal modo estructural? Respuesta: hasta la CAPACIDAD de la matriz esencial de su designio.

Observemos la figura 56, donde se ha representado el acto del microcosmos potencial. Análogamente a lo visto en la figura 48, hay aquí una CAPACIDAD GLOBAL de la matriz esencial del designio pasú que determina a la potencia formativa del Arquetipo Manú. Pero el designio pasú es el más complejo “designio de designio” que existe: su Plan consiste en una estructura de planes, cada uno de los cuales dirige el crecimiento formal de los múltiples y diferentes órganos del microcosmos. ¿Cómo se distingue un plan dentro de un gran Plan escrito en el designio pasú? Respuesta: “toda estructura determina una forma” (página 47): el límite propio de cada plan está determinado por su CAPACIDAD para conformar los miembros orgánicos particulares que integran armónicamente el microcosmos. Hay, pues, una CAPACIDAD propia de cada plan para determinar a la potencia formativa del Arquetipo Manú, que se integra en la CAPACIDAD GLOBAL de la matriz esencial, es decir, en la CAPACIDAD del Plan completo del designio pasú. Esto es evidente y claro, puesto que cada miembro orgánico crece con VELOCIDAD y MODO propios, pero integrados armónicamente en la estructura del microcosmos de tal manera que éste crece a su vez, con VELOCIDAD GLOBAL y MODO GLOBAL, para amoldarse a la CAPACIDAD GLOBAL de la matriz esencial.

Teniendo presenta estas aclaraciones, vamos a referirnos a un miembro orgánico particular del microcosmos, esto es, a la ESTRUCTURA PSIQUICA, cuyo esquema analógico se muestra en las figuras 11 y 11b. De acuerdo con lo visto, en el designio pasú ha de haber un Plan para la conformación de la estructura psíquica, compuesto de planes específicos que dirigen el crecimiento particular de las esferas afectiva (4), racional (3) y de conciencia (2). Especialmente, nos interesa considerar los planes en base a los cuales se conforma la estructura neurofisiológica del cerebro, la estructura cultural y la estructura del esquema de sí mismo: tales estructuras están VIVAS y CRECEN permanentemente, con VELOCIDADES y MODOS propios, cumpliendo así con los requisitos característicos que hemos impuesto para el análisis.

Debemos admitir, entonces, que estas estructuras DISPONEN DE UNA “CAPACIDAD ESPECIFICA PROPIA, QUE RIGE SU CRECIEMIENTO Y A LA CUAL SE AMOLDA SU FORMA. Más claramente: la estructura neurofisiológica del cerebro se desarrolla de acuerdo a un plan particular contenido en el designio pasú; tal plan pone término específico a la potencia formativa del Arquetipo Manú EN ESA REGION del organismo microcósmico: ESE TERMINO ESPECIFICO, QUE LIMITA LA POTENCIA FORMATIVA Y DETERMINA EL CRECIMIENTO DE LA ESTRUCTURA NEUROFISIOLOGICA, ES LA “CAPACIDAD” DEL PLAN PARTICULAR. Y lo mismo ocurre con la estructura cultural, la cual crece determinada por una CAPACIDAD propia. Así como, también, la estructura del esquema de sí mismo crece según la CAPACIDAD de un plan particular.

Ahora bien, estas estructuras sirven para la manifestación del sujeto anímico, el cual se denomina “sujeto racional” en la estructura neurofisiológica, “sujeto cultural” en la estructura cultural, y “sujeto consciente” en el esquema de sí mismo o estructura de la esfera de conciencia. He aquí, al fin, la definición ontológica de la Sabiduría Hiperbórea sobre la MEMORIA: LA PERCEPCION QUE EL SUJETO ANIMINO EFECTUA SOBRE LA “CAPACIDAD” DE LA ESTRUCTURA PSIQUICA SE DENOMINA “MEMORIA”.

Más particularmente: LA PERCEPCION QUE EL SUJETO RACIONAL EFECTUA SOBRE LA “CAPACIDAD” DE LA ESTRUCTURA NEUROFISIOLOGICA DEL CEREBRO SE DENOMINA “MEMORIA ARQUETIPICA”; LA PERCEPCION QUE EL SUJETO CULTURAL EXPERIMENTA SOBRE LA “CAPACIDAD” DE LA ESTRUCTURA CULTURAL SE DENOMINA “MEMORIA CULTURAL” O “CONCEPTUAL”; y LA PERCEPCION QUE EL SUJETO CONSCIENTE REALIZA SOBRE EL ESQUEMA DE SI MISMO SE DENOMINA “MEMORIA DE SI MISMO”.

Podrá sorprender, a primera vista, semejante asimilación del concepto de memoria a la capacidad de una estructura pero, a poco que se medite sobre ello, se comprenderá que la capacidad es el verdadero origen de la memoria , que “memoria” es la percepción subjetiva de la capacidad: la memoria, como la capacidad, es un CONTINENTE, cuyo contenido estructural crece y se desarrolla a impulso de una potencia; la “memoria”, y la “capacidad” que determina a la potencia estructural, son lo mismo. La diferencia, subjetiva, radica, en que el sujeto atiende preferentemente a los CONTENIDOS estructurales en crecimiento, considerándolos como retenciones MNÉMICAS: entonces la “memoria”, para él, es la “capacidad” de retener y conservar datos. El pasú define claramente a la memoria como a “la capacidad de una potencia retentiva”, lo que es una manera subjetiva de nombrar a “la capacidad de una potencia estructurante”, es decir, a la capacidad del plan que limita a la potencia formativa y estructuradora del Arquetipo Manú. Pero todo esto se comprenderá mejor luego de estudiar la “definición funcional de la memoria” y la “facultad de recordar”.

B - Definición funcional de la memoria.

Ya sabemos lo que ES la memoria: LA PERCEPCION SUBJETIVA DE LA “CAPACIDAD” DE UNA ESTRUCTURA VIVA, ES DECIR, DEL LIMITE FORMAL QUE DETERMINA A LA POTENCIA ESTRUCTURANTE.

EL CRECIMIENTO de una estructura es función de su CAPACIDAD, o sea, de su MEMORIA. Pero el crecimiento depende concretamente de los ELEMENTOS que se van integrando con el correr del tiempo, vale decir, de los NUDOS y ENLACES que integran a los SISTEMAS simples o complejos. El sujeto anímico, QUE A LA “CAPACIDAD” LA DENOMINA “MEMORIA”, también percibe en forma subjetiva al CONTENIDO de una capacidad, es decir, a los ELEMENTOS de la estructura: PARA EL SUJETO ANIMICO, LOS “SISTEMAS” (FIGURA 13) SON “RECUERDOS” SI SON PERCIBIDOS EN EL MARCO DE UNA “MEMORIA”.

Con otras palabras: SI UNA ESTRUCTURA VIVA ES ABARCADA BAJO LA EXTENSION DEL CONCEPTO DE “MEMORIA”, LOS SISTEMAS QUE LA INTEGRAN SON PERCIBIDOS COMO “RECUERDOS”. EL CONCEPTO DE MEMORIA ES EL ENCUADRE CONTEXTUAL NECESARIO Y SUFICIENTE PARA QUE UN SISTEMA ADQUIERA SIGNIFICADO DE “RECUERDO”. Un sistema, por ejemplo, si es vivenciado bajo la extensión del concepto “memoria”, en su contexto, será experimentado por el sujeto anímico como “recuerdo”.

Así, la “memoria”, que no es otra cosa más que la capacidad de una estructura, es comprendida subjetivamente como un almacén de contenidos mnémicos, como si “conservar recuerdos” fuese su FUNCION. De aquí la, evidentemente equívoca, “definición funcional de la memoria”: MEMORIA ES TODO CONTINENTE ESTRUCTURAL CAPAZ DE RECIBIR Y CONSERVAR LA FORMA DE UN SUCESO DADO Y DE PERMITIR SU POSTERIOR REPRODUCCION.

Para el pasú, la “función” de la memoria es “conservar los recuerdos” y “facultar su rememoración”; para el virya despierto la “memoria” es solo la percepción subjetiva de la capacidad de una estructura viva. Es decir, que, para el pasú, la verdad de la memoria consiste en su “definición funcional” (y real).

C - Facultad de recordar.

Siendo que en cada estructura viva puede definirse una “memoria” a partir de la percepción subjetiva de su “capacidad” es evidente que cada sujeto local dispondrá de su particular “facultad de recordar”: por eso decimos que “la facultad de recordar es propia del sujeto anímico completo, cualquiera sea la estructura en la que actúe”. Sin embargo, los recuerdos, el objeto del acto de recordar, son reproducciones conscientes, es decir, imágenes referidas hacia el umbral de conciencia, hacia el centro de referencia de sí mismo. Sea que haya sido localizado en la memoria arquetípica por el sujeto racional, en la memoria cultural por el sujeto cultural, o en la memoria de sí mismo por el sujeto consciente, el contenido sémico del recuerdo emerge a través de la esfera de sombra y se manifiesta en la esfera de luz como reproducción consciente. De aquí que en los análisis siguientes, no obstante su procedencia de distintas memorias, es decir, de distintas estructuras, al recuerdo se lo considera referido exclusivamente al sujeto consciente: el recuerdo será una reproducción consciente requerida por el sujeto consciente y el sujeto consciente será quien dispone de la “facultad de recordar”. Este convenio nos facilitará enormemente la explicación.

Puestas así las cosas, podemos afirmar que la FACULTAD DE RECORDAR es en todo semejante a la “facultad de imaginar” que hemos descripto en la Primera Parte. Un RECUERDO, en efecto, solo difiere de una FANTASIA en que es RECONOCIDO como tal. Entonces el recuerdo aparece claramente referido a un pasado real, a diferencia de toda fantasía en la que es evidente su carácter irreal. Y esta posibilidad de RECONOCIMIENTO inmediato es lo que caracteriza subjetivamente a la FACULTAD DE RECORDAR. El sujeto consciente, por otra parte, puede distinguir con claridad si el contenido de su pensamiento es algo RECORDADO o algo IMAGINADO. Por lo demás, como veremos enseguida, las propiedades energéticas de un recuerdo y de una fantasía son completamente equivalentes.

En principio notemos lo siguiente: tanto el recuerdo como la fantasía son REPRODUCCIONES EFECTUADAS POR UN ACTO VOLITIVO DEL SUJETO. Toda otra representación es siempre una PRODUCCION de los sujetos racional o cultural; el recuerdo y la fantasía, por el contrario, son REPRODUCCIONES causadas por el requerimiento del sujeto consciente. Pero el requerimiento del sujeto es un ACTO VOLITIVO, hecho que exige una interpretación energética de la facultad de recordar análoga a la ya expuesta para la facultad de imaginar. Releamos, pues, lo dicho en la página 89: “....la “energía psíquica” es la fuerza que dispone la voluntad para actuar.

En la estructura cultura, el sujeto cultural, al animar un sistema, es quien PRODUCE VOLITIVAMENTE la representación emergente. La “potencia activa” de la Relación es en realidad la DISPOSICION POTENCIAL para actuar que posee el sistema vivo, animado por el alma; con otras palabras: hay una reserva volitiva del alma pronta a ser utilizada por el sujeto conforme a la disposición potencial de tal o cual Relación particular. Recordemos que definimos, a las “facultades” como “disposiciones” del sujeto; dijimos, por ejemplo, “el sujeto cultural DISPONE de la facultad traductiva”. Pues bien: LAS FACULTADES SON “DISPOSICIONES ACTIVAS” DETERMINADAS POR LAS DISPOSICIONES POTENCIALES DE LAS ESTRUCTURAS VIVAS.”

