Relato


SE DEVELO EL MISTERIO DE MARÍA:

FUNDAMENTOS

DE LA

SABIDURÍA   HIPERBÓREA

PARTE  II

TOMO V

 

FORO Quintadominica

 

(56ta Parte).

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 "Disertacion Segunda"


 

 

 

 

 

NIMROD DE ROSARIO

 

FUNDAMENTOS

DE LA

SABIDURÍA HIPERBÓREA

PARTE II

TOMO V

 

 

 

 

        

 

 

 

ORDEN DE CABALLEROS TIRODAL

DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Primera edición Argentina: del autor en Córdoba 2.007

 

 

Ilustración de Tapa del Autor

 

 

LIBRO DE EDICIÓN ARGENTINA

 


 

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723

Editado en Argentina en Internet - Dirección de Dominio del Autor:

www.quintadominica.com.ar

Published in Argentina

 

Obra completa: Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea – 14 volúmenes

ISBN – 10: 987-05-2133-9

ISBN – 13: 978-987-05-2133-4

 

Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea (2ª Parte – 13 volúmenes)

ISBN – 10: 987-05-2135-5

ISBN – 13: 978-987-05-2135-8

 

 

 

 

 

 


 

QUINTO TOMO: SUPERESTRUCTURAS Y REGISTROS CULTURALES

 

               INDICE        

 

ARTÍCULO    A         -       Resumen sobre “superestructuras” y “objetos culturales”.                                                                  

ARTÍCULO    B         -       Estudio analógico del “objetivo macrocósmico de la finalidad del pasú”; el postulado esencial.                       

ARTÍCULO    C        -       Interpretación metodológica de la “correspondencia axiológica”: el postulado patencial              

ARTÍCULO    D        -       Modelo analógico de “superestructura”.                                                                                                   

ARTÍCULO    E         -       Estudio analógico de las superestructuras.                                                                                            

ARTÍCULO    E1      -       Correspondencia analógica entre el modelo de superestructura y la superestructura real.

ARTÍCULO    E2      -       Proposiciones IV y V.

ARTÍCULO    E3      -       Proposiciones VI y VII.

ARTÍCULO    E4      -       Proposición VIII.

ARTÍCULO    E5      -       Carácter absoluto de la infraestructura y carácter relativo de la estructura.

ARTÍCULO    E6      -       Primer caso: relatividad general del valor geométrico en el cubo estructural.

ARTÍCULO    E7      -       Segundo caso: relatividad especial del valor geométrico en el cubo estructural.

ARTÍCULO    E8      -       Significado de la relatividad especial del valor geométrico.

ARTÍCULO    E9      -       Proposición IX.

ARTÍCULO    E10    -       Superestructura y valor general de los objetos culturales.

ARTÍCULO    E11    -       Superestructuras y valor particular de los objetos culturales.

ARTÍCULO    E12    -       Estudio analógico de un sistema real.

ARTÍCULO    E13    -       Los Aspectos del Demiurgo y el sistema real.

ARTÍCULO    E14    -       Contenido y dimensiones del Registro cultural.

ARTÍCULO    F         -       Facultad de anamnesia de Iniciado Hiperbóreo.                                                                                    

ARTÍCULO    F1       -       Escalera caracol y escalera infinita.

ARTÍCULO    F2       -       Poder de la facultad de anamnesia.

ARTÍCULO    F3       -       Los dieciséis pasos activos de la facultad de anamnesia.

ARTÍCULO    F4       -       Constitución de un sistema real.

ARTÍCULO    F5       -       Representación analógica de la SITUACION del YO: I.H.P.C.

ARTÍCULO    F6       -       Exploración visual del Registro cultural.

ARTÍCULO    F7       -       Exploración física del Registro cultural.

ARTÍCULO    F8       -       Solución al enigma de Xano.

 

 

 

 

SUPERESTRUCTURAS Y REGISTROS CULTURALES

 

A - Resumen sobre “superestructuras” y “objetos culturales”.

En diferentes partes de esta obra hemos mencionado, e incluso definido, a las “superestructuras” y a los “objetos culturales” que las integran. El propósito del presente inciso es completar el concepto de superestructura de tal modo que sea posible obtener una visión analógica del mismo a partir del modelo estructural de la figura 12. Ello permitirá comprender el concepto fundamental de “Registro cultural”, imprescindible para explicar la FACULTAD DE ANAMNESIA que poseen los iniciados hiperbóreos.

Ahora bien, una visión como la que procuramos presentar aquí requiere una descripción en extremo detallada puesto que se debe poner en evidencia la relación de SIMETRÍA INVERSA que presentan entre sí las superestructuras externas y las estructuras culturales internas: una descripción tal exige tomar en cuenta todas las definiciones y conceptos vertidos hasta ahora. Es necesario, pues, repasar lo ya visto y la mejor manera de hacerlo es releer una transcripción de los párrafos más importantes y afines a los temas que desarrollaremos en este inciso. En los siguientes comentarios se han ordenado en forma sistemática las citas que es conveniente recordar antes de entrar de lleno en el tema de los Registros culturales.

Primero – Hay un principio fundamental que no debe ser olvidado al interpretar las explicaciones de este inciso: TANTO EL CONCEPTO DE “SUPERESTRUCTURA” COMO EL DE “OBJETO CULTRAL”, SI NO SE ACLARA LO CONTRARIO EN EL TEXTO, DEBEN INTERPRETARSE COMO REFERIDOS A “COSAS EXTERNAS”, ES DECIR COSAS QUE EXISTEN “MAS ALLÁ DE LA ESFERA SENSORIAL”, PROPIAS DEL “MUNDO EXTERIOR”, ETC.

Segundo – Hecha esta aclaración, es necesario comenzar por el principio, es decir, por el “OBJETIVO MACROCÓSICO DE LA FINALIDAD DEL PASÚ”. Tal objetivo pretende “descubrir los designios propuestos por la suprafinalidad y expresar mediante signos la verdad descubierta, poniendo SENTIDO en los entes que constituyen la cultura. Este objetivo procura que se produzca el mayor BIEN posible en el macrocosmos; para ello los pasúes, o viryas perdidos, construyen con AMOR “SUPERESTRUCTURAS” de objetos culturales o “culturas” que producen placer al Demiurgo: el placer del creador que comprueba que su obra es permanentemente descubierta y valorizada o descubierta y revalorizada”. (Página 62).

Tercero – El objetivo macrocósmico de la finalidad apunta, en primer término, a “poner sentido en el mundo”. “Para cumplir con tal finalidad no basta con otorgar “sentido” a los entes mediante alguna forma de expresión: es necesario también que dicho “sentido” perdure y sea reafirmado una y otra vez, tras una búsqueda y descubrimiento perpetuo del designio, de una verdad que nunca acaba de revelarse completamente a la razón. Esa búsqueda, ese descubrimiento, esa reafirmación agradan al Demiurgo, forman parte del objeto de su placer. Se requiere, pues, una “superestructura” externa que sostenga el “sentido” otorgado a los entes. Construir tal superestructura es una tarea colectiva y LOS LENGUAJES son la herramienta con que está dotado el pasú para emprenderla” (página 55). Dejemos por el momento la tarea de explicar como se construye una superestructura e indaguemos sobre la esencia de “los objetos culturales”.

Cuarto – El objetivo macrocósmico de la finalidad requiere en efecto, “que el pasú sea COLECTIVAMENTE “productor de cultura” y PATICULARMENTE “postor de sentido”: para ello se ha de valer del lenguaje habitual o idioma corriente y de otros lenguajes oblicuos (página 55).

Quinto – En todo ente externo coexiste una doble determinación ontológica: la finalidad y la suprafinalidad. La finalidad entelequial del ente está determinada por la EXISTENCIA NATURAL y el IMPULSO EVOLUTIVO que le otorga el Arquetipo universal, la finalidad es el “término universal” del ente. La suprafinalidad del ente está determinada por la EXISTENCIA INDIVIDUAL ESPECÍFICA que le otorga el designio demiúrgico o ser-para-el-hombre: la suprafinalidad es el “término particular” del ente.

Sexto – “Los entes son designados por el Demiurgo con una Palabra primordial que debe ser descubierta por el pasú y racionalizada en su estructura cultural. Esta palabra, este designio, este ser-para-el-hombre, es la esencia del ente, lo dado al conocimiento, la suprafinalidad”.

El designio es lo dado al conocimiento racional, lo que es tomado por la razón e interpretado como esquema, y lo que es significado por el pensamiento del esquema. PERO EN ESE DAR EL DESIGNIO, EL ENTE ESPERA RECIBIR EL SENTIDO. Es decir: LO DADO DEBE SER DEVUELTO, RESTITUÍDO EN EL ENTE, PERO CON UN SENTIDO NUEVO, “CULTURAL”. ESE “SENTIDO”, EXPRESIÓN DEL SIGNIFICADO, ES LO QUE EL PASÚ PONE EN EL ENTE EN LUGAR DEL DESIGNIO, TRANSFORMANDO AL ENTE EN “OBJETO CULTURAL” (página 55). Queda claro ya, en esta cita, que el “objeto cultural” es un ente externo al que se le ha “puesto” un sentido, expresión del significado de un concepto-tajada interior.

Séptimo – “EL ACUERDO ENTRE EL OBJETIVO MACROCÓSMICO DE LA FINALIDAD DEL PASÚ Y LA SUPRAFINALIDAD DEL ENTE EXIGE, ASÍ, UN MOVIMIENTO EN DOS SENTIDOS: DEL ENTE AL PASÚ Y DEL PASÚ AL ENTE” (página 55).

  “LOS EXTREMOS DEL PRIMER MOVIMIENTO SON LA PERCEPCIÓN DEL DESIGNIO Y EL SIGNIFICADO; LOS EXTREMOS DEL SEGUNDO SON EL SIGNIFICADO Y LA EXPRESIÓN”.

Octavo – Puesto que en los artículos siguientes nos referiremos especialmente al “segundo movimiento”, conviene recordar en que consiste: “EL SIGNIFICADO, CONTENIDO EN UN CONCEPTO, ES PROYECTADO “HACIA EL MUNDO”, EN DIRECCIÓN A UN ENTE QUE SE ENCUENTRA MAS ALLA DE LA ESFERA SENSORIAL”; LA MANIFESTACIÓN EXTERIOR DEL PROYECTO ES LA EXPRESIÓN DE UN SIGNO; EL SIGNO, EXPRESADO POR UN MOVIMIENTO CORPORAL, ES UNA SEÑAL PUESTA SOBRE EL ENTE DE REFERENCIA; ESTA SEÑAL EN EL ENTE, QUE SEÑALA EL SIGNO, CORRESPONDE A LO SIGNIFICADO POR EL DESIGNIO DEMIÚRGICO DEL ENTE; SOBRE EL DESIGNIO DADO SE PONE AHORA EL SIGNO”.

EL CONOCIMIENTO DEL ENTE ES EL PASO DEL DESIGNIO DEMIÚRGICO AL SIGNIFICADO: POR ESO LA PROYECCIÓN DEL SIGNIFICADO, DE UN SIGNO, SOBRE EL ENTE, ES EL RE-CONOCIMIENTO DEL ENTE; SOLO AL SER RE-CONOCIDO, AL SER SIGNADO, EL ENTE ADQUIERE “SENTIDO”. EL DESIGNIO DEMIÚRGICO ES EL SER-PARA-EL-HOMBRE, EL OBJETO DE CONOCIMIENTO: SOLO EL SIGNO HUMANO EN EL ENTE, EL RE-CONOCIMIENTO, LE PONE SENTIDO, LE HACE EXISTIR-PARA-EL-HOMBRE”. (Página 57).

Noveno – Pero el “sentido puesto en los entes” requiere, para su perpetuación, el concurso colectivo de la “cultura”: “El ente comienza a existir-para-el-hombre cuando es señalado con el signo y adquiere “sentido”. Pero debemos advertir que tal “sentido” solo puede perdurar si el signo que lo confiere es también empleado por otros pasúes para reconocer y afirmar al ente. El signo, en efecto, debe poder ser entendido por la comunidad, aprendido y enseñado, perpetuado colectivamente en el mundo, vale decir: el signo puesto en el ente debe ser expresado CULTURALMENTE. Esta condición de la finalidad del pasú determina que el signo se exprese como TÉRMINO DE UN LENGUAJE, COMO REPRESENTANTE DE UN CONCEPTO”, “una comunidad puede, así, convenir en ciertos signos para comunicarse el conocimiento de los entes y sostener su sentido. Un conjunto de signos tales constituye LA EXPRESIÓN DE UN LENGUAJE, no el lenguaje en sí pues, según hemos visto, todo lenguaje tiene su origen en la estructura cultural: UN LENGUAJE ESTRUCTURAL ES UN ORGANISMO VIVO Y, POR ESO, PUEDE CRECER Y DESARROLLARSE; LOS SIGNOS SON SOLO PROYECTOS, REPRESENTACIONES, DE LOS CONCEPTOS Y DE LOS SISTEMAS DE CONCEPTOS” (página 57).

Décimo – “El pasú pone el sentido en el ente y, aún cuando la muerte le impide expresarlo perpetuamente, el sentido se prolonga si otros pasúes se asocian para sostenerlo como un significado común: el ente así señalado, con un signo convenido colectivamente, pasa a convertirse en un OBJETO CULTURAL. Naturalmente, si lo que se ha puesto sobre el ente es un signo tal como I, que representa a un símbolo I (figura 21) que es réplica de un concepto xx, resulta que en lo que coincide primeramente la comunidad es en el conocimiento conceptual del ente: pero, una vez que el ente ha sido signado por la expresión del concepto y tal significado a sido reconocido por los miembros de la sociedad, nada impide que cada uno acceda individualmente al designio y profundice su comprensión”. “Lo que RELIGA entonces, a la sociedad pasú como tal, es el sentido puesto en los entes, sentido que es en cierta medida compartido por todos. Y es esa unión de los pasúes entre sí POR INTERMEDIO DEL SENTIDO ÓNTICO lo que constituye la forma externa de la CULTURA” (página 199).

Decimoprimero – “Resumiendo, los “objetos culturales” pueden ser “internos” o “externos”. Los “objetos culturales internos” forman parte de la estructura cultural y constituyen un primer grado en la realidad del objeto. Los “objetos culturales externos” son proyectos corporizados y materializados de los anteriores y representan un segundo grado en la realidad del objeto; son reconocidos en el mundo como reflejo de los objetos internos: naturalmente, si tal dependencia no se advierte puede cometerse el error gnoseológico de atribuir las cualidades culturales directamente al cuerpo físico o entidad sobre la que se ha efectuado el proyecto” (página 200). No obstante esta definición, en lo sucesivo nos atendremos a la pauta establecida en el comentario Primero: en todo cuando se refiera a las “superestructuras”, los objetos culturales deben ser considerados “externos”.

Decimosegundo – Estas citas y aclaraciones sobre los objetos culturales son apropiadas para comprender las definiciones de “superestructura” y de “cultura externa”. Elementalmente, hemos dicho que “una cultura externa es la FORMA que determina una “superestructura” y que “los miembros de una superestructura son objetos culturales y hombres, pasúes o viryas perdidos”. “Según esto las superestructuras solo pueden ser externas, puesto que incluyen al hombre en su complexión”.

 “Ahora bien, sabemos que una “cultura” es algo que se forma para cumplir con el objetivo macrocósmico de la finalidad de pasú y, como vimos, algo que “progresa”, que se desarrolla hacia la perfección: el “progreso” es RACIONAL, consiste en aumentar la comprensión de los entes en perfeccionar los objetos culturales. De esa visión racional del mundo, de ese poner sentido en los entes, van EMERGIENDO los objetos culturales que forman el CONTEXTO cultural del pasú. Pero los objetos culturales no son cosas simplemente depositadas en el mundo: al ser NOMBRADOS, al recibir un SENTIDO, han sido impulsados a ocupar un lugar RACIONAL junto a otros objetos culturales, es decir, a guardar con ellos ciertas RELACIONES SIGNIFICATIVAS” (página 61). Como veremos con detalle en el artículo C, entre los objetos culturales existe una CONEXIÓN DE SENTIDO que constituye la superestructuración propiamente dicha.

 “Es así que en cada ente que el pasú va poniendo sentido surge un objeto cultural que se integra en una superestructura externa, cuya forma global se denomina “cultura”. Y las superestructuras externas van creciendo sistemáticamente a medida que se incorporan nuevos objetos culturales, se perfeccionan los ya existentes, o se establecen nuevas relaciones entre ellos”. (Página 61).

Decimotercero – “Pero no debe creerse ingenuamente que las superestructuras son meras proyecciones de la estructura cultural interna del pasú: por el contrario LAS SUPERESTRUCTURAS POSEEN “VIDA PROPIA”, SON CAPACES, NO SOLO DE INTEGRAR AL HOMBRE EN SU COMPLEXIÓN, SINO DE DETERMINAR SU VOLUNTAD. ¿CUÁL ES LA “MENTE” QUE, ANALOGAMENTE A LA ESTRUCTURA CULTURAL INTERNA, ANIMA A ESTAS SUPERESTRUCTURAS EXTERNAS? RESPUESTA: UNA CLASE DE ARQUETIPOS UNIVERSALES DENOMINADOS “PSICOIDEOS” O “EGREGOROS” (página 62).

Decimocuarto – Presentando las culturas externas una CAPACIDAD estructural demasiado grande como para intentar su descripción rigurosa o tan siquiera aproximarse a ella, es habitual reflexionar sobre ciertas “fracciones” o subestructuras denominadas “hecho cultural”. Para visualizar las explicaciones siempre nos hemos de referir a “hechos culturales”, pero las conclusiones obtenidas podrán luego extenderse a la totalidad de la forma cultural por inducción analógica. El hecho cultural está determinado por el “espacio cultural” y el “tiempo histórico”.

 “El espacio abarcado por una cultura externa es, indudablemente, enorme: todo lugar que contenga un objeto cultural externo es parte de tal espacio, desde el sitio ocupado por la galaxia mas lejana hasta aquel en que se mueven las partículas subatómicas, pasando por todos los objetos culturales comunes a la sociedad. En verdad, el ámbito de la cultura externa es increíblemente extenso; y ello por efecto de la actividad “postora de sentido” que caracteriza al pasú o al virya perdido; los alcances de este efecto asignador se comprenderán mejor si definimos al “ESPACIO CULTURAL EXTERIOR” como todo aquel lugar en que sea posible efectuar alguna de estas tres cosas: a) DECUBRIR UN ENTE DESIGNADO; b) PROYECTAR UN SIGNO; c) RECONOCER UN OBJETO. El espacio real que cumple con algunos de estos requisitos constituye el “universo” de los objetos culturales externos” (página 201).

 “El hecho cultural es, entonces, “esa fracción de la cultura externa que nos involucra en su trama” y a la que se debe estudiar para comprender el fundamento estructural de la cultura externa que, como sabemos, es de grado superior al de la cultura interna o modelo cultural. Y el hecho cultural, en su calidad de hecho histórico, es, según se ha visto, “la manifestación de un Arquetipo psicoideo o Mito en un espacio cultural determinado” (página 202).

Decimoquinto – “Resumiendo, hemos comprobado que entre la cultura externa y la cultura interna existe una correspondencia estructural estricta, de tal modo que los conceptos o aserciones de la estructura cultural interna se reflejan en objetos culturales de la cultura externa; y que el continuo significado de la estructura cultural interna es correlativo con el continuo significado temporal del devenir histórico de la cultura externa. También vimos que la manifestación de un símbolo I, que replica a un concepto XX, es análogo a la manifestación de un Arquetipo psicoideo durante un hecho cultural” (página 203).

Decimosexto – Es importante tener presente con claridad el ámbito de manifestación de las culturas externas, es decir, el campo de existencia de las superestructuras. Esto se definió ya en el marco de la analogía micro macrocósmica y conviene releerlo ahora.

 “Consideremos la región A (figura 39). Desde el plano arquetípico los Arquetipos universales se despliegan hacia el plano material, impulsados por el Aspecto Belleza o Inteligencia activa, y se manifiestan como entes finitos, intentando alcanzar la entelequia: DESDE EL PUNTO DE VISTA UNIVERSAL, EL NIVEL ENERGÉTICO ENTELEQUIAL DE LOS ENTES FINITOS ES EL INDICADO CON LINEAS DE PUNTOS COMO LÍMITE DE LA REGION (A). Es decir que los entes finitos, como tales, subyacen en lo profundo del inconsciente demiúrgico. Sin embargo los entes, además del término universal que les imponen la finalidad de los Arquetipos, están señalados por el término particular de la suprafinalidad de las mónadas, ESTÁN DESIGNADOS PARA EL PASÚ, disponen de una clave de su plan que puede ser descubierta y revelada por la razón: EL DESIGNIO TRANSFORMA A LOS ENTES EN SERES-PARA-EL-HOMBRE. La finalidad del hombre es descubrir el designio de los entes y poner, en estos, un sentido. El hombre convierte, así, a los entes en “objetos culturales”, brindándoles la posibilidad de existir “mas allá” de la región profunda, de “salir” de la inconciencia demiúrgica. Tal como se aprecia en el esquema energético, los entes se tornan más concientes a medida que ganan sentido. Luego del nivel de los “entes designados” se encuentra la región (B) de las CULTURAS EXTERIORES, las cuales consisten en “objetos culturales”, y “hombres” superestructurados: el ente designado goza aquí, como “objeto cultural”, de una existencia de grado superior, lleno de sentido, que representa para el Demiurgo “un bien”, “un acto de amor”, etc.”

La región (B) es análoga a la región (b) del mismo modo que las culturas exteriores, o superestructuras, que aquélla contiene son análogas a la estructura cultural de ésta”. “Para comprender ahora, con mayor profundidad, esta correspondencia hay que realizar el siguiente razonamiento: el “sujeto racional” del pasú puede considerarse COMO UN OPERADOR QUE TOMA ELEMENTOS ARQUETÍPICOS DE LA REGIÓN (a), QUE REPRESENTAN AL DESIGNIO DEL ENTE, Y LOS TRANSFIERE A LA REGIÓN (b) ADONDE SE ESTRUCTURAN COMO ESQUEMA DEL ENTE; el sujeto racional se hallaría, así, operando sobre la línea se puntos que separa a las regiones (a) y (b). Pues bien: EL PASÚ CUMPLE COLECTIVAMENTE EN EL MUNDO UNA FUNCIÓN ANÁLOGA A LA QUE EL SUJETO RACIONAL CUMPLE EN EL PASÚ. Vale decir, EL PASÚ CUMPLE COLECTIVAMENTE LA FUNCIÓN DE SER LA FUENTE DE LA RAZÓN DEL MUNDO: ES POR SU ACTIVIDAD POSTORA DE SENTIDO QUE EMERGE LA RAZÓN DEL MUNDO, QUE LOS ENTES, HASTA ENTONCES SUMIDO EN LO UNIVERSAL, ADQUIEREN EXISTENCIA PARTICULAR COMO OBJETOS CULTURALES Y SE RELIGAN POR AMOR, INTEGRANDOSE EN LAS SUPERESTRUCTURAS DE LAS CULTURAS EXTERIORES”.

 “Con este criterio la función del pasú en el mundo queda claramente definida: el pasú, microcosmos, se puede considerar COMO UN OPERADOR QUE TOMA ENTES DESIGNADOS DE LA REGIÓN (A) (figura 39) Y LOS TRANSFIERE A LA REGIÓN (B) ADONDE SE ESTRUCTURAN COMO OBJETOS CULTURALES: el pasú, microcosmos, se hallaría, así, operando sobre la línea de puntos que separa a las regiones (A) y (B) del macrocosmos. Pero tal actividad del pasú es “colectiva”, lo que significa que, a pesar de todo, su operación cultural, su transformación racional del mundo, obedecen en gran medida a un alma grupal, a un egrégoro, a un Arquetipo psicoideo, o Manú, que dirige el destino de la comunidad. Esto no puede ocurrir de otra manera si la función colectiva de pasú ha de ser análoga a la del sujeto racional EN el pasú: el sujeto racional es una manifestación del alma en el microcosmos y, por lo tanto, el “alma” del macrocosmos, el “ánima mundi”, ha de manifestarse también en la comunidad pasú, que cumple la función de “sujeto racional macrocósmico”; y tal manifestación del alma del Demiurgo sobre la comunidad pasú solo puede realizarse a través de las jerarquías dévicas, vale decir, por medio de un alma grupal, egrégoro, Arquetipo psicoideo, Manú, etc.” (Página 213).

Decimoséptimo – El “POSTULADO ESENCIAL DEL MODELO ESTRUCTURAL” afirma lo siguiente: “A una esfera óntica corresponde un enlace cilíndrico en la estructura cultural; a una serie de esferas concéntricas superpuestas de mayor a menor, como “esencia” de un ente externo, corresponde un haz de planos rectangulares que se intersectan en el eje del enlace cilíndrico como “verdad” del ente en la estructura cultural (página 277).

Decimoctavo – El “concepto habitual” del “caballo”, ése que todos entienden porque está expresado en idioma corriente y alude al caballo real “¿a qué matriz arquetípica del designio caballo corresponde? Respuesta: A la MATRIZ ESENCIAL. Es evidente que si la matriz esencial es la forma subpuesta que individualiza al caballo, la forma que termina su naturaleza equina y hace de él ESE caballo, entonces ESE caballo será conocido primeramente bajo tal forma esencial: EL CONCEPTO HABITUAL DEL CABALLO ES UNA DESCRIPCIÓN ANALÍTICA DE LA MATRIZ ESENCIAL DEL DESIGNIO CABALLO; y este “concepto habitual”, según vemos, es el aspecto de la VERDAD del caballo que normalmente se nota en el lenguaje sociocultural habitual, en el idioma corriente. Por eso definimos más atrás que “EL CONCEPTO DEL ENTE, EXPRESADO EN ESE LENGUAJE NORALMENTE HORIZONTAL, PROPONE COMO VERDAD DEL ENTE LA DESCRIPCIÓN ANALÍTICA DE LA MATRIZ ESENCIAL” (página 288).

Decimonoveno – “El modelo de designio permite extender esta definición de “concepto habitual”, para “todo ente”. En la figura 46, en efecto, puede comprobarse que uno de los planos axiales, señalados , es paralelo al plano de significación horizontal (STt): EL PLANO AXIAL  REPRESENTA AL CONCEPTO HABITUAL DEL ENTE, VALE DECIR, AL CONCEPTO DE LA MATRIZ ESENCIAL. En la misma figura se observan, además, otros planos axiales dentro del enlace cilíndrico o esquema del ente: son los conceptos tajada de las matrices virtuales del designio, conceptos que solo pueden ser notados en el contexto de planos de significación oblicuos, correspondientes a lenguajes no habituales” (página 290).

 

B – Estudio analógico del “objetivo macrocósmico de la finalidad del pasú”.

El resumen precedente nos ha refrescado los conceptos de “superestructura” y “objeto cultural” y nos ha puesto en condiciones de encarar la descripción de un modelo analógico de “superestructura”. Empero, un modelo semejante no puede ser expuesto aisladamente del modelo de estructura cultural ya visto: por el contrario, el modelo de superestructura debe partir de relaciones bien definidas con el modelo de estructura cultural; tales relaciones expresan, naturalmente, VÍNCULOS REALES entre el mundo exterior macrocósmico y la estructura psíquica microcósmica del pasú. Vale decir, tales relaciones CONDICIONAN la correspondencia analógica entre el modelo de superestructura adoptado y el modelo de estructura cultural basado en la figura 12. Otra CONDICIÓN insoslayable es, por ejemplo, el POSTULADO ESENCIAL DEL MODELO ESTRUCTURAL, que hace corresponder a un “enlace cilíndrico” de la estructura cultural una “esfera óntica” como modelo del designio de un ente externo. Debemos comenzar, pues, por plantear las relaciones que ligan ambas estructuras; y ello solo podrá hacerse, sin perder de vista que el modelo ha de estar fundado en la realidad de los entes, por medio de un análisis detallado de los “VÍNCULOS REALES entre el mundo exterior macrocósmico y la estructura psíquica microcósmica del pasú”. Desde luego el análisis cumplirá el objetivo propuesto si se aplica a resolver un PROBLEMA bien planteado; el primer paso apuntará, entonces, a evidenciar el problema.

Consideremos la figura 12. En ella se ha representado un MODELO DE ESTRUCTURA cuyos elementos consisten en NUDOS Y ENLACES. Este modelo, según se explicó, presenta correspondencia analógica con la ESTRUCTURA CULTURAL real del pasú: en la estructura cultural el lugar de los nudos está ocupado por PRINCIPIOS y el de los enlaces por RELACIONES, o sea, por ESQUEMAS SÉMICOS DE ENTES.