En este caso, cabe indagar ¿cuál será la DISPOSICION POTENCIAL de la estructura viva que determina la DISPOSICION ACTIVA de la FACULTAD DE RECORDAR? Respuesta: la MEMORIA, vale decir, la CAPACIDAD de la estructura viva. La capacidad de la memoria, en cuanto CONTINENETE MNEMICO, es el límite formal que determina la disposición activa de la facultad de recordar, tanto para recibir, conservar o reproducir, CONTENIDOS MNEMICOS. Hemos visto que la CAPACIDAD es una determinación de la POTENCIA FORMATIVA actuante en toda estructura; ahora comprobamos que la capacidad, como “memoria”, es una determinación de la POTENCIA ACTIVA de la estructura viva, la que, a su vez, condiciona la disposición activa de la facultad traductiva.

Sabemos, por la definición funcional de la memoria, que el sujeto anímico del pasú RECONOCE a un sistema como RECUERDO si éste ha sido notado en el marco del concepto “memoria”: no hay que aclarar que esto ocurre automáticamente, que SOLO BASTA EL REQUERIMIENTO DEL SUJETO PARA QUE LA DISPOSICION ACTIVA DE LA FACULTAD DE RECORDAR NOTE AL SISTEMA EN CUESTION BAJO LA EXTENSION DEL CONCEPTO “MEMORIA”.

Todo sistema posee la cualidad de SUBSISTIR en la estructura viva por causa de la potencia activa de las Relaciones, que sostiene el enlace con los Principios o nudos de potencia pasiva. Pero al ser, el sistema, vivenciado subjetivamente como RECUERDO, por la disposición de la facultad de recordar, esta cualidad de SUBSISTIR es asimismo comprendida como nota principal del recuerdo: así, subjetivamente, EL RECUERDO SE CARACTERIZA POR SUBSISTIR EN LA MEMORIA.

A requerimiento del sujeto consciente, la facultad de recordar REPRODUCE al sistema recordado causando un símbolo emergente, análogo al “I” de la figura 21. Sin embargo este símbolo emergente del recuerdo NO ES UNA REPRESENTACION CONSCIENTE; los motivos son análogos a los argumentos cuando el símbolo emergente era una fantasía: “... las fantasías (y los recuerdos) son imágenes esencialmente sostenidas por el sujeto consciente, reproducidas volitivamente por sí y para sí.”

“Dos imágenes, una representación consciente y una fantasía (o recuerdo), pueden ser sémicamente homólogas y poseer ambas energía máxima. Sin embargo DIFERIRAN ESENCIALMENTE EN UNA NOTA DE LA ENERGIA. Y esto debe ser así porque sino el sujeto consciente no sabría distinguir la imagen de un ente real de una fantasía ideal (O DEL RECUERDO DE UN HECHO PASADO, ACTUALMENTE inexistente); no sabría diferenciar el plano de los entes reales del plano de los objetos imaginarios. La diferencia radica, según se dijo, en una nota la energía: en la “primera intención” o dirección hacia sí mismo que posee la energía de toda representación consciente. Las fantasías (Y LOS RECUERDOS), en efecto, NO POSEEN LA PRIMERA INTENCION puesto que no han sido referidas hacia sí mismo sino que, por el contrario, se encontraban integradas en las estructuras vivas y de allí emergieron en la esfera de la luz, por requerimiento del sujeto consciente.”

“El sujeto ha puesto a la fantasía (o al recuerdo) en la esfera de luz y los ha referido a un objeto ideal, a una idea. Por ser energética, la fantasía (o el recuerdo) debe tener una intencionalidad, pero la misma apunta no a sí mismo sino a una idea del sujeto: la fantasía (o el recuerdo) REVISTE a tal idea básica, la conforma imaginariamente y se sostiene en ella. El sujeto consciente viene a ser, así, el soporte esencial de las fantasías (y los recuerdos) pues se desdobla voluntariamente para reproducirlas. Este desdoblamiento voluntario del sujeto EN la fantasía (o el recuerdo), esta presencia íntima del sujeto en el objeto imaginario, hace que en todo momento exista conciencia del carácter puramente ideal de la imagen percibida” (página 90).

El recuerdo o la fantasía aparecen referidos al sujeto consciente y sostenidos por éste que es quien los reprodujo volitivamente. Pero el sujeto puede distinguir entre un recuerdo y una fantasía, puede RECONOCER al primero como la reproducción de un hecho pasado y DESCONOCER a la segunda como evidencia de su carácter puramente imaginario, ideal, y original. ¿Qué es, pues, lo que permite al sujeto consciente RECONOCER a un recuerdo y distinguirlo de una fantasía? Respuesta: el significado fundamental propuesto en el recuerdo, correspondiente al concepto “memoria”. EL RECUERDO, A DIFERENCIA DE LA FANTASIA, HA SIDO REPRODUCIDO BAJO LA EXRENSION DE UN CONCEPTO “MEMORIA”; EL SIGNIFICADO ORIGINAL DEL RECUERDO RESULTA ASI REFUNDADO SOBRE EL SIGNIFICADO DEL CONCEPTO MEMORIA POR LA DISPOSICION DE LA FACULTAD DE RECORDAR: EL RECUERDO AHORA, NO SOLO DICE QUE ES LO RECORDADO, SINO QUE, ANTE TODO, DICE QUE SE TRATA DE UN “RECUERDO”. En síntesis, el recuerdo se revela al sujeto consciente como tal por disposición de la facultad de recordar.

D - Análisis del recuerdo.

El recuerdo, como la fantasía, posee una segunda intención dirigida hacia el sujeto consciente. Esta segunda intención es efecto del acto volitivo del sujeto que, al requerir y reproducir el recuerdo, lo DIRIGE hacia sí; vale decir, es el propio sujeto, bajo la forma de “segunda intención”, quien sostiene al recuerdo para su APERCEPCION. El recordar es, pues, un acto REFLEXIVO del sujeto, un desdoblamiento: con la segunda intención en el recuerdo, apunta hacia sí; y desde sí, apercibe al recuerdo. De este modo, “RECUERDO” ES LA REPRODUCCION DE UN SISTEMA SUBSISTENTE, BAJO LA EXTENSION DEL CONCEPTO MEMORIA, Y SU APERCEPCION SUBJETIVA.

A esta definición, que, desde luego, se refiere al recuerdo psicológico del pasú, conviene complementarla destacando un aspecto esencial: la RACIONALIDAD de todo recuerdo. Hay que advertir, en efecto, que el “contenido” de una “memoria” es en realidad un sistema integrado en una estructura viva y, por lo tanto, su apercepción solo puede consistir en un significado a priori; es decir, que el recuerdo SOLO PUEDE SER INTELIGENTE A PRIORI: aún aquellos hechos que originalmente hayan sido absolutamente irracionales, por supuesto todo hecho racional pasado, al ser recordados serán inmediatamente inteligibles porque son racionales a priori. Los recuerdos no necesitan ser racionalizados previamente para ser comprendidos por el sujeto, como sucede con las fantasías, porque son racionales a priori, aún los recuerdos de hechos originalmente irracionales. Lógicamente, estas afirmaciones necesitan ser demostradas, y lo haremos tomando como ejemplo el recuerdo de un hecho irracional, tal como la COMPULSION SUICIDA.

En primer lugar, notemos que la Sabiduría Hiperbórea niega la existencia de CONTENIDOS IRRACIONALES en las memorias microcósmicas: para la Sabiduría Hiperbórea lo IRRACIONAL solo puede ser ACTUAL. En un momento dado, por ejemplo, experimentamos el DESEO IRRACIONAL de poner fin a nuestra vida seccionando las venas del brazo con una navaja, tal deseo es, en ese momento, una compulsión irresistible que constituye un ACTO REAL, pero IRRACIONAL, de la experiencia vital: nada RACIONAL había en esa compulsión suicida que experimentamos realmente en aquel momento. Pero si aquel acto era IRRACIONAL, no ocurre lo mismo con su RECUERDO: la rememoración de lo ocurrido (en el supuesto de que no hayamos cedido a la compulsión suicida) es siempre inteligible y, por lo tanto, RACIONAL. Antes de indagar por qué, precisemos con mayor profundidad los términos del problema.

En el momento del apremio suicida la vivencia del acto es IRRACIONAL: no existe RAZON alguna que faculte semejante acto; la compulsión no es inteligible: solo se experimenta la urgencia del deseo, sin que aparezca a la vista causa alguna: toda causa esgrimida como JUSTIFICACION de la compulsión en realidad ha sido propuesta a posteriori de la misma como reacción racional de un sujeto que intenta probar a sí mismo su cordura, pero el hecho es de hierro; quien experimente la compulsión suicida, o cualquier otro deseo similar, vivencia en ese momento un ACTO IRRACIONAL PURO. Ahora bien, pasa el tiempo, la experiencia suicida es superada, y un buen día RECORDAMOS aquel momento, cuando sentimos el deseo de matarnos. Recordamos, y entonces nos vemos nuevamente EN AQUEL MOMENTO, vivenciando aquel acto irracional; sin embargo, por más vivo que sea el recuerdo, hay que admitir que jamás puede equipararse, y mucho menos confundirse, con el acto original; y ello por tres motivos principales:

Primero: porque el recuerdo del sujeto es un objeto para el sujeto: porque el recuerdo es apercibido con segunda intención.

Segundo: porque el que recuerda sabe que recuerda: por el significado mnémico que le agrega la disposición de la facultad de recordar al notarlo bajo la extensión del concepto memoria.

Tercero: porque el recuerdo, aún aquél cuyo contenido se refiere a un acto originalmente irracional como la compulsión suicida del ejemplo, siempre resulta inteligible para el sujeto evocador.

Vale decir, TODO RECUERDO ES RACIONAL A PRIORI. Llegamos así al punto buscado, cuando debemos indagar ¿por qué? ¿por qué TODO RECUERDO ES RACIONAL A PRIORI? Respuesta: PORQUE TODO RECUERDO PSICOLOGICO ES SOLO LA APERCEPCION DE UN SISTEMA REPRODUCIDO Y TODO SISTEMA, POR EL HECHO ESENCIAL DE ESTAR INTEGRADDO A UNA ESTRUCTURA, TIENE SU CONTENIDO SEMICO NECESARIAMENTE CODIFICADO EN UN LENGUAJE CONTEXTUAL.

Un hecho puede HABER SIDO originalmente irracional, pero desde el momento que su esquema constituye un sistema en una estructura, es decir, un “contenido mnémico” en una “memoria”, resulta lógicamente codificado según las modalidades de los lenguajes contextuales: cuando tal sistema es “recordado”, vale decir, cuando es notado bajo la extensión del concepto memoria, el recuerdo YA ES RACIONAL POR SER ESTRUCTURAL y su réplica inmediata solo puede consistir en un relieve significado.

Todo recuerdo es, pues, racional a priori POR SER ESTRUCTURAL.