El problema aludido se evidenciará cuando indaguemos si una “superestructura”, es decir, una “estructura exterior integrada por “objetos culturales y hombres”, puede ser representada mediante un modelo semejante al de la figura 12. En general la respuesta es afirmativa: tanto las superestructuras, como la estructura cultural, corresponden PARTICULARENTE al modelo de la figura 12, en cuanto este modelo describe una organización de NUDOS Y ENLACES. Si embargo, y aquí es donde surge el problema, EL CARÁCTER ESTRUCTURAL COMÚN NO IMPLICA QUE ENTRE AMBAS ORGANIZACIONES EXISTA UNA CORRESPONDENCIA PUNTUAL, ES DECIR, QUE LOS NUDOS Y ENLACES DE UNA SUPERESTRUCTURA CORRESPONDAN A NUDOS Y ENLACES DE LA ESTRUCTURA CULTURAL: contrariamente, según se demostrará mas adelante, la correspondencia real está regida por una ley de SIMETRÍA INVERSA. Evidentemente, para disponer de un “modelo de superestructura”, no basta con establecer que las superestructuras reales y la estructura cultural del pasú presentan analogía con el modelo de la figura 12: es patente que existe un problema y que éste consiste en determinar qué relación liga a ambas estructuras.

La solución del problema solo puede provenir de un análisis preciso de la relación armónica que mantiene el microcosmos con el macrocosmos para cumplir con el “objetivo macrocósmico de su finalidad”: a fin de cumplir con este objetivo, el pasú CONOCE el designio de los entes externos y EXPRESA el sentido que los convierte en objetos culturales. Recordemos la cita del comentario Séptimo: “el acuerdo entre el objetivo macrocósmico de la finalidad del pasú y la suprafinalidad del ente exige, así, UN MOVIMIENTO EN DOS SENTIDOS: DEL ENTE AL PASÚ Y DEL PASÚ AL ENTE; los extremos del primer movimiento son la PERCEPCIÓN del designio y el significado; los extremos del segundo son el significado y la EXPRESIÓN”. Concretamente, el análisis se debe basar en la descripción de estos dos movimientos para que contribuya eficazmente a la solución del problema.

Una ayuda inestimable para toda explicación analítica es la complementación gráfica; esto se comprueba en el presente caso observando el cuadro sinóptico de la figura 73. El análisis siguiente se refiere fundamentalmente a dicha figura, donde están representados los dos movimientos que exige el objetivo macrocósmico de la finalidad del pasú.

 

 

Comencemos por destacar que la figura 73, en concordancia con la figura 39, nos muestra DOS REGIONES claramente definidas: a la izquierda de la línea de segmentos está la REGIÓN (B) del macrocosmos, asiento de los entes externos, mientras que a la derecha de tal línea se extiende la REGIÓN (b) del microcosmos, adonde se radica la estructura cultural. La línea de segmentos que separa ambas regiones simboliza el límite de la ESFERA SENSORIAL del pasú: todo CONOCIMIENTO del mundo exterior debe necesariamente atravesar esta esfera; la INTUICIÓN SENSIBLE de un objeto exterior es la PERCEPCIÓN del designio: mediante la PERCEPCIÓN el designio atraviesa la esfera sensorial y se revela a la razón para su aprehensión inteligible.

La figura 73, como la 46, está de acuerdo con el POSTULADO ESENCIAL DEL MODELO ESTRUCTURAL que afirma lo siguiente (comentario “Decimosexto”): “A UNA ESFERA ÓNTICA CORRESPONDE UN ENLACE CILÍNDRICO EN LA ESTRUCTURA CULTURAL”. Así, en la REGIÓN (B), se ha representado con una circunferencia a la “esfera óntica” o “modelo de designio” y se la ha señalado como “ENTE EXTERNO INDIVIDUAL”: ello indica que el designio, el-ser-para-el-hombre subpuesto en el ente, es quien termina su naturaleza universal y le concede individualidad específica. Por otra parte, en la REGIÓN (b) del microcosmos, se ha expuesto un SISTEMA SIMPLE de la estructura cultural integrados por dos nudos y un ENLACE CILÍNDRICO: conforme con el postulado esencial, tal enlace cilíndrico corresponde sémicamente a la esfera óntica percibida a través de la esfera sensorial; vale decir: si la esfera óntica es un “modelo de designio”, y este es la “esencia del ente”, entonces el enlace cilíndrico contiene el “esquema del ente”, la interpretación racional del designio, la “verdad del ente”, etc.

¿Como causa la esfera óntica un enlace cilíndrico en la estructura cultural? Respuesta: mediante el PRIMER MOVIMIENTO “del ente al pasú”. En este movimiento el designio, el-ser-para-el hombre, se revela a la razón y hace posible que el pasú CONOZCA la esencia del ente: por eso el sentido del primer movimiento está indicado en la figura 73 como CORRESPONDENCIA GNOSEOLÓGICA. La secuencia superior de las flechas nos muestra claramente que la PERCEPCIÓN del DESIGNIO atraviesa la ESFERA SENSORIAL y transfiere a la RAZÓN su contenido, el cual es esquematizado por ésta e integrado en la estructura cultural como ENLACE CILÍNDRICO entre nudos, es decir, como RELACIÓN entre principios. De este modo el pasú CONOCE la esencia del ente; la Relación será, en adelante, lo CONOCIDO, la “verdad del ente”.

Con respecto al problema de la correspondencia analógica entre las superestructuras y la estructura cultural, debemos preguntarnos ahora si este PRIMER MOVIMIENTO nos ofrece alguna solución. Más no habrá que indagar mucho para comprobar que la respuesta es negativa: nada nos revela el primer movimiento sobre la relación planteada. ¿Por qué? Respuesta: porque una superestructura se compone exclusivamente “de objetos culturales y hombres”, siendo para el caso el “hombre” también un objeto cultural en su carácter de “prójimo”: EN EL PRIMER MOVIMIENTO NO SE TRATA CON “OBJETOS CULTURALES” SINO CON “ENTES DESIGNADOS”, CON ENTES INDIVIDUALES QUE REVELAN SU DESIGNIO A LA RAZÓN Y QUE, AL CABO DEL PIMER MOVIMIENTO, EQUIVALEN A UN SIGNIFICADO CORRESPONDIENTE.

En síntesis, el primer movimiento que exige el objetivo macrocósmico de la finalidad del pasú determina una CORRESPONDENCIA GNOSEOLÓGICA entre el ente externo percibido y una relación equivalente de la estructura cultural. Claramente, se ve que esta correspondencia gnoseológica NO ES una relación que permita comprender a las superestructuras porque NO SE REFIERE A OBJETOS CULTURALES sino a entes externos designados.

Siendo imprescindible la presencia de los objetos culturales para comprender a las superestructuras y definir su modelo analógico hemos de recordar que éstos son producto del segundo movimiento, tal como se explica en el comentario octavo: consecuentemente, del análisis del segundo movimiento surgirá la solución buscada. En adelante, por lo tanto, nos vamos a ocupar exclusivamente de analizar el segundo movimiento, y vamos a desechar definitivamente la correspondencia gnoseológica para definir el modelo de superestructura.

  El segundo movimiento que exige el objetivo macrocósmico de la finalidad del pasú va “del pasú al ente”: “sus extremos son el significado y la EXPRESIÓN”. En la figura 73 este movimiento está representado por la secuencia inferior de flechas: ellas nos muestran claramente que el SIGNIFICADO de la Relación, es decir, la verdad del ente, atraviesa la ESFERA SENSORIAL en dirección contraria al primer movimiento por la EXPRESIÓN del sujeto cultural o consciente; el significado expresado en el mundo otorga SENTIDO CULTURAL al ente exterior de referencia y lo transforma en OBJETO CULTURAL; LA EXPRESIÓN EXPRESA EL SIGNIFICADO Y LO EXPRESADO ES EL SENTIDO, LA PROYECCIÓN DEL SIGNO SOBRE EL ENTE EXTERIOR DESIGNADO; EL PASÚ, MEDIANTE LA EXPRESIÓN DEL SIGNIFICADO, PONE SENTIDO EN EL ENTE Y LO TRANSFORMA EN OBJETO CULTURAL. Esta correspondencia entre el significado de la relación y el ente exterior, es decir, entre el ENLACE CILÍNDRICO de la estructura cultural y la ESFERA ÓNTICA, ES SIN DUDAS LA VINCULACIÓN BUSCADA PARA RESOLVER EL PROBLEMA. El modelo de superestructura está condicionado por esta correspondencia puesto que los elementos de las superestructuras reales, los OBJETOS CULTURALES, existen por la EXPRESIÓN del significado efectuada en el segundo movimiento.

Ahora bien, así como el primer movimiento se caracteriza por el CONOCIMIENTO del designio y por eso da lugar a una correspondencia GNOSEOLÓGICA, el segundo movimiento se caracteriza por el VALOR CULTURAL puesto en el ente y por eso establece una correspondencia AXIOLÓGICA entre el objeto cultural y la estructura cultural; tal carácter está indicado en la figura 73 como título de la flecha que muestra la dirección del segundo movimiento. Es evidente, al fin, que la CORRESPONDENCIA AXIOLÓGICA es la determinación fundamental que se debe considerar para representar una superestructura real mediante un modelo estructural semejante al de la figura 12. La correspondencia axiológica es, pues, la solución del problema; ahora solo nos resta INTERPRETAR METODOLÓGICAMENTE su significado para concretar efectivamente el modelo analógico de superestructura.

 

C –   Interpretación metodológica de la “correspondencia axiológica”:

         El postulado esencial.

La interpretación metodológica de la correspondencia axiológica nos va a permitir establecer un principio complementario del postulado esencial, al que la Sabiduría Hiperbórea denomina POSTULADO PATENCIAL DEL MODELO ESTRUCTURAL: atendiendo a la determinación afirmada por este postulado, el modelo analógico de superestructura se deducirá lógicamente del modelo estructural de la figura 12. Empero, la formulación inteligible del postulado patencial, exige una explicación axiológica previa sobre la CONSTITUCIÓN de las superestructuras reales.

Comenzaremos esa explicación aclarando que, así como el acto por el cual el Demiurgo causa la existencia de los entes se denomina CREACIÓN, así también el acto por el cual el pasú causa la existencia de las superestructuras, al poner sentido en los entes creados, se denomina CONSTITUCIÓN. El pasú, en efecto, CONSTITUYE las superestructuras al agregar un VALOR CULTURAL a los entes externos designados y transformarlos en objetos culturales. EL “SENTIDO” PUESTO EN LOS ENTES ES, PUES, UN “VALOR CULTURAL”, DIFERENTE EN CADA OBJETO CULTURAL RECONOCIDO: POR ESO LA COMPRENSIÓN DE LAS SUPERESTRUCTURAS SOLO ES POSIBLE CON EL CONCURSO DE UN “CONCEPTO AXIOLÓGICO” DE EXTENSIÓN EQUIVALENTE A LA DEL CONCEPTO DE SUPERESTRUCTURA. Un concepto que reúne estas condiciones es el de CONTEXTO AXIOLÓGICO EXTERNO.

Este concepto se define por analogía con el concepto de CONTEXTO SIGNIFICATIVO DE LOS LENGUAJES DE LA ESTRUCTURA CULTURAL, ya explicado en la página 87: EL CONTEXTO AXIOLÓGICO EXTERNO ES ANÁLOGO AL CONTEXTO SIGNIFICATIVO INTERNO. ¿Qué nos dice esta analogía? Respuesta: que, así como el SIGNIFICADO de una Relación pensada solo significa un concepto cuando es NOTADO en el CONTEXTO de un lenguaje estructural, análogamente un objeto cultural exterior solo adquiere SENTIDO cuando es NOTADO en el CONTEXTO AXIOLÓGICO de una superestructura. Con otras palabras: la superestructura, cuya forma se denomina CULTURA y su momento HECHO CULTURAL, CONSTITUYE un CONTEXTO AXIOLÓGICO que determina el SENTIDO de todo objeto cultural situado en su vecindad. Como veremos, esta condición de que tanto el significado conceptual, como el sentido óntico, requieran ser NOTADOS en sendos contextos, impone un CRITERIO VISUAL para la interpretación metodológica de la correspondencia axiológica.

Reparemos cómo advierte el contexto axiológico a la existencia. En un primer momento solo existe el ESPACIO FÍSICO en cuyo interior están distribuidos los entes individuales: cada ente, en su sitio, dispone de un designio particular que lo individualiza y que está pronto a revelarse a la percepción del pasú como ser-para-el-hombre. El primer movimiento del objetivo macrocósmico de la finalidad (figura 73) establece una correspondencia gnoseológica entre el ente exterior y le estructura cultural mediante el cual el designio es esquematizado y contenido en una Relación: “a una esfera óntica corresponde un enlace cilíndrico de la estructura cultural”.EVIDENTEMENTE, EL ESPACIO FÍSICO Y SU POBLACIÓN DE ENTES ES “LO DADO” A LA PERCEPCIÓN DEL PASÚ: UN MUNDO EXTERIOR EXISTENTE A PRIORI DE TODA INTUICIÓN SENSIBLE. Lo “DADO, el espacio físico y los entes es lo CREADO por el Demiurgo.

Con el segundo movimiento del objetivo macrocósmico de la finalidad (figura 73) el pasú establece una correspondencia axiológica entre la estructura cultural y los entes externos, a los que PONE sentido y transforma en objetos culturales. (Hay que tener siempre presente que al decir “el pasú” nos estamos refiriendo en general a la “comunidad pasú”, puesto que la CONSTITUCIÓN de una cultura externa es una obra COLECTIVA). Los entes externos se hallan a priori distribuidos en el espacio físico: el concepto significativo expresado por el pasú transforma a los entes en OBJETOS CULTIRALES y al espacio físico en ESPACIO CULTURAL (comentario Decimocuarto). El espacio cultural resulta entonces poblado de objetos culturales que conservan la posición de la distribución óntica en el espacio físico: es lógico que así ocurra porque los objetos culturales surgen como consecuencia del VALOR CULTURAL particular puesto en cada uno de los entes externos. La población de objetos culturales CONSTITUYE en el espacio cultural el CONTEXTO AXIOLÓGICO que confiere SENTIDO a cada uno en particular. EVIDENTEMENTE, EL ESPACIO CULTURAL Y SU POBLACIÓN DE OBJETOS CULTURALES ES “LO PUESTO” POR LA EXPRESIÓN DEL PASÚ: UN MUNDO EXTERIOR EXISTENTE A POSTERIORI DE LA ELBORACIÓN RACIONAL DE LO DADO A LA INTUICIÓN SENSIBLE. Lo “PUESTO”, el espacio cultural y los objetos culturales, es lo CONSTITUÍDO por el pasú.

EL ESPACIO CULTURAL abarca tres regiones del macrocosmos: la región (B), la región (C) y la región (D) (ver figura 39). De estas regiones la más importante para el Demiurgo es la (D), adonde emerge el sentido de los entes valorizados por el pasú, es decir, donde existen y se manifiestan los objetos culturales como tales: la región (D) es la ESFERA DE SENTIDO DEL MUNDO, análoga a la región (d) del microcosmos o ESFERA DE LUZ, vale decir, análoga a la región donde emergen las representaciones conscientes del pasú, las ideas fundadas en el significado conceptual. Recordemos que LA ESFERA DE SENTIDO DEL MUNDO es la región de la estructura de la Mente Cósmica donde se cumple la finalidad del pasú, es decir, adonde emerge el SENTIDO DEL MUNDO, el SENTIDO cultural puesto por el pasú en los entes; la finalidad del pasú consiste en otorgar placer al Demiurgo: el placer del CREADOR que ve VALORIZADA su obra por el descubrimiento posterior que la colma de SENTIDO. Pero, para el pasú, la ESFERA DE SENTIDO DEL MUNDO es solo ESPACIO CULTURAL, un espacio constituido por su expresión postora de sentido ¿Cómo constituye la expresión el espacio cultural? Respuesta: mediante el MOVIMIENTO CORPORAL: “EL CONTINUO MOVIMIENTO EXTERIOR ES A LA EXPRESIÓN COMO LA SIGNIFICACIÓN CONTINUA ES AL SIGNIFICADO. O, mejor: LA EXPRESIÓN ES UN MOMENTO (SIGNIFICATIVO) DEL CONTINUO MOVIMIENTO EXTERIOR” (página 56). Según se demostró en el artículo “Finalidad y Suprafinalidad…” (página 55), “los movimientos interiores a la esfera sensorial, entre los que se destaca “el pensar”, y los movimientos exteriores, ocurren en planos continuos, paralelos y correlativos”, es decir, ANALÓGICOS: de aquí la correspondencia analógica del espacio cultural, donde tiene lugar la expresión postora de sentido, con la esfera de luz, donde tiene lugar el pensamiento consciente. Y, como en el espacio cultural se constituye el CONTEXTO AXIOLÓGICO, el mismo presenta correspondencia analógica con el CONTEXTO SIGNIFICATIVO de un lenguaje de la estructura cultural: en particular, un objeto cultural situado en el contexto axiológico presenta CORRESPONDENCIA AXIOLÓGICA con un significado conceptual notado en el contexto significativo de la estructura cultural; tal correspondencia axiológica es la que aún debemos interpretar metodológicamente para representar el modelo de superestructura.

Como en la página 57, debemos preguntar ahora ¿Qué expresa la expresión? “No el concepto porque éste es una tajada de la Relación, es decir, un aspecto del esquema del ente notado en el contexto significativo de un lenguaje; el concepto jamás abandona la estructura cultural: solo puede ser PENSADO”. La respuesta que allí se ofreció es: “LA PROYECCIÓN DEL SIGNO”. “A la pregunta ¿Qué expresa la expresión? Se responde: el signo proyectado. Y a la pregunta ¿Cómo pone, la expresión, el sentido en el ente? Se responde: por la proyección del signo”. Pero “la proyección del signo” es la culminación del segundo movimiento, el que establece una correspondencia axiológica entre el SIGNIFICADO CONCEPTUAL y el objeto cultural: MEDIANTE EL SEGUNDO MOVIMIENTO EL PASÚ PROYECTA SOBRE EL ENTE UN SIGNO QUE CORRESPONDE AXIOLOGICAMENTE CON UN SIGNIFICADO CONCEPTUAL. En el comentario Octavo se describen las partes de este movimiento, que ahora repetimos. “EL SIGNIFICADO, CONTENIDO EN UN CONCEPTO, ES PROYECTADO “HACIA EL MUNDO”, EN DIRECCIÓN HACIA UN ENTE QUE SE ENCUENTRA “MAS ALLÁ DE LA ESFERA SENSORIAL”; LA MANIFESTACIÓN EXTERIOR DEL PROYECTO ES LA EXPRESIÓN DE UN SIGNO; EL SIGNO, EXPRESADO POR UN MOVIMIENTO CORPORAL, ES UNA SEÑAL PUESTA SOBRE EL ENTE DE REFERENCIA; ESTA SEÑAL EN EL ENTE, QUE SEÑALA EL SIGNO, CORRESPONDE A LO SIGNIFICADO POR EL DESIGNIO DEMIÚRGICO DEL ENTE; SOBRE EL DESIGNIO “DADO”, SE “PONE” AHORA EL SIGNO”.

 “EL CONOCIMIENTO DEL ENTE, el primer movimiento, es el PASO DEL DESIGNIO DEMIÚRGICO AL SIGNIFICADO: POR ESO el segundo movimiento, LA PROYECCIÓN DEL SIGNIFICADO, DE UN SIGNO SOBRE EL ENTE, ES EL RE-CONOCIMIENTO DEL ENTE; SOLO AL SER RE-CONOCIDO, AL SER SIGNADO, EL ENTE ADQUIERE “SENTIDO”. EL DESIGNIO DEMIÚRGICO ES EL SER-PARA-EL-HOMBRE, EL OBJETO DE CONOCIMIENTO: SOLO EL SIGNO HUMANO EN EL ENTE, EL RE-CONOCIMIENTO, LE PONE SENTIDO, LE HACE EXISTIR-PARA-EL-HOMBRE”. Vale decir: LO TRANSFORMA EN “OBJETO CULTURAL”.

Por lo visto, todo objeto cultural existe por la proyección de un signo sobre un ente individual. Analicemos este hecho con más detalle. El ente individual revela su designio al pasú en el primer movimiento del objetivo macrocósmico de la finalidad (figura 73). El designio o “esencia del ente” es interpretado por la razón y esquematizado en una Relación de la estructura cultural o “verdad del ente”.

El signo proyectado sobre el ente en el segundo movimiento expresa un “aspecto” de esa verdad del ente, es decir, un significado conceptual: el VALOR CULTURAL que transforma al ente individual en objeto cultural es el contenido que el signo deposita en el ente y le confiere sentido. Es evidente, entonces, que el ente individual, y su designio, obran como SOPORTE de las PROPIEDADES CULTURALES OBJETIVAS. Con otras palabras: UN ENTE INDIVIDUAL, SU DESIGNIO, ES EL SOPORTE DE LAS PROPIEDADES DE UN OBJETO CULTURAL CORRESPONDIENTE.

Esto quiere decir que, “bajo” las propiedades culturales del objeto, se encuentra el designio como substrato esencial de las mismas. En verdad, toda propiedad cultural es solo la AFIRMACIÓN cualitativa que la proyección del signo ejerce sobre el designio del ente: NADA CONCRETO PODRÍA “PONERSE” CON LA PROYECCIÓN DEL SIGNO QUE YA NO ESTUVIESE PREVIAMENTE EN EL ENTE, INCLUÍDO EN EL PLAN FORMATIVO; POR ESO EL CONTENIDO CULTURAL PUESTO EN EL ENTE SOLO PUEDE SER UN “VALOR”, UNA CATEGORÍA AXIOLÓGICA. En un ente dado, en su designio, están presente la totalidad de las matrices arquetípicas del Plan; cuando ese ente se transforma en “objeto cultural”, ello significa que UNA MATRIZ particular de la serie ha sido AFIRMADA por sobre todas las demás: las propiedades culturales objetivas solo DESCRIBEN a esa matriz particular QUE YA ESTABA EN EL ENTE integrando el designio y que permanece aún como soporte esencial. Según se demostró en el artículo E11 (página 287) para el caso del caballo óntico, pero que puede hacerse extensivo para cualquier otro ente, lo que primero se conoce de un ente designado es la MATRIZ ESENCIAL; aunque todo el designio es esquematizado en un enlace cilíndrico o Relación, la correspondencia gnoseológica determina que la matriz esencial se codifique en un LENGUAJE HABITUAL O IDIOMA SOCIOCULTURAL como CONCEPTO HABITUAL (comentarios Decimoctavo y Decimonoveno): el concepto habitual es “normalmente” horizontal y, por lo tanto, su significado es el primero notado cuando el sujeto se refiere a su Relación o esquema. De este hecho se desprenden dos importantes conclusiones: QUE UN SIGNIFICADO EXPRESADO EN LENGUJE HABITUAL SOLO PUEDE CORRESPONDER A UN “CONCEPTO HABITUAL”. Y QUE, SI UN CONCEPTO HABITUAL PRESENTA CORRESPONDENCIA GNOSEOLÓGICA CON UNA MATRIZ ESENCIAL, SU EXPRESIÓN SOBRE EL DESIGNIO DEL ENTE HA DE “AFIRMAR” A ESA MATRIZ ESENCIAL.

Se comprende ahora porqué las propiedades culturales están soportadas por el designio del ente: porque en el segundo movimiento, al expresar el significado conceptual, lo que se proyecta en realidad es el significado del concepto habitual y este significado, puesto sobre el designio, no es mas que la AFIRMACIÓN de la matriz esencial correspondiente. Así, la matriz esencial EMERGE por sobre las restantes matrices arquetípicas y se torna VISIBLE para el reconocimiento cultural: mas tal emergencia ocurre en el contexto axiológico de los restantes objetos culturales y ello le confiere el SENTIDO particular que lo caracteriza. EL SIGNO PROYECTADO SOBRE EL ENTE, QUE TRANSFORMA A ESTE OBJETO CULTURAL, TIENE LA CAPACIDAD DE LA MATRIZ ESENCIAL Y EL SIGNIFICADO DEL CONCEPTO HABITUAL: SU PROYECCIÓN AFIRMA A LA MATRIZ ESENCIAL Y LA HACE EMERGER CON SENTIDO CULTURAL. MAS ¿ADONDE “EMERGE” EL OBJETO CULTURAL? RESPUESTA: EL ENTE INDIVIDUAL SE ENCUENTRA NATURALMENTE EN LA REGION (B) ES DECIR, EN EL “MUNDO ASTRAL”: LA PROYECCIÓN DEL SIGNO IMPULSA A LA MATRIZ ESENCIAL A MANIFESTARSE EN LA REGIÓN (D), ES DECIR, EN LA “ESFERA DE SENTIDO DEL MUNDO”, CON LO QUE EL ENTE PASA A SER “OBJETO CULTURAL”. INVERSAMENTE, TODO OBJETO CULTURAL, CUYO SENTIDO EMERGE EN LA REGIÓN (D); ESTÁ SOPORTADO ESENCIALMENTE POR UN ENTE INDIVIDUAL SITUADO EN LA REGIÓN (B). EL “VALOR CULTURAL” DEPENDE DE ESTA EMERGENCIA, DE CUANTO SURGE LA MATRIZ ESENCIAL EN LA ESFERA DE SENTIDO DEL MUNDO: A MAYOR EMERGENCIA MAYOR VALOR CULTURAL, MAYOR INTENSIDAD DE SENTIDO, ETC.

En consecuencia, EL SEGUNDO MOVIMIENTO CONSISTE EN LA CORRESPONDENCIA AXIOLÓGICA ENTRE EL CONCEPTO HABITUAL DE UN SISTEMA DE LA ESTRUCTURA CULTURAL Y LA MATRIZ ESENCIAL DEL DESIGNIO DE UN ENTE EXTERNO INDIVIDUAL. Para incorporar este hecho al modelo estructural debemos advertir que el segundo movimiento es la respuesta al primero y que éste está determinado por el POSTULADO ESENCIAL. En la figura 46 se representó el postulado esencial el cual establece que A UNA ESFERA ÓNTICA COMO MODELO DE DESIGNIO EL ENTE, CORRESPONDE UN ENLACE CILÍNDRICO EN LA ESTRUCTURA CULTURAL COMO MODELO DEL ESQUEMA O VERDAD DEL ENTE. Pero, como el designio consiste en un plan compuesto por una serie de matrices arquetípicas, la analogía exige que la esfera óntica esté compuesta por una serie de esferas concéntricas correspondientes: la esfera óntica, es así, una ESFERA ESTRATIFORME. La PERCEPCIÓN de ésta esfera o designio del ente, durante el primer movimiento, produce un enlace cilíndrico integrado por un haz de planos axiales, cada uno de los cuales representa al significado conceptual de una matriz arquetípica. Tal como se ve en la figura 46, el “concepto habitual” es el concepto tajada normalmente horizontal, cuyo plano  es paralelo al plano de significación (STt).

Relacionando la figura 46 con la 73, es fácil comprender que la primera en realidad representa analógicamente a la CORRESPONDENCIA GNOSEOLÓGICA establecida por el primer movimiento entre el designio de un ente externo y su esquema en la estructura cultural: por eso a la izquierda, en la región (B), hay una ESFERA ESTRATIFORME y a la derecha, en la región (b), hay un ENLACE CILÍNDRICO conteniendo un haz de planos axiales. Si quisiéramos representar de manera análoga el segundo movimiento deberíamos tomar en cuenta que LA CORRESPONDENCIA AXIOLÓGICA CONSISTE EN LA EXPRESIÓN DEL CONCEPTO HABITUAL “MAS ALLA” DE LA ESFERA SENSORIAL, VALE DECIR, EN LA “AFIRMACIÓN” DE LA MATRIZ ESENCIAL: METODOLÓGICAMENTE, ESTA CONDICIÓN SE FORMULA COMO EL “POSTULADO PATENCIAL DEL MODELO ESTRUCTURAL”. EL POTULADO PATENCIAL AFIRMA QUE, SI UNA TAJADA HORIZONTAL  DEL ENLACE CILÍNDRICO EQUIVALE AL CONCEPTO HABITUAL EXPRESADO, Y SI UNA Y SOLO UNA DE LAS ESFERAS CONCÉNTRICAS QUE INTEGRAN LA ESFERA ESTRATIFORME REPRESENTA A LA MATRIZ ESENCIAL AXIOLÓGICAMENTE CORRESPONDIENTE, ENTONCES ESTA ÚNICA ESFERA CONSTITUYE UN “NUDO” EN EL MODELO DE SUPERESTRUCTURA. El postulado patencial se ha representado analógicamente en la figura 74, la cuál debe ser cotejada con la figura 46 para su mejor comprensión.