Con respecto al ejemplo, al recordar aquel momento de la compulsión suicida, será posible revivir la totalidad del hecho MENOS LA IRRACIONALIDAD ORIGINARIA DE LA COMPULSION. Al emerger el recuerdo, inmediatamente será RECONOCIDO por el sujeto como una reminiscencia. El momento pasado, con todo el dramatismo de su significado, se hace presente PARA el sujeto y el hecho parece repetirse ante la mirada subjetiva: vemos la habitación; la cama donde estábamos recostados; sobre ella, la carta con el adiós definitivo de la mujer amada, que motivó aquel deseo de morir “antes que vivir sin ella”; la navaja, posada ominosamente en la mesita de luz: Y NOS RECORDAMOS A NOSOTROS MISMOS EN AQUEL TRANCE. Vale decir, aquel hecho se nos hace patente ahora, con un contexto pleno de significación en cuyo entorno nos apercibimos OBJETIVAMENTE: pero esta objetividad, que alumbra la claridad misma del recuerdo, impide irremediablemente que volvamos a experimentar la compulsión original, la vivencia de querer morir sin razones. Aquella vivencia irracional la experimentamos como SUJETO dramático: en cambio el recuerdo nos devuelve un OBJETO dramático que nos representa y al que no podemos sustituir.

Recordamos lo ocurrido y nos identificamos con el hecho; sabemos con certeza que estuvimos a punto de matarnos y lo reconocemos en el recuerdo, pero eso es todo: la segunda intención reflexiva que apunta hacia nosotros nos está diciendo en todo instante que se trata de un recuerdo, de un hecho inexistente, que la tensión dramática no es verdadera; una parte de nosotros, al fin, nos está desmintiendo la vivencia, impidiendo la confusión con ese reflejo objetivo de nuestra persona que demuestra, en el recuerdo, poseer una intención suicida. Y así ocurre porque, aparte de que el recuerdo es esencialmente objetivo, ha sido vaciado de todo contenido irracional durante su memorización, cuando fue estructurado: TODO RECUERDO ES, pues, RACIONAL A PRIORI.

Finalmente, hay que establecer con claridad los alcances de la definición de “recuerdo” que hemos desarrollado aquí y su cualidad de ser racional a priori por ser estructural. Estos “recuerdos”, según se convino de entrada, son objeto de apercepción del sujeto consciente, es decir, de la más elevada manifestación psíquica del sujeto anímico. Pero el sujeto anímico cumple una estricta SECUENCIA JERARQUICA: “irreversible que obliga al alma a manifestarse inicialmente como sujeto racional del cerebro o razón”, luego como sujeto cultural en la estructura cultural y, por último, como sujeto consciente en el esquema de sí mismo, según se explicó en el artículo “E” (página 69). La “racionalidad” a priori del recuerdo, a que nos referimos, es propia de los contenidos mnémicos de las memorias microcósmicas operadas funcionalmente por la secuencia jerárquica del sujeto anímico. Fuera de las estructuras en que opera la secuencia jerárquica del sujeto anímico, es decir, en la memoria arquetípica, en la estructura cultural, y en el esquema de sí mismo, EXISTEN MEMORIAS DE CONTENIDO IRRACIONAL, pero ellas permanecen habitualmente invisibles para el sujeto anímico durante toda la vida del pasú: el contenido de tales memorias irracionales, como vimos en el artículo citado, consiste en el recuerdo de los “esquemas de sí mismo anteriores”, es decir, en el recuerdo de las vidas pasadas. Estos contenidos deben considerarse “irracionales” solo en el sentido de que son “anteriores al sujeto racional”, es decir, NO RACIONALIZABLES por éste.

E - Definición funcional de “Registro”.

Las estructuras microcósmicas vivas sirven como vehículo para las diversas manifestaciones del sujeto anímico; las “memorias” definidas por la capacidad de tales estructuras son, con toda propiedad, MEMORIAS MICROCOSMICAS. Las tres memorias ya mencionadas, por ejemplo, son “memorias microcósmicas”: la memoria arquetípica, la memoria cultural y la memoria de sí mismo. Con este criterio, podemos ampliar la “definición funcional de la memoria” para señalar su condición microcósmica: “memoria MICROCOSMICA es todo continente estructural capaz de recibir y conservar la forma de un suceso dado y de permitir AL SUJETO ANIMICO su posterior reproducción.”

Es claro, pues, que solo son “memorias microcósmicas” aquéllas que guardan una relación FUNCIONAL con el sujeto anímico, es decir, aquéllas que están destinadas por la capacidad del plan a ser utilizadas por el sujeto anímico, a grabar y reproducir para éste sus propios recuerdos. Resulta así que, para trazar un paralelo entre las memorias microcósmicas y sus equivalentes macrocósmicas, sería sumamente equívoco emplear la denominación “MEMORIA MACROCOSMICA.” Por eso la Sabiduría Hiperbórea emplea el vocablo “REGISTRO” para denominar al equivalente macrocósmico de alguna memoria microcósmica: LOS “REGISTROS” SON CAPACIDADES DE LAS ESTRUCTURAS MACROCOSMICAS NOTADAS Y UTILIZADAS POR LOS “ASPECTOS” DEL DEMIURGO. Por consiguiente: EL CONTENIDO MNEMICO DE UN REGISTRO SE REFIERE INTENCIONALMENTE AL ASPECTO DEL DEMIURGO QUE ES CAPAZ DE OPERAR SUBJETIVAMENTE EN EL, VALE DECIR, EL REGISTRO ESTA DESTINADO PARA EL USO DEL DEMIURGO, PARA GRABAR Y REPRODUCIR “SUS RECUERDOS”.

Con esto, se comprenderá la siguiente “definición funcional de Registro”: REGISTRO MACROCOSMICO ES TODO CONTINENTE ESTRUCTURAL CAPAZ DE RECIBIR Y CONSERVAR LA FORMA DE UN SUCESO DADO Y DE PERMITIR AL DEMIURGO SU POSTERIOR REPRODUCCION.

Todo cuanto pueda decirse aquí sobre los Registros, y cuanto sea sugerido por dicha exposición, será sin duda insuficiente para dar una idea siquiera aproximada sobre la enorme complejidad de este concepto. Quizá en algo nos acerquemos si aclaramos que al pasú solo le es dado conocer y consultar los Registros AL CONCRETAR SU AUTONOMIA ONTICA: antes de esa perfección evolutiva el pasú NO DEBE conocer la existencia de los registros, y mucho menos consultarlos, PORQUE SE ALTERARIA SU DESTINO, es decir, PORQUE EL PLAN DE SU DESIGNIO SE VERIA IRREMEDIABLEMENTE REVELADO. El virya despierto, por el contrario, DEBE alcanzar un alto dominio sobre los Registros porque necesita valerse de sus contenidos para evitar sucumbir frente al Terrible secreto de Maya y para ejecutar su propia Estrategia de liberación espiritual; pero de este poder del virya despierto ya hablaremos más adelante. Por ahora sigamos destacando la complejidad del concepto de Registro.

No nos cansaremos de afirmar que solo una exacta y profunda comprensión de las analogías entre micro y macrocosmos, mucho más detallada que la expuesta en el artículo D (página 203), revelará en algún grado el significado de este concepto al virya perdido. De aquí que sea casi imposible, con los elementos reunidos en este libro, brindar una DEFINICION ONTOLOGICA del Registro, la cual debería ser, desde luego, ABSOLUTAMENTE METAFISICA; y no lo intentaremos. Lo que haremos, en cambio, será explicar analógicamente solo DOS TIPOS DE REGISTROS: el REGISTRO ONTICO y el REGISTRO CULTURAL, cuyos significados serán fácilmente comprensibles en el contexto del modelo estructural micro y macrocósmico desarrollado hasta ahora; y pasaremos por alto el problema de estudiar en extensión el concepto de Registro.

Los Registros ónticos, como su nombre indica, son contenidos anémicos propios de los ENTES EXTERNOS que solo tienen valor para el Demiurgo. Los Registros culturales son contenidos mnémicos propios de los OBJETOS CULTURALES EXTERNOS y su conocimiento reviste inestimable valor para el virya despierto. Sin embargo, como todo objeto cultural es, ante todo, un ente al que se le ha puesto un sentido cultural, ocurre que en un objeto cultural están presentes ambos Registros: de aquí la conveniencia de conocer en qué consisten cada uno de ellos Y LA NECESIDAD DE DISTINGUIRLOS CLARAMENTE pues, hay que advertirlo desde ya, el virya despierto DEBE EVITAR CUIDADOSAMENTE LA PERCEPCION DEL REGISTRO ONTICO; SOLO EL REGISTRO CULTURAL ES UTIL PARA SU ESTRATEGIA DE LIBERACION ESPIRITUAL. La razón del porqué el Registro óptico debe ser evitado se comprenderá luego de estudiar el siguiente artículo.

F - Registro óntico.

El registro óntico es PROPIEDAD EXCLUSIVA DE LOS ENTES INDIVIDUALES.

Para ejemplificar sus características vamos a referirnos, en principio, a los entes individuales simbolizados en la figura 45. Observamos allí que cada uno de los cinco entes de la especie caballo, de los cinco entes de la especia perro, y de los tres entes de la especia pez, están conectados con el Arquetipo universal por un arco de espiral que represen a al PROCESO EVOLUTIVO INDIVIDUAL en el plano material. El proceso es un movimiento continuo que va del Arquetipo universal al ente individual y que, por consiguiente, no puede interrumpirse nunca; en todo momento el Arquetipo universal mantiene un nexo con el ente individual por medio del proceso continuo de su impulso evolutivo: y tal nexo radica, según se explicó, en el núcleo indiscernible del ente, en la más profunda intimidad de su ser en sí. Pero los entes microcósmicos son objetos propios del plano material PARA EL DEMIURGO, ámbito donde concretan su evolución progresiva. Si bien es cierto que el Demiurgo puede percibir al ente individual DESDE EL PLANO ARQUETIPICO, A TRAVES DEL ARQUETIPO UNIVERSAL, no es menos cierto que tal percepción será efectuada con el Aspecto Belleza (flecha 14, figura 38) y que, por realizarse DESDE LO UNIVERSAL HACIA LO INDIVIDUAL, SOLO CONSEGUIRA APREHENDER LO UNO EN LA PLURALIDAD.

Con otras palabras, con el Aspecto Belleza, al Demiurgo le resulta imposible percibir la individualidad de los entes porque su mirada se halla encerrada en el ser en sí del núcleo indiscernible, impotente para ACTUAR: “El no actúa a través de los gravis.

Solamente los sostiene. No es el Aspecto Logos el que se manifiesta en los puntos indiscernibles sino el Aspecto Conciencia-Tiempo. No es el Verbo sino el Ojo del Demiurgo. Un Ojo multiplicado incansablemente en toda la creación pero que es siempre el mismo Ojo” (página 213); así, este Ojo de Abraxas, este “Ojo terrible e insensato”, VE SIN VER: SU MIRAR ESTA PRESENTE EN LA PLURALIDAD DE LOS ENTES PERO SU MIRADA SOLO RECOGE LO UNO INDIVISIBLE; y la explicación de esto hay que buscarla en el sentido del mirar: un sentido que es el del tiempo trascendente, cuya isotropía se produce, justamente, por este mismo mirar del Ojo de Abrazas desde los puntos indiscernibles de todos los gravis que integran el espacio; pero el tiempo trascendente no es otra cosa que la Conciencia-Tiempo del Demiurgo: un Ojo que observa en el sentido de la corriente de Conciencia es un Ojo incapaz de percibir lo que esta Conciencia arrastra tras de sí; ya lo hemos explicado para el caso microcósmico con la analogía óptica de la figura 26: el sujeto consciente solo puede aprehender símbolos emergentes, representaciones conscientes, fantasías, recuerdos, etc., si reflexiona y se sitúa DE FRENTE A LA CORRIENTE DE TIEMPO INMANENTE: “el sujeto consciente ha de oponerse a su propia fluencia para “mirar hacia atrás” y recoger los símbolos emergentes”, “…cuando existe el símbolo emergente. El sujeto se coloca “de espaldas” al sentido de su fluir temporal para “tomar conciencia” del mismo: y solo así hay verdadera “conciencia” (página 116); de manera análoga, el Ojo de Abraxas debería oponerse al fluir de Su Conciencia Tiempo para aprehender a los entes en su individualidad, para observarlos OBJETIVAMENTE; pero eso es imposible porque el Ojo es el Sujeto Uno en todos los entes: EL OJO DE ABRAXAS “ES” EL FLUIR DE LA CONCIENCIA-TIEMPO Y SU MIRAR “TIENE” EL SENTIDO DEL TIEMPO TRASCENDENTE; se comprende, entonces, por qué el Ojo “ve sin ver”, inconsciente, “como en un sueño”… El Ojo de Abraxas subyace en el ser en sí del ente, en el núcleo indiscernible, en tanto que la individualidad del ente es aportada, EXTERNAMENTE al ser en sí, por el designio, por el ser-para-el-hombre. Interviene aquí otro “Aspecto” del Demiurgo: el Logos demiúrgico o Verbo. Pero el Logos, para designar los entes, debe actuar DESDE el plano material: el principio de individuación actúa, como se ve en la figura 45, desde el origen del plano material, cuando la unidad del Arquetipo se multiplica en la pluralidad de los entes. Y SI EL ASPECTO LOGOS ACTUA “DESDE” EL PLANO MATERIAL ENTONCES SU ACTIVIDAD TIENE SENTIDO OPUESTO A LA DEL ASPECTO BELLEZA, ES DECIR, SE OPONE AL FLUIR DE LA CONCIENCIA-TIEMPO. Es evidente que el Aspecto Logos, que es quien otorga individualidad a los entes, está en disposición para aprehender dialécticamente a los entes individuales por efecto de su oposición a la corriente de la Conciencia-Tiempo, análogamente a como lo hace el sujeto consciente microcósmico. En síntesis, el Aspecto Logos es capaz de reflexionar sobre los entes y de aprehenderlos en su individualidad, comportándose como un Sujeto FRENTE A LOS OBJETOS ONTICOS.

No bien se ha establecido que el Aspecto Logos se comporta como un sujeto frente a los objetos ónticos, es posible definir para semejante Sujeto las Facultades que lo vinculan analógicamente con el sujeto consciente del microcosmos: a la facultad de imaginar del sujeto consciente corresponde una “Facultad de designar” del Aspecto Logos; y a la facultad de recordar del sujeto consciente corresponde una “Facultad de registrar” del Aspecto Logos. Desde luego, la que nos interesa conocer ahora es la Facultad de registrar, toda vez que la Facultad de designar ya ha sido sobradamente estudia a, con el nombre de “Vox” o “Logos demiúrgico”, en el inciso anterior.

Claro que si el objeto de examen del Aspecto logos son los entes individuales, su Facultad de registrar ha de efectuar el “registro” directamente sobre tales entes; mas ¿qué registra en los entes la faculta de registrar? Respuesta: el Registro óntico. Para entender la respuesta observemos que la Facultad de registrar es análoga a la facultad de recordar, de manera que su acto ha de ser equivalente al de ésta, es decir, LA REPRODUCCION DE UN CONTENIDO MNEMICO: la Facultad de registrar registra el Registro óntico para reproducir su contenido mnémico. En síntesis, y por analogía: LA DISPOSICION DE LA FACULTAD DE REGISTRAR, AL INSPECCIONAR EL ENTE INDIVIDUAL, REGISTRA EL CONTENIDO DEL REGISTRO ONTICO Y LO REPRODUCE PARA LA APERCEPCION DEL ASPECTO LOGOS.

Siendo así, solo nos falta indagar ¿en qué consiste el contenido del Registros óntico? Respuesta: en una SERIE ONTICOTEMPORAL paralela y correlativa a la FUNCION CONTINUA DEL PROCESO EVOLUTIVO que une al ente individual con el Arquetipo universal; en la figura 45, por ejemplo, la “función continua” está representada analógicamente como “arcos de espiral” que van de los Arquetipos “pez”, “perro” y “caballo” a los entes individuales respectivos: pues bien, el Registro óntico de cada uno de tales entes consiste en una SERIE ONTICOTEMPORAL de formas de “pez”, “perro” o “caballo”, producto de su HISTORIA NATURAL, paralela y correlativa con la función continua o “arco de espiral”. Esta serie ónticotemporal es el contenido  mnémico del Registro óntico: ella representa, para el Demiurgo, LA HISTORIA NATURAL DE LA EVOLUCION DEL ENTE INDIVIDUAL Y, EN BASE A ELLA, ESTABLECE EL “VALOR” DE SU PROGRESO, MEDIDO EN LA ESCALA GRADUAL DE MOMENTOS PROGRESIVOS. Con toda propiedad habría que calificar, pues, de PROGRESIVA a esta serie y denominar SERIE PROGRESIVA ONTICOTEMPORAL al contenido del Registro óntico o, simplemente, PROGRESION ONTICOTEMPORAL: ello se justificaría, naturalmente, en el hecho de que cada término de la serie, considerada “progresiva” en el sentido del tiempo trascendente, exhibe un PROGRESO evolutivo con respecto al término precedente. Sin embargo, por motivos de claridad expositiva, nos vamos a referir de aquí en más a la “serie ónticotemporal”, aunque sin olvidar en ningún momento su PROGRESION implícita.

La función continua del proceso evolutivo, por ejemplo la curva espiriforme de la figura 48, se origina en el Arquetipo universal y TERMINA en el ser en sí del ente el cual es inaccesible, cerrado en sí y para sí. Es evidente que una inspección EXTERIOR del ente, tal como la que realiza el Aspecto Logos, solo alcanzará a aprehender su forma individual, determinada FISICAMENTE por la matriz esencial del designio: tales “formas individuales”, que el ente adopta a cada instante de tiempo trascendente, constituyen una serie ónticotemporal paralela y correlativa a la función continua del proceso evolutivo; y esta serie ónticotemporal, apta para la aprehensión del Aspecto Logos, es el contenido mnémico del Registro óntico que la Facultad de registrar puede REPRODUCIR total o parcialmente.

En el Registro óntico está contenida, así, la HISTORIA NATURAL del ente, historia que puede ser reproducida por la Facultad de registrar para la apercepción del Aspecto Logos. Sin embargo, aunque esta “historia natural” solo narre el devenir exterior de la forma óntica, BAJO ELLA, como su hilo conductor fundamental se encuentra la función continua del proceso evolutivo: bajo la serie ónticotemporal se halla IMPLICITA la función continua y la misma, tanto puede ser INFERIDA, como efectivamente VIVENCIADA, lo que supone ENTRAR EN CONTACTO DIRECTO CON EL ARQUETIPO UNIVERSAL. PARA EVITAR ESTA ULTIMA POSIBILIDAD ES QUE EL VIRYA DESPIERTO JAMAS EXPLORA LOS REGISTROS ONTICOS.

En un próximo artículo trataremos sobre las nefastas consecuencias que puede ocasionar al virya despierto la vivencia de la función continua. Por ahora, vamos a estudiar con mayor detalle la esencia de la serie ónticotemporal y a mostrar cómo la función continua del proceso evolutivo, IMPLICITA tras ella, puede ser INFERIDA.

G - Estudio analógico del registro óntico.

Observemos, ante todo, que el ente individual EVOLUCIONA EN SENTIDO DEL TIEMPO TRASCENDENTE y que, desde el punto de vista temporal, CONSISTE EN UNA SUCESION REAL DE ESTADOS FISICOS INSTANTANEOS Y CARACTERISTICOS: A CADA UNO DE ESTOS ESTADOS FISICOS PONE TERMINO INDIVIDUAL LA MATRIZ ESENCIAL DEL DESIGNIO, TERMINO INDIVIDUAL QUE SE REALIZA “EXTERIORMENTE” AL SER EN SI DEL ENTE. Por eso, desde la perspectiva de la Facultad de registro, que opera exteriormente al ser en sí, EL PROCESO DEL ENTE CONSISTE EN UNA SERIE DE FASES FORMALES, INSTANTANEAS Y SUCESIVAS, ES LA “SERIE ONTICOTEMPORAL”; CADA UNA DE TALES FASES INDIVIDUALES, EN SU INSTANTE, ES UN ENTE INDIVIDUAL CON UN VALOR EVOLUTIVO CARACTERISTICO. Se comprende así que el contenido del registro óntico, la serie ónticotemporal, NO ES MAS QUE UNA HUELLA FISICA PLASMADA POR EL ENTE DURANTE SU PASO EXISTENCIAL POR EL PLANO MATERIAL. Pero al hablar de “huella”, y de “paso”, estamos empleando conceptos de la analogía vial, analogía que aquí nos puede prestar inestables servicios para explicar el problema de la INFERENCIA de la función continua a partir de la serie ónticotemporal.

Como de costumbre, antes de extraer una conclusión hemos de establecer las correspondencias analógicas necesarias. En este caso, también, vamos a reflexionar sobre la relación de “complemento esencial” que vincula al “camino” con el “caminante”. Un camino existe por los pasos del viajero que lo va caminando; PERO, SI BIEN EL CAMINO EXISTE POR EL CAMINAR DEL VIAJERO, NO ES MENOS CIERTO QUE EL CAMINO ES EL SUBPUESTO DEL CAMINANTE, EL FUNDAMENTO DE SU ANDAR. LO “CAMINO” ES EL FUNDAMENTO DONDE SE ASIENTA EL SER DE LO “CAMINANTE”: LO “CAMINO”, EN UNA BASE ULTIMA, ES EL SOPORTE REAL DE LO “CAMINANTE”; AQUELLO EXTERNO QUE MAS SE APROXIMA A SU SER EN SI Y QUE, POR ESO, LO FUNDAMENTA Y SOSTIENE. En el andar del caminante está implícito el camino que anda, NO COMO ALGO QUE, POR SER EXTERNO, PUEDA SER SUPRIMIDO SIN CONSECUENCIA, SINO COMO UN “COMPLEMENTO ESENCIAL” DEL ACTO DE CAMINAR: a pesar de que lo “caminante” tiene su propio ser y manifiesta su esencia característica, a la cual lo “camino” le es exterior, no se puede suprimir el ser camino sin que desaparezca también el ser caminante. Y, a este “complemento esencial” del caminante, que es el camino, se lo debe INFERIR de los pasos del viajero, pues está IMPLICITO tras esos pasos a los que fundamenta y sostiene. De manera análoga, consideraremos al ente individual como un “viajero” que se desplaza sobre el “camino” de la función continua del proceso evolutivo.