 

 

La línea de segmentos que divide al plano de la figura 74 señala el límite microcósmico de la ESFERA SENSORIAL. A la izquierda, en el espacio cultural, la matriz esencial afirmada por la proyección del signo emerge en la región (D) del macrocosmos: el ente se torna axiológicamente VISIBLE como OBJETO CULTURAL. A la derecha en el espacio psicológico, el concepto tajada habitual, cuya representación consciente es VISIBLE en la región (d), es expresado “más allá de la esfera sensorial”: el signo, que representa al significado conceptual, será proyectado sobre el designio del ente y afirmará a la matriz esencial.

En síntesis, el signo expresa el significado del concepto habitual: la proyección del signo sobre el designio del ente afirma la matriz esencial y le confiere valor cultural. El ente se transforma en objeto cultural, en soporte de propiedades culturales; la matriz esencial EMERGE entonces con un SENTIDO particular determinado por le CONTEXTO AXIOLÓGICO de los restantes objetos culturales que pueblan el espacio cultural. ELPOSTULADO PATENCIAL EXIGE QUE TAL MATRIZ EMERGENTE, CUYA PATENCIA HACE DEL ENTE UN OBJETO CULTURAL, SE REPRESENTE POR UNA ESFERA ANALÓGICA Y QUE LA MISMA OCUPE EL LUGAR DE UN “NUDO” EN EL MODELO DE SUPERRESTRUCTURA. Esta interpretación metodológica de la correspondencia axiológica nos va a permitir, como ya lo habíamos adelantado, deducir el modelo de superestructura a partir del modelo estructural de la figura 12.

 

D – Modelo analógico de “superestructura”.

El postulado esencial del modelo estructural afirma que a una esfera óntica estratiforme, como modelo del designio del ente, corresponde gnoseológicamente un enlace cilíndrico de planos axiales en la estructura cultural, como modelo de la verdad del ente.

El postulado patencial del modelo estructural afirma que a un plano horizontal del enlace cilíndrico de la estructura cultural, como modelo del concepto habitual, corresponde axiológicamente un nudo óntico esférico simple de la superestructura, como modelo de la matriz esencial emergente en el objeto cultural.

La comprensión conjunta de ambos postulados nos revela una importante condición: A UN “ENLACE” DEL MODELO DE ESTRUCTURA CULTURAL CORRESPONDE UN “NUDO” EN EL MODELO DE SUPERESTRUCTURA. Esta condición determina que entre ambos modelos exista una relación de SIMETRÍA INVERSA. Ahora bien, hay un carácter real, común a los objetos culturales y a las representaciones conscientes de objetos culturales, que no pueden quedar ausentes en los modelos respectivos: la incorporación de ese carácter impone un CRITERIO VISUAL en la calificación de la relación señalada, por lo que la Sabiduría Hiperbórea la denomina: “SIMETRÍA PATENCIAL INVERSA”. El examen de la figura 74 demuestra claramente tal carácter común: tanto el concepto habitual como el objeto cultural presentan en común la cualidad de que su existencia está asociada a su APARICIÓN: el concepto habitual, o cualquier concepto tajada, solo existe para el sujeto anímico cuando es NOTADO, cuando su significado se hace VISIBLE, cuando su representación emerge en la esfera de luz, etc.; el objeto cultural, por su parte, solo existe como tal cuando es RE-CONOCIDO, es decir, cuando su valor cultural es E-VIDENTE para los miembros de la comunidad cultural: el existir de un objeto cultural consiste en su APARECER lleno de sentido o en su estar EVIDENTE. Comprobamos así que, a pesar de corresponder uno a un ENLACE y el otro a un NUDO, ambos seres presentan el carácter común de su existencia PATENTE. El rigor metodológico exige que las cualidades reales se contemplen en los modelos estructurales para que éstos correspondan lo más exactamente posible con la realidad que representan; el carácter mencionado debe, pues, estar presente en el modelo de estructura cultural y en el modelo de superestructura, por lo que vamos a suponer implícitamente la VISIBILIDAD MANIFIESTA del concepto habitual y del objeto cultural representados en los modelos respectivos: tanto el concepto de tajada (del enlace cilíndrico) de la estructura cultural como el nudo de la superestructura DEBEN CONSIDERARSE PATENTES; el primero patente para la aprehensión inteligible del sujeto anímico y el segundo patente para la percepción sensible del pasú. Entre ambos modelos se verificará, así, una relación de SIMETRÍA PATENCIAL INVERSA.

Un modelo de estructura como el de la figura 12 se compone de NUDOS Y ENLACES. Sabemos por el postulado patencial, que los NUDOS de la superestructura consisten en OBJETOS CULTURALES y que los mismos pueden ser representados en un modelo por ESFERAS EQUIVALENTES. Es evidente, pues, que aún debemos aclarar como se representan los ENLACES del modelo de superestructura. La respuesta surgirá de la comprensión de los ENLACES REALES de las superestructuras. Vale decir, de la indagación siguiente: ¿qué liga entre sí a los NUDOS u OBJETOS CULTURALES de la superestructura real? Respuesta: una VINCULACIÓN PARTICULAR RELATIVA, que la Sabiduría Hiperbórea denomina: “CONEXIÓN DE SENTIDO”.

El conjunto de objetos culturales que puebla un espacio cultural dado constituye un CONTEXTO AXIOLÓGICO en el que el objeto particular adquiere su SENTIDO. Esto implica que cada objeto cultural se encuentra ligado con cada uno de los restantes objetos del contexto axiológico por una CONEXIÓN DE SENTIDO culturalmente permanente: mientras un objeto cultural exista como tal, es decir, mientras posea sentido para una cultura pasú, se mantendrán las CONEXIONES DE SENTIDO que causan su evidencia en el contexto axiológico. Y como una “cultura pasú” no es más que la forma determinada por una superestructura real, se comprende que sus “ENLACES” solo pueden consistir en tales “conexiones de sentido” que ligan entre sí a los objetos culturales del contexto axiológico. Ahora bien, si las “conexiones de sentido” son los enlaces reales entre objetos culturales, solo nos falta establecer la forma de su representación en el modelo de superestructura.

Las CONEXIONES DE SENTIDO, por su carácter de ENLACE PERMANENTE Y REAL entre objetos culturales, deben calificarse como REGISTROS MACROCÓSMICOS. Según se definió en la página 332, “REGISTRO MACROCÓSMICO ES TODO CONTINENTE ESTRUCTURAL CAPAZ DE RECIBIR Y CONSERVAR LA FORMA DE UN SUCESO DADO Y DE PERMITIR AL DEMIURGO SU POSTERIOR REPRODUCCIÓN”: como veremos más adelante, las CONEXIONES DE SENTIDO cumplen esta función pues contienen LA HISTORIA CULTURAL DEL OBJETO DE REFERENCIA; por eso la Sabiduría Hiperbórea las denomina: REGISTROS CULTURALES. A diferencia de los Registros ónticos, “que son propiedad exclusiva de los entes individuales” (página 333), LOS REGISTROS CULTURALES SON SIEMPRE PROPIEDAD DE DOS OBJETOS CULTURALES: aquellos entre los cuales existe la CONEXIÓN DE SENTIDO. Mas, estando, “dos objetos culturales” fundados en dos entes espacialmente distanciados, y siendo la CONEXIÓN DE SENTIDO un enlace real entre ambos, es claro que el Registro cultural se ha de extender directamente de un objeto cultural al otro cubriendo el espacio cultural que los separa. ESTA CUALIDAD REAL DEL REGISTRO CULTURAL ES EL PRINCIPIO QUE JUSTIFICA SU REPESENTACIÓN ANALÓGICA COMO “ENLACE CILÍNDRICO” EN EL MODELO DE SUPERESTRUCTURA.

 

 

La conexión de sentido, que liga a dos objetos culturales de la superestructura real, puede representarse analógicamente como un ENLACE CILÍNDRICO que liga a dos NUDOS ESFÉRICOS en el modelo de superestructura: ¡estamos ya en condiciones de representar un modelo semejante!. Sin dudas, el modelo de la figura 12 serviría adecuadamente para este fin SI NO FUESE PORQUE NO CONVIENE EN ABSOLUTO REPRESENTAR A LA SUPERESTRUCTURA INDEPENDIENTEMENTE DE LA ESTRUCTURA CULTURAL: por el contrario, sería altamente instructivo referir el modelo de superestructura al modelo de estructura cultural pues de ese modo se pondría de manifiesto la SIMETRÍA PATENCIAL INVERSA que existe entre ambas. Se puede realizar esta posibilidad representando en una misma figura a las dos estructuras CONFORME AL MODELO DE LA FIGURA 12, tal como se muestra en la figura 75.

Comprobamos allí que, tanto el modelo de superestructura representado a la izquierda, como el modelo de estructura cultural de la derecha, son idénticos al modelo de estructura de la figura 12. Empero entre las dos se verifica una relación de “SIMETRÍA PATENCIAL INVERSA”:

En la estructura cultural el lugar de los NUDOS está ocupado por Principios, cuya potencia pasiva los torna INVISIBLES para el sujeto anímico: según vimos en la Primera Parte, los Principios son IRREPRESENTABLES. Por el contrario, el lugar de los ENLACES está ocupado por Relaciones cuya potencia activa permite su REPRESENTACIÓN CONSCIENTE siempre que el sujeto lo requiera: las Relaciones son, en todo caso, VISIBLES para el sujeto anímico.

En la superestructura el lugar de los NUDOS está ocupado por OBJETOS CULTURALES cuyo sentido los torna VISIBLES para los miembros de la comunidad sociocultural. Por el contrario, en el lugar de los ENLACES existen los Registros culturales, las conexiones de sentido que son INVISIBLES porque permanecen bajo el “umbral del sentido” (ver figura 39).

Es evidente la simetría patencial inversa: en la estructura cultural LOS NUDOS SON INVISIBLES y en la superestructura LOS NUDOS SON VISIBLES. En la estructura cultural LOS ENLACES SON VISIBLES y en la superestructura LOS ENLACES SON INISIBLES.

E – Estudio analógico de las superestructuras.

El modelo de superestructura desarrollado en los artículos anteriores, y expuesto gráficamente en la figura 75, posibilita la “visión analógica” de las superestructuras reales que nos habíamos propuesto obtener al comenzar el inciso. En adelante, al referirnos a las superestructuras reales, lo haremos siempre a través de este modelo o tomando en cuenta las conclusiones que de él se desprenden. Particularmente valiosa, por ejemplo, es la colaboración que el modelo presta a una explicación detallada del concepto de Registro cultural, concepto que solo puede explicarse ANALÓGICAMENTE puesto que el Registro cultural es INVISIBLE para el sujeto anímico. El iniciado hiperbóreo, sin embargo, dispone de una FAULTAD DE ANAMNESIA que le permite explorar los registros culturales y conocer la historia de los objetos culturales de referencia: para evidenciar el poder de esta facultad a viryas NO INICIADOS, para quienes los Registros culturales son efectivamente invisibles, será inevitable recurrir al modelo de superestructura a fin de explicar, previamente, el concepto de Registro cultural. Es lo que haremos a continuación: en el presente artículo explicaremos el concepto de Registro cultural con la ayuda del modelo de la figura 75, en el próximo, estudiaremos la facultad de anamnesia de los iniciados hiperbóreos.

E1 – Correspondencia analógica entre el modelo de superestructura y la superestructura real.

Siendo el modelo de superestructura una representación analógica de la SUPERESTRUCTURA REAL, las conclusiones que de su examen extraigamos presentarán correspondencias con características, cualidades o propiedades de la misma. Las principales correspondencias se han sintetizado en la tabla de la figura 75 bis: el primer paso será explicar cada una de tales relaciones para aclarar el contexto en que debe ser comprendido el concepto de Registro cultural.

Los nueve enunciados de la columna de la derecha se refieren al modelo de la superestructura de la figura 75, en tanto que los nueve de la columna izquierda reflejan propiedades correspondientes de una superestructura real. Las tres primeras correspondencias pueden considerarse como PRINCIPIOS AXIOMÁTICOS del modelo de superestructura: estos principios ya han sido suficientemente explicados y justificados en los artículos precedentes por lo que aquí, salvo el III, solo nos limitaremos a repetir su definición. El principio I es la TESIS FUNDAMENTAL del modelo de superestructura, de la cual se derivan todos los razonamientos posteriores: ella afirma, simplemente, que “el modelo de superestructura corresponde analógicamente con toda superestructura real”.

 

 

El principio II expresa el “postulado patencial del modelo estructural” y es evidente su carácter axiomático: afirma que, “a un nudo del modelo de superestructura, corresponde un objeto cultural de la superestructura real”. El principio III recibe su fundamentación real en las CONEXIONES DE SENTIDO que ligan entre sí a los objetos culturales; como tales relaciones dan lugar a los Registros culturales, sin discutir la validez del principio, el mismo será explicado nuevamente, con mayor detalle, más adelante; su formulación afirma que, “un enlace del modelo de superestructura, corresponde con un Registro cultural de la superestructura real”.

Dando por sentado la validez de los principios axiomáticos I, II y III sobre los que se basa el modelo de superestructura, el análisis de las siguientes PROPOSICIONES ANALÓGICAS nos permitirá profundizar en la comprensión de las superestructuras reales. Se trata ahora de enunciados encadenados lógicamente que describen las propiedades esenciales del modelo de superestructura y permiten explicar la CONSTITUCIÓN de una superestructura real.

E2 – Proposiciones IV y V.

Recordemos lo dicho en la página 36 sobre el modelo de estructura de la figura 12, idéntico al de la figura 75: “De la simple observación deducimos que se compone de cuatro elementos: ciertas protuberancias en los vértices y centro del cubo llamadas NUDOS; el ENLACE entre nudos; el ESPACIO que ocupa su extensión; y el TIEMPO que le permite durar o cambiar”. De estos cuatro elementos no vamos a considerar aquí el TIEMPO, que en las superestructuras reales se denomina HISTORIA o TIEMPO HISTÓRICO, pues el mismo ya ha sido definido en otro inciso (página 202) como “tiempo de una cultura externa”; en cambio vamos a estudiar más adelante una especie temporal propia de los Registros culturales que la Sabiduría Hiperbórea denomina SERIE CRONOCULTURAL. Prescindiendo del tiempo, se puede afirmar que un modelo de superestructura se construye ESENCIALMENTE CON “ELEMENTOS TOPOLÓGICOS” ORGANIZADOS EN UN “ESPACIO TOPOLÓGICO”. En este “espacio topológico” reconocemos al ESPACIO que requiere toda estructura para existir, pero en lugar de los NUDOS y ENLACES, afirmamos que un modelo de superestructura se construye con “elementos topológicos” ¿qué significa esta diferencia? Respuesta: que en una superestructura real los objetos culturales, análogos a los nudos, y los Registros culturales, análogos a los enlaces, son elementos reales cuya existencia comienza A POSTERIORI de la existencia óntica: como vimos en ‘C’, los entes externos designados son el soporte de propiedades culturales del objeto cultural; es así porqué los entes presentan su designio A PRIORI, en el primer movimiento, en tanto que los objetos culturales surgen por la afirmación A POSTERIORI de la matriz esencial del designio durante el segundo movimiento. Por lo tanto, en el modelo de superestructura ha de existir, análogamente, algo A PRIORI de la existencia de los nudos y enlaces, pero que sirva de fundamento a las propiedades posteriores de los mismos: tal aprioridad fundamental es la característica esencial de los ELEMENTOS TOPOLÓGICOS del modelo de superestructura.

Se entiende, entonces, la PROPOSICIÓN V, que postula la analogía entre los ELEMENTOS TOPOLÓGICOS del modelo de superestructura y los ENTES DESIGNADOS de la superestructura real. Más, si los elementos topológicos se organizan en un ESPACIO TOPOLÓGICO, y aquellos son análogos a los entes designados cuya existencia ocurre en el ESPACIO FÍSICO, es evidente que estos espacios son también análogos; es lo que afirma la proposición IV: “el espacio topológico del modelo de superestructura es análogo al espacio físico de la superestructura real”.

E3 – Proposiciones VI y VII.

Consideremos ahora el modelo de estructura de la figura 12. Los ELEMENTOS TOPOLÓGICOS, al organizarse en el ESPACIO TOPOLÓGICO, configuran una INFRAESTRUCTURA TOPOLÓGICA. La infraestructura topológica es el esqueleto esencial de toda estructura: sobre este esqueleto se agregan, A POSTERIORI, los VALORES que transforman a la infraestructura en estructura y le confieren propiedades GEOMÉTRICAS específicas. La calificación de NUDO o ENLACE, por ejemplo, es la adjudicación de un VALOR GEOMÉTRICO a ciertos ELEMENTOS TOPOLÓGICOS preexistentes en la estructura. Con otras palabras, LA INFRAESTRUCTURA TOPOLÓGICA SOPORTA LAS PROPIEDADES GEOMÉTRICAS DE LA ESTRUCTURA.

Aplicando estas definiciones al modelo de superestructura de la figura 75 y trazando correspondencias con la superestructura real, llegamos a comprender la proposición VI. En efecto, si la infraestructura topológica se compone de elementos topológicos, análogos a los entes designados, estos han de integrar, análogamente, una INFRAESTRUCTURA ÓNTICA. Vale decir, LOS ENTES DESIGNADOS AL ORGANIZARSE EN EL ESPACIO FÍSICO, COFIGURAN UNA INFRAESTRUCTURA ÓNTICA. Naturalmente, tal como lo declara la proposición VI, “la infraestructura topológica del modelo de superestructura es análoga a la infraestructura óntica de la superestructura real”.

Ahora bien, ¿qué es, realmente, una INFRAESTRUCTURA ÓNTICA? Respuesta: EL ESQUELETO ESENCIAL QUE SOPORTA LAS PROPIEDADES CULTURALES DE LA SUPERESTRUCTURA REAL.

Explicaremos esta respuesta. Los entes designados, que se hallan distribuidos en el espacio físico, conforman una infraestructura óntica. El pasú, va conociendo sus designios mediante el primer movimiento, y va afirmando sus matrices esenciales con la proyección de los signos que efectúa el segundo movimiento. Los entes se transforman así en objetos culturales y emergen con propiedades específicas más allá del umbral del sentido: en verdad, los entes permanecen equilibrados en su sitio pues lo que emerge es un CONTENIDO AXIOLÓGICO puesto en ellos por la expresión del pasú. Este contenido axiológico es un VALOR CULTURAL agregado a los entes preexistentes que, por eso, actúan como soporte de propiedades culturales. Se entiende entonces que, análogamente al modelo de superestructura, la infraestructura óntica es un esqueleto esencial de la superestructura real: sobre este esqueleto se agregan A POSTERIORI, los VALORES que transforman a la infraestructura en superestructura y le confieren propiedades CULTURLES específicas. La calificación de OBJETO CULTURAL o REGISTRO CULTURAL, por ejemplo, es la adjudicación de un VALOR CULTURAL a ciertos ENTES DESIGNADOS PREEXISTENTES. Con otras palabras, LA INFRAESTRUCTURA ÓNTICA SOPORTA LAS PROPIEDADES CULTURALES DE LA SUPERESTRUCTURA REAL.

Es evidente, ahora, el enunciado de la proposición VII: “el valor geométrico agregado a un elemento de la infraestructura topológica es análogo al valor cultural afirmado sobre un ente de la infraestructura óntica”.

E4 – Proposición VIII.

El espacio topológico, en cuyo seno se organiza la infraestructura topológica, ES UN ESPACIO ESENCIALMENTE CUALITATIVO, es decir, un espacio en el que solo puede calificarse a los elementos topológicos por la CALIDAD de sus propiedades esenciales. El agregado del valor geométrico a los elementos de la infraestructura topológica transforma al espacio topológico en ESPACIO GEOMÉTRICO: UN ESPACIO ESENCIALMENTE CUANTITATIVO DONDE TIENE LUGAR EL MODELO DE SUPERESTRUCTURA, ES DECIR, UN ESPACIO DONDE PUEDEN CALIFICARSE A LOS NUDOS Y ENLACES POR SU CANTIDAD, NÚMERO O MEDIDA. En el espacio geométrico los nudos y enlaces adquieren importancia particular por su posición RELATIVA en el modelo de superestructura: pueden ser NUMERADOS, CONTADOS, y sus relaciones mutuas MEDIDAS con precisión.

Análogamente, el espacio físico “es un espacio esencialmente cualitativo”, es decir, un espacio en el que solo puede calificarse a los entes designados por la CALIDAD de sus propiedades esenciales: tales propiedades puramente cualitativas, desde luego, consiste en el plan de los designios ónticos. La afirmación de las matrices esenciales por efecto del segundo movimiento, transforma a los entes designados en objetos culturales y a la infraestructura óntica en superestructura: EL ESPACIO FÍSICO SE TRANSFORMA, ENTONCES, EN “ESPACIO CULTURAL”, UN ESPACIO CUANTITATIVO DONDE EL SENTIDO DE CADA OBJETO CULTURAL DEPENDE RIGUROSAMENTE DEL “VALOR CULTURAL” PROPIO Y DE LA MEDIDA DE “CONEXIONES DE SENTIDO” MUTUAS. Las características generales del “espacio cultural” han sido resumidas en el comentario Decimocuarto del artículo A.

Claramente, la proposición VIII sintetiza la correspondencia entre el espacio geométrico y el espacio cultural; éste es el enunciado completo: “el espacio geométrico determinado por el modelo de superestructura es análogo al espacio cultural CONSTITUÌDO por la superestructura real”.

Hemos pasado revista, hasta aquí, a las proposiciones I a VIII. La proposición IX, empero, no podrá ser abordada pues su explicación requiere la definición de algunos conceptos previos. En los siguientes subartículos se estudiará la relación entre la infraestructura y la estructura, y la relatividad del valor geométrico: estos conceptos nos permitirán definir el “CONTEXTO GEOMÉTRICO” de una propiedad y éste, por último, hará comprensible la proposición IX.

E5 – Carácter absoluto de la infraestructura y carácter relativo de la estructura.

Analizaremos ahora las RELACIONES ESTRUCTURALES del modelo de superestructura de la figura 75. Reparemos en que el propósito de analizar ESTRUCTURALMENTE al modelo implica el examen de los VALORES GEOMÉTRICOS que se han afirmado sobre la INFRAESTRUCTURA TOPOLÓGICA, por ejemplo, de los NUDOS Y ENLACES. El objetivo del análisis procurará demostrar que tales VALORES GEOMÉTRICOS son RELATIVOS, es decir, que DEPENDEN DEL “CONTEXTO GEOMÉTRICO”. Una vez demostrado esto sacaremos las conclusiones analógicas que correspondan con la superestructura real.

Comenzaremos por repetir la pregunta de la página 48 “¿en qué consiste el MODO ESTRUCTURAL?” y aplicar su respuesta al modelo de superestructura; Respuesta: Existe un PATRÓN FORMAL último que no puede ser descompuesto por reducción; la MODALIDAD de una estructura es el MODO como un tal patrón irreductible es reproducido en la arquitectura del sistema”. Ante todo recordemos que en el modelo de estructura de la figura 12, homologo al de superestructura de la figura 75, el “patrón formal” es el CUBO CENTRADO. Para facilitar la explicación, hemos de suponer que el modelo de superestructura se basa en una modalidad “cúbica”, es decir, en un modo estructural determinante de que el cubo centrado se repita en toda la trama de la superestructura como patrón formal: desde luego, se trata solo de un ejemplo didáctico, un ejemplo que nos permitirá calificar al modelo de superestructura, también, como “estructura cúbica”.

Ahora bien: ES INDUDABLE QUE EL “PATRÓN FORMAL” ES UNA CUALIDAD ESENCIAL DE LA INFRAESTRUCTURA TOPOLÓGICA. O, con otros términos: EL “PATRÓN FORMAL” ES UNA CAPACIDAD PROPIA DE LA INFRAESTRUCTURA Y, POR LO TANTO, A PRIORI DE LA ESTRUCTURA CONSTITUÍDA SOBRE ELLA. ¿Cómo se comprueba ese carácter? Respuesta: notando que EL “PATRÓN FORMAL” ES INDEPENDIENTE DE TODA “REFERENCIA” ESPACIAL O TEMPORAL PARA EXISTIR. EL CUBO ESTRUCTURAL de la figura 75, por ejemplo, está sostenido por un CUBO INFRAESTRUCTURAL TOPOLÓGICO: este último, considerado abstractamente como el “patrón formal” del modelo de superestructura, SERÁ SIEMPRE “UN CUBO” INDEPENDIENTEMENTE DEL PUNTO DE OBSERVACIÓN O DEL MOMENTO EN QUE SE LO COMPRENDA, es decir, independientemente de la PERSPECTIVA.

Vamos a examinar la respuesta con mayor detalle. Según vimos EL CUBO INFRAESTRUCTURAL TOPOLÓGICO ES EL SOPORTE ESENCIAL DEL CUBO ESTRUCTURAL: esto significa que el “cubo” es el fundamento topológico sobre el que se afirma el VALOR GEOMÉTRICO MAS GENERAL, es decir, el acto de ser CUBO ESTRUCTURAL. En resumen, el cubo infraestructural no posee VALOR GEOMÉTRICO, aunque hace posible que el VALOR exista para todo cubo estructural en tanto que tal; el VALOR, y la existencia estructural, sobrevienen a posteriori del patrón formal: el cubo infraestructural es una cualidad topológica que carece de valor geométrico propio, pero que sirve de fundamento a la existencia del valor geométrico estructural; un CUBO ESTRUCTURAL solo puede ser AFIRMADO sobre un CUBO INFRAESTRUCTURAL TOPOLÓGICO, es decir, aquél que no podría existir sin la presencia de éste.

Pero el cubo infraestructural, en tanto que “patrón formal”, es irreductible y no puede ser descompuesto analíticamente, vale decir, es un ser simple: determina sin ser determinado y, aunque es causa de RELACIONES GEOMÉTRICAS, no depende de ninguna RELACIÓN fuera de sí para existir. Llegamos así al principio señalado en la respuesta anterior; particularmente interesa destacar que no se requiere referir el cubo infraestructural al espacio topológico para probar su existencia: su evidencia es inseparable de la intuición sensible o inteligible que lo revele a la razón e independientemente de toda referencia concreta.

Contrariamente al carácter absoluto del cubo infraestructural, el CUBO ESTRUCTURAL se caracteriza por su RELATIVIDAD. Esto se pondrá de relieve si recordamos que el CUBO ESTRUCTURAL surge de la adjudicación de un conjunto de VALORES GEOMÉTRICOS al CUBO INFRAESTRUCTURAL: por eso puede ser DESCRIPTO como si fuera un ser complejo y descompuesto en un conjunto de propiedades correspondientes. Pero tales propiedades son esencialmente RELATIVAS: DEPENDEN, POR UN LADO, DE LA “REFERENCIA” DEL CUBO ESTRUCTURAL AL ESPACIO GEOMÉTRICO Y, POR OTRA PARTE, DE SUS “RELACIONES” MUTUAS. En el PRIMER CASO, la relatividad se comprueba notando que el VALOR GEOMÉTRICO de cualquier propiedad del cubo estructural depende de la RELACIÓN que tal propiedad mantenga con respecto al espacio geométrico de REFERENCIA. En el SEGUNDO CASO, la relatividad se comprueba observando que el VALOR GEOMÉTRICO de una propiedad depende de las RELACIONES con otras propiedades geométricas, es decir, depende del CONTEXTO GEOMÉTRICO. En el primer caso la relatividad del valor geométrico es GENERAL y en el segundo caso es ESPECIAL.

Vamos a demostrar ambos casos de relatividad en los siguientes subartículos a fin de encarar, luego, la explicación de la proposición IX.

E6 –Primer caso: relatividad general del valor geométrico en el cubo estructural.

En toda estructura, cualquiera sea su modalidad, y particularmente en la “estructura cúbica” aquí considerada, el valor geométrico es relativo, aunque tal relatividad puede estar IMPLÍCITA o EXPLÍCITA en la definición de sus propiedades.

¿Qué significa la RELATIVIDAD GENERAL del valor geométrico? Respuesta: que en el cubo estructural, el valor de sus propiedades depende de la relación que éstas mantengan con respecto al espacio de referencia. Para comprobarlo notemos que, SIN REFERIR EL CUBO ESTRUCTURAL AL ESPACIO, NO ES POSIBLE, SEÑALAR SUS PROPIEDADES REALES: SOLO PODREMOS DESCRIBIR SUS PROPIEDADES IDEALES PUES, SIN REFERENCIA ESPACIAL, EL CUBO NO SE HALLA SITUADO EN UN ESPACIO GEOMÉTRICO SINO EN UN ESPACIO IDEAL; diremos, por ejemplo, “EL CUBO ESTRUCTURAL TIENE SEIS CARAS, LIMITADAS POR DOCE ARISTAS, QUE FORMAN OCHO VÉRTICES EXTERIORES, ETC.” Una descripción semejante es, naturalmente, IDEAL y, por lo tanto, GENÉRICA: TODO CUBO ESTRUCTURAL responde a esa descripción general. Empero, cuando nos REFERIMOS a “ESE” CUBO ESTRUCTURAL en particular, por ejemplo el de la figura 75, las cosas cambian: SI ES CIERTO QUE A “ESE” CUBO ESTRUCTURAL LE CABE LA DESCRIPCIÓN ANTERIOR NO ES MENOS CIERTO QUE LAS PROPIEDADES DESCRIPTAS DEPENDEN, EN “ESE” CUBO, DE LA REFERENCIA IMPLÍCITA AL ESPACIO GEOMÉTRICO. Por ejemplo, es cierto que el cubo de la figura 75 tiene seis caras: pero no es menos cierto que las mismas NO SON TODAS IGUALES. En efecto, en “ese” cubo debemos admitir que una cara es “frontal”, otra “superior”, otra “inferior”, otra “posterior”, y otras dos “laterales”; si decimos “la cara del cubo”, estamos mencionando una propiedad del cubo ideal: “la cara”, una cara igual a las otras seis, SIN VALOR ESPECÍFICO; pero si decimos “ESA” CARA DEL CUBO, estamos señalando IMPLICITAMENTE una propiedad del cubo real: “una” cara, una cara distinta de las otras seis, CON EL VALOR ESPECÍFICO que procede de ser “frontal”, “lateral”, etc.

No podemos, pues, SEÑALAR ninguna propiedad de “ESE” cubo estructural de la figura 75 sin que, implícita o explícitamente, la misma esté determinada por su referencia al espacio geométrico: justamente, los tres ejes ortogonales dispuestos a la izquierda del cubo estructural, X(TT), Y(ES) y Z(LD),cumplen la función de representar el espacio geométrico hacia el que debe ser REFERIDA toda observación. Cuando un cubo estructural se halla REFERIDO, como en la figura 75, a un espacio geométrico, CADA UNA DE SUS PROPIEDADES GEOMÉTRICAS PRESENTA UN VALOR RELATIVO A DICHO ESPACIO. Si la REFERENCIA se toma con respecto al punto (‘0’) de intersección de los ejes, entonces el vértice 3 tiene más valor que el vértice 2, por ejemplo; igualmente, tiene MÁS VALOR la arista  que la arista , etc. En rigor, si pretendemos señalar con exactitud una propiedad específica de “ese” cubo particular, debemos establecer con precisión su relación con respecto a un espacio de referencia: ello nos permitirá asegurar que la propiedad señalada ES LA MISMA luego de cualquier tipo de desplazamiento; si la referencia es correcta, un cambio de posición, una rotación del cubo estructural por ejemplo, no nos impedirá distinguir sin error, en todo momento, a tal o cual propiedad específica. Empero, si hemos permanecido fijos en nuestro sitio de observación, comprobaremos que, a pesar de saber en todo momento adonde está el vértice 3, el mismo puede ya NO VALER MÁS que el vértice 2. Es decir, EL VALOR GEOMÉTRICO ES RELATIVO CON RESPECTO AL ESPACIO DE REFERENCIA.

Cabe advertir aquí que solo el segundo caso, de RELATIVIDAD ESPECIAL del valor geométrico, será tomado en consideración para explicar la proposición IX: el motivo es que la correspondencia analógica entre el modelo de superestructura y la superestructura real exigiría la definición de una REFERENCIA concreta de ésta al espacio cultural, exigencia que nos alejaría del objetivo de este inciso, es decir, del Registro cultural. El Registro cultural, por ser análogo a un enlace del modelo de superestructura, queda comprendido claramente en el segundo caso, que se refiere a las determinaciones del contexto geométrico. Por eso, luego del siguiente artículo, se mencionará “LA RELATIVIDAD” del valor geométrico sin aclarar si es general o especial, más en todo caso deberá entenderse que se trata de “LA RELATIVIDAD ESPECIAL”, es decir, aquella relatividad del valor con respecto al contexto geométrico.

E7 – Segundo caso: relatividad especial del valor geométrico en el cubo estructural.

Aparte de la relatividad general que el valor geométrico de las propiedades del cubo estructural presenta con respecto al espacio de referencia, cada propiedad ve determinado su valor por su relación con todas y cada una de las restantes propiedades. ¿Qué significa, pues, la RELATIVIDAD ESPECIAL del valor geométrico? Respuesta: que en el cubo estructural, el valor de cada una de sus propiedades está determinado por el CONTEXTO GEOMÉTRICO. Para demostrarlo solo basta con señalar cualquier propiedad específica y analizar de qué depende su definición: de inmediato se comprobará que, cuanto más detallada sea la descripción de la propiedad, tanto más ésta depende de las RELACIONES con las restantes propiedades. Señalemos, por ejemplo, el vértice 2: no se trata ahora de cualquier vértice sino de “ese” vértice particular, el posterior-superior-lateral izquierdo. Ahora sí, en principio, lo distinguimos de los otros siete vértices exteriores porque el 2 es aquél que está formado por la intersección de tres aristas de las caras posterior, superior y lateral izquierda: aún cuando solo digamos “ese vértice”, y señalemos el 2 sin mencionar ninguna referencia, en verdad lo estamos identificando implícitamente por su relación con las tres caras nombradas; el vértice y las tres caras que lo forman, están relacionados mutuamente de tal modo que siempre es posible identificar a cualquiera de ellos por su relación con las otras tres propiedades. Aquí se ve ya, en su definición más elemental, la RELATIVIDAD ESPECIAL que el valor geométrico del vértice 2 presenta con respecto a las caras que lo integran; es el ÚNICO vértice formado por esas tres caras pero esta condición, que causa su existencia revela su dependencia existencial: el vértice 2 solo puede ser tal POR SU RELACIÓN simultánea con las tres caras; o, con más rigor: UN PUNTO SOLO PUEDE SER VÉRTICE 2 SI SU RELACIÓN CON LAS CARAS POSTERIOR, SUPERIOR Y LATERAL IZQUIERDA, DEL CUBO ESTRUCTURAL , ES TAL QUE EN EL SE INTERSECTAN SUS ARISTAS O LADOS. El valor geométrico del vértice 2 es, pues, ESENCIALMENTE RELATIVO: DEPENDE DE LA RELACIÓN DE COINCIDENCIA EN UN PUNTO DE LAS TRES ARISTAS QUE LO FORMAN.

Vayamos ahora un poco más lejos: tratemos de definir con mayor precisión al vértice 2. Ello será posible si conocemos más detalles sobre el mismo, detalles que pueden obtenerse por medio de una DESCRIPIÓN minuciosa. Empecemos, por ejemplo, destacando que “el vértice 2 está sobre una línea diagonal que pasa por el centro 9 y por el vértice opuesto 8”; más ¿qué hemos hecho aquí sino RELACIONAR el vértice 2 con el centro 9 y el vértice 8?. Continuamos, por ejemplo, notando que “uno de los lados del vértice 2 es común al vértice 1, otro es común al vértice 3, y otro al vértice 6”; más ¿qué hemos hecho aquí sino RELACIONAR el vértice 2 con los vértices 1, 3 y 6? Observemos, también, que “los tres planos (1, 2, 3), (1, 2, 6) y (6, 2, 3), forman un ángulo poliedro rectángulo cuyo vértice es 2”; más ¿qué hemos hecho aquí sino RELACIONAR al vértice 2 con una medida angular?. etc.; etc.

Para completar la definición del vértice 2 se podrían agregar muchos detalles obtenidos de manera semejante. Sin embargo, lo importante no es mejorar la definición sino comprender que cuanto más detalles agreguemos tanto más RELACIONES estarán involucradas en el concepto. LA “RELATIVIDAD ESPECIAL” DEL VALOR GEOMÉTRICO DE VÉRTICE 2 CONSISTE EN DEPENDER DE TODAS Y CADA UNA DE SUS RELACIONES CON OTRAS PROPIEDADES.

El conjunto de relaciones que lo vinculan con otras propiedades constituye el CONTEXTO GEOMÉTRICO de cualquier propiedad, por ejemplo, del vértice 2: EN EL CUBO ESTRUCTURAL, SE DENOMINA “CONTEXTO GEOMÉTRICO” AL CONJUNTO DE PROPIEDADES EFECTIVAMENTE RELACIONADAS CON UNA PROPIEDAD DETERMINADA. Se comprenderá así la respuesta a la pregunta ¿Qué significa la RELATIVIDAD ESPECIAL del valor geométrico? Que afirmaba: “en el cubo estructural el valor de cada una de sus propiedades está determinado por el CONTEXTO GEOMÉTRICO”. Si bien esta respuesta se demostró para el caso particular del vértice 2, el mismo análisis y sus conclusiones pueden aplicarse inductivamente al caso de cualquier otra propiedad del cubo estructural.

La conclusión que debemos extraer del análisis es que, aparte de ser “relativo”, EL VALOR GEOMÉTRICO DEBE AUMENTAR DE ALGÚN MODO SI, CORRELATIVAMENTE, SE INCREMENTA LA COMPLEJIDAD DEL CONTEXTO GEOMÉTRICO.

El de “complejidad del contexto geométrico” es un concepto CUALITATIVO y CUANTITATIVO a la vez: cualitativo porque la complejidad de un contexto está determinada por el MODO como las propiedades que lo componen se relacionan entre sí; y cuantitativo porque la complejidad de un contexto depende numéricamente del conjunto de propiedades que lo integran. Un cambio en la MODALIDAD del entramado estructural puede causar un contexto cuya CONFIGURACIÓN sea más compleja; un aumento del número de propiedades relativas a una propiedad determinada acrecienta indudablemente la complejidad del contexto.

De cualquier modo, A MAYOR COMPLEJIDAD DEL CONTEXTO GEOMÉTRICO, MÁS VALOR GEOMÉTRICO DE LA PROPIEDAD DETERMINADA. La cuestión se reduce ahora a interpretar qué SIGNIFICA la relatividad del valor y, especialmente, cómo crece éste al aumentar la complejidad del contexto geométrico.

E8 – Significado de la relatividad especial de valor geométrico.

Recordemos, ante todo, la advertencia hecha al final de E6: a partir de aquí se suprimirá el adjetivo “especial” para calificar a “la relatividad” del valor geométrico. Como en lo sucesivo no nos referiremos jamás a la “relatividad general” sin aclaración previa, no habrá posibilidad de confusión y, por “relatividad”, deberá entenderse siempre que se trata de la “relatividad especial”.

Planteada esta convención, indaguemos qué significa la relatividad del valor geométrico. Del subartículo anterior sabemos que, por ejemplo, EL VÉRTICE 2 SIGNIFICA UN “VALOR GEOMÉTRICO” y que el mismo es RELATIVO. Empero, indagar por el “SIGNIFICADO” de la relatividad impone la explicación previa de la “RELATIVIDAD” del significado: como veremos, el significado y la relatividad son dos conceptos que están unidos causalmente como la gallina y el huevo, sin que se pueda determinar jamás con claridad quién comenzó el círculo vicioso. Por supuesto, para estudiar este aspecto del problema del significado debemos situarnos en la ESTRUCTURA CULTURAL, parte derecha de la figura 75.

Ahora bien, en la ESTRUCTURA CULTURAL, un SIGNIFICADO es análogo a un RELIEVE sobe el horizonte de la significación continua. El RELIEVE del significado, lo que el sujeto NOTA destacado con claridad, depende del contexto significativo de un lenguaje estructural. Pero el RELIEVE del significado no es siempre el mismo, y, desde luego, varía de un pasú a otro. Vale decir, el relieve es RELATIVO, presenta distintos grados de REALCE ¿de qué dependen los grados de REALCE del RELIEVE del significado? Respuesta: de la complejidad del contexto significativo del lenguaje: cuanto mas compleja sea la modalidad de la trama estructural en cuyo contexto se note el significado, tanto más se destacará su relieve, tanto mayor será su REALCE. El relieve significado es la imitación de un concepto tajada: su mayor realce corresponde directamente a una mayor COMPRENSIÓN del concepto, es decir, a la inclusión de un número mayor de elementos sémicos propios de la verdad del ente esquematizada en la Relación. Esto quiere decir que, notar un concepto en un contexto de gran complejidad, implica un gran relieve significado y una proporcional comprensión de la verdad del ente: a mayor complejidad del contexto estructural mayor realce del relieve significado y mayor comprensión de la verdad.

Para aclarar a qué nos referimos con “mayor complejidad del contexto estructural” hay que remitirse al sistema simple de la figura 13: un enlace y dos nudos, es decir, una Relación entre dos Principios. Pues bien, con respecto a tal sistema simple, EL “CONTEXTO ESTRUCTURAL” LO CONSTITUYEN TODAS LAS RELACIONES QUE SE CONECTAN CON SUS PRINCIPIOS. Siendo así, entonces UN AUMENTO DE COMPLEJIDAD DEL CONTEXTO ESTRUCTURAL CONSISTE EN UN INCREMENTO DE LAS RELACIONES CONECTADAS CON SUS PRINCIPIOS. Pero de aquí no hay que deducir que “la complejidad” es una propiedad meramente cuantitativa, vale decir, que depende exclusivamente del número de Relaciones conectadas con los Principios comunes, pues, además, la complejidad depende de la CONFIGURACIÓN CONTEXTUAL, es decir, de la MODALIDAD de la trama. Naturalmente el “contexto significativo” es aquella parte del contexto estructural cuyas Relaciones responden a la modalidad de un lenguaje horizontal.

De cualquier modo, comprobamos que los grados de realce del relieve significado dependen, en última instancia, de la complejidad del contexto estructural, es decir, DEL CONJUNTO DE RELACIONES CONECTADAS A LOS PINCIPIOS COMUNES. Con otros términos: EL RELIEVE SIGNIFICADO ES “RELATIVO” PORQUE ESTÁ DETERMINADO POR EL CONJUNTO DE RELACIONES QUE CONSTITUYEN EL CONTEXTO ESTRUCTURAL.

Es evidente que, siendo el significado “relativo”, mal puede preguntarse por el “significado” de la relatividad. Sin embargo, el significado ES “RELATIVO” EN LA ESTRUCTURA CULTURAL, y la “RELATIVIDAD” por la que indagamos es la del VALOR GEOMÉTRICO DE LAS PROPIEDADES DEL CUBO ESTRUCTURAL, es decir, esta “relatividad” pertenece al modelo de superestructura. La solución, que elimina la paradoja, consiste en establecer una correspondencia analógica entre el SIGNIFICADO, propio de la estructura cultural, y el VALOR GEOMÉTRICO, propio del modelo de superestructura, con lo cual la RELATIVIDAD DEL SIGNIFICADO queda circunscripta al contexto significativo y la RELATIVIDAD DEL VALOR GEOMÉTRICO queda limitada al contexto geométrico. Naturalmente EL “CONTEXTO SIGNIFICATIVO” RESULTA ASÍ SER ANÁLOGO AL “CONTEXTO GEOMÉTRICO”. Pero esto no es nuevo: bien que se mire, no dejará de notarse que tal correlación ya fue descripta como CORRESPONDENCIA AXIOLÓGICA cuando se estudió el segundo movimiento del objetivo macrocósmico de la finalidad del pasú; en la figura 73, por ejemplo, se ve que el pasú pone el SENTIDO en el ente mediante la expresión: el SENTIDO procede de afirmar la matriz esencial del designio, es decir, del acto que confiere VALOR CULTURAL al ente y le hace emerger como objeto cultural; el SENTIDO es, pues, un VALOR: y tal VALOR, propio del modelo de superestructura, corresponde al SIGNIFICADO, propio de la estructura cultural.

En síntesis, el VALOR GEOMÉTRICO de cualquier propiedad del cubo estructural es análogo al SIGNIFICADO de cualquier concepto de la estructura cultural: ambos son igualmente relativos por causa de sus respectivos contextos.

Esta correspondencia analógica entre el VALOR GEOMÉTRICO y el SIGNIFICADO nos revela un aspecto fundamental para la comprensión de los objetos culturales y las superestructuras reales: LOS GRADOS DE REALCE DEL VALOR. Tal aspecto se pondrá de manifiesto si profundizamos en la analogía; vale decir: según se expuso en E7, el VALOR GEOMÉTRICO aumenta al crecer la complejidad del contexto geométrico, análogamente a como el RELIEVE del significado aumenta al crecer la complejidad del contexto significativo; pero, el aumento del relieve significado se destaca por sus distintos GRADOS DE REALCE ¿ello implica que, análogamente, el aumento del VALOR GEOMÉTRICO se evidencia por GRADOS DE REALCE? Respuesta: en efecto, el VALOR GEOMÉTRICO posee un RELIEVE característico para un contexto geométrico dado: si la complejidad del contexto es mayor, el relieve del VALOR adquiere un REALCE proporcional. Con otras palabras: EL VALOR, QUE ES RELATIVO Y DEPENDE DEL CONTEXTO, EXHIBE EN UN “ASPECTO” ESA RATIO CONTEXTUALIS, ESA RAZÓN QUE DETERMINA EL CONTEXTO DE PROPIEDADES RELACIONADAS: TAL ASPECTO ES EL “REALCE” DEL RELIEVE AXIOLÓGICO. El valor geométrico del vértice 2, por ejemplo, acrecienta su REALCE a medida que describimos nuevas propiedades geométricas relacionadas con él: y el descubrimiento de nuevas propiedades equivale, como no podría ser de otro modo, a un incremento de la complejidad del contexto geométrico; el vértice 2 emerge entonces, su sentido geométrico se torna más evidente, adquiere mayor realce, según se vayan clarificando sus relaciones con otras propiedades.

El valor geométrico de una propiedad puede ser “general” o “particular”, según esté referido a todo el contexto geométrico o a otra propiedad. Más claramente: SI UNA PROPIEDAD ES EXAMINADA EN CONTRASTE CON EL CONTEXTO SU VALOR PRESENTA UN GRADO DE REALCE “GENERAL”. SI UNA PROPIEDAD ES EXAMINADA CON RESPECTO A OTRA PROPIEDAD SU VALOR PRESENTA UN GRADO DE REALCE “PARTICULAR”. Por ejemplo, el valor geométrico del vértice 2 es “general” cuando enunciamos “el vértice 2 del cubo estructural de la figura 75”; en cambio el valor es “particular” cuando afirmamos “el vértice 2 tiene un lado común con el vértice 6”. Es evidente, pues, que el “valor particular” presenta un grado de realce mayor que el “valor general”: si enunciamos “el vértice 2 del cubo estructural” su valor es “general” porque lo determina todo el contexto del cubo; pero en cuanto afirmamos la relación con el vértice 6, vemos al vértice 2 “emerger” del contexto “general” con un grado de realce particular que lo destaca y lo pone en primer plano. EL PASO DEL VALOR GENERAL AL VALOR PARTICULAR SUPONE EN TODOS LOS CASOS SU REALCE. Todos estos conceptos, como veremos enseguida, pueden aplicarse para interpretar a las superestructuras reales.

E9 – Proposición IX.

La proposición IX enuncia la siguiente correspondencia: “el contexto geométrico del modelo de superestructura es análogo al contexto axiológico de la superestructura real”. En el artículo C se demostró que “el contexto axiológico externo es análogo al contexto significativo interno”, y en el precedente subartículo E8 vimos que “el contexto significativo resulta así ser análogo al contexto geométrico”: el contexto geométrico y el contexto axiológico son pues análogos y no vamos a insistir en ello. El objetivo del presente subartículo será aprovechar tal analogía para interpretar, de manera integral, a la superestructura real mediante el instrumento del modelo de superestructura.

Para este fin, emplearemos el CUBO ESTRUCTURAL de la figura 75, el cual representará un HECHO CULTURAL de la superestructura real.

Siempre con referencia a dicha figura, analicemos como se constituye el hecho cultural. En principio, existen en los sitios numerados uno a nueve, otros tantos entes designados: de acuerdo al postulado esencial, hay que suponer que tales entes consisten en esferas estratiformes semejantes a la que muestra la figura 46. Con el primer movimiento el pasú percibe los designios y los esquematiza en la estructura cultural como conceptos habituales: es la correspondencia gnoseológica. Con el segundo movimiento expresa el significado de los conceptos habituales sobre los entes de referencia: es la correspondencia axiológica. Como efecto de la expresión, resultan afirmadas las matrices esenciales de los entes uno a nueve, de manera semejante al proceso representado en la figura 74: de acuerdo al postulado patencial, cada ente adquiere valor cultural y constituye un nudo de la superestructura. En cada sitio uno a nueve, hay entonces un objeto cultural y queda constituido un hecho cultural superestructurado.

En principio, los nueve entes designados se encuentran distribuidos en el espacio físico, en la región B del macrocosmos. Al recibir el sentido, al ser afirmadas sus matrices esenciales, un aspecto de los entes emerge más allá del umbral de sentido, en la región D del macrocosmos: ese aspecto emergente tiene la capacidad de la matriz esencial y es la apariencia cultural objetiva de los nueve entes. Tal apariencia cultural consiste en un conjunto de propiedades evidentes que, por lo demás, es lo único visible para el pasú: cada ente permanece en su sitio original como soporte de las propiedades culturales emergente, como sostén de la apariencia cultural visible, pero invisibles en si mismos. Los nueve entes conforman la infraestructura óntica del hecho cultural: el pasú no puede verlos pues se halla en la región B, pero reconoce, en cambio, a la apariencia cultural emergente, a las nueve matrices esenciales afirmadas por su expresión postora da sentido.

Sobre la infraestructura óntica se constituye la superestructura del hecho cultural: cada objeto cultural, visible para el pasú en los sitios uno a nueve, manifiesta un valor cultural que determina su sentido y el sentido del hecho cultural. El valor cultural de cada objeto es relativo: cada objeto presenta un “valor general”, referido al contexto de los restantes objetos, y un “valor particular”, por su relación con cada uno de los objetos del contexto. El contexto constituido por objetos culturales es, así, puramente axiológico. Las relaciones entre objetos culturales se denominan “conexiones de sentido” y son Registros culturales del macrocosmos: en el modelo de superestructura, en el cubo estructural de la figura 75, las conexiones de sentido están representadas como los enlaces que ligan a los objetos culturales uno a nueve.

La relatividad del valor cultural puede comprenderse analógicamente recordando que el valor de un objeto cultural es análogo al valor geométrico de una propiedad del cubo estructural; que el objeto cultural mismo es análogo a una propiedad del cubo estructural, en este caso, a un vértice; que las conexiones de sentido son análogas a las relaciones entre propiedades; etc. Tomando en consideración tales analogías, y los análisis de los subartículos anteriores, es claro que el valor cultural es relativo y que depende del contexto axiológico. El valor cultural de un objeto puede presentar, entonces, distintos grados de realce: a mayor complejidad del contexto axiológico más realce del objeto cultural. La complejidad del contexto axiológico, desde luego, depende cualitativamente y cuantitativamente del conjunto de conexiones de sentido que ligan a un objeto cultural con los restantes.

Para visualizar todo esto vamos a referirnos a un ejemplo concreto: supongamos que nos dirigimos a la Biblioteca pública para buscar un ejemplar de “Mi Lucha”. El hecho cultural en este caso, está constituido por el espacio cultural de la Biblioteca y la superestructura de objetos culturales y hombres que lo ocupa. Entramos en el salón y nos situamos frente a los estantes de libros: allí cada cosa que distinguimos es un objeto cultural al que hemos puesto sentido. Pero el sentido que posee cada objeto tiene un valor relativo, determinado formalmente por los restantes objetos del contexto: cada objeto se define por sus propiedades pero cada propiedad adquiere sentido por sus relaciones con todas las otras. Sabemos qué es una Biblioteca: un sitio donde se guardan libros en estantes; vamos allí y la reconocemos: vemos los libros acomodados en los estantes, los estantes sujetos a la pared, la pared cimentada en el piso para soportar el techo, etc.; en verdad todo este contexto otorga sentido y permite que reconozcamos a la Biblioteca: ni los libros, ni los estantes, ni la pared, ni el techo, ni ningún objeto cultural TOMADO FUERA DE CONTEXTO significa la Biblioteca. Por el contrario, la Biblioteca es el conjunto de objetos culturales ligados por conexiones de sentido que constituyen un contexto reconocible como tal: entre los libros, los estantes, la pared, el techo, y todos los demás objetos culturales, existen conexiones de sentido reales, aunque invisibles, que forman la superestructura del hecho cultural.

Los objetos culturales se encuentran distribuidos sobre la infraestructura óntica de la Biblioteca, presentando, cada uno, un VALOR CULTURAL GANERAL, determinado por el contexto axiológico completo. Por eso, cuando miramos hacia los estantes buscando el libro del Führer, TODOS LOS LIBROS PARECEN IGUALES: son libros; eso lo sabemos; pero ninguno aparenta VALER más que otro porque la integridad del contexto axiológico les confiere un VALOR GENERAL. De pronto, uno de los libros adquiere realce y su relieve se destaca por sobre los otros libros: leemos el título en el lomo y comprobamos que es Mi Lucha, el libro del Führer: Un instante antes todos los libros eran de igual valor; un instante después, uno de ellos consigue sobresalir y atraer nuestra atención; paralelamente, el resto de los libros, y aún el contexto de la Biblioteca, han pasado a segundo plano, han perdido valor cultural frente a la relevancia del libro del Führer: ¿qué ha ocurrido? Respuesta: que al reconocer el libro del Führer, confundido entre la generalidad de los otros libros del estante, hemos afirmado en él un VALOR PARTICULAR que causó su instantáneo realce: según vimos en E8 “EL PASO DEL VALOR GENERAL AL VALOR PARTICULAR SUPONE EN TODOS LOS CASOS SU REALCE”. En éste, como en cualquier otro caso semejante, es evidente la RELATIVIDAD DEL VALOR CULTURAL: la afirmación del libro buscado equivale a FORTALECER su conexión de sentido con nosotros o, contrariamente, a DEBILITAR las conexiones de sentido que mantenía con el contexto axiológico de la Biblioteca; el mayor brillo del libro buscado va acompañado del deslucimiento del contexto.

Paseamos lo vista por el salón de la Biblioteca y volvemos a mirar el estante con los libros: el fenómeno se produce nuevamente. El libro del Führer emerge y se coloca en primer plano frente a nuestra vista: nos vemos entonces tentados a dudar de la relatividad del valor cultural. Ahora sabemos adónde está, el libro buscado manifiesta un realce que abarca toda nuestra atención: ¡realmente, este libro parece valer más que los otros! ¡es decir, parece exhibir un valor cultural intrínseco que le permite descollar por encima de los otros libros! Naturalmente, un error semejante solo puede provenir del desconocimiento de que las conexiones de sentido determinan el valor de los objetos culturales: pero tal error es frecuente porque las conexiones de sentido son invisibles. Sin embargo, la relatividad del valor cultural queda de inmediato en evidencia: no porque nuestro libro pierda en algún momento su valor particular, SINO PORQUE ES FÁCIL COMPROBAR QUE PARA OTROS NO POSEE ABSOLUTAMENTE NINGÚN VALOR. Tal como a nosotros nos parecieron sin valor los restantes libros del estante, a otros le parecerán sin valor esos libros INCLUYENDO a nuestro valioso ejemplar. Observemos si no lo que ocurre cuando entra y se sitúa junto a nosotros Samuel Simón: lo vigilamos por el rabillo y vemos que también está buscando en nuestro mismo estante; de pronto, se detiene con visibles muestras de satisfacción: algo ha llamado su atención ¡sin dudas es el realce de un libro; sin dudas es el libro del Führer!. Nos adelantamos para examinar que libro ha tomado y comprobamos con sorpresa que se trata de “Cómo ganar dinero en la Bolsa de Valores”: para Samuel Simón el libro del Führer no significa nada, tiene el mismo valor que otros libros del estante; en cambio para él ha resultado notable la presencia entre otros de “Como ganar dinero…” pues en ese libro ha afirmado un valor cultural superior.