En el marco alegórico de la “función continua como camino” podemos suponer que el ente individual es una especia de “viajero” que se desplaza por el “camino” de una función continua, por ejemplo, por la curva espiriforme de la figura 48. Con estas condiciones ocurre que cada punto del “camino”, es decir, de la curva, es propio del ser en sí, solo apreciable por el Aspecto Belleza; pero, SOBRE cada uno de esos puntos, hay siempre una “fase formal instantánea”, un término formal individual que la matriz esencial causa en la naturaleza equina universal: estos caballos ópticos, instantáneos y sucesivos, son apreciados en todo momento por el Aspecto Logos del Demiurgo y, desde luego, TAMBIEN POR EL HOMBRE, POR CUANTO CONSTITUYEN EL ACTO DEL SER-PARA-EL-HOMBRE O “DESIGNIO CABALLO”. De este modo, el CONTENIDO del Registro óntico consiste en la serie real de fases formales instantáneas y sucesivas del ente individual al desplazarse evolutivamente por el “camino” de la función continua, es decir, consiste en la serie ónticotemporal de “viajeros” que han transitado el “camino” del proceso continuo desde su origen arquetípico hasta la última actualidad óntica; el Registro óntico, por ejemplo, consiste en una serie de caballos ónticos, instantáneos y sucesivos distribuidos uno a continuación del otro a lo largo de la curva espiriforme de la figura 48. Empero, lo que registra el Registro óntico NO ES LA FUNCION CONTINUA EN SI sino su término físico instantáneo: el proceso continuo, análogamente a un “camino”, está IMPLICITO en el trayecto del “caminante”; aunque solo observemos la serie de los caballos ónticotemporales, tal como lo percibe el Aspecto Logos, tras esa exterioridad se INFIERE el proceso continuo, el “camino” realmente recorrido.

En el artículo 'C' (página 201) definimos a la Historia como la proyección continua de la cultura externa sobre el tiempo trascendente; de manera análoga podemos definir a la HISTORIA NATURAL del ente individual: LA “HISTORIA NATURAL” ES LA PROYECCION DE LA SERIE ONTICOTEMPORAL SOBRE LA FUNCION CONTINUA DEL PROCESO EVOLUTIVO. Esta definición implica que la serie ónticotemporal obra como un REVESTIMIENTO FISICO de la función continua, lo que revela su paralelismo y correlatividad: la función continua es el HILO TEMPORAL que subyace a lo largo de la serie ónticotemporal y sobre la cual ésta subsiste. Y cada punto del hilo temporal, cada instante del proceso arquetípico, está situado en el ser en sí del ente: por eso el hilo temporal, la función continua, solo puede ser INFERIDA a partir de la serie ónticotemporal que la reviste físicamente. La posibilidad que dispone el Aspecto Logos de INFERIR el hilo histórico, el substrato temporal de la historia natural, se denomina: PRINCIPIO DE INFERENCIA CARDINAL DEL ASPECTO LOGOS DEL DEMIURGO.

En verdad, el “principio de inferencia cardinal” solo permite inferir el EXTREMO ACTUAL del hilo histórico, es decir, solo permite aprehender con plenitud UN instante del hilo histórico: el instante actual. Sin embargo, esta inferencia siempre va acompañada de una especie de “intuición histórica” que agrega el peso de la continuidad al instante histórico; más adelante veremos que la Facultad de registrar amplía el alcance cardinal del principio de inferencia, extendiéndose ordinalmente para todo instante del hilo histórico.

El principio de inferencia cardinal tiene un complemento denominado: PRINCIPIO DE INDUCCION CARDINAL DEL ASPECTO LOGOS DEL DEMIURGO. Este principio se define del siguiente modo: cuando el principio de inferencia cardinal ha posibilitado al Aspecto Logos INFERIR un instante histórico, el principio de inducción cardinal le permite, a la vez, INDUCIR una imagen correspondiente al ente actual en tal instante; la IMAGEN INDUCIDA será inmediatamente REPRODUCIDA para la apercepción del Aspecto Logos.

El desarrollo dinámico del hilo temporal, de la función continua, por otra parte, sucede según un modo particular de la ley de evolución propio de cada ente específico: es la matriz funcional del designio quien determina “la forma” de la ley de evolución y conforma el proceso evolutivo.

En resumen, el contenido del Registro óntico consiste en la historia natural del ente; la Facultad de registrar permite al Aspecto Logos reproducir y apercibir esta historia e INFERIR, a través de ella, la función continua del proceso evolutivo y la forma particular de la ley de evolución. El virya despierto también dispone de la posibilidad de examinar el contenido del Registro óntico.

Podremos entender por qué el virya despierto jamás emplea la posibilidad que dispone de consultar los Registros ónticos si basamos la explicación en el ejemplo de la figura 48 y luego generalizamos la conclusión para cualquier otro ente.

Es evidente que si sobre la línea espiriforme de la función continua existe una serie ónticotemporal, el último término de dicha serie es el caballo óntico de la figura. Este caballo es el “ente actual” y, naturalmente, en él ha de estar radicado el Registro óntico: el “contenido” del registro, por supuesto, no es más que la serie ónticotemporal de “caballos” físicos cuya existencia real, en todo momento de su historia natural, es la causa del caballo óntico actual.

Supongamos ahora que el Aspecto Logos (LD) se dispone a aprehender al caballo óntico, para lo cual se sitúa en oposición al sentido de la corriente de Conciencia; esto es: el Aspecto Logos “mira” hacia el Arquetipo caballo, hacia el plano arquetípico, observando el caballo óntico de frente al eje (Tt) del tiempo trascendente. Entonces tiene frente a sí al ente actual, al último término de la serie ónticotemporal de “ese” caballo individual. Pero el Aspecto Logos quiere trascender el aspecto actual del caballo óntico y rever una parte de su historia natural. Para facilitar la explicación, convengamos en que el caballo óntico, en el momento actual, TIENE mil días de vida y que el Aspecto Logos pretende revisar los últimos trescientos días: sin dudas, para ello, deberá situarse en un punto del Registro óntico donde se encuentra registrado el día setecientos de la vida del caballo óntico, es decir, deberá situarse en un punto de la serie ónticotemporal donde se encuentra la forma individual que el caballo presentaba en el día setecientos de su vida.

Con el fin de situarse en el día setecientos de la vida del caballo, el Aspecto Logos dispone activamente de la Facultad de registrar: la Facultad de registrar ubicará el contenido mnémico del día setecientos y lo REPRODUCIRA para su apercepción; a continuación reproducirá también, en forma sucesiva, todas las formas individuales que el caballo ha presentado en todos los instantes de los últimos trescientos días, es decir, la Facultad de registrar reproducirá un tramo de la serie ónticotemporal correspondiente a los últimos trescientos días de su historia natural. De todo esto se desprende una pregunta obvia ¿cómo ubica la Facultad de registrar el punto buscado, es decir, cómo llega hasta él? La pregunta apunta a destacar el hecho de que la Facultad de registrar DEL Aspecto Logos PARTE NECESARIAMENTE desde el ente actual para situarse en el registro del día setecientos. Pero si, para llegar hasta el día setecientos, la Facultad de registrar fuese recorriendo el Registro desde el ente actual, situado en el día mil, pasando por la rememoración de los trescientos días intermedios, RESULTARIAN REPRODUCIDOS ESTOS TRESCIENTOS DIAS EN FORMA INVERSA: el Aspecto Logos apercibiría, en ese caso, una procesión de formas individuales que narrarían la historia natural del caballo DESDE EL PRESENTE HACIA EL PASADO, es decir, EN FORMA INVERSA A LA EVOLUCION NATURAL DE LA FORMA EQUINA. El Aspecto Logos apercibiría, así, que el caballo INVOLUCIONA y se DESVALORIZA frente a su vista, retrocediendo antinaturalmente hasta “detenerse” en el día setecientos.

Desde luego, NO ES ASI como opera la Facultad de registrar. Por el contrario, ella ubica a priori el día setecientos, antes de causar ninguna reproducción, y, DESDE ALLI, REPRODUCE LOS ULTIMOS TRESCIENTOS DIAS EN EL SENTIDO DEL PROGRESO EVOLUTIVO, mostrando al Aspecto logos cómo se desarrolló realmente la historia natural de “ese” caballo individual.

Hay que repetir, pues, ¿cómo ubica la Facultad de registrar el punto buscado, cómo llega hasta él? Respuesta: se vale del PRINCIPIO DE INFERENCIA ORDINAL DE LA FACULTAD DE REGISTRAR. Ya mencionamos el “principio de inferencia cardinal”, que permite al Aspecto Logos conocer la función continua del proceso evolutivo subyacente en la serie ónticotemporal, este principio, en verdad, posibilita que el Aspecto Logos INFIERA EL EXTREMO ACTUAL DEL HILO HISTORICO, el instante sobre el cual se asienta el momento del ente actual. El “principio de inferencia ORDINAL” es idéntico al principio cardinal, pero ampliado por la Facultad de registrar con la posibilidad de inferir todo punto del hilo histórico, además del instante actual. En base al principio ordinal, la Facultad de registrar INFERIRA directamente el instante del hilo histórico correspondiente al día setecientos de la historia natural: Y SOLO EN ESE INSTANTE NOTARALA FOMRA INDIVIDUAL DEL ENTE, EL CABALLO ONTICO, PARA SU REPRODUCCION. Tal notación se debe a la actividad de un principio complementario del “principio de inferencia ordinal”, denominado: PRINCIPIO DE INDUCCION ORDINAL DE LA FACULTAD DE REGISTRAR. El efecto de este principio puede definirse como sigue: a cada instante del hilo histórico, INFERIDO por la Facultad de registrar, INDUCE una imagen correspondiente de la serie ónticotemporal. Por la acción de este principio, el Aspecto Logos apercibirá, primeramente, la forma del caballo en el día setecientos de su historia natural y, sucesivamente después, las restantes formas que completan la serie ónticotemporal hasta el ente actual.

El principio de inferencia ordinal hace posible a la Facultad de registrar la INFERENCIA de cualquier punto del hilo temporal, y el principio de inducción ordinal la INDUCCION exacta de cualquier forma individual de la serie ónticotemporal o historia natural del ente. Pero como la INFERENCIA es a priori de toda INDUCCION, la rememoración del Registro COMIENZA siempre a desarrollarse desde el punto referido, en el sentido del progreso evolutivo, hasta la actualidad del ente.

Nos toca ahora responder a otra pregunta obvia: si el aspecto Logos es capaz de “ver” la historia natural del ente, contenida en el Registro óntico ¿dónde tiene lugar esta “visión”? ¿hacia dónde concentra su Atención el Demiurgo? Respuesta: Puesto que el Registro óntico radica en el ente actual, no hay dudas que SOBRE éste, SOBRE LA FORMA ONTICA ACTUAL, tendrá lugar la observación referida. Sin embargo, esta respuesta no nos aclara gran cosa y, por el contrario, nos plantea nuevos interrogantes: ¿cómo se diferencia, de la forma actual, aquélla que ha sido registrada por la Facultad de registrar, si es necesario observarla SOBRE la forma actual? ¿acaso se SUPERPONE a ella?, etc. Para responder a estos, y otros interrogantes semejantes, vamos a considerar nuevamente el ejemplo del caballo óntico de la figura 48.