Estos ejemplos, aunque triviales, tienen la virtud de evidenciar la relatividad del valor cultural y su dependencia de las conexiones de sentido: en los objetos culturales hay un “valor general” sostenido por la integridad del contexto axiológico, como en los libros de la Biblioteca cuyo valor general les permite ser libros y estar en el estante sin descollar unos sobre otros; pero los objetos culturales también presentan valores particulares, según a quien se refiera una conexión de sentido determinada: ciertas conexiones de sentido especiales, con Dios, con la Patria, con el hogar, con la raza, etc., pueden conferir a un libro, por ejemplo el que nosotros buscábamos, un “valor particular” superior al de otros objetos culturales. Y este “valor particular”, según vimos, causa el efectivo realce del objeto cultural POR SOBRE el “valor general”.

Lógicamente, el ejemplo de la Biblioteca puede ser cuestionado argumentando que las conexiones de sentido de los libros, las que se refieren a su contenido literario, NO SON REALES, es decir, que se trata de las proyecciones de relaciones ideales. Para comprobar que tal argumento es falaz, solo basta con reemplazar a los libros por UTENSILIOS, y a la Biblioteca por una Ferretería: los utensilios están distribuidos en los estantes sin destacarse unos de otros aunque, cada uno, disponen de un “valor general” que les confiere, no solo el contexto axiológico de la Ferretería, sino el de toda la superestructura de la cultura externa; si somos herreros y vamos a buscar, por ejemplo, un martillo de hierro, es seguro que el mismo emergerá por sobre las demás herramientas no bien lo reconozcamos y afirmemos en él un “valor particular”; si junto a nuestro martillo de hierro hay otro de madera, es posible que no reparemos en él, que no tenga valor para nosotros; sin embargo, el carpintero que ha entrado a la Ferretería detrás nuestro a buscar también un martillo, se dirige prestamente a tomar el martillo de madera cuyo realce lo destaca por sobre las demás herramientas, incluido nuestro valioso martillo de hierro: para el carpintero, el martillo de madera tiene un valor particular, UN VALOR UTILITARIO basado en su función de ajustar cuñas de madera: en cambio el martillo de hierro, QUE NO ES ÚTIL para tal función, carece de VALOR UTILITARIO y, por lo tanto de SENTIDO; el carpintero NO LO VE siquiera porque para él no significa nada y entonces no le pone ningún sentido, no afirma en él ningún “valor particular”.

En resumen: todos los martillos del estante, de distintas formas y materiales, son objetos culturales dotados del “valor general” de ser “martillos” conferido por el contexto axiológico; cada uno de ellos puede exhibir, además, un “valor particular” determinado por algunas conexiones de sentido que formalizan su función: por ejemplo, la relación del martillo de hierro con los clavos y del martillo de madera con las cuñas. Y estas conexiones de sentido, que destacan un valor particular de cada martillo, son relaciones entre cosas REALE y no meras proyecciones imaginarias.

La facultad de anamnesia de los Iniciados Hiperbóreos permite explorar los Registros culturales. Ahora bien, los Registros culturales son las “conexiones de sentido” entre objetos culturales y son quienes determinan el valor: el “valor general” actuando en el conjunto del contexto axiológico o el “valor particular” al ser confirmada algunas de ellas por separado. La comprensión del registro cultural exige, pues, ser encarada mediante un análisis detallado del valor cultural: especialmente debemos comprender en qué principio se sustenta el “valor general” y en qué lo modifica el “valor particular”. El modelo de superestructuras facilita las respuestas, según veremos en los siguientes subartículos, luego de los cuales pasaremos a describir las posibilidades de la facultad de anamnesia.

E10 – Superestructura y valor general de los objetos culturales.

Lo primero que hay que notar aquí es que TODOS LOS MIEMBROS DE UNA COMUNIDAD CULTURAL PARTICIPAN IGUALMENTE DEL “VALOR GENERAL” DE CADA OBJETO CULTURAL. Siendo así ¿significa eso que el “valor general” está presente en el objeto cultural, independientemente del reconocimiento particular de cada miembro? Respuesta: la respuesta es afirmativa: el valor general subsiste en el objeto cultural aún en el caso en que ningún pasú se encuentre en el contexto para expresar su sentido; y la explicación es la siguiente. Como se expuso en el comentario Tercero, “El objetivo macrocósmico de la finalidad del pasú apunta, en primer término, a “poner sentido en el mundo”. Para cumplir con tal finalidad no basta con otorgar “sentido” a los entes mediante alguna forma de expresión: es necesario también que dicho “sentido” PERDURE y sea reafirmado una y otra vez, tras una búsqueda y descubrimiento perpetuo del designio, de una verdad que nunca acaba de revelarse completamente a la razón. Esa búsqueda, ese descubrimiento, esa reafirmación, agradan al Demiurgo, forman parte del objeto de su placer. Se requiere, pues, una “superestructura” externa, que SOSTENGA el “sentido” otorgado a los entes. Construir tal superestructura es una tarea colectiva y LOS LENGUAJES son las herramientas con que está dotado el pasú para emprenderla (página 55).

El “sentido” puesto colectivamente en un ente, es decir, el “valor general” de un objeto cultural, PERDURA porque es SOSTENIDO en el ente por la superestructura real: CUANDO UN OBJETO CULTURAL ES CONOCIDO COLECTIVAMENTE, E INTEGRA LA SUPERESTRUCTURA DE ESA CULTURA, SU “VALOR GENERAL” SE “CONSERVA” EN EL OBJETO, INDEPENDIENTEMENTE DEL RECONOCIMIENTO PARTICULAR DE SUS MIEMBROS; VALE DECIR, EL “VALOR GENERAL” ES “COLECTIVO” E INDIFERENTE A TODO ACTO INDIVIDUAL. UNA VEZ QUE UN OBJETO CULTURAL HA EMERGIDO DEL UMBRAL DE SENTIDO CON UN “VALOR GENERAL”, Y SE HA INCORPORADO A LA SUPERESTRUCTURA, PERMANECE MANIFESTADO EN LA ESFERA DE SENTIDO: EL VALOR GENERAL CAUSA LA EVIDENCIA COLECTIVA DEL OBJETO CULTURAL. ASÍ, PUES, EL CONTEXTO AXIOLÓGICO NO SOLO DETERMINA EL VALOR GENERAL, Y CON ELLO EL GRADO DE REALCE DEL OBJETO CULTURAL, SINO QUE TAMBIÉN SOSTINE TAL VALOR EN EL OBJETO Y CAUSA SU PERMANENTE REALCE: recordemos que el CONTEXTO AXIOLÓGICO consiste en el conjunto de objetos culturales que integran la superestructura con respecto a un objeto cultural determinado.

Estas sentencias, claro está, nos plantean un interrogante insoslayable: ¿qué principio emplea la superestructura para sostener el valor general en un objeto cultural determinado? Respuesta: UN PRINCIPIO DE VITALIDAD. Si todo el macrocosmos, en efecto, está vivificado por el ánima mundi de El Uno, con más razón lo estarán las superestructuras que existen en su interior; la comprensión de tal consecuencia, por ser lógica, no ofrece problemas. Pero la respuesta tiene un significado más preciso y requiere establecer con claridad una distinción en esa vitalidad indudable de los contenidos macrocósmicos; vale decir: una cosa es la VITALIDAD ÓNTICA, que consiste en el impulso evolutivo que fluye desde el ser en sí del ente, y que, por eso, ES UN “PRINCIPIO DE VITALIDAD INTERIOR” DEL ENTE; y otra cosa es la vitalidad que sostiene al valor cultural, la cual se manifiesta a posteriori del ente designado, a partir del momento en que el pasú señala la matriz esencial y la descubre a la visión colectiva: desde ese momento, cuando el valor general del objeto cultual es evidente para todos, ACTÚA UN “PRINCIPIO DE VITALIDAD EXTERIOR” AL ENTE QUE CONSERVA LA EVIDENCIA DEL VALOR CULTURAL.

Recodemos que a los Arquetipos que actúan externamente los hemos denominado “Arquetipos psicoideos”: la Sabiduría Hiperbórea distingue, del conjunto de Arquetipos psicoideos, Egrégoros o Mitos, a LOS ARQUETIPOS QUE SOLAMENTE VITALIZAN LAS SUPERETRUCTURAS, a los cuales denomina particularmente ARQUETIPOS ASTRALES. Con este concepto podemos precisar el significado de la respuesta anterior; Respuesta: las superestructuras sostienen el valor general por efecto del PRINCIPIO DE VITALIDAD ASTRAL. Naturalmente, la VITALIDAD ASTRAL es INFUNDIDA desde el exterior del objeto cultural por el Arquetipo astral de la superestructura. Pero esta acción del Arquetipo psicoideo “astral” ya la conocíamos; en el comentario Decimotercero, por ejemplo, dice: “Pero no debe creerse ingenuamente que las superestructuras son meras proyecciones de la estructura cultural interna del pasú: por el contrario, LAS SUPERESTRUCTURAS POSEEN “VIDA PROPIA”, SON CAPACES, NO SOLO DE INTEGRAR AL HOMBRE EN SU COMPLEXIÓN, SINO DE DETERMINAR SU VOLUNTAD. ¿CUAL ES LA “MENTE” QUE, ANALOGAMENTE A LA ESTRUCTURA CULTURA INTERNA, ANIMA A ESTAS SUPERESTRUCTURAS EXTERNAS? RESPUESTA: UNA CLASE DE ARQUETIPOS UNIVERSALES DENOMINADOS “PSICOIDEOS” O “EGRÉGOROS” (página 61).

Si bien una “superestructura” puede ser el soporte de toda una “cultura exterior” pues, inversamente, una “cultura” es la capacidad de una superestructura, aquí nos estamos refiriendo a una forma menor denominada “hecho cultural”, que igualmente es la manifestación exterior de una superestructura. El hecho cultural, en general, es análogo al cubo estructural del modelo de superestructura de la figura 75 y a él nos referiremos más adelante para ejemplificar el “principio de la vitalidad astral”. Lo que hay que tener presente mientras tanto, es que la SUPERESTRUCTURA DEL HECHO CULTURAL ESTÁ ANIMADA POR UN ARQUETIPO ASTRAL. Con esta aclaración podemos ocuparnos de conocer mejor el principio de vitalidad astral y su efecto: LA LEY DE CONSERVACIÓN DEL VALOR GENERAL DE UN OBJETO CULTURAL.

El problema consiste en establecer cómo INFUNDE el Arquetipo astral su vitalidad al objeto cultural y cómo, tal vitalidad, CONSERVA el valor general del objeto cultural. Comencemos por recordar algunos conceptos ya estudiados sobre el carácter ENERGÉTICO DE LA EMERGENCIA del hecho cultural.

Al hablar de “EMERGENCIA del hecho cultural” estamos aludiendo implícitamente a “movimiento”, es decir, a un acto que en el macrocosmos es esencialmente ENERGÉTICO. Esto ya lo habíamos dicho en la página 240: “el hecho cultural, cual símbolo I emergente en la conciencia (figura 21), se DIRIGE a la Conciencia del Demiurgo, es decir, a la esfera de Sentido del Mundo, región (D), guiado por su PRIMERA INTENCIÓN: EL DOLOR HUMANO. El “dolor”, o primera intención, es una NOTA ENERGÉTICA del hecho cultural”. “Incorporado dramáticamente en la trama exterior, el pasú o virya perdido cumple en grado sumo con el objetivo macrocósmico de su finalidad pues el sentido que él pone en el mundo es el que más aprecia el Demiurgo. Con otras palabras, en su actuación dramática el hombre expresa un sentido INTENSO, que tiene la dimensión del DOLOR: EL DOLOR, que el hombre pone en un hecho cultural que lo incluye dramáticamente, ES ANÁLOGO A LA PRIMERA INTENCIÓN QUE DIRIGE A UN SÍMBOLO “I” HACIA LA CONCIENCIA (ver figuras 21, 22 y 23). En un símbolo emergente I existe una “referencia a sí mismo” que lo dirige hacia el umbral de conciencia. En un hecho cultural ocurre algo semejante pues EL “DOLOR”, PUESTO EN JUEGO POR TODOS LOS HOMBRES QUE INTEGRAN SU TRAMA, “DIRIGE” EL SENTIDO DEL DRAMA HACIA EL UMBRAL DEL SENTIDO, DE DONDE EL HECHO CULTURAL HA DE EMERGER COMO “SENTIDO DEL MUNDO” O REPRESENTACIÓN CONSCIENTE MACROCÓSMICA”. También dijimos que “el pasú cumple colectivamente la función de ser LA FUENTE DE LA RAZÓN DEL MUNDO: ES POR SU ACTIVIDAD POSTORA DE SENTIDO QUE EMERGE LA RAZÓN DEL MUNDO (es decir, el contexto axiológico cuyas “conexiones de sentido” equivalen a las “razones” del objeto cultural), QUE LOS ENTES, HASTA ENTONCES SUMIDOS EN LO UNIVERSAL, ADQUIEREN EXISTENCIA PARTICULAR COMO OBJETOS CULTURALES Y SE INTEGRAN EN LA SUPERESTRUCTURA DEL HECHO CULTURAL (página 213).

Desde luego que si la EMERGENCIA del hecho cultural es un proceso energético ha de existir en su extremo original una POTENCIA ACTIVA que lo produce: ESTA POTENCIA ES LA QUE APORTA EL ARQUETIPO ASTRAL, TRANSFIRIÉNDOLA DESDE EL CONTEXTO AXIOLÓGICO CONFORME AL PRINCIPIO DE VITALIDAD ASTRAL. Podremos comprender el proceso completo si admitimos previamente la analogía entre el acto demiúrgico de PLASMAR y el acto humano de AFIRMAR: el Demiurgo PLASMA con su VOX al ente al subponer el designio particular que termina la naturaleza arquetípica universal; análogamente, el pasú AFIRMA con su expresión a la matriz esencial del designio poniéndole su valor general que lo transforma en objeto cultural; es fácil ver que la AFIRMACIÓN es una especie de PLASMACIÓN cultural del ente designado o, si se quiere, una CONFIRMACIÓN de la matriz esencial del designio plasmado. El pasú, cuando AFIRMA la matriz esencial de un ente designado, lo reconoce con sentido porque simultáneamente también ha CONFIRMADO al contexto axiológico que lo determina; esto puede interpretarse así: al afirmar la matriz esencial, el pasú aplica en el ente, sobre la matriz esencial, una fuerza expresiva denominada DOLOR, la cual es conformada por el contexto axiológico y convertida en SENTIDO; el ente, entonces, tiene sentido cultural y puede ser reconocido por el pasú porque ha emergido como objeto cultural; si tal afirmación se ha realizado por primera vez, basta que el pasú demuestre la existencia del objeto cultural a los demás miembros de su comunidad cultural para que un valor general se conserve en el objeto cultural: el objeto cultural será desde entonces evidente para todos pues toda la comunidad participa de su valor general; como dijimos más atrás, luego de este reconocimiento colectivo no es necesario una posterior afirmación, y mucho menos un permanente reconocimiento, para que el valor general se conserve: ello ocurre de cualquier manera porque HA QUEDADO REGISTRADO EN LA SUPERESTRUCTURA, más particularmente, EN LAS CONEXIONES DE SENTIDO DEL CONTEXTO AXIOLÓGICO.

Supongamos un objeto cultural que, de esta manera, emerge por sí mismo en el umbral de sentido y permanece manifestado, aún cuando ningún pasú o virya repare en él. Si esa fuerza modulada en sentido, que es el DOLOR, ha sido aplicada una vez por el pasú y ella causó y dirigió la emergencia del objeto cultural frente al pasú ¿cómo es posible que al cesar la producción de la fuerza, es decir, al no existir expresión ni proyección del signo, continúe la emergencia? Respuesta: evidentemente, ello solo puede suceder SI, AL CESAR LA FUERZA PROPIA DEL PASÚ, ELLA ES SUSTITUÍDA POR OTRA FUERZA IDÉNTICA: TAL FUERZA ES LA QUE PRODUCE EL ARQUETIPO ASTRAL POR MEDIO DE LA VITALIDAD QUE INFUNDE A TRAVES DE LAS CONEXIONES DE SENTIDO, O REGISTROS CULTURALES, DEL CONTEXTO AXIOLÓGICO.

CUANDO CESA LA FUERZA INDIVIDUAL DEL PASÚ, ES DECIR, LA EXPRESIÓN DE SU DOLOR, LA MISMA ES SUSTITUÍDA INSTANTÁNEAMENTE POR UN “DOLOR COLECTIVO” EQUIVALENTE QUE SOSTIENE LA EMERGENCIA DEL HECHO CULTURAL; CON PROCESOS IDÉNTICOS EL ARQUETIPO ASTRAL MANTIENE EN EMERGENCIA EL VALOR GENERAL DE TODO OBJETO CULTURAL.

En un objeto cultural determinado, las conexiones de sentido le transfieren una potencia activa que produce la fuerza sustituta, es decir, el “dolor colectivo” que le permite conservar su valor general: esa “potencia activa” no es otra que la potencia astral del “inconsciente colectivo universal” o mundo astral profundo (región B). EL ARQUETIPO ASTRAL CANALIZA LA POTENCIA ASTRAL A TRAVÉS DE LAS CONEXIONES DE SENTIDO SOBRE EL OBJETO CULTURAL; PERO LA POTENCIA ASTRAL RESULTA ENTONCES DETERMINADA POR LA CAPACIDAD DE UNA MATRIZ ESENCIAL AFIRMADA CON VALOR GENERAL: SU MANIFESTACIÓN ENERGÉTICA, LA ENERGÍA ASTRAL, SE CONFORMA SEGÚN LA FUERZA AFIRMATIVA, ES DECIR, COMO “DOLOR”. MÁS SE TRATA AHORA DE UN “DOLOR COLECTIVO”, UNA FUERZA SUSTITUTA DEL DOLOR EXPRESADO POR EL PASÚ. DE CUALQUIER MODO EL DOLOR COLECTIVO MANTIENE LA EMERGENCIA DEL OBJETO CULTURAL Y CONSERVA SU VALOR GENERAL.

Conviene refrescar el concepto de “potencia astral” y “energía astral” releyendo la siguiente cita de la página 248: “el macrocosmos viviente está animado por el Alma del Demiurgo o “ánima mundi”, la cual, análogamente a la POTENCIA DEL ALMA DEL PASÚ (W) o POTENCIA ANÍMICA DEL MICROCOSMOS, dispone de una capacidad POTENCIAL para llevar adelante su Plan: es la POTENCIA ASTRAL, equivalente a la potencia (W) del alma del pasú. Y tal “potencia astral” se manifiesta también mediante dos modos principales: como ENERGÍA VITAL DEL MUNDO ASTRAL para sostener la vida del organismo macrocósmico y como ENERGÍA ASTRAL para ANIMAR LAS SUPERESTRUCTURAS DE LOS HECHOS CULTURALES O DE LAS CULTURAS EXTERNAS”. Reparemos en la esfera de sombra del pasú. “En tal “espacio analógico” del microcosmos subsiste la estructura cultural y ocurre la emergencia de los símbolos referidos a sí mismo: la característica esencial de todo símbolo emergente, según vimos en la Primera Parte, es la ENERGÍA PSÍQUICA. Análogamente a la esfera de sombra, regiones (a, b, c), figura 39, en el macrocosmos existe el mundo astral (A, B, C) en el cual subsisten las culturas exteriores y ocurre la emergencia de los hechos culturales referidos al umbral de sentido: ASÍ, LA CARACTERÍSTICA ESENCIAL DE TODO HECHO CULTURAL ES LA ENERGÍA ASTRAL”.

Resumiendo, una vez que el pasú proyecta el signo sobre el ente designado, y afirma la matriz esencial con su fuerza individual o “dolor”, el ente adquiere sentido cultural: un sentido determinado por el contexto axiológico; luego que el pasú ha dado a conocer el objeto cultural a su comunidad, el “valor general” se conserva en la superestructura por causa del Arquetipo astral: el objeto cultural recibe de las conexiones de sentido la “vitalidad astral” que le permite mantener emergente su valor general.

Una comprensión más profunda es posible si se interpreta la ley de conservación del valor general mediante el modelo de superestructura. Es necesario, entonces, incorporar el principio de vitalidad astral al modelo de superestructura y, para ello, debemos considerar al hecho cultural como a la forma de un ORGANISMO VIVIENTE. El hecho cultural, en efecto, admite la siguiente analogía orgánica: SI LA INFRAESTRUCTURA ÓNTICA ES EL ESQUELETO DEL HECHO CULTURAL, COMPUESTO DE ENTES VITALIZADOS INTERNAMENTE POR LOS ARQUETIPOS UNIVERSALES, LA SUPERESTRUCTURA DEL HECHO CULTURAL CONSTITUYE SU ANATOMÍA ORGÁNICA, FORMADA POR OBJETOS CULTURALES VITALIZADOS EXTERNAMENTE POR EL ARQUETIPO ASTRAL. Vale decir: LA SUPERESTRUCTURA DEL HECHO CULTURAL ES ANÁLOGA A UN ORGANISMO VERTEBRADO SOBRE EL ESQUELETO DE LA INFRAESTRUCTURA ÓNTICA. EN TAL ORGANISMO, LOS OBJETOS CULTURALES REPRESENTAN A LOS “ÓRGANOS” PROPIAMENTE DICHOS, EN TANTO QUE EL CONJUNTO DE CONEXIONES DE SENTIDO EQUIVALE AL “SISTEMA TRÓFICO”. EL ARQUETIPO ASTRAL VITALIZA A LOS OBJETOS CULTURALES, LOS “ALIMENTA” CON LA FUERZA SUSTITUTA QUE SOSTIENE AL VALOR GENERAL, POR MEDIO DE ESTE SISTEMA; PERO LOS ARQUETIPOS PSICOIDEOS O MITOS EXTERIORES TAMBIÉN EMPLEAN AL SISTEMA TRÓFICO PARA ARTICULAR EL ARGUMENTO DRAMÁTICO DEL HECHO CULTURAL.

En la figura 75, por ejemplo, el cubo estructural de la izquierda representa a un hecho cultural orgánico: los objetos culturales (1, 2,… 9) son allí análogos a “órganos” y el conjunto de conexiones de sentido (; ; ; ; etc.) equivale al “sistema trófico”: el Arquetipo astral vitaliza a los nueve “órganos” mediante el “sistema trófico”; un órgano particular, por ejemplo el 2, es vitalizado por las conexiones tróficas , , , y  del sistema trófico: analógicamente, esto significa que el valor general del objeto cultural 2, está sostenido por las conexiones de sentido , , , y  del contexto axiológico. Con respecto a los ejemplos del subartículo E9, el objeto cultural 2 puede ser, desde luego, tanto un libro de la Biblioteca como un utensilio de la Ferretería: en cualquier caso, el valor general que los mantiene culturalmente visibles procede de la vitalidad que les infunde el Arquetipo astral a través de las conexiones de sentido de sus respectivos contextos axiológicos.

E11 – Superestructuras y valor particular de los objetos culturales.

Hemos visto que el contexto axiológico determina el “valor general” de un objeto cultural y lo sostiene mediante un conjunto de conexiones de sentido. Pero el objeto cultural, visible entonces por su “valor general”, puede ser reconocido y afirmado en cualquier momento con un nuevo VALOR PARTICULAR. Este “valor particular” es el que causa el realce del objeto por sobre el valor general y le confiere un singular sentido; en el caso de los martillos (E5), por ejemplo, el realce del martillo de hierro, por sobre su valor general de ser martillo, se producía cuando el herrero afirmaba en él un “valor particular”: el de ser ÚTIL para clavar clavos de hierro; la afirmación del valor particular REFIERE el martillo a los clavos de hierro. Vale decir: EN TODO OBJETO CULTURAL, EL VALOR PARTICULAR SURGE AL AFIRMAR EL VALOR GENERAL EN RELACIÓN A OTRO OBJETO CULTURAL DE REFERENCIA. De aquí que al valor particular se lo califique de RELATIVO; es decir, “RELATIVO” a tal o cual objeto cultural de REFERENCIA.

Más, como todo objeto cultural está vinculado a todos los demás objetos del contexto por múltiples conexiones de sentido, es fácil advertir que: EN UN OBJETO CULTURAL, CON UN VALOR GENERAL DETERMINADO, EXISTEN TANTOS VALORES PARTICULARES POSIBLES COMO CONEXIONES DE SENTIDO DETERMINEN EL VALOR GENERAL. Así, un objeto cultural es capaz de recibir tantos valores particulares como conexiones de sentido lo vinculen con otros objetos del contexto axiológico. En consecuencia: EL “VALOR PARTICULAR” EFECTIVO DE UN OBJETO CULTURAL VA SIEMPRE LIGADO A UNA “CONEXIÓN DE SENTIDO” QUE LO REFIERE A OTRO OBJETO Y LE CONFIERE SU SENTIDO RELATIVO. Por lo tanto, la definición del valor particular ha de basarse en tres términos: EL OBJETO CULTURAL “EMERGENTE”, es decir, aquél cuyo realce tiene valor particular; EL OBJETO CULTURAL “REFERENTE”, es decir, aquél cuya capacidad cultural característica confiere sentido relativo al valor particular del objeto cultural emergente; y EL REGISTRO CULTURAL, es decir, la conexión de sentido que enlaza al objeto cultural emergente con el objeto cultural referente y por medio del cual este último confiere sentido al valor particular de aquél. En el ejemplo anterior, el objeto cultural “emergente” es el martillo de hierro, el objeto cultural “referente” es el clavo de hierro, y el Registro cultural es la conexión de sentido, INVISIBLE, que los enlaza a ambos; el clavo de hierro confiere al martillo el sentido relativo de ser útil para clavar: tal sentido se manifiesta en el martillo por la vitalidad que le infunde la conexión de sentido o Registro cultural y que causa el realce de su valor particular. Todo esto puede visualizarse mediante el modelo de superestructura de la figura 75.

Supongamos que el objeto cultural 2 es el martillo EMERGENTE del ejemplo, y que los objetos 1, 3, 6 y 9 son sus REFERENTES, en tanto que los enlaces , , , y  son los REGISTROS CULTURALES respectivos. Cada objeto referente ha de conferir un valor particular al objeto emergente 2 en cuanto éste sea afirmado con referencia a algunos de ellos. Supongamos, que también, el objeto 3 sea LA CABEZA DE UN ENEMIGO DEL HERRERO, que el objeto 1 sea UNA NUEZ, que el objeto 6 sea UN CLAVO DE HIERRO, y que el objeto 9 sea UN CAMPO DE DEPORTES. Es evidente que solo cuando el herrero REFIERA el objeto 2 al objeto 6 emergerá en el martillo el valor particular de ser ÚTIL para clavar clavos: semejante VALOR UTILITARIO es RELATIVO a los clavos de hierro. Muy diferente será, por ejemplo, el valor particular que le confieran los otros objetos de referencia: si el herrero refiere el objeto 2 al objeto 1 el valor particular del martillo será el de un CASCANUECES; nuevamente se trata de un VALOR UTILITARIO cuyo sentido relativo lo determina el Registro cultural ; vale decir, EL OBJETO 2 EMERGE SOBRE SU VALOR GENERAL DE MARTILLO CON UN VALOR DE “CASCANUECES” CUYO SENTIDO RELATIVO HA SIDO IMPUESTO POR EL REGISTRO CULTURAL  CON REFERENCIA AL OBJETO 1, “NUEZ”. Por otra parte, cuando el herrero refiere el objeto 2 al objeto 3, el martillo emerge sobre su valor general dotado de inequívoco valor de ARMA OFENSIVA; el sentido relativo que le impone al objeto 2 el Registro cultural  dota al martillo de VALOR BÉLICO por estar referido a la “cabeza del enemigo” u objeto 3. Y, por último, la referencia del objeto 2 al objeto 9 confiere al martillo el VALOR LÚDICO de MARTILLO LANZADOR: tal sentido relativo lo determina el Registro cultural  que refiere el martillo al “campo de deportes” u objeto 9.

El modelo de superestructura, aplicado al caso anterior, nos permite extraer las siguientes conclusiones: TODO OBJETO CULTURAL EMERGENTE EXHIBIRÁ EL “VALOR PARTICULAR” QUE DETERMINE UN OBJETO CULTURAL DE REFERENCIA CONECTADO A AQUÉL POR UN REGISTRO CULTURAL; INVERSAMENTE, CADA OBJETO CULTURAL DE REFERENCIA DETERMINA UN “VALOR PARTICULAR” DIFERENTE. Con otras palabras: si el herrero, al pasear la vista por el estante de las herramientas, lo hace CON REFERENCIA A LOS CLAVOS DE HIERRO, entonces el martillo emergerá con VALOR UTILITARIO; si lo hace CON REFERENCIA A LA CABEZA DE SU ENEMIGO, entonces el martillo se destacará con VALOR BÉLICO; si lo hace CON REFERENCIA A UN CAMPO DE DEPORTES, entonces el martillo se realzará con VALOR LÚDICO; etc.

El valor particular de un objeto cultural, aparte de utilitario, bélico, lúdico, etc., puede revestir muchas otras formas; en particular nos interesa destacar el carácter ESTÉTICO y ÉTICO del valor particular mediante los ejemplos triviales ya vistos. En el caso de la Biblioteca, cuando nos hallábamos observando el realce del libro Mi Lucha, pudo ocurrir que entrase una Dama y, casi de inmediato, se dirigiese hacia el estante y retirase sin más el libro mencionado. Evidentemente, a ella también se le realzó el libro por sobre los otros y por eso lo tomó sin dudar; le preguntamos, entonces ¿es Ud. Admiradora de Adolfo Hitler? Respuesta: la dama nos mira perpleja hasta que cae en la cuenta que le interrogamos sobre el autor del libro que acaba de tomar; sonríe y nos responde: - No señor. Ni siquiera sé quien es el autor. A mi lo que me interesa es el color de la tapa porque hace juego con el color de nuestro living, donde tenemos una biblioteca que nadie consulta. Argumentando que cada vez que repinta el living con un nuevo color debe reemplazar los libros de la biblioteca, la buena Dama se retira con el nuevo ejemplar de Mi Lucha, no sin antes saludar amablemente. ¿Qué nos dice esto? Respuesta: que el libro emergió con VALOR ESTÉTICO porque la Dama paseó la vista por el estante de libros estableciendo con cada uno de ellos una referencia al color de su living: solo el del Führer combinaba con aquel color de referencia y la conexión de sentido, el Registro cultural, le confirió el valor estético que lo hizo sobresalir frente a los ojos de la Dama.

En cuanto al VALOR ÉTICO, no se trata de un valor particular en sí mismo, sino de una determinación contextual de valor particular: EL VALOR ÉTICO DE UN SIMPLE OBJETO CULTURAL EMERGENTE ES UN COMPLEMENTO ACTUAL DEL VALOR PARTICULAR IMPUESTO POR LA VECINDAD CONTEXTUAL. Con otras palabras, EL VALOR ÉTICO DEPENDE DEL ACTO, ES DECIR, DEL MOMENTO EN EL QUE TIENE LUGAR EL REALCE DEL VALOR PARTICULAR. EL VALOR ÉTICO ASOCIADO AL VALOR PARTICULAR DE UN OBJETO CULTURAL PUEDE VARIAR DE UN MOMENTO A OTRO. Por ejemplo, el herrero, al descubrir el valor utilitario del martillo, está en condiciones de tomarlo del estante y continuar con él su trabajo: es BUENO que lo haga; es decir, tiene un valor ético positivo; sin embargo, si minutos antes de entrar a la Ferretería, con ese martillo alguien cometió un crimen y el mismo se halla sobre un charco de sangre, es MALO que el herrero lo tome y altere las evidencias criminológicas que pudiesen existir: un día antes o un día después, por ejemplo, es BUENO tomar el martillo; en ESE momento, es MALO hacerlo, es decir, tiene un valor ético negativo. Y es claro aquí que el valor ético depende de la vecindad contextual del martillo en un momento dado. En síntesis, EL VALOR ÉTICO DEPENDE DE LA “CIRCUNSTANCIA” EN QUE REALCE EL VALOR PARTICULAR DE UN OBJETO CULTURAL.

 

Según ha quedado demostrado, “la definición del valor particular ha de basarse en tres términos: EL OBJETO CULTURAL EMERGENTE, EL REGISTRO CULTURAL Y EL OBJETO CULTURAL REFERENTE”. Consideremos el caso en que el objeto 2 emerge con valor utilitario al estar referido al objeto 6 por medio del Registro cultural . En el cubo estructural de la figura 75, este caso se representa completamente con un ENLACE () y dos NUDOS (2 y 6), vale decir, con un SISTEMA SIMPLE análogo al de la figura 13. Empero, para que tal analogía sea correcta, hay que tener presente que entre ambos SISTEMAS se verifica una relación de SIMETRÍA PATENCIAL INVERSA. De aquí que, al SISTEMA SIMPLE del modelo de estructura cultural, corresponda un SISTEMA REAL en el modelo de superestructura, tal como se muestra en la figura 76.

 

 

Volviendo a la figura 75, el SISTEMA REAL estaría compuesto por el OBJETO CULTURAL EMERGENTE 2, el REGISTRO CULTURAL , y el OBJETO CULTURAL REFERENTE 6. La constitución de este sistema real puede comprenderse partiendo de la figura 74, suponiendo que el objeto cultural allí representado sea el 2 del cubo estructural: siendo así, entonces en la figura 77 podemos ver al objeto cultural 2 REFERIDO al objeto cultural 6 mediante un Registro cultural, conformando los tres un “SISTEMA REAL” del modelo de superestructura.

 

Dando por sentado que el objeto cultural 2 presenta un valor general sostenido por el contexto axiológico, la figura 77 muestra solo el valor particular; éste, de acuerdo a lo explicado, surge sobre el valor general por la relación que el Registro cultural establece con un objeto cultural 6 de referencia (R): “EL VALOR PARTICULAR EFECTIVO DE UN OBJETO CULTURAL VA SIEMPRE LIGADO A UNA CONEXIÓN DE SENTIDO O REGISTRO CULTURAL QUE LO REFIERE A OTRO OBJETO Y LE CONFIERE SU SENTIDO RELATIVO”. Se constituye así el sistema real representado en la figura 77. Pero, es claro que un mismo objeto cultural (E) puede intervenir en una pluralidad de sistemas reales: el objeto 2, por ejemplo, puede formar los sistemas reales: , , , y , según cual sea el objeto de referencia (R) considerado. En consecuencia, UN OBJETO CULTURAL CON VALOR GENERAL MANTIENE CONEXIÓN CON UNA PLURALIDAD DE REGISTROS CULTURALES.

E12 – Estudio analógico de un sistema real.

Hagamos una síntesis de los dos últimos subartículos. En E10 comprobamos que el “VALOR GENERAL, EN TODO OBJETO CULTURAL, SE CONSERVA EN LA SUPERESTRUCTURA POR LA VITALIDAD QUE EL ARQUETIPO ASTRAL INFUNDE EN EL OBJETO CULTURAL MEDIANTE LAS CONEXIONES DE SENTIDO DEL CONTEXTO AXIOLÓGICO”. Y en E11, comprobamos que “EL VALOR PARTICULAR, EN TODO OBJETO CULTURAL, SURGE AL AFIRMAR EL VALOR GENERAL EN RELACIÓN A OTRO OBJETO CULTURAL DE REFERENCIA”. Esta definición permitirá explicar, en un próximo artículo, la “facultad de anamnesia” de los Iniciados Hiperbóreos. Aquí partiremos de la definición obtenida en E10, sobre el valor general, para agregar el Registro cultural de un sistema real al caballo óntico de la figura 48.

Según vimos, el valor general de un objeto cultural ORGÁNICO está sostenido por un SISTEMA TRÓFICO compuesto por el conjunto de las conexiones de sentido del contexto axiológico: a través del sistema trófico, de las conexiones de sentido, se manifiesta la vitalidad del Arquetipo astral. Pero las conexiones de sentido son, también, REGISTROS MACROCÓSMICOS: de acuerdo a la “definición funcional de Registro” (página 332), “REGISTRO MACROCÓSMICO ES TODO CONTINENTE ESTRUCTURAL CAPAZ DE RECIBIR Y CONSERVAR LA FORMA DE UN SUCESO DADO Y DE PERMITIR AL DEMIURGO SU POSTERIOR REPRODUCCIÓN”. Los Registros macrocósmicos principales que se estudian en los “Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea” son el ÓNTICO y el CULTURAL. Los Registros ónticos, como su nombre lo indica, son contenidos mnémicos propios de los ENTES EXTERNOS que solo tienen valor para el Demiurgo. Los Registros culturales son contenidos mnémicos propios de los OBJETOS CULTURALES EXTERNOS y su conocimiento reviste inestimable valor para el virya despierto. Sin embargo, como todo objeto cultural es ante todo un ente al que se le ha puesto un sentido cultural, ocurre que EN UN OBJETO CULTURAL ESTÁN PRESENTE AMBOS REGISTROS: de aquí la conveniencia de conocer en qué consiste cada uno de ellos Y LA NECESIDAD DE DISTINGUIRLOS CLARAMENTE pues, hay que advertirlo desde ya, el virya despierto DEBE EVITAR CUIDADOSAMENTE LA PERCEPCIÓN DEL REGISTRO ÓNTICO; SOLO EL “REGISTRO CULTURAL” ES ÚTIL PARA SU ESTRATEGIA DE LIBERACIÓN ESPIRITUAL” (PÁGINA 333).

El contenido del Registro óntico consiste en “una SERIE ÓNTICOTEMPORAL paralela y correlativa a la FUNCIÓN CONTINUA DEL PROCESO EVOLUTIVO que une al ente individual con el Arquetipo universal”; por eso debe ser evitado el Registro óntico: porque, “bajo la serie ónticotemporal, se halla implícita la función continua; y la misma, tanto puede ser inferida como efectivamente VIVENCIADA, lo que supone ENTRAR EN CONTACTO DIRECTO CON EL ARQUETIPO UNIVERSAL. PARA EVITAR ESTA ÚLTIMA POSIBILIDAD ES QUE EL VIRYA JAMÁS EXPLORA LOS REGISTROS ÓNTICOS” (PÁGINA 335). La serie ónticotemporal, por otra parte, representa la HISTORIA NATURAL del ente: “en el Registro óntico está contenida, así, la HISTORIA NATURAL del ente, historia que puede ser reproducida por la Facultad de registrar para la apercepción del Aspecto Logos” (página 335). La figura 63 muestra analógicamente, para el caso del caballo óntico, la serie ónticotemporal o “historia natural” y la función continua del proceso evolutivo; la esfera central, según se explicó, forma parte del “modelo de designio desplegado” y representa a la “matriz esencial” que termina e individualiza a la naturaleza equina universal; sobre esta esfera, es decir, sobre el caballo óntico actual, existe la “pantalla óntica” donde la facultad de registrar del Aspecto Logos del Demiurgo reproduce las imágenes de la “historia natural” del caballo o sea, las fases de la serie ónticotemporal: tal pantalla, para ser aperceptible por el Aspecto Logos, debe encontrarse en situación perpendicular al eje del tiempo trascendente. La figura 63 nos muestra, entonces, el contenido del Registro óntico y la zona de su reproducción: es obvio lo esclarecedor que sería si este ejemplo nos pudiese enseñar, también, la ubicación de un Registro cultural.

Sin embargo, es posible agregar analógicamente un Registro cultural a la figura 63 si previamente suponemos que el caballo óntico se ha transformado en CABALLO CULTURAL. Ello ocurre, desde luego, cuando el caballo óntico ha sido sometido a los dos movimientos descriptos en la figura 73: en el primer movimiento el pasú PERCIBE la matriz esencial del caballo y, mediante una correspondencia gnoseológica, esquematiza un concepto habitual equivalente en una Relación de la estructura cultural; en el segundo movimiento EXPRESA el concepto habitual y AFIRMA la matriz esencial, estableciendo así una correspondencia axiológica que adjudica VALOR CULTURAL al caballo óntico y le permite emerger como objeto cultural, es decir, como CABALLO CULTURAL; luego, el contexto axiológico confiere al caballo cultural un VALOR GENERAL que resulta CONSERVADO por el Arquetipo astral de la superestructura: entre el caballo cultural, y el contexto axiológico, existen desde entonces múltiples conexiones de sentido, es decir, múltiples REGISTROS CULTURALES. Tras un proceso semejante, el caballo óntico de la figura 63 se ha transformado en “objeto cultural emergente con valor general” y, por lo tanto, pude ser interpretado mediante el modelo de superestructura de la figura 75: podemos suponer, por ejemplo, que el caballo cultural es el objeto cultural 2, y que sus conexiones de sentido son las , , , y ,. Pero a esta equiparación conviene examinarla con mayor detalle.

Prestemos atención, ante todo, a la tabla de correspondencias de la figura 75 bis, que proyecta el modelo de superestructura sobre la superestructura real. En ésta tiene lugar la existencia del caballo óntico, el cual, por ser un “ente designado” es análogo (V) a un “elemento topológico” del modelo de superestructura. El caballo óntico forma parte de la infraestructura óntica real y, como elemento topológico equivalente, integra la infraestructura topológica del modelo. Al ser afirmada la matriz esencial, mediante el segundo movimiento, el caballo óntico adquiere VALOR CULTURAL y se transforma en CABALLO CULTURAL, emergiendo en el umbral de sentido como miembro de la superestructura real: esto es análoga a que, al “elemento topológico” equivalente, se le adjudique un valor geométrico tal que le permita emerger en el modelo de superestructura, en este caso, en el cubo estructural de la figura 75. Si el caballo óntico corresponde a un elemento topológico situado bajo el vértice 2 de cubo estructural, su emergencia como caballo cultural le permitirá ocupar el puesto del nudo 2 y establecer conexiones de sentido con los otros nudos del contexto geométrico.

Con estas condiciones, es evidente que el CABALLO CULTURAL 2 forma cuatro SISTEMAS REALES con los objetos culturales referentes 1, 3, 6 y 9, a los que se conecta por medio de los registros culturales , , , y : si el pasú afirma el valor general con respecto a cualquiera de los objetos 1, 3, 6, o 9, ello equivale a dotar al caballo cultural de un VALOR PARTICULAR cuyo sentido está determinado por el objeto de referencia; en tales caso, se dice que el pasú “ha afirmado el sistema real” tal o cual, o que “el caballo cultural constituye un sistema real” con tal o cual objeto de referencia. Para seguir con el ejemplo, hemos de suponer que la figura 77 simboliza al caballo cultural emergente 2 formando un sistema real con el objeto cultural referente 6, a través del Registro cultural .

Indudablemente, ya estamos en condiciones de agregar un Registro cultural analógico a la figura 63: ello es posible porque consideramos a la esfera central como la matriz esencial AFIRMADA por la expresión del pasú, es decir, como el objeto cultural emergente , o caballo cultural, que ocupa el puesto de número 2 en el modelo de superestructura de la figura 75. De este modo, en la figura 78, el caballo cultural 2 forma el sistema real  al conectarse, a través de un Registro cultural, con el objeto cultural referente 6.

El sistema el sistema real , figura 78, puede interpretarse de dos maneras: como ABSTRACCIÓN de un sistema del contexto axiológico o como AFIRMACIÓN de un sistema particular. En el primer caso, ha de suponerse que el caballo cultural posee valor general y que el sistema  es la ABSTRACCIÓN de uno cualquiera entre los múltiples sistemas que lo constituyen. En el segundo caso, sobre el valor general, ha sido AFIRMADO un valor particular determinado por la conexión de sentido con un objeto cultural referente: el valor particular del caballo cultural se manifiesta, en este caso, por la actividad específica del sistema real . Como la figura 78 permite esta doble interpretación, debemos aclarar aquí que, en adelante, nos referiremos al segundo caso, es decir, al caballo cultural dotado de un valor particular conferido por el sistema .

Recordemos la descripción de la figura 63, en cuanto concierne igualmente a la figura 78: “Vemos allí, representado como una esfera central más oscura, al caballo óntico, conformado actualmente por la matriz esencial del designio desplegado (es decir, emergiendo como “caballo cultural”). Entre el caballo óntico y el Arquetipo universal existe el nexo permanente que determina la función continua del proceso evolutivo, simbolizado por la curva helicoidal”.

 

 

Y, “…. así como el modelo del designio desplegado facilita la observación gráfica de las matrices virtuales por correspondencia analógica, así también la curva helicoidal posibilita la visualización gráfica del proceso evolutivo del Arquetipo caballo: pero en realidad, no debemos olvidarlo, tanto las matrices virtuales, y todo el plan del designio, así como la función continua del proceso evolutivo, ESTAN CONTENIDAS EN LA ESTRUCTURA DEL ENTE ACTUAL, es decir, en el caballo óntico. El caballo óntico, actual, individual, ES TODA LA REALIDAD DEL CABALLO: no existe ninguna propiedad, ni óntica ni ontológica, que quede fuera de su entidad. Y EN EL SENO DE SU ENTIDAD SE SITÚA, EN PRIMER LUGAR, EL REGISTRO ÓNTICO” (página 339). Contrastando con el carácter INTERNO del Registro óntico, el Registro cultural es absolutamente EXTERNO al objeto cultural por su carácter estructural de ENLACE; ello puede comprobarse analógicamente observando el sistema  de la figura 78: se ve allí, claramente, que el ENLACE ENTRE NUDOS es el REGISTRO CULTURAL ENTRE OBJETOS CULTURALES. O, más claramente aún, se ve que el objeto cultural emergente, en este caso un caballo cultural, se conecta con el objeto cultural referente, quien le confiere su valor particular, a través del Registro cultural; con otros términos, el Registro cultural es la conexión de sentido que determina el valor particular del objeto cultural; y esta conexión de sentido, este Registro cultural, es evidentemente un ENLACE EXTERNO a los objetos culturales.

Tanto el valor general como el valor particular de un objeto cultural, son sustentados por la vitalidad que el Arquetipo astral manifiesta a través de las conexiones de sentido del sistema trófico de la superestructura orgánica. En este sentido, podemos considerar al caballo cultural como un órgano cuyo valor orgánico, es decir, FUNCIONAL, es sostenido vitalmente por la conexión trófica del Registro cultural: SOLAMENTE SI SE TIENE PRESENTE, Y NO SE OLVIDA JAMÁS, ESTE CARÁCTER ESENCIALMENTE VITAL DEL REGISTRO CULTURAL, ES POSIBLE COMPRENDER SU CONTENIDO, ES DECIR, AQUELLO QUE PUEDE SER “VIVENCIADO” POR EL DEMIURGO Y, TAMBIÉN, CONTEMPLADO POR LOS INICIADOS HIPERBÓREOS. Naturalmente, tal “contenido”, por pertenecer a un continente EXTERNO a los objetos culturales, se halla distribuido ENTRE los objetos culturales emergente y referente (O.C.E. y O.C.R.).

El contenido de los Registro culturales, sobre el cual aún no hemos indagado, puede ser comprendido por la facultad de anamnesia de los Iniciados Hiperbóreos. Sin embargo, los Iniciados solo están realmente habilitados para emplear su facultad de anamnesia cuando previamente han comprendido las funciones que los Aspectos del Demiurgo despliegan en las superestructuras, en general, y en los Registros culturales en particular. Se impone, pues, un estudio previo sobre el tema como preparación final a la explicación de la facultad de anamnesia y del contenido de los Registros culturales.

E13 – Los Aspectos del Demiurgo y el sistema real.

El Demiurgo se manifiesta en el organismo macrocósmico bajo diferentes “Aspectos”; así, en la figura 38 vemos que la Manifestación (12) se realiza con el Aspecto Belleza en el plano arquetípico, con el Aspecto Amor en el seno de las culturas exteriores y con el Aspecto Raza Sagrada en la esfera del Sentido del Mundo: tales Aspectos son análogos, respectivamente, al sujeto racional, al sujeto cultural y al sujeto consciente, es decir, a los “aspectos” del sujeto anímico microcósmico. En la figura 66, por otra parte, se ha representado analógicamente al Aspecto Logos del Demiurgo, correspondiente al aspecto logos Kundalini en el microcosmos: el Aspecto Logos, aparte de su poder plasmador sobre los entes del macrocosmos, es decir, su “Facultad de designar” o Vox, dispone de la Facultad de registrar que le permite explorar y reproducir el contenido de los Registros ónticos, tal como se explicó en el inciso “Memorias microcósmicas y Registros macrocósmicos”, página 325. Es importante indagar ahora cuál Aspecto del Demiurgo se interesa en el contenido de los Registros culturales.

Pero antes de responder debemos aclarar bien la pregunta porque EL CONTENIDO DE LOS REGISTROS CULTURALES NO ES “REPRODUCIDO” POR EL DEMIURGO DE MANERA SEMEJANTE AL CONTENIDO DE LOS REGISTROS ÓNTICOS, ES DECIR, SOBRE UNA “PANTALLA”, SINO QUE EL MISMO ES “VIVENCIADO” DIRECTAMENTE EN EL REGISTRO CULTURAL POR INTERMEDIO DEL “ARQUETIPO ASTRAL”.

Recordemos que todo Arquetipo universal es una emanación del Demiurgo por medio de la cual El se manifiesta y conforma el plano físico macrocósmico; en el caso particular de los Arquetipos astrales, el Demiurgo los emana para animar a las superestructuras de las culturas externas y se manifiesta en ellos mediante su Aspecto Amor o Sabiduría. Pero esto ya fue adelantado en el comentario Séptimo, página 207, y ejemplificado sinópticamente en la figura 38 con referencia a su correspondencia microcósmica: “El sujeto anímico (4) se manifiesta en la estructura cultural (8) como sujeto cultural, vivenciando los sistemas como “representaciones racionales”; una representación racional es un concepto tajada del esquema de la Relación notado en el contexto de un plano de significación horizontal”. “Análogamente, la Manifestación (12) se expresa en las culturas exteriores como Aspecto Amor o Sabiduría del Demiurgo, VIVENCIANDO las superestructuras por medio de los Arquetipos psicoideos que las sostienen: la fuerza que religa a los objetos culturales exteriores es el amor del pasú (es decir, una forma del “dolor”), energía aportada por toda la comunidad sociocultural desde del inconsciente colectivo universal o mundo astral (18) y que “alimenta” a los Arquetipos psicoideos o egrégoros. El Demiurgo, con su Aspecto Amor-Sabiduría, puede VIVENCIAR una cultura exterior (16) como “superconcepto”, es decir, puede notarla en el contexto de un superlenguaje en un espacio de significación horizontal”.

Es clara ahora, en respuesta a la indagación anterior, que el Aspecto Amor “vivencia” el contenido de los Registros culturales del mismo modo que es capaz de “vivenciar” toda la superestructura de una cultura externa: por medio de los Arquetipos astrales que vitalizan el sistema trófico de la superestructura orgánica. El Registro cultural es solo un elemento de grado menor del sistema trófico, es decir, una “conexión trófica”, y por eso su contenido puede ser vivenciado en todo momento por el Aspecto Amor: porque los Arquetipos astrales mantienen permanentemente la vitalidad del Registro cultural para sustentar el valor general del objeto cultural. En la figura 78 esto significa que el Aspecto Amor puede vivenciar el Registro cultural  pues el mismo es una conexión trófica que sustenta el órgano 2, vale decir, una conexión de sentido que sostiene el valor de caballo cultural. Sin embargo, NO HAY QUE OLVIDAR QUE EL ESPACIO ANALÓGICO (TT, ES, LD) DE LA FIGURA CORRESPONDE A “UNO” DE LOS MÚLTIPLES “ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN” QUE INTEGRAN EL ESPACIO MACROCÓSMICO: la importancia de esta advertencia quedará en evidencia muy pronto.

Dejemos por el momento al Aspecto Amor y a su posibilidad de vivenciar el Registro cultural del sistema real , figura 78, y consideremos al Aspecto Raza Sagrada y a su función de percibir el sentido cultural emergente en el Umbral de sentido. Tengamos presente, ante todo, lo dicho en el comentario Decimosegundo, página 214, siempre con referencia a la figura 38: “El sujeto anímico (3) se manifiesta en la esfera de luz (10) como sujeto consciente. Allí, el sujeto consciente “ve” emerger las ideas a través del umbral de conciencia y percibe imagen y significado”. “Análogamente, la manifestación (12) se expresa en el mundo exterior como “raza sagrada” (18). El Demiurgo, POR LOS OJOS DE SU RAZA SAGRADA, “ve” surgir los objetos culturales, los entes signados por el pasú, desde el UMBRAL DE SENTIDO, es decir, desde el límite que separa a una cultura en el mundo exterior de lo indiferenciado, de los entes cuyo designio aún no ha sido descubierto. La comprensión macrocósmicas de las culturas exteriores, las cuales consisten en superestructuras de objetos culturales y microcosmos, y la aprehensión del Sentido del Mundo que las comunidades socioculturales permanentemente sostienen y desarrollan, constituyen la Conciencia del Demiurgo propiamente dicha; comprensión y aprehensión que, naturalmente, suceden en el tiempo trascendente”.

De acuerdo con el comentario Decimosegundo, el Aspecto Raza Sagrada percibe la emergencia de los objetos culturales de manera análoga a como el sujeto consciente percibe la emergencia de las representaciones conscientes. Pero, de la Primera Parte, sabemos que el sujeto consciente debe OPONERSE a la corriente del tiempo inmanente, en que consiste su esencia, para RETENER a las imágenes que emergen por el umbral de conciencia, es decir, debe situarse en posición S.P.E. (S-ujeto en P-resente E-xtensivo, figura 25); de ese modo, en S.P.E., el sujeto consciente “mira” hacia el umbral de conciencia ψ y consigue retener las imágenes emergentes. Análogamente, el Aspecto Raza Sagrada, cuya esencia última es el tiempo trascendente, la Conciencia del Demiurgo, debe OPONERSE a la corriente anisotrópica del tiempo trascendente para RETENER a los objetos culturales que emergen por el umbral de sentido, es decir, debe situarse en PRESENTE EXTENSIVO. Esta disposición del Demiurgo se denomina A-specto R-aza S-agrada E-n P-resente E-xtensivo o A.R.S.E.P.E. En la figura 78 se ha señalado el “punto de vista del Aspecto Raza Sagrada”, o A.R.S.E.P.E., como situado por debajo de plano horizontal (LD, ES) del sistema real: desde allí, “de espaldas” a la corriente del tiempo trascendente, el A.R.S.E.P.E. espera le emergencia del objeto cultural para retenerlo y percibir su sentido cultural, es decir, su valor particular.

Si comparamos el esquema energético macrocósmico de la figura 39 con la figura 78, comprobamos que la primera representa solo un plano, el (TT, ES), del espacio analógico (TT, LD, ES) expresado en la segunda. Sin embargo, el plano de la figura 39 nos enseña la emergencia del objeto cultural hasta atravesar el umbral del sentido y manifestarse frente al A.R.S.E.P.E. Para observar con detalle esta disposición del Aspecto Raza Sagrada, que le permite situarse en oposición al umbral de sentido y retener al objeto cultural emergente (O.C.E.), en el caso del caballo cultural de la figura 78, habría que atender con preferencia el plano (TT, ES), destacando en él el umbral de sentido y la posición A.R.S.E.P.E. Esta posibilidad nos la brinda la figura 79, donde vemos que el aspecto Raza Sagrada, como A.R.S.E.P.E., se halla frente al caballo cultural emergente (O.C.E.) para retenerlo y aprehender su sentido; el caballo cultural 2, por su lado, se encontraba inicialmente en la región B, como caballo óntico, hasta que fue afirmada su matriz esencial y se estableció la conexión de sentido o Registro cultural con el objeto cultural referente (O.C.R.) 6: entonces el caballo cultural inició la emergencia hacia el umbral de sentido impulsado por el dolor, es decir, por la fuerza de la primera intención; al atravesar el umbral y emerger en la región D, “esfera de sentido del Mundo”, análoga a la esfera de luz de la estructura psíquica microcósmica, el caballo cultural se enfrenta al A.R.S.E.P.E. quien lo retiene y percibe su valor cultural.

 

 

En este examen de la figura 79, conviene notar dos cosas. La primera es que la posición A.R.S.E.P.E. frente al caballo cultural, o cualquier otro O.C.E., permite la efectiva observación de la pantalla óntica y, por lo tanto, favorece el acceso del contenido del Registro óntico. No hay que insistir, pues ya lo hemos hecho, en que la exploración de estos Registros debe ser cuidadosamente evitada por el Iniciado Hiperbóreo.

Lo segundo que hay que notar es que, luego que los objetos culturales (O.C.E. y O.C.R.) del sistema real  han emergido por el umbral de sentido, su enlace, es decir, el Registro cultural, permanece INVISIBLE para el A.R.S.E.P.E.: esto significa que ningún miembro de la raza sagrada, y mucho menos el pasú, podrá percibir las conexiones de sentido reales que determinan el valor cultural; tal invisibilidad de los Registros culturales (R.C.) impide percibir la composición orgánica de la superestructura y revela, en cambio, un conjunto de objetos culturales distribuidos en el espacio cultural y aparentemente desconectados entre sí.