Vemos allí, representado como una esfera central más oscura, al caballo óntico, conformado actualmente por la matriz esencial del designio desplegado. Entre el caballo óntico y el Arquetipo universal existe el nexo permanente que determina la función continua del progreso evolutivo, simbolizado por la función continua del progreso evolutivo, simbolizado por la curva helicoidal. Y en este momento es necesario recordar dos cosas. En primer lugar que, así como el modelo del designio desplegado facilita la observación gráfica de las matrices virtuales por correspondencia analógica, así también la curva helicoidal posibilita la visualización gráfica del proceso evolutivo del Arquetipo caballo: pero EN REALIDAD, no debemos olvidarlo, tanto las matrices virtuales, y todo el plan del designio, así como la función continua del proceso evolutivo, ESTAN CONTENIDAS EN LA ESTRUCTURA DEL ENTE ACTUAL, es decir, en el caballo óntico. El caballo óntico, actual, individual, es TODA LA REALIDAD del caballo: no existe ninguna propiedad, ni óntica ni ontológica, que quede fuera de su entidad. Y en el seno de su entidad se sitúa, en primer lugar, el Registro óntico que venimos mencionando. La figura 48, como otras semejantes, nos ayudan, solo nos ayudan, a imaginar por inducción analógica los procesos subyacentes tras la apariencia óntica. Pero no debemos olvidar que tales procesos pertenecen a la intimidad del ente o, cuando menos, son propiedad inseparable de su forma; TODO CUANTO PERTENECE AL ENTE, ESTA EN EL ENTE MISMO.

La segunda cosa que hay que recordar es la siguiente: sobre la función continua del proceso evolutivo, es decir, SOBRE el hilo histórico, existe una serie ónticotemporal de formas individuales, vale decir, una historia natural. Pues bien, EN LA FIGURA 48 SOLO SE HA REPRESENTADO LA CURVA HELICOIDAL QUE CORRESPONDE A LA FUNCION CONTINUA DEL PROCESO EVOLUTIVO: “SOBRE” ELLA NADA HAY QUE DE IDEA DE LA SERIE ONTICOTEMPORAL, SERIE QUE CONSTITUYE EL CONTENIDO DEL REGISTRO ONTICO.

Esta segunda observación nos indica que, para continuar empleando el ejemplo del caballo óntico, debemos hacer ciertos agregados a la figura 48. La figura 63, en efecto, es una vista parcial de la figura 48, en la que solo se ha dibujado un segmento de la curva helicoidal: pero, “SOBRE” ella, se ha representado la serie ónticotemporal, es decir, el contenido del Registro óntico.

El arco de helicoide aparece, allí compuesto por pequeños círculos: son los “instantes” del hilo histórico.

Sobre la función continua hay una sucesión de formas individuales del caballo óntico, representadas por círculos mayores, del mismo diámetro que el “caballo óntico” central: es la serie ónticotemporal que integra el Registro óntico; es, también, la “historia natural” del caballo actual.

Con la vista puesta en la figura 63, tengamos presente el ejemplo propuesto anteriormente: la Facultad de registrar del Aspecto Logos, valiéndose del principio de inferencia ordinal, localiza el día setecientos de la vida del caballo. En la curva helicoidal se ha señalado dicho punto INFERIDO. Pero, en AQUEL INSTANTE del día setecientos, existía un caballo óntico, tal como se indica en la figura, el cual era un antecedente histórico del caballo actual. La forma de este caballo histórico es la que obtiene la Facultad de registrar, tras su registro, con el principio de inducción ordinal y la que se dispone a REPRODUCIR para la apercepción del Aspecto Logos. Llegamos así a las condiciones de la pregunta anterior ¿adónde “ve” el Demiurgo esta reproducción del caballo histórico, hacia dónde concentra su Atención? Cuya respuesta fue: “en el ente actual, en el caballo óntico”, porque “todo lo que pertenece al ente está en el ente”.

Respuesta insatisfactoria que ahora, con ayuda de la figura 63, vamos a explicar con más detalle.

 

 

Figura 63

 

Si (S) es el instante histórico del día 700 de la vida del caballo óntico, INFERIDO por la facultad de registrar, (A, B) es la IMAGEN INDUCIDA sobre la forma individual del mismo caballo. Como vemos, la REPRODUCCION (A', B') de la IMAGEN INDUCIDA (A, B) tiene lugar SOBRE la forma actual del caballo, en una región denominada: PANTALLA ONTICA. Y queda aquí, con mayor precisión, respondida la pregunta anterior: el Aspecto Logos apercibe, en la pantalla óntica del caballo actual, la reproducción (A', B') de la imagen inducida (A, B), por la Facultad de registrar, de la forma individual del caballo en el día setecientos de su vida.

Naturalmente, la pantalla óntica está EN el caballo actual porque el Registro óntico, con su contenido de historia natural, está subyacente EN el caballo actual: sobre esta pantalla óntica la Facultad de registrar reproduce las imágenes inducidas obtenidas al explorar el REGISTRO ONTICO. Tales imágenes inducidas, desde luego, reflejan formas individuales de la serie ónticotemporal y han sido inducidas como complemento de una inferencia a priori sobre los puntos de la función continua del progreso evolutivo. Con otras palabras, la Facultad de registrar infiere un instante, un “día” del hilo histórico y, de inmediato, induce una imagen correlativa, una forma individual presentada realmente en aquel momento de la historia natural del caballo: a continuación REPRODUCE tal imagen sobre la pantalla óntica del caballo actual, es decir, sobre la región del caballo hacia donde está CONCENTRADA LA ATENCION DEL ASPECTO LOGOS DEL DEMIURGO; el Aspecto logos apercibe esta imagen y puede determinar, con su voluntad, que la misma permanezca FIJA o que comience a desarrollarse la historia natural, progresiva, de los últimos trescientos días del caballo; en este último caso, una procesión de imágenes reproducidas se suceden sobre la pantalla óntica hasta completar la rememoración.

Reparemos que, en este ejemplo de la figura 63, la “pantalla óntica” ha sido representada en forma perpendicular al eje (Tt) del tiempo trascendente: ello se debe a que el Aspecto Logos del Demiurgo “mira hacia el Arquetipo caballo, hacia el plan arquetípico, observando el caballo óntico de frente al eje (Tt) del tiempo trascendente”; así lo hace porque, “se dispone a aprehender al caballo óntico, para lo cual se sitúa en oposición de la corriente de Conciencia” (página 275). Esto significa que el Aspecto Logos, en principio, PERCIBE al caballo actual y que, en una segunda instancia determinada por Su Facultad de registrar, APERCIBE las imágenes de su historia natural reproducidas EN el caballo actual, SOBRE su pantalla ÓNTICA.

H - Conclusiones sobre el Registro óntico.

Con el ejemplo del caballo óntico de las figuras 48 y 63 ha quedado suficientemente aclarada la esencia y función del Registro óntico PARA ESE ENTE ESPECIFICO. Habría ahora que extender las conclusiones logradas, al caso general de TODO ENTE; ES LO QUE HAREMOS EN LOS SIGUIENTES COMENTARIOS.

Primero – Todo ente evolutivo registra su historia natural en un Registro óntico que subyace y permanece en su entidad como propiedad esencial.

Segundo – El Aspecto Logos del Demiurgo dispone de una Facultad de registrar, cuya actividad está regida por dos principios fundamentales: el “principio de inferencia ordinal” y el “principio de inducción ordinal”.

Tercero – Por la acción complementaria de ambos principios la Facultad de registrar es capaz de localizar la imagen correspondiente a cualquier momento pasado de la historia natural del ente.

Cuarto – A cualquier imagen localizada en el Registro óntico de un ente actual, la Facultad de registrar la reproduce inmediatamente sobre la pantalla óntica del mismo ente actual.

Quinto – La pantalla óntica está en el ente actual y hacia ella dirige su Atención el Aspecto Logos para apercibir su historia natural.

Sexto – LA PANTALLA ONTICA NO DESAPARECE DEL ENTE ACTUAL DESPUES QUE EL DEMIURGO HA QUITADO SU ATENCION DE ELLA. POR EL CONTRARIO, ELLA ESTA SIEMPRE PRESENTE, EXHIBIENDO UNA IMAGEN FIJA.

Es claro que si la Atención del Aspecto Logos se ha retirado de la pantalla óntica de un ente actual, la imagen reproducida en ella DEBERIA haberse desvanecido. Ello no ocurre por el carácter ESTRUCTURAL de la pantalla óntica, que le permite RETENER a la última imagen reproducida. Este efecto se comprenderá mejor si consideramos que la pantalla óntica no es un simple telón sobre el que proyectan las reproducciones, sino una BARRERA ENERGETICA sobre la que se PLASMA con gran fidelidad las imágenes reproducidas. El poder de retención de la última imagen pertenece, pues, a la misma pantalla óntica, es decir, es independiente de la Voluntad del aspecto Logos. Y la persistencia fiel de esta imagen última es tal que nada consigue alterarla, ni aún el permanente devenir del ente actual en el que esté impresa, salvo una nueva exploración del Registro óntico por la facultad de registrar. Por esta característica de persistir inalterable sobre la pantalla óntica del ente, la Sabiduría Hiperbórea considera, alegóricamente, que la IMAGEN FIJA constituye la TAPA del Registro óntico, o, con otras palabras, que la imagen es un SIGNO que TAPA el registro óntico. De aquí que:

Séptimo – La imagen fija que presenta la pantalla óntica de todo ente se denomina: “TAPASIGNO DEL REGISTRO ONTICO” (ver figura 63).

I - Exploración del Registro óntico.

Naturalmente, el procedimiento empleado por los viryas despiertos para acceder al Registro óntico de algún ente, si tal cosa fuese inevitablemente necesaria para favorecer los objetivos de su Estrategia de liberación, consiste en ubicar, sobre éste, su tapasigno: a partir de allí se dispone de la posibilidad efectiva de REVISAR el Registro en toda su extensión.

Sin embargo, como ya se advirtió en “F”, ello puede ocasionar nefastas consecuencias SI NO SE TOMAN LAS PRECAUCIONES ADECUADAS: UN REGISTRO ONTICO SOLO PUEDE DESTAPARSE SIN PELIGRO POR MEDIO DE LA “TECNICA DE RESIGNACION RUNICA PASO A PASO”. Empero, es básico que el éxito de una táctica defensiva será tanto más probable cuanto mejor se haya comprendido la naturaleza del peligro el que debe oponerse. Por eso, antes de describir la “resignación paso a paso”, vamos a advertir sobre la naturaleza del peligro.

El peligro procede principalmente de que, durante la observación de las imágenes registradas, se produzca accidentalmente la INFERENCIA del hilo histórico, es decir, de la función continua del proceso evolutivo: en ese caso, el virya despierto quedaría en contacto psíquico con el ser en sí del ente y, desde luego, con el Arquetipo universal, sometido a la presión de su impulso entelequial. Es decir, aquello que para la Facultad de registrar del Demiurgo fundamenta el modo de localizar las formas individuales registradas: el “principio de inferencia ordinal”, representa para el virya despierto un peligro de captura y fagocitación psíquica. Desde luego, no hay que exagerar el peligro de captura puesto que solo alcanza al sujeto consciente; pero si el virya no ha aislado convenientemente su Yo perdido con la Primera Iniciación Hiperbórea, y éste se encuentra en alguna medida contaminado de tiempo inmanente, la captura del sujeto consciente puede sumir al yo perdido en un profundo estado hipnótico, en una ilusión que neutralice todo el trabajo previo de orientación estratégica.