 

 

Para visualizar analógicamente este fenómeno, y comprender su causa, se ha confeccionado la figura 80: se ha separado allí, alegóricamente, desde luego, al valor general del valor particular en el caballo cultural 2; de este modo la figura representa el hecho de que el sistema real  PERMANECE SIEMPRE EN LA REGIÓN B, DONDE ES COMPLETAMENTE INVISIBLE PARA EL A.R.S.E.P.E.; empero, cuando el valor general resulta afirmado con referencia a un objeto cultural particular, el caballo cultural (O.C.E.) emerge con valor particular y se manifiesta en la esfera de Sentido del Mundo, región D; esta manifestación del valor particular equivale a un realce que lo torna visible al A.R.S.E.P.E.: pero un realce que descuella sobre el valor general que le sirve de soporte fundamental en la región B, ¿cuál es la fuerza que impulsa y sostiene la emergencia del valor particular? Respuesta: tal como se indica en la figura 80, LA ENERGÍA ASTRAL QUE APORTA EL ARQUETIPO ASTRAL A TRAVÉS DE LA CONEXIÓN TRÓFICA , o REGISTRO CULTURAL: EL CABALLO CULTURAL 2 RECIBE DE LA CONEXIÓN TRÓFICA LA “VITALIDAD ASTRAL” QUE SUSTENTA AL VALOR PARTICULAR EMERGENTE EN LA REGIÓN D. Y EL A.R.S.E.P.E. SOLO “VE” ESTA APARIENCIA CULTURAL: LOS OBJETOS EMERGENTES (O.C.E.) y REFERENTE (O.C.R.) APARECEN DISTRIBUIDOS EN EL ESPACIO CULTURAL SIN EVIDENTE CINEXIÓN ENTRE SÍ.

E14 – Contenido y dimensiones del registro cultural.

Sabemos, de la Primera Parte, que un SISTEMA SIMPLE de la estructura cultural se compone de dos NUDOS unidos por un ENLACE, vale decir, de dos Principios y una Relación común (figura 13). Los SISTEMAS REALES del modelo de superestructura, por su parte, también se componen de dos nudos y un enlace, vale decir, de dos objetos culturales y un Registro cultural común (figura 76). Entre ambos sistemas se establece una relación de simetría patencial inversa y, por lo tanto, sus elementos NO SON FUNCIONALMENTE ANÁLOGOS: ya vimos que a un enlace del sistema simple corresponde un nudo del sistema real. Sin embargo, desde un punto de vista estructural, los elementos de ambos sistemas SON GEOMÉTRICAMENTE ANÁLOGOS: en los dos sistemas hay dos nudos y un enlace geométricamente análogos. Con esta aclaración queremos destacar que TANTO LA “RELACIÓN” COMO EL “REGISTRO CULTURAL” SON GEOMÉTRICAMENTE ANÁLOGOS POR SER “ENLACES CILÍNDRICOS”. Siendo así, es evidente que la analogía ha de alcanzar a las DIMENSIONES de los dos elementos; en la página 41, ya se definieron las dimensiones de las Relaciones de los sistemas simples: “La analogía entre Relación y enlace cilíndrico nos va a permitir definir ciertas dimensiones características. En una Relación el tiempo y la substancia se reducen en el concepto de POTENCIA; en cuanto al “espacio”, la analogía se establece con respecto a la longitud y al volumen de un enlace cilíndrico. Resumiendo, toda Relación se define en base a TRES dimensiones: su EXTENSIÓN, análoga a la LONGITUD; su COMPRENSIÓN, equivalente al VOLUMEN; y su POTENCIA”. La analogía geométrica entre los sistemas reales y los sistemas simples nos indica, pues, que los Registros culturales deben presentar dimensiones equivalentes a las de las Relaciones: EXTENSIÓN, COMPRENSIÓN Y POTENCIA. A continuación, vamos a definir estas dimensiones analógicas en función de la percepción que los Aspectos de Demiurgo efectúan sobre los registros culturales.

Sobre la POTENCIA de un Registro cultural ya hemos hablado en E10: esta no es otra que la POTENCIA ASTRAL que aporta el Arquetipo astral para vitalizar la conexión de sentido, o conexión trófica; en la figura 80, por lo demás, se muestra analógicamente cómo la manifestación de la potencia astral, es decir, la ENERGÍA ASTRAL, sustenta el valor particular del objeto cultural ORGÁNICO. Vale la pena repetirlo: “SOLAMENTE SI SE TIENE PRESENTE, Y NO SE OLVIDA JAMÁS, ESTE CARÁCTER ESENCIALMENTE VITAL DEL REGISTRO CULTURAL, ES POSIBLE COMPRENDER SU “CONTENIDO”, ES DECIR, AQUELLO QUE PUEDE SER “VIVENCIADO” POR EL DEMIURGO Y, TAMBIÉN, CONTEMPLADO POR LOS INICIADOS HIPERBÓREOS” (página 442). Y, al fin ¿en qué consiste el CONTENIDO del Registro cultural? Respuesta: en una serie CRONOCULTURAL. Es decir, en una serie de “SUPEROBJETOS AXIOLÓGICOS” que van desde el objeto cultural referente (R) hasta el objeto cultural emergente (E): “Naturalmente”, tal “contenido”, por pertenecer a un continente EXTERNO a los objetos culturales, se halla distribuido ENTRE los objetos culturales emergente y referente” (página 442). En F6 se explicará con detalle en qué consiste un “superobjeto axiológico”; por ahora hay que tener presente que cada miembro de la serie cronocultural es un “superobjeto axiológico” y que cada superobjeto se compone de una estructura de objetos axiológicos: el superobjeto axiológico representa puntualmente al O.C.E. y a su contexto axiológico en un instante absoluto de tiempo trascendente.

La serie de superobjetos axiológicos integra la estructura de la conexión de sentido y es el factor determinante de la constitución relativa del valor cultural. Su subsistencia como “contenido” del Registro cultural se debe a la plasmación que sobre la vitalidad del Arquetipo astral ejerce la afirmación del pasú: cada relación del contexto axiológico que el pasú afirma al poner sentido en el ente causa un Registro cultural con una serie de superobjetos axiológicos relativos. Esta serie cronocultural se halla estructurada en el Registro cultural como un contenido mnémico permanente: sin embargo, a cada instante de tiempo trascendente, se integra en los extremos de la serie un nuevo objeto axiológico. Tales “nuevos objetos” son los valores relativos e instantáneos de los objetos culturales E y R que, en lugar de “perderse en el pasado” se plasman sucesivamente en el Registro cultural y subsisten integrados en la serie cronocultural. Por este carácter cronológico es que al contenido del Registro cultural también se lo denomina HISTORIA CULTURAL RELATIVA del objeto cultural.

El contenido del Registro cultural es objeto de la percepción del Demiurgo; más ÉL NO REPRODUCE la historia natural relativa, de manera semejante a la historia natural contenida en los Registros ónticos, sino que la VIVENCIA por medio de su Aspecto Amor Sabiduría. Para aclarar esta diferencia, hemos de referirnos ahora a las dimensiones EXTENSIÓN y COMPRENSIÓN del Registro cultural.

Ya sabemos que, en un enlace cilíndrico, la longitud es análoga a la EXTENSIÓN y el volumen a la COMPRENSIÓN. Pero el Registro cultural es INVISIBLE y sus dimensiones no pueden ser verificadas directamente; no obstante, en el caso de la EXTENSIÓN, ésta guarda una relación topológica con la DISTANCIA REAL que media entre dos objetos culturales: la DISTANCIA refleja en alguna medida la EXTENSIÓN invisible del Registro cultural. Y la “distancia” es lo que el A.R.S.E.P.E., y todo pasú o virya perdido, percibe como separación entre objetos culturales, tal como se puede observar en la figura 79. Desde ese punto de vista, frente al objeto cultural emergente (E), el Aspecto Raza Sagrada se encuentra en “presente EXTENSIVO”. Esto significa que la VISION NORMAL de los objetos culturales, tanto por parte del pasú como del virya perdido, es esencialmente EXTENSIVA. Pues bien: UNA VISION EXTENSIVA DE LA REALIDAD JAMAS CONSEGUIRÁ VISUALIZAR, NI TAN SIQUIERA INFERIR, LOS REGISTROS CULTURALES. PARA TAL VISION, LOS OBJETOS CULTURALES APARECEN “DESCONECTADOS” ENTRE SÍ, COMO “INDEPENDIENTES” DEL CONTEXTO, ETC.

Más, si el registro cultural es invisible, el pasú tampoco conseguirá COMPRENDERLO, es decir, aprehender su estructura de objetos axiológicos: esa posibilidad, naturalmente, solo está al alcance del Aspecto Amor del Demiurgo y, según veremos, del Iniciado Hiperbóreo. El Registro cultural presenta una CAPACIDAD determinada por la estructura de la serie de superobjetos axiológicos: la percepción completa de tal capacidad es la COMPRENSIÓN propiamente dicha.

Pero el registro cultural es una “conexión trófica”, un enlace vitalizado por el Arquetipo Astral; su “contenido”, la serie cronocultural, es una “estructura viva”: PARA COMPRENDER LA CAPACIDAD DEL REGISTRO CULTURAL, EL ASPECTO AMOR SOLO TIENE QUE IDENTIFICARSE CON EL ARQUETIPO ASTRAL Y DIFUNDIRSE EN LA ESTRUCTURA VIVA; ES DECIR, SOLO TIENE QUE “VIVENCIAR” LA ESTRUCTURA VIVA DEL REGISTRO CULTURAL. El contenido del Registro cultural se revela, así, al Aspecto amor, en el curso de una vivencia integral, como aprehensión comprensiva de la serie cronocultural, es decir, de manera muy diferente a la reproducción del contenido de los Registros ónticos.

Cuando el Aspecto Amor efectúa la vivencia de un Registro cultural de la superestructura, actúa de manera análoga al caso en que el sujeto cultural vivencia una Relación de la estructura cultural: en el primer caso el Demiurgo se representa un SUPERCONCEPTO de un sistema real; en el segundo caso el sujeto anímico se representa un CONCEPTO de un sistema simple. Hay que tener bien en claro esta analogía funcional pues de lo contrario podría cometerse el error de suponer que basta la mera “vivencia” del Registro cultural para captar su COMPRENSIÓN: la “vivencia”, en efecto, permite comprender la capacidad del Registro cultural pero siempre y cuando la misma sea completa, es decir, siempre que abarque en su totalidad a la estructura viva; Y ESTA CONDICIÓN NO SE CUMPLE SI LA VIVENCIA SE REALIZA EN UN ÚNICO ESPACIO DE SIGNIFICACIÓN, ES DECIR, EN EL CONTEXTO DE UN SUPERLENGUAJE PARTICULAR; EN ESE CASO, SOLO SE CONSEGUIRÁ NOTAR UN SUPERCONCEPTO DEL SISTEMA REAL.

En el caso del caballo cultural, figuras 78 y 79, el sistema real  pertenece al espacio de significación (LD, ES, TT), UNO de los múltiples espacios de significación que integran el Terrible Secreto de Maya. Este espacio contiene el contexto de solo UN superlenguaje: de allí que la vivencia del Registro  no implique automáticamente su comprensión sino la aprehensión de UNA PARTE de la estructura viva, vale decir, la representación de un superconcepto.

Si bien la vivencia de un Registro cultural por el Aspecto Amor es análoga a la vivencia de una Relación por el sujeto cultural, debemos advertir en esa relación una importante diferencia. En efecto, el sujeto cultural, cuando vivencia la relación pensada, la nota EN EL PLANO DE UN LENGUAJE HABITUAL (S, TT), al que hemos llamado “PLANO DE SIGNIFICACIÓN Y CONTEXTO” (figuras 20 y 21): tal notación equivale a percibir solo una TAJADA horizontal del enlace cilíndrico en que consiste la Relación; a esa porción de la comprensión se la conoce como CONCEPTO TAJADA del esquema o verdad del ente (figura 16): una relación puede ser notada en cualquiera de los múltiples planos de significación que se intersectan en su núcleo axial de connotación y, por consiguiente, puede dar lugar a múltiples conceptos tajada; cada concepto tajada define un aspecto de la verdad del ente (figura 46). Ahora bien, el modelo de los conceptos tajada tiene efectiva validez en el espacio psíquico de la estructura cultural, que es un “espacio analógico” definido axiomáticamente en base a tres dimensiones (S, TT, TI): el “espacio cultural, en cambio, donde existe el Registro cultural, es un espacio analógico proyectado sobre el espacio real macrocósmico, es decir, sobre el espacio del Terrible Secreto de Maya, que se compone de una pluralidad de espacios imbricados; a cada uno de estos espacios se lo denomina “espacios de significación macrocósmicos” debido a que los objetos culturales que los ocupan tienen clara “significación” para el Demiurgo, aunque, desde el punto de vista del pasú, deberían llamarse “espacios de sentido”; en síntesis: LA CORRESPONDENCIA ANALÓGICA ENTRE EL MODELO DE ESTRUCTURA CULTURAL Y EL MODELO DE SUPERESTRUCTURA EXIGE QUE A CADA “PLANO DE SIGNIFICACIÓN” EQUIVALGA UN “ESPACIO DE SIGNIFICACIÓN”. De ese modo el concepto tajada, que ocupa el plano de significación (S, TT) será análogo al “superconcepto” que ocupa el espacio de significación (LD, ES TT). Pero, es un espacio analógico como el (LD, ES, TT) de las figuras 78 y 79 (y de las figuras 46, 48, 51, 56, 57, 60, 63, 74, 75 y 77) ES DABLE DESCRIBIR AL ENLACE CILÍNDRICO COMPLETO EN REPRESENTACIÓN DE UN SUPERCONCEPTO; vale decir, que mientras el concepto de la estructura cultural es análogo a una tajada del enlace cilíndrico, el superconcepto de la superestructura es análogo a un enlace cilíndrico completo.

Resumiendo, si el Aspecto Amor vivencia un registro cultural tal como el  de las figuras 78 y 79, es decir, si comprende al enlace cilíndrico, el contenido de pensamiento es un superconcepto: ello se debe a que el espacio (LD, ES, TT), en el cual ha sido notado el enlace, es SOLO UNO de los múltiples espacios de significación que componen el espacio cultural. El sistema real , por otra parte, existe simultáneamente en los otros espacios de significación; por eso, LA COMPRENSIÓN DEL REGISTRO CULTURAL, será posible solamente cuando la aprehensión de la estructura viva se realice en todos los espacios a la vez.

Así, EL REGISTRO CULTURAL  DE LA FIGURAS 78 Y 79 (y similares) ES UN SUPERCONCEPTO DEL SISTEMA REAL .

Hay que repetir aquí que el modelo de superestructura que utiliza la Sabiduría Hiperbórea presenta rigurosa correspondencia analógica con la superestructura real; de allí la insistencia en describir con detalle al Registro cultural analógico: su comprensión permitirá, también, comprender al Registro cultural real. Esta advertencia cobra particular relieve en el caso de la propiedad de los superconceptos analógicos que estudiaremos a continuación, cuya comprensión permite aproximarse a una de las claves más profundas del Terrible Secreto de Maya.

El Registro cultural  puede ser vivenciado por el Aspecto Amor como “superconcepto” del sistema real , análogo a un “concepto tajada” de un sistema simple de la estructura cultural; pero, según vimos en la Primera Parte (figura 16), los conceptos tajada poseen un NÚCLEO AXIAL CONNOTATIVO, es decir, UNA REGIÓN COMÚN CON OTROS CONCEPTOS; cabe, pues, preguntarse ¿poseen los superconceptos alguna propiedad semejante al núcleo axial de connotación de los conceptos tajada? Respuesta: EL “NÚCLEO AXIAL DE CONNOTACIÓN” DE LOS CONCEPTOS TAJADA ES ANÁLOGO AL “NÚCLEO CÓNICO POLIDIMENSIONAL” DE LOS SUPERCONCEPTOS O “NÚCLEO TRANSITUATIVO”. Vamos a explicar esta respuesta, a medida que recordemos las cualidades del núcleo axial de connotación.

Citaremos algunos párrafos de la Primera Parte, página 53, referidos a los conceptos tajada, y mostraremos hasta donde corresponden las propiedades de los superconceptos. “Hemos visto que una relación, tal como la del sistema xx de la figura 14, puede ser “vista” o “notada” en varios contextos significativos o lenguajes: los conceptos resultantes son análogos a la tajada de la figura 16”. Análogamente, UN REGISTRO CULTURAL, TAL COMO EL  DE LAS FIGURAS 78 Y 79, PUEDE SER “VISTO” O “NOTADO” O “VIVENCIADO” EN VARIOS CONTEXTOS SIGNIFICATIVOS O SUPERLENGUAJES: LOS SUPERCONCEPTOS RESULTANTES SON ANÁLOGOS AL ENLACE CILÍNDRICO DE LAS FIGURAS 78 Y 79. “Observemos ahora la figura 15, donde, con líneas de punto, se destacan los perfiles de las cuatro tajadas (o conceptos), cada una de las cuales se encuentran en su plano de significación”. Análogamente, UN REGISTRO CULTURAL EXISTE SIMULTANEAMENTE EN UNA PLURALIDAD DE ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN, ES DECIR, POSEEN UNA PLURALIDAD DE SUPERCONCEPTOS. “Es evidente que cada plano intersecta a los otros en una recta común, xx, que hace las veces de eje axial del enlace cilíndrico”. Análogamente, CADA ESPACIO DE SIGNIFICACIÓN DEL REGISTRO CULTURAL SE INTERSECTA CON LOS OTROS EN UNA REGIÓN COMÚN, XX, SITUADA EN EL INTERIOR DEL ENLACE CILÍNDRICO. “Pero dichos planos corresponden a sendos contextos significativos de lenguajes diferentes: entonces, lo que ciertamente se intersecta en el seno del sistema, son los lenguajes mismos, como puede advertirse en la figura 14. “Análogamente, CADA ESPACIO DE SIGNIFICACIÓN CONTIENE EL CONTEXTO DE UN SUPERLENGUAJE DIFERENTE: LO QUE SE INTERSECTA EN LA REGIÓN COMÚN, XX, DEL SUPERCONCEPTO SON, PUES, LOS SUPERLENGUAJES MISMOS. EL “CONTEXTO DE UN SUPERLENGUAJE” ES, DESDE LUEGO, EL “CONTEXTO AXIOLÓGICO” CON QUE LA SUPERESTRUCTURA DE UNA CULTURA EXTERNA DETERMINA EL VALOR DE UN OBJETO CULTURAL.

Hacemos un alto aquí para aclarar que la OBLICUIDAD de los planos de significación es análoga a la APROXIMIDAD de los espacios de significación. La “aproximidad” de los espacios es una función geométrica de la relación entre sus dimensiones, conocida en la Sabiduría Hiperbórea como FUNCIÓN DE APROXIMACIÓN DIMENSIONAL: así como la OBLICUIDAD puede ser descripta mediante una FUNCIÓN ANGULAR, por ejemplo, que cuantifique la inclinación o pendiente de los planos de significación con respecto a un plano horizontal de referencia, así también la APROXIMIDAD puede ser descripta mediante la FUNCIÓN DE APROXIMACIÓN DIMENSIONAL, que cuantifica la RELACIÓN GEOMÉTRICA entre las dimensiones de los espacios de significación con respecto a un espacio (LD, ES, TT) “horizontal” de referencia. (Lo de espacio “horizontal” significa “horizontal para el pasú”, vale decir, el espacio cultural donde radica su contexto axiológico, región (D) del macrocosmos, el “mundo exterior” de su experiencia sensible, etc.).

Sigue así la cita: “Justamente, es la distinta OBLICUIDAD de los lenguajes lo que posibilita la existencia de múltiples conceptos sobre una misma verdad”. Análogamente, ES LA DISTINTA “APROXIMIDAD” DE LOS SUPERLENGUAJES LO QUE POSIBILITA LA EXISTENCIA DE MÚLTIPLES SUPERCONCEPTOS SOBRE UN MISMO REGISTRO CULTURAL. “Tal intersección de lenguajes produce en las cuatro tajadas-concepto un región común alrededor del eje axial xx, según se muestra en la figura 16: esta región se denomina NÚCLEO CONNOTATIVO DE CONCEPTO o simplemente CONNOTACIÓN”. Análogamente, LA INTERSECCIÓN DE LOS SUPERLENGUAJES PRODUCE UNA REGIÓN COMÚN, XX, EN LOS SUPERCONCEPTOS DENOMINADA “NÚCLEO CÓNICO POLIDIMENCIONAL DEL REGISTRO CULTURAL” O “NÚCLEO TRANSITUATIVO”, SEGÚN SE MUESTRA EN LA FIGURA 81.

 

 

 “Cada concepto COMPRENDE todas las notas sobre la verdad del ente notadas en el contexto significativo de un lenguaje. Pero el hecho de que todos los conceptos de una misma verdad se superpongan en una región común implica la comunidad de alguna clase de notas. En otros términos: los conceptos de una misma verdad participan de ciertas notas comunes. Más, ¿dónde está la región de las notas comunes? Según se ve en la figura 16: EN LO PROFUNDO DEL CONCEPTO, ES DECIR, EN EL CENTRO DE LA COMPRENSIÓN”. Análogamente, CADA SUPERCONCEPTO COMPRENDE TODOS LOS SUPEROBJETOS AXIOLÓGICOS DE LA SERIE CRONOCULTURAL RELATIVOS AL OBJETO CULTURAL EMERGENTE (E) Y AL OBJETO CULTURAL REFERENTE (R) DEL CONTEXTO AXIOLÓGICO DE UN SUPERLENGUAJE. PERO EL HECHO DE QUE TODOS LOS SUPERCONCEPTOS DE UN MISMO REGISTRO CULTURAL SE SUPERPONGAN EN UNA REGIÓN COMÚN IMPLICA LA COMUNIDAD DE ALGUNA CLASE DE OBJETOS AXIOLÓGICOS COMUNES. EN OTROS TÉRMINOS: LOS SUPERCONCEPTOS DE UN MISMO REGISTRO CULTURAL PARTICIPAN DE CIERTOS OBJETOS AXIOLÓGICOS COMUNES. MÁS, ¿DONDE ESTÁ LA REGIÓN DE LOS OBJETOS AXIOLÓGICOS COMUNES? RESPUESTA: SEGÚN SE VE ANALÓGICAMENTE EN LA FIGURA 81, EN LO PROFUNDO DEL SUPERCONCEPTO, ES DECIR, EN EL CENTRO DE LA COMPRENCIÓN”.

La figura 81 muestra con líneas de punto que el volumen del enlace cilíndrico presenta DOS EXTRANGULAMIENTOS en los puntos vértice señalado con la letra griega Ji (χ): por esa causa, pueden distinguirse TRES REGIONES DE FORMA CÓNICA. La primera, es un espacio cónico cuya base consiste en la tapasigno (R) y su vértice en el punto χ ; la tercera, análoga a la primera, es un espacio cónico con base en la tapasigno (E) y vértice en el punto χ . Y la segunda región, cuyo espacio tiene forma de dos conos unidos por la base, se extiende entre sus dos vértices χ . Esa segunda región, situada en el CENTRO del enlace cilíndrico, es el equivalente analógico del NÚCLEO CÓNICO POLIDIMENSIONAL DE LOS SUPERCONCEPTOS o NÚCLEO TRANSITUATIVO.

En la página 83, la explicación del núcleo connotativo de los conceptos proseguía así: “Es por esa condición (por ese carácter CENTRAL y PROFUNDO del núcleo axial connotativo) que, el pensar PROFUNDAMENTE el concepto de una verdad, suele causar la percepción de segundos significados, o sea, la CON-NOTACIÓN de otros conceptos sobre la misma verdad. Lo que ocurre que la profundidad del pensamiento conduce al núcleo connotativo, al eje axial de la Relación, es decir, al eje donde se intersectan los lenguajes, y por eso es posible, desde allí, VISLUMBRAR otros contextos de significación, notar otros conceptos connotantes. De allí que el acceso racional a una más completa comprensión de la verdad de un ente consista en profundizar el concepto hasta dar con el núcleo connotativo, procurando luego que la facultad traductiva ejerza la intuición intelectual de los conceptos connotados”. La interpretación analógica de este párrafo ha de permitir intuir, desde ya, el poder de la facultad de anamnesia de los Iniciados Hiperbóreos.

Analógicamente, pues, SI EL INICIADO HIPERBÓREO EXPLORA PROFUNDAMENTE EL SUPERCONCEPTO DE UN REGISTRO CULTURAL PUEDE PERCIBIR SEGUNDOS SENTIDOS EN SU CONTENIDO, O SEA, PUEDE “TRANSITUAR” OTROS SUPERCONCEPTOS DEL MISMO REGISTRO CULTURAL. LO QUE OCURRE ES QUE LA PROFUNDIDAD DE LA EXPLORACIÓN CONDUCE AL NÚCLEO TRANSITUATIVO, AL NÚCLEO CONICO POLIDIMENSIONAL DEL REGISTRO CULTURAL, ES DECIR, A LA REGIÓN DONDE SE INTERSECTAN LOS ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN Y LOS SUPERLENGUAJES, Y POR ESO ES POSIBLE, DESDE ALLÍ, “VISLUMBRAR” OTROS CONTEXTOS AXIOLÓGICOS, NOTAR OTROS SUPERCONCEPTOS TRANSITUANTES. DE ALLÍ QUE EL ACCESO INICIÁTICO A UNA MÁS COMPLETA COMPRENSIÓN DE UNA SERIE CRONOCULTURAL CONSISTA EN PROFUDIZAR EL SUPERCONCEPTO HASTA DAR CON EL NÚCLEO TRANSITUATIVO, PROCURANDO LUEGO QUE LA “FACULTAD DE ANAMNESIA” EJERZA LA INTUICIÓN INTELECTUAL DE LOS SUPERCONCEPTOS TRANSITUADOS.

Pero, si este párrafo ha permitido intuir el poder de la facultad de anamnesia, la interpretación analógica del que sigue lo revelará con plenitud. “La posibilidad de alcanzar el núcleo connotativo que subyace en todo concepto puede tener, también, otra importante utilidad: al percibir el concepto connotante es factible AVANZAR SOBRE EL CONTEXTO SIGNIFICATIVO DE SU LENGUAJE y llegar hasta la estructura habitual u origen virtual de tal lenguaje. De esta manera se consigue reconstruir sistemáticamente lenguajes que hasta entonces solo eran virtuales, vale decir, eran posibilidades de la estructura cultural”. Análogamente, LA POSIBILIDAD QUE DISPONE EL INICIADO HIPERBÓREO DE ALCANZAR EL NÚCLEO TRANSITUATIVO PUEDE TENER, TAMBIÉN, OTRA IMPORTANTE UTILIDAD: AL PERCIBIR UN SUPERCONCEPTO TRANSITUADO, ES DECIR, SITUADO EN OTRO ESPACIO DE SIGNIFICACIÓN, LA FACULTAD DE ANAMNESIA LO CAPACITA PARA AVANZAR FACTICAMENTE SOBRE EL CONTEXTO AXIOLÓGICO DE SU SUPERLENGUAJE. Si la “facultad traductiva” del sujeto cultural permite la “connotación” desde el núcleo connotativo de los conceptos, la “facultad de anamnesia” del Iniciado Hiperbóreo posibilita la “transituación”, el paso físico a otro espacio de significación, desde el núcleo transituativo de los superconceptos.

Se aclara, entonces, el poder que la facultad de anamnesia pone a disposición del Iniciado Hiperbóreo: ADEMÁS DE CONTEMPLAR EL CONTENIDO DE LOS REGISTROS CULTURALES, PUEDE PASAR REALMENTE, CON SU CUERPO FÍSICO, DESDE SU ESPACIO DE SIGNIFICACIÓN HORIZONTAL A CUALQUIER OTRO ESPACIO QUE APROXIME SU FACULTAD DE ANAMNESIA. Con otros términos, TORNARSE TAN INVISIBLE COMO UN REGISTRO CULTURAL, O MARCHAR HACIA OTROS ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN MACROCÓSMICOS, SON POSIBILIDADES CONCRETAS QUE TIENE A SU ALCANCE EL INICIADO HIPERBÓREO. Debe ser claro también que el ejercicio de este poder no orienta por sí mismo al Espíritu encadenado: por el contrario, un empleo erróneo del mismo podría sumir al Espíritu en una peor confusión o causar el extravío del Iniciado en regiones ignotas del Terrible Secreto de Maya. Pero los Iniciados Hiperbóreos, desde luego, jamás emplean la facultad de anamnesia para otros fines que no sean los de su Estrategia de liberación espiritual, o cuando el kairos así lo requiere.