Para que la imagen de un ente exterior resulte inteligible, y la “forma” observada en el registro lo es, tiene que trascender la esfera sensorial, ser interpretada por la razón, y conceptualizada por el sujeto cultural en el contexto adecuado de un lenguaje horizontal; entonces una representación consciente emergerá frente al sujeto consciente, y al yo perdido sumido en él, y mostrará una configuración arquetípica interior de la forma exterior, es decir, de la forma individual registrada en el Registro óntico: quedan así EN CONTACTO SEMICO, identificadas arquetípicamente, la forma exterior y la forma interior. El virya despierto, al revisar el registro, debe operar de manera inversa al modo operativo de la Facultad de registrar del Demiurgo; vale decir, mientras la Facultad de registrar infiere un instante del hilo histórico y luego induce una imagen correlativa, una forma individual de la serie ónticotemporal, el virya despierto debe observar las formas individuales EVITANDO TODA INFERENCIA DEL HILO HISTORICO QUE LAS SOSTIENE: inversamente a la operación de la Facultad de registrar, el virya revisará en toda su extensión. Si ello es necesario, la serie ónticotemporal, la historia natural del ente, pero evitando cuidadosamente inferir ni siquiera un instante del hilo histórico, ¿Por qué? Respuesta: porque tal instante no es otra cosa que un punto de la función continua del progreso evolutivo, es decir, un PUNTO INDISCERNIBLE del ente, un punto en el que se encuentra YOD, el Ojo de Abraxas: el peligro consiste en que el contacto sémico entre la forma exterior y la forma interior transfiera a la interior el YOD de la forma exterior. Entonces quedaría efectivamente establecido un nexo metafísico entre el Arquetipo invertido interior y el Arquetipo universal, recibiendo aquél toda la potencia que impulsa la evolución del ente exterior y siendo impulsado también a desplegarse internamente en un proceso entelequial. La imagen interior, que representa a la forma observada en el Registro óntico, se convertirá así en un mito interior y su representación consciente, el símbolo sagrado, no tardará en capturar al sujeto consciente. En ese caso el Yo no se enfrentará simplemente aun mito, con todo el peligro que esto implica, sino al mismo Demiurgo quien, a través del Arquetipo, intentará dominarlo y neutralizar todo futuro intento de explorar los Registros ónticos.

La segunda intención del Demiurgo, empero, resultará inoperante contra el virya despierto si éste ha aislado su yo en un arquémona interior, fundamentalmente si su Yo perdido ha sido resignado con la Sagrada Runa Tirodal. Esta resignación y aislamiento del Yo constituye el Misterio de la Primera Iniciación hiperbórea y su aproximación será tratada en un inciso posterior. Aquí solo vamos a destacar que un Iniciado Hiperbóreo jamás correrá el riesgo de explorar los Registros ónticos a menos que ellos sea imprescindible para los fines de la Estrategia de liberación; por cualquier otro motivo, por ejemplo, por mera curiosidad, la exploración de los Registros ónticos implica un peligro real y su riesgo: un riesgo inútil.

Claro que en el caso de que correr tal riesgo fuese considerado necesario, el virya despierto dispone de la “técnica de resignación paso a paso” para reducir al mínimo el peligro de captura arquetípica psicoidea. Tal técnica consiste en emplear el arma del virya despierto, la Runa Gibur como “Espada de Wotan”, para destapar el Registro óntico y recorrer “paso a paso” las sucesivas formas individuales de la serie ónticotemporal. La operación comienza con la tapasigno del Registro óntico del ente, a la cual se desplaza con un golpe de la Espada de Wotan EN UN SENTIDO O EN OTRO DE LA SERIE ONTICOTEMPORAL, es decir, en sentido evolutivo o en sentido involutivo. A partir del primer movimiento, la Espada de Wotan ha de actuar como “CRICKET” movida por la diestra mano del Iniciado Hiperbóreo resignando “paso a paso” cada imagen observada en la pantalla óptica: hay que tener presente que un solo error, una sola imagen que se zafe de la resignación por distracción del observador, subpone en primer plano la inferencia de un instante correlativo del hilo histórico y, con ello, la terrible revelación del YOD, el enfrentamiento directo con el Ojo de Abraxas.

 

J – Registro óntico del pasú.

En tanto que ente evolutivo, en el pasú, en el microcosmos, subyace un Registro óntico con su “historia natural”. Pero en este caso hay que tener en cuenta que el pasú es un ente diferente a todos los restantes entes específicos del macrocosmos, ya que su designio incluye el plan de todos ellos: el microcosmos es una copia invertida del macrocosmos y su designio un plan que contiene a todos los planes de los entes exteriores. A diferencia de todo otro ente exterior, cuya evolución se realiza en un proceso arquetípico que sucede EN el tiempo trascendente, el pasú posee un sujeto consciente cuya esencia consiste en “tiempo inmanente”, un tiempo que trascurre transversalmente al sentido del tiempo trascendente, un tiempo para el cual el tiempo trascendente es anisótropo. Si el pasú aún no ha alcanzado la autonomía óntica, si es un microcosmos potencial, caso que tratamos aquí, su sujeto anímico comparte dos esencias temporales: el sujeto racional y el sujeto cultural suceden en el tiempo trascendente, en tanto que el sujeto consciente es puro tiempo inmanente. La consecuencia de esta doble temporalidad es que, salvo la memoria de sí mismo, es decir, la capacidad de la estructura del esquema de sí mismo donde se manifiesta el sujeto consciente, las restantes memorias microcósmicas existen en el tiempo trascendente, por ejemplo, la memoria arquetípica y la memoria cultural. Pues bien, la Sabiduría Hiperbórea afirma que el Registro óntico del pasú es idéntico al a capacidad total de su estructura microcósmica SALVO LA MEMORIA DE SI MISMO; vale decir, que el Registro óntico del pasú integra, entre otras, a la memoria arquetípica y a la memoria cultural pues éstas existen en el tiempo trascendente, pero no incluye a la memoria de sí mismo que existe en el tiempo inmanente.

Todo Registro óntico cumple la función primordial de revelar la historia natural del ente al Aspecto Logos del Demiurgo, quien dispone para tal apercepción de la Facultad de registrar. Para apercibir el contenido de un Registro, el Aspecto Logos, ante todo, se sitúa EN OPOSICION AL TIEMPO TRASCENDENTE y comienza por percibir el ente actual e inferir, por el principio de inferencia cardinal, el extremo actual del hilo histórico. Es entonces cuando la Facultad de registrar, siguiendo el hilo histórico, infiere un instante determinado de la historia natural del ente e induce la imagen correlativa de la forma individual que será reproducida en la pantalla óntica. Ahora bien, cuando el ente observado por el Demiurgo es un pasú, la exploración del Registro óntico solo puede comprender a aquellas memorias que existen en el tiempo trascendentes puesto que la percepción del ente se realiza por oposición a este tiempo, el cual es anisótropo para todo otro tiempo transversal. Esto no significa que el Demiurgo no pueda conocer, si lo desea, la historia de sí mismo del pasú, es decir, la estructura de la esfera de conciencia: solo quiere decir que EL ASPECTO LOGOS NO PUEDE HACERLO; SU FACULTAD DE REGISTRAR NO PUEDE ENTRAR EN EL ESQUEMA DE SI MISMO PORQUE ESTE EXISTE EN EL TIEMPO INMANENTE. Pero si el Demiurgo desea revisar la historia de sí mismo del pasú no tiene más que desplazarse por el hilo de conciencia del pasú DESDE EL ARQUETIPO MANU, es decir, por el camino de ELIX.

Claro que entonces NO LO HARA EN OPOSICION SINO EN EL SENTIDO DEL TIEMPO INMANENTE, DESDE EL ARQUETIPO MANU HASTA EL MICROCOSMOS POTENCIAL DEL PASU EN SU ACTUALIDAD RELATIVA. Si imaginamos esta trayectoria observando la figura 56, comprobamos que la misma tiene sentido evolutivo, es decir, que el Arquetipo Manú no tiene necesidad, como el Aspecto Logos, de disponer de una facultad de registrar que localice un imagen inducida para, a partir de ella, apercibir el desarrollo de la historia en sentido evolutivo: al Arquetipo Manú le basta con desplazarse por el camino de ELIX para revisar toda la historia de sí mismo del pasú, la historia individual registrada por su conciencia inmanente. Desde luego, que en este caso no hay apercepción sino revisión de la historia, puesto que en ningún momento ocurre reproducción alguna de imágenes; tampoco hay inducción: simplemente es como si el Demiurgo acompañara, a gran velocidad, el flujo de tiempo inmanente de la conciencia del pasú, vivenciando, o reviviendo a su paso, su historia de sí mismo, revisando y reconociendo lo acontecido.

En un trayecto semejante por el camino de ELIX el Demiurgo solo puede detenerse en el extremo actual del ente, en una especie de pantalla óntica inversa: una pantalla óntica que solo puede ser vista desde la interioridad del ente, a diferencia de los entes percibidos por el Aspecto Logos, cuyas pantallas ónticas se encuentran en su exterioridad. ¿Y qué ve el Demiurgo como término del camino de ELIX, en la pantalla óntica interna que se encuentra en el extremo actual del hilo de conciencia? Respuesta: el símbolo sagrado del pasú. Por eso en la figura 56 se ha titulado “tapasigno del registro óntico” al signo espiral que constituye el centro de referencia de sí mismo, el verdadero extremo actual del hilo de conciencia al que el pasú solo puede apercibir en un supremo acto de reflexión sobre sí mismo: mucho más frecuente es que el pasú proyecte este símbolo en el mundo exterior, expresado como signo espiral o como fórmula energética, o constelándolo a través de la óptica en el mundo microscópico o en el cielo astronómico, etc.

Dejemos por el momento el Demiurgo y consideremos al pasú su reflejo individual.

Es fácil demostrar, a la luz de lo expuesto, que su “facultad de recordar” se basa en principios análogos a los que fundamentan la Facultad de registrar del Aspecto Logos.

El hilo de conciencia del pasú, en efecto, es análogo al hilo histórico de un ente cualquiera porque ambos son funciones continuas del proceso evolutivo de sus respectivos Arquetipos. Cuando el Aspecto Logos se sitúa en oposición al hilo histórico para aprehender un ente, ello es análogo a cuando el sujeto consciente se sitúa en oposición al hilo de conciencia, es decir, en (S.P.E.), para aprehender un símbolo emergente. Comparemos ahora el acto de apercepción que el Aspecto Logos realiza al explorar un Registro óntico y reproducir la imagen de una forma individual, con la apercepción que el sujeto consciente realiza al explorar una memoria microcósmica y reproducir el recuerdo de un sistema subsistente.

El principio de inferencia ordinal de la Facultad de registrar permite al Aspecto Logos remontar el hilo histórico e inferir el instante exacto que corresponde al suceso de la historia natural buscado. Un principio análogo de “inferencia ordinal” de la facultad de recordar permite al sujeto consciente remontar el hilo de conciencia e inferir el instante exacto que corresponde al recuerdo buscado.

El principio de inducción ordinal de la Facultad de registrar permite al Aspecto Logos inducir una imagen correlativa con el instante inferido; tal imagen, que representa a una forma individual de la serie ónticotemporal, es reproducida sobre la pantalla óntica para la apercepción del Aspecto Logos.

Un principio análogo de “inducción ordinal” de la facultad de recordar permite al sujeto consciente inducir una imagen correlativa con el instante inferido: tal “inducción la realiza, según hemos visto en el caso de la memoria cultural, el sujeto cultural, quien “responde” al acto reflexivo del sujeto consciente reproduciendo una imagen o “recuerdo” del contenido mnémico estructural; y esa reproducción emerge en la esfera de luz para la apercepción del sujeto consciente: ya fue adelantado en “D”: “RECUERDO ES LA REPRODUCCION DE UN SISTEMA SUBSISTENTE, BAJO LA EXTENSION DEL CONCEPTO MEMORIA, Y SU APERCEPCION SUBJETIVA”.

El “recuerdo” es, así, análogo a una “forma individual” de la serie ónticotemporal que constituye la historia natural de un ente: puede suponerse entonces, alegóricamente, que los recuerdos contenidos en una memoria microcósmica están distribuidos en una serie mnemotemporal, a pesar de lo cual están también estructurados, lo que solo puede ocurrir si tal serie tiene forma helicoidal y permite a cada recuerdo sucesivo mantener enlaces con otros recuerdos, de forma semejante a la estructura química de los ácidos nucleidos; no olvidemos que los “recuerdos” son sistemas subsistentes, del tipo descripto y representado en la figura 13.

 

K – Sectores innatos del Registro óntico del pasú.

Ha quedado en claro que, salvo la estructura de sí mismo subsiste en el tiempo inmanente, la restante CAPACIDAD de la estructura microcósmica constituye el Registro óntico del pasú. Así, fuera de las memorias arquetípicas y cultural, que solo forman parte de la estructura psíquica, existen en el microcosmos otras memorias estructurales cuya capacidad integra una serie de SECTORES del Registro óntico del pasú: estos sectores no pueden ser explorados habitualmente por el sujeto anímico, como las memorias arquetípicas y cultural, debido a la POTENCIA PASIVA de sus nudos y enlaces que impide la representación racional, o consciente, de sus contenidos y su referencia para emerger en la esfera de luz; recordemos que es la potencia activa de los sistemas subsistentes la que refiere su réplica sémica hacia la esfera de luz y por eso ésta resulta energéticamente dirigida hacia el sujeto consciente.

El origen de la absoluta pasividad potencial de tales memorias radica en su carácter HEREDITARIO, pero la causa de que permanezcan durante toda la vida del pasú invisible para el sujeto anímico hay que atribuirla a la SECUENCIA JERARQUICA con la que el sujeto anímico se manifiesta en la estructura psíquica y a la “involución del sujeto en sí mismo” que tiene lugar previamente a la encarnación del alma y que “causa el olvido parcial de los recuerdos innatos”, tal como fue explicado en el articule 'E' (página 70). A las secciones de la estructura microcósmica que contiene los “esquemas de sí mismo anteriores”, la Sabiduría Hiperbórea las denomina: SECTORES INNATOS DEL REGISTRO ONTICO DEL PASU.

El contenido de los SECTORES INNATOS no solo permanece habitualmente invisible para el sujeto anímico del pasú, sino que DEBE permanecer así hasta que éste alcance autonomía óntica pues, como dijimos en el citado artículo: “ en cada microcosmos vivo, el sujeto pensante jamás rememora “naturalmente” ningún recuerdo de una vida anterior. Ello no ocurre porque el procedimiento dispuesto por el Demiurgo para la transmigración de las almas impone a éstas, durante el período de desencarnación, una involución del sujeto en sí mismo” que produce la amnesia mencionada”. “El sujeto “involuciona” cuando se desconcentra temporalmente, es decir, cuando su momento presente se expande en sí mismo y abarca la historia “en una sola mirada”, hecho que se confirma por los conocidos relatos de quienes han “resucitado” luego se pasar por la muerte clínica y han visto “todo lo vivido en un solo instante”. La involución del sujeto, en el sentido expuesto, es necesaria para que el alma pueda ofrecer un nuevo sujeto al microcosmos en el que va a encarnar: el alma, luego de la involución del sujeto anterior, se presenta ante el microcosmos con otro aspecto, un aspecto no subjetivo que requiere de toda la secuencia jerárquica para desarrollarse y repetir el ciclo evolutivo de la vida y de la muerte. Pero, a todo esto, ¿qué ha sido del esquema de sí mismo anterior, ese en el que el sujeto involuciona “hasta abarcar toda la historia en una sola mirada”? ¿no era, acaso necesario su concurso para cumplir el objetivo microcósmico de la finalidad, para asegurar el progreso individual del pasú? En realidad no se prescinde, en cada encarnación, de ninguno de los esquemas de sí mismo anteriores, pues los mismos están irreversiblemente asimilados en el alma: lo que ocurre es que, AL NO ESTAR ANIMADOS POR NINGUN SUJETO, los esquemas de sí mismo anteriores se sitúan en lugares diferentes del microcosmos al que ocupa el sujeto racional. Con otras palabras: el sujeto racional, primera manifestación del alma, opera desde la memoria arquetípica o cerebro; pero el alma, aparte del sujeto, está difundida como un “cuerpo doble” en todo el microcosmos; por lo tanto, los esquemas de sí mismo anteriores que permanecen ajenos al sujeto, van a corresponder con otras partes del sistema nervioso fuera del cerebro. Es decir: los esquemas de sí mismo anteriores están localizados en distintas partes del cuerpo del pasú, con excepción de las estructuras estudiadas hasta aquí: memoria arquetípica, estructura cultural y esquema de sí mismo (página 71). Y, según comprobamos ahora, estos “esquemas de sí mismo anteriores” están contenidos en los “sectores innatos del Registro óntico del pasú”.

En todos los microcosmos, los sectores innatos equivalentes presentan una TAPSIGNO PERMANENTE, semejante y de diseño característico. Tales tapasignos han sido comparadas alegóricamente, en las distintas tradiciones esotéricas, con “flores”, “lotos”, “vórtices de energía”, “centros”, etc., pero la Sabiduría Hiperbórea mantiene la antigua denominación indoaria de CHAKRA: los “chakras” son, pues, las tapasignos permanentes de los sectores innatos del Registro óntico del pasú. Detrás de cada chakra hay siempre un sector innato; pero como estas secciones son PRERACIONALES, es decir, quedan fuera de la secuencia jerárquica del sujeto anímico, la reproducción de sus contenidos solo es posible “NATURALMENTE” para la Facultad de registrar del Aspecto Logos: para el sujeto anímico ello no solo es ANTINATURAL sino sumamente peligroso. Pero eso ya fue adelantado en el mencionado artículo: “Estos “centros”, o “chakras”, que contienen esquemas de sí mismo anteriores, se hallan difundidos por miles en el cuerpo humano. Allí están los recuerdos innatos, las memorias de las vidas anteriores, contribuyendo desde la complexión del alma a perfeccionar el microcosmos viviente. En la alegoría del fanal (ver figura 26) podemos establecer una correspondencia analógica con los esquemas de sí mismo anteriores efectuando pequeñas perforaciones en la lámina con la ventana central. Las perforaciones rodean, por ejemplo, a la ventana por la que fluye el haz de luz análogo al sujeto racional. Si los rayos de luz que brillan por las perforaciones son análogos a los chakras, es evidente que tales centros de memoria innata son NO RACIONALES. Vale decir, su contenido es IRRACIONAL. Por eso cuando las prácticas de yoga se realizan con ignorancia, cuando el sadhaka localiza el sujeto sobre un chakra invirtiendo anormalmente el sentido de la secuencia jerárquica, se corre el grave peligro de que el sujeto anime por accidente un esquema de sí mismo anterior y de que éste tome el control del microcosmos: entonces, desde ese centro inferior, el microcosmos es IRRACIONALIZADO y sobreviene la locura” (página 72).

Ya advertimos, en el artículo 'D' (página 268) el sentido que hay que atribuir a la “IRRACIONALIDAD” de los sectores innatos del Registro óntico del pasú: se trata de memorias que quedan fuera de la secuencia jerárquica del sujeto anímico, es decir, que son “prerracionales”; por lo tanto sus contenido “deben considerarse “irracionales” solo en el sentido de que son “anteriores al sujeto racional”, es decir, no RACIONALIZABLES por éste”. No obstante esto, el virya despierto puede, en caso de necesidad, explorar los sectores innatos de su microcosmos, o de otro microcosmos cualquiera, practicando la resignación paso a paso con la runa gibur como Espadad de Wotan: pero en ese caso deberá extremar el cuidado porque cada imagen reproducida será entonces TAMBIEN semejante a una fantasía y habrá de ser racionalizada para que adquiera significado ante el sujeto Consciente. Con otras palabras, los contenidos de los sectores innatos, para la apercepción del sujeto anímico, reúnen las cualidades de la fantasía y del recuerdo A LA VEZ: primero, la imagen reproducida es semejante a una fantasía y debe ser racionalizada; y luego, recién cuando ha sido interpretada por el sujeto racional y enmascarada sémicamente por la actividad del sujeto cultural, se revela como “recuerdo innato”, es decir, es notada bajo la extensión del concepto “memoria innata”; la apercepción toma entonces el carácter inequívoco de una reminiscencia “de otra vida”, de “recuerdo anterior”, etc.; vale decir, la apercepción de un contenido del sector innato no puede ser referida de ninguna manera a hechos o sucesos de la vida actual de “ese” microcosmos en el que actúa el sujeto evocador: corresponden, aunque las consecuencias de ello sean manifiestamente “irracionales” para el sujeto anímico a “esquemas de sí mismo anteriores”, a “historias naturales” de la evolución de otros microcosmos que, sin embargo, alguna vez han sido animados por sí mismo y cuyos recuerdos se conservan en “este” microcosmos particular.

El motivo de que existan tales contenidos en los sectores innatos se debe a que, como se dijo en el párrafo citado, “contribuyen desde la complexión del alma a perfeccionar en microcosmos viviente”: los esquemas de sí mismo anteriores representan así, un registro de fases evolutivas precedentes que determinan el grado de perfección actual de la estructura microcósmica, la forma de “este” microcosmos particular. En rigor, los esquemas de sí mismo anteriores constituyen una extensión metafísica de la serie ónticotemporal de formas individuales de “este” microcosmos particular: en el extremo original de la mente ónticotemporal, es decir, cuando se registra el nacimiento del microcosmos actual, existe un esquema de sí mismo anterior que se continúa con otro precedente, y éste con otro, y así sucesivamente hasta ascender al Arquetipo Manú sobre la función continua del progreso evolutivo. El hilo de conciencia, hilo histórico según se ve en la figura 56, del camino ELIX, SERÍA, si se considerasen todos los esquemas de sí mismo anteriores en los que ha evolucionado la mónada para llegar desde átomo gravis hasta la matriz funcional del designio pasú, pasando por los reinos vegetales y animal, SEMEJANTE A UNA SUPERSERIE ONTICOTEMPORAL FILOGENÉTICA: UNA SERIE CUYOS MIEMBROS SON ESQUEMAS DE SÍ MISMO, DESDE EL MÁS PRIMITIVO HASTA EL MÁS EVOLUCIONADO O ACTUAL. Y esto muestra claramente los alcances del ejemplo de la figura 56 como representación de un pasú óntico: tal ejemplo sólo exhibe UN esquema evolutivo de la superserie de esquemas de sí mismo que han conducido, a través de millones de años de tiempo trascendente, hasta el microcosmos potencial del pasú, es decir, hasta “este” microcosmos particular.

Por eso, “como todo lo que pertenece al ente debe estar en el ente mismo”, la superserie de esquemas de sí mismo anteriores está en realidad contenida en los sectores innatos del Registro óntico del pasú. Y los sectores innatos presentan, como ya se dijo, una tapasigno permanente y característica denominada CHAKRA: para comprender qué significan los chakras, por qué permanecen siempre fijos e inmutables como tapasigno de los sectores innatos, es necesario considerar el microcosmos desde el punto de vista energético e incluir en la explicación el concepto de KUNDALINI o LOGOS MICROCÓSMICO. Esto lo veremos en el siguiente inciso.

 

 

 

  

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