F – Facultad de anamnesia del Iniciado Hiperbóreo.

La facultad de anamnesia es la capacidad que dispone todo Iniciado Hiperbóreo para REMEMORAR el contenido de los Registros culturales.

Ya sabemos que sobre los mismos opera el Aspecto Amor y que su vitalidad proviene del Arquetipo astral de la superestructura; frente a esta realidad, se entiende que el Iniciado debe ser sumamente cauto puesto que los peligros son terribles y variados: por ejemplo, la superestructura viva puede capturar a la estructura cultural e integrar al explorador en una trama dramática; o puede ocurrir que el Aspecto Amor fagocite al sujeto anímico y cause la desintegración del organismo microcósmico; o que el Iniciado, por ignorancia o imprudencia, se interne en un espacio de significación aproximado y luego no sepa regresar a su propio contexto cultural, quedando definitivamente extraviado en el Terrible Secreto de Maya; etc.

Pero todos estos peligros se tornan inefectivos cuando el Iniciado actúa según pautas estratégicas precisas y ha sido capaz de COMPRENDER al Registro cultural que procura investigar. Sin embargo, tal comprensión no podrá efectuarla desde la posición gnoseológica “normal” de todo pasú o virya perdido, es decir, desde el punto de vista del A.R.S.E.P.E.: el Iniciado Hiperbóreo debe situarse en el PRESENTE COMPRENSIVO del sistema real, o sea, en una posición I.H.P.C. (Iniciado Hiperbóreo en Presente Comprensivo) desde la cual es posible captar la COMPRENSIÓN del Registro cultural. El I.H.P.C. está, entonces, como “AL COSTADO” del sistema real, viendo a los objetos culturales (O.C.E. y O.C.R.) RETENIDOS en el presente extensivo del A.R.S.E.P.E. o viéndolos, también, circular llevados por la corriente de Conciencia del tiempo trascendente. Para entender esta acción es imprescindible destacar que el Iniciado Hiperbóreo es quien ha diferenciado definitivamente al Yo del sujeto consciente: en su estructura psíquica el Yo despierto está RÚNICAMENTE aislado del sujeto consciente. Es por eso que el Iniciado Hiperbóreo puede asumir las dos posiciones a la vez: MIENTRAS QUE EL SUJETO CONSCIENTE AFIRMA CON SU EXPRESIÓN AL SISTEMA REAL OBSREVADO, Y LO RETIENE EN “PRESENTE EXTENSIVO” PUES TODO SUJETO ANÍMICO EQUIVALE AL A.R.S.E.P.E., EL YO DESPIERTO CONTEMPLA AL MISMO SISTEMA REAL EN “PRESENTE COMPRENSIVO” (figura 81).

El tipo de Iniciado Hiperbóreo que estamos considerando el “Caballero Tirodal”, es decir, quien ha aislado su Yo perdido por medio de la “vía de la oposición estratégica”. Como veremos, durante la ORDENACIÓN del Caballero, el Yo perdido es resignado simultáneamente en DOS MUNDOS con la Sagrada Runa Tirodal: en la Tierra, la ceremonia de iniciación es celebrada por un Pontífice Hiperbóreo, es decir, por un antiguo Constructor de Puentes de la Einherjar de Wotan; en el Valhala, en Agartha, un Siddha Leal pronuncia la runa en la lengua Tirodal de Wotan y la plasma definitivamente sobre el cuerpo astral del Iniciado. Desde entonces, el Yo será inmortal porque estará sustentado por la Runa Sagrada, la cual no puede ser afectada por ninguna forma energética de carácter arquetípico. Naturalmente, que la iniciación solo podrá obtenerse en el kairos justo, en un momento que NO PUEDE SER DETERMINADO DESDE LA TIERRA SINO DESDE EL VALHALA.

Luego de ser ORDENADO Caballero, el Iniciado debe pasar las pruebas y aguardar el próximo kairos, cuando será ARMADO Caballero Tirodal, es decir, cuando le será confiada la ESPADA DE WOTAN, la RUNA GIBUR. Se realiza aquí una nueva ceremonia, durante la cual el Pontífice y los Siddhas Leales plasman la Runa Gibur en la FENESTRA INFERNALIS de la Runa Tirodal, colocando su terrible poder al alcance del Yo: SOLO ENTONCES, CUANDO EL INICIADO HIPERBÓREO ES UN CABALLERO TIRODAL ARMADO CON LA RUNA GIBUR, EL PONTÍFICE DE LA ORDEN AUTORIZA LA EXPLORACIÓN DE LOS REGISTROS CULTURALES.

F1 – Escalera Caracol y Escalera Infinita.

Dos motivos principales llevan a los Iniciados Hiperbóreos a explorar los Registros culturales: uno es la necesidad de conocer LA HISTORIA CULTURAL RELATIVA de algún objeto cultural, es decir, conocer el CONTENIDO del Registro cultural; otro es la necesidad de SALVAR UNA DISTANCIA, ESPACIAL O TEMPORAL, relativa a algún objeto cultural, es decir, TRANSITUARSE desde el núcleo cónico polidimensional de Registro cultural. Ambos objetivos se concretan mediante la FACULTAD DE ANAMNESIA.

La primera necesidad se comprende si aclaramos que la “historia cultural” puede ser relativa a cualquier objeto cultural, por ejemplo, una obra de arte, un arma, un objeto ritual antiguo, una ciudad, un camino, etc., e, inclusive, una persona o un personaje. La facultad de anamnesia permitirá, en cualquier caso, conocer LA VERDADERA HISTORIA del objeto cultural de referencia, evitando así caer en el engaño de la desinformación enemiga. Esta orientación el iniciado la obtiene por simple contemplación del objeto cultural referente en I.H.P.C. y por aplicación de la “técnica de resignación rúnica paso a paso”. Vale decir, no se ejecuta aquí ningún acto orgánico exterior: la exploración del registro cultura, la comprensión de su contenido, es un acto puramente egoico, un conocimiento logrado exclusivamente por el Yo del I.H.P.C.

Distinto es el segundo caso, porque entonces el iniciado se compromete físicamente en un desplazamiento instantáneo a través de las dimensiones reales del tiempo y del espacio: desde el núcleo transituativo, el Iniciado puede viajar instantáneamente a otro espacio de significación macrocósmico y situarse en el contexto axiológico de otro superconcepto del Registro cultural explorado. Empero, ello requiere una rigurosa preparación previa, contar con un “hilo de Ariadna, que asegure el regreso al contexto axiológico habitual. Por eso. Salvo el caso de un necesidad extrema o el requerimiento del kairos, el Iniciado Hiperbóreo solo se internará en el núcleo transituativo de la mano del Pontífice Hiperbóreo, que es quien sabe siempre, en cualquier espacio de significación que se encuentre, construir el puente metafísico hacia el contexto habitual: el Pontífice Hiperbóreo, en efecto, tiene el Yo despierto en el selbst y conoce EL SECRETO DEL PUENTE Y DEL VUELO, siendo imposible su extravío; por el contrario, el Pontífice es quien enseña a los Caballeros Tirodal el puente hacia la orientación absoluta del Espíritu eterno.

La Sabiduría Hiperbórea afirma, alegóricamente, que la facultad de anamnesia de los Caballeros Tirodal dota a los mismos de una ESCALERA CARACOL para arribar EXTERNAMENTE al PUNTO TAU. EL PUNTO TAU (página 397) es el primer punto tetrarque del camino LABRELIX, el momento del encadenamiento espiritual al Símbolo del Origen; INTERNAMENTE, este punto es alcanzado por el Yo del Iniciado luego de ser ARMADO Caballero Tirodal: porque LA RUNA GIBUR SEÑALA JUSTAMENTE ESE PRIMER TETRARQUE. Empero, la facultad de anamnesia ha de allanar, posteriormente, la distancia espacial y temporal que separa EXTERIORMENTE al Iniciado del PUNTO TAU: ES POSIBLE ENTONCES ALCANZAR FÍSICAMENTE EL PUNTO TAU HISTÓRICO, DESPLAZARSE HACIA EL LUGAR Y EL INSTANTE PASADO EN QUE OCURRIÓ LA CAÍDA DEL PROPIO ESPÍRITU HIPERBÓREO. Hacia allí viajará el Caballero Tirodal gracias a la ESCALERA CARACOL que construirá con su facultad de anamnesia, vale decir, gracias a une ESCALA cuya estructura estará conformada funcionalmente por matrices arquetípicas del designio caracol.

Más, cuando el Caballero Tirodal arriba al PUNTO TAU, cuando ha trepado hasta la última grada de la ESCALERA CARACOL, cuando se ha cumplido el Regreso al Origen, en realidad se encuentra frente al umbral de una segunda ESCALA, denominada ESCALERA INFINITA: es el puente metafísico hacia el selbst que solo saben construir los Pontífices Hiperbóreos y que, por lo tanto, solo puede ser ENSEÑADO al Caballero Tirodal en el curso de una Segunda Iniciación Hiperbórea.

Con respecto a la Escalera Caracol, cabe agregar que su empleo es inevitable si se pretende regresar FÍSICAMENTE al Origen: en cambio el regreso noológico al PUNTO TAU, protagonizado por el Yo del Caballero Tirodal armado con la Runa Gibur, es un tránsito instantáneo, un tránsito que no requiere atravesar distancia alguna porque toda distancia ha sido suprimida por la pureza de sangre.

Se querrá saber, ahora ¿con qué se construye la Escalera Caracol? Respuesta: CON SISTEMAS REALES. La facultad de anamnesia, en efecto, es el poder que dispone el Iniciado Hiperbóreo para AFIRMAR sistemas reales con independencia de su existencia en las superestructuras: tanto para construir la Escalera Caracol, como para explorar un Registro cultural, el Iniciado AFIRMA el sistema real que más le conviene emplear SIN TOMAR EN CUENTA LOS SISTEMAS REALES EXISTENTES. Naturalmente, si no obrase con tal independencia cultural podría ser capturado por la superestructura o engañado por el Terrible Secreto de Maya. A continuación, examinaremos con detalle esta posibilidad de la facultad de anamnesia.

F2 – Poder de la facultad de anamnesia.

Como se dijo, en el momento de explorar por primera vez, y en lo sucesivo, los Registros culturales, el Iniciado Hiperbóreo ha de saber distinguir perfectamente entre el Yo y el sujeto consciente: esta condición es imprescindible porque la facultad de anamnesia se basa en la acción conjunta y específica del Yo y del sujeto consciente. EN PRINCIPIO, EL YO ES QUIEN ESTABLECE Y DETERMINA EL SISTEMA REAL CUYO REGISTRO SERÁ EXPLORADO. EL CONCEPTO DEL SISTEMA REAL, APLICADO POR EL YO SOBRE EL SUJETO CONSCIENTE, IMPULSA SU EXPRESIÓN EN UN “SEGUNDO MOVIMIENTO”, ES DECIR, COMO “CORRESPONDENCIA AXIOLÓGICA”. EL SISTEMA REAL RESULTA, ASÍ, AFIRMADO POR EL SUJETO CONSCIENTE Y SE PRODUCE LA EMERGENCIA DE LOS OBJETOS CULTURALES EMERGENTE Y REFERENTE (O.C.E. y O.C.R.). EL SUJETO CONSCIENTE, SITUADO NORMALMENTE FRENTE AL TIEMPO TRASCENDENTE, ES DECIR, DE MODO IDÉNTICO AL A.R.S.E.P.E., RETIENE BAJO OBSERVACIÓN A LOS OBJETOS CULTURALES DEL SISTEMA REAL. EL YO APROVECHA ENTONCES PARA SITUARSE EN “PRESENTE COMPRENSIVO” Y EXPLORAR EL REGISTRO CULTURAL. Antes de entrar en detalles, hay que reiterar que, según se desprende de estas sentencias, EL INICIADO HIPERBÓREO JAMÁS EXPLORA UN REGISTRO CULTURAL “AL AZAR” O POR MERA CURIOSIDAD; JAMÁS SE DEJA TENTAR POR LA POSIBILIDAD DE OBTENER UN CONOCIMIENTO “FÁCIL” DE UN REGISTRO CULTURAL QUE “PUGNA POR REVELAR SU CONENIDO”; Y JAMÁS HACE NADA DE ESO PORQUE TODO CUANTO RADICA EN EL MACROCOSMOS, FUERA DE SÍ, ES SOSPECHOSO PARA EL INICIADO HIPERBÓREO: TODO SISTEMA REAL YA EXISTENTE, ES UN “ÓRGANO DEL DRAGÓN” AL QUE CONVIENE PRESENTAR LA MÁS ABSOLUTA INDIFERENCIA. Contrariamente el Iniciado Hiperbóreo elige cuidadosamente el sistema real de su conveniencia, INDEPENDIENTEMENTE DE SU EXISTENCIA EN LA SUPERESTRUCTURA, antes de afirmarlo para la exploración.

Por ejemplo, el Iniciado jamás dice –Para conocer la historia cultural de “ESE” objeto ¿cuál Registro cultural YA EXISTENTE debería consultar?- Aparte de revelar ingenuidad estratégica, tal actitud es casi una invitación para que el enemigo monte una farsa destinada a causar su perdición. El Iniciado Hiperbóreo es un sujeto volitivo que jamás interroga al mundo para actuar: si debe preguntar se interroga a sí mismo y decide sobre lo más conveniente ANTES DE ACTUAR; y cuando lo hace es para AFIRMAR SU DECISIÓN. Así, pues, el Iniciado dirá –VOY A RELACIONAR “ESE” objeto con aquel otro y VOY a explorar el Registro cultural para conocer su historia relativa.

Si el Iniciado necesita conocer, por ejemplo, la historia cultural del COMBATE DE SAN LORENZO, su facultad de anamnesia le permite obrar de modo semejante: reconocerá un testigo involuntario de aquel combate, el pino de San Lorenzo o el Convento de San Carlos, y lo AFIRMARÁ como O.C.R., es decir, como objeto cultural referente (R);luego se dirigirá a un protagonista activo de los hachos indagados, por ejemplo, el sable corvo del General San Martín, y lo AFIRMARÁ con respecto a O.C.R., es decir, al objeto cultural referente; el sable corvo, entonces, adquirirá un valor particular y emergerá como O.C.E., como objeto cultural emergente (E); entre el O.C.R. y el O.C.E. se ha establecido, así, una conexión de sentido particular, constituyendo, en conjunto, un SISTEMA REAL de la superestructura: en el Registro cultural de tal sistema se encuentra la historia cultural señalada, la del combate de San Lorenzo, junto a otras de mayor o menor interés; finalmente, el Iniciado procederá a explorar el contenido del Registro cultural recién constituido, tomando nota de la historia cultural buscada. Hay que observar, en este ejemplo, que el Iniciado no ha indagado en ningún momento ¿en cuál Registro cultural YA EXISTENTE estará la historia cultural del combate de San Lorenzo? ¿Cuál Registro EXISTENTE deberá explorar para conocer dicha historia? Por el contrario, independientemente de su existencia en la superestructura, el Iniciado ha afirmado los O.C.R. y O.C.E. y ha CONSTITUÍDO un sistema real, cuyo Registro cultural posee un contenido histórico apto para ser EXPLORADO: AFIRMAR, CONSTITUÍR, EXPLORAR, se comprueba en cada uno de estos actos la determinación volitiva del Iniciado Hiperbóreo.

F3 – Los dieciséis pasos activos de la facultad de anamnesia.

La aplicación de la facultad de anamnesia para los fines mencionados debe efectuarse metódicamente, paso a paso. Por eso la Sabiduría Hiperbórea ha sintetizado en DIECISÉIS PASOS los principales actos anamnésicos del Iniciado Hiperbóreo: con los tres primeros se constituye a VOLUNTAD un sistema real; con los trece restantes se puede explorar de cualquier modo el Registro cultural. El dominio de estos dieciséis pasos posibilita, también, la construcción de la Escalera Caracol; sin embargo, EL SECRETO DE TAL CONSTRUCCIÓN NO PODRÁ SER REVELADO AQUÍ PUES EL MISMO SOLO ES TRASMITIDO ORALMENTE POR LOS PONTÍFICES HIPERBÓREOS A LOS CABALLEROS TIRODAL. No obstante, consideraremos a continuación los dieciséis pasos de la facultad de anamnesia:

 

Primer paso: AFIRMAR el O.C.R. (objeto cultural referente “R”).

Segundo paso: AFIRMAR el O.C.E.(objeto cultural emergente “E”) con respecto al O.C.R.

Tercer paso: AFIRMAR Y RETENER al sistema real.

Cuarto paso: SITUAR el Yo en I.H.P.C. con respecto al O.C.E.

Quinto paso: LOCALIZAR sobre el O.C.E. la tapasigno (R).

Sexto paso: ABRIR el registro cultural RESIGNANDO la tapasigno (R).

Séptimo paso: RESIGNAR paso a paso los superobjetos axiológicos de la serie cronocultural.

Octavo paso: Si es necesario, ENTRAR físicamente en el espacio cultural del superobjeto axiológico, es decir, ENTRAR en la CÁMARA DE ENTRADA.

Noveno paso: Si es necesario, concretar la LOCALIZACIÓN ESTRATÉGICA de la Fuente de Abraxas.

Décimo: Si es necesario, ABRIR la puerta χ (Jí).

Decimoprimero paso: Si es necesario, PASAR físicamente al núcleo transituativo, decir, PASAR a la CÁMARA DE ENTREPASO.

Decimosegundo paso: Si es necesario, TRANSITUARSE en otro espacio de significación macrocósmico.

Decimotercer paso: Si es necesario, ABRIR la segunda puerta χ (Jí).

Decimocuarto: Si es necesario, SALIR a la CÁMARA DE RETORNO.

Decimoquinto: Si es necesario, RETORNAR al propio contexto habitual del O.C.E. A TRAVÉS de la CÁMARA DE ENTRADA.

Decimosexto: Si es necesario, SALIR de la CÁMARA DE RETORNO por la tapasigno (E), es decir, SALIR al MUNDO INVERSO.

Lo primero que hay que advertir en estos dieciséis pasos es que describen ACCIONES, tal como lo revelan los verbos AFIRMAR, RETENER, SITUAR, LOCALIZAR, ABRIR, RESIGNAR, ENTRAR, TRANSITUAR, SALIR y RETORNAR. Pero no cabría esperar otra cosa puesto que cada paso representa un ACTO VOLITIVO del Iniciado Hiperbóreo, una DECISIÓN NOOLÓGICA ejecutada con “voluntad graciosa luciférica”.

En los siguientes subartículos se intentará una aproximación analógica a los dieciséis pasos de la facultad de anamnesia.

F4 – Constitución de un sistema real.

Un sistema real (figura 76) se constituye por dos objetos culturales ligados entre sí con una conexión de sentido particular: la conexión de sentido determina el valor del objeto cultural emergente (O.C.E.) en relación al objeto cultural referente (O.C.R.), es decir, le confiere un valor relativo. Pero la conexión se sentido es un enlace vivo, una conexión trófica, en cuya estructura se plasman permanentemente las disposiciones culturales del objeto cultural (E) y de su contexto axiológico. Por eso la conexión de sentido es un Registro cultural cuyo contenido, además de comprendido por el Aspecto Amor, puede ser explorado por el Iniciado Hiperbóreo. Sin embargo, según hemos adelantado, el Iniciado jamás explora, ni se interesa por hacerlo, un Registro cultural YA EXISTENTE: por el contrario, por mas obvio que parezca ser un Registro, por ejemplo el que está entre la Tierra y la Luna, el Iniciado jamás lo toma en cuenta y, SI NECESITA EXPLORARLO, ENTONCES LO CONSTITUYE NUEVAMENTE, COMO SI NUNCA HUBIESE EXISTIDO. De allí la forma de los tres primeros pasos de la facultad de anamnesia, que apuntan directamente a la constitución del sistema real que se ha decidido explorar: EL INICIADO DEBE CONSTITUÍR, CON EL PODER DE SU VOLUNTAD GRACIOSA LUCIFÉRICA, EL SISTEMA REAL MÁS CONVENIENTE PARA SUS FINES.

Con el Primer paso debe señalar y AFIRMAR el O.C.R., por ejemplo, el “pino de San Lorenzo”.

Con el Segundo paso debe señalar y AFIRMAR el O.C.E., por ejemplo, el “sable corvo de San Martín”, CON RESPECTO AL O.C.R. El O.C.E. adquiere, así, un valor particular y se constituye el sistema real.

Con el Tercer paso el Iniciado AFIRMA el sistema real constituido, por ejemplo, el que forma el sable del General San Martín con respecto al pino de San Lorenzo, y permite que la atención del sujeto consciente lo RETENGA frente a sí. A partir de este paso, el Iniciado considera que existe a su alcance un Registro cultural con un contenido histórico interesante. El estudio de los siguientes pasos de la facultad de anamnesia nos va a aclarar como se realiza la exploración del Registro cultural.

 

F5 – Representación analógica de la SITUACIÓN del Yo: I.H.P.C.

Supongamos que el sistema real constituido se ha representado analógicamente en la figura 81: el objeto cultural (E) emergente equivale al sable corvo, el objeto cultural (R) referente al pino de San Lorenzo, y el enlace, el Registro cultural, contiene la historia del combate de San Lorenzo. El de la figura 81, es un sistema real , igual al de las figuras 77, 78, 79 y 80; por lo tanto: el ENLACE  es una conexión trófica, animada por el Arquetipo astral, que puede ser vivenciada por el Aspecto Amor como superconcepto del sistema real .

Al estudiar el Tercer paso quedamos en que el Iniciado, cuando AFIRMA al sistema real constituido, permite que el sujeto consciente lo RETENGA frente a sí. Semejante retención es coincidente con el punto de vista del A.R.S.E.P.E. (Aspecto Raza Sagrada en Presente Extensivo) y consiste en oponerse dialécticamente al tiempo trascendente para crear la apariencia de que el sistema está detenido en un instante “presente”; puesto que el “movimiento” del tiempo es isotrópico, ha de alcanzar todas las dimensiones espaciales o extensivas del sistema real, por lo que, la “retención presente”, solo puede ser una retención extensiva; es así que, estando TODO el tiempo trascendente representado por el eje TT, la oposición del sujeto consciente para AFIRMAR Y RETENER al sistema real ha de efectuarse desde la posición que india la flecha “punto de vista del A.R.S.E.P.E.”: más, desde tal posición, es analógicamente evidente que la percepción del Registro cultural solo abarca su dimensión EXTENSIÓN.

Es en ese momento, cuando el sujeto consciente retiene al sistema real en “presente extensivo”, que el Iniciado sitúa su Yo en la posición I.H.P.C. (Iniciado Hiperbóreo en Presente Comprensivo): siendo la COMPRENSIÓN de un Registro cultural análoga al volumen de un enlace cilíndrico, la posición COMPRENSIVA, desde donde es posible aprehender la integridad de su estructura interna, es la que indica la flecha “punto de vista del I.H.P.C.”. Hay que repetir aquí que, fuera de esta explicación analógica, nada más puede agregarse sobre la COMPRENSIÓN que los Iniciados Hiperbóreos alcanzan sobre los Registros culturales: un método práctico para situarse en I.H.P.C., por ejemplo, solo es enseñado ORALMENTE a los Caballeros Tirodal por los Pontífices Hiperbóreos.

 

F6 – Exploración visual del Registro cultural.

Después de efectuado el Cuarto paso, el I.H.P.C. está en condiciones de explorar el Registro cultural. Es posible, en principio, realizar una exploración visual de la serie cronocultural, vale decir, una exploración que no requiere movimiento exterior alguno por parte del Iniciado: este acto interior corresponde al “primer motivo” mencionado en F1: “no se ejecuta aquí ningún acto orgánico exterior: la exploración del Registro cultural, la comprensión de su contenido, es un acto puramente egoico, un conocimiento logrado exclusivamente por el Yo del I.H.P.C.”.

Cuando el Iniciado afirma al O.C.E. en RELACIÓN al O.C.R. (Segundo paso) TAL ACCIÓN CONSISTE, PRÁCTICAMENTE, EN APLICAR EL O.C.E. SOBRE EL O.C.R.: el O.C.E. y el O.C.R. quedan desde entonces enlazados por una conexión de sentido o Registro cultural. Pero, además de quedar conectados por el Registro cultural, LA APLICACIÓN AFIRMATIVA CAUSA QUE EN EL O.C.E. SE REFLEJE PERMANENTEMENTE EL O.C.R. Y QUE EN EL O.C.R. SE REFLEJE PERMANETEMENTE EL O.C.E. Aquí, particularmente, nos vamos a ocupar del primer caso, de la presencia del O.C.R. en el O.C.E.

La presencia de la imagen del O.C.R. se da en el sentido de la conexión que enlaza a éste con el O.C.E. (ver figura 81) y por eso se manifiesta sobre el plano “COMPRENSIVO (LD, TT): es la TAPASIGNO (R) que aparece frente al I.H.P.C.. El O.C.E. presenta, siempre, una PANTALLA CULTURAL frente al I.H.P.C. y, sobre ella, la TAPASIGNO (R) del O.C.R.: esta tapasigno es INVISIBLE, así como el Registro cultural, porque para el A.R.S.E.P.E. (pasú o virya perdido) solo es visible el valor que emerge en el sentido del eje TT. El I.H.P.C., por el contrario, está situado en sentido “comprensivo” con respecto al O.C.E. y puede percibir perfectamente la pantalla cultural: con el Quinto paso de la facultad de anamnesia, justamente, se LOCALIZA la tapasigno (R) sobre el O.C.E.. Si los objetos culturales, son los entes mencionados, el Quinto paso ha de consistir, por ejemplo, EN LOCALIZAR “EL PINO DE SAN LORENZO” (TAPASIGNO “R”) EN “EL SABLE CORVO DEL GRAL. SAN MARTÍN” (O.C.E.); tal localización, desde luego, solo la podrá efectuar el Yo desde la posición I.H.P.C..

Una vez localizada la tapasigno (R) el Iniciado puede proceder a la APERTURA del Registro cultural. Para eso debe operar con la Runa Gibur como Espada de Wotan y resignar “paso a paso” las imágenes sobre la pantalla cultural: la primera es siempre la tapasigno (R) es decir, la imagen del O.C.R.. Desplazando esta primera imagen, “destapando el Registro”, es posible observar toda la serie cronocultural, imagen por imagen, hasta dar con el sector de la historia cultural que ha motivado la exploración, por ejemplo, el “combate de San Lorenzo”. Y aquí es donde queda en evidencia la diferencia esencial que existe entre el contenido del Registro cultural y la serie ónticotemporal de Registro óntico: mientras la serie ónticotemporal se compone de UN SOLO TIPO de imágenes, las que corresponden al desarrollo evolutivo de un ente, por ejemplo, la serie de “caballos ónticos” de la figura 63, la serie cronocultural contiene SUPERCONCEPTOS AXIOLÓGICOS, es decir, estructuras de DISTINTOS TIPOS de objetos axiológicos.

El Registro cultural es una conexión de sentido particular de un objeto cultural dado; su contenido se refiere siempre a la historia cultural del objeto en cuestión: la serie cronocultural se compone siempre de miembros que representan, cada uno de ellos, un momento del objeto cultural emergente RELATIVO al objeto cultural referente. Empero, lo que efectivamente se plasma en el Registro cultural es aquello específicamente cultural determinado por el contexto axiológico, vale decir, EL VALOR CULTURAL: por eso los elementos fundamentales de la serie cronocultural son OBJETOS AXIOLÓGICOS. Ahora bien, el valor determinado por UNA conexión de sentido es el “valor particular”; cabe preguntar ¿es la serie cronocultural una sucesión de “valores particulares” del objeto cultural emergente? Respuesta: NO. Los “valores particulares” de cualquier objeto cultural son solo “objetos axiológicos”: la serie cronocultural, en cambio, se compone de superobjetos axiológicos que integran en su estructura a los “valores particulares”. ¿Qué es, pues, un superobjeto axiológico? Respuesta: EL REGISTRO DE UN MOMENTO AXIOLÓGICO ABSOLUTO DEL OBJETO CULTURAL EMERGENTE.

Para entender la respuesta hay que recordar que el “valor particular”, el que hemos afirmado en el O.C.E. al constituir el sistema real con el Tercer paso, siempre resulta agregado al “valor general” del objeto cultural emergente: justamente, “ELPASO DEL VALOR GENERAL AL VALOR PARTICULAR SUPONE EN TODOS LOS CASOS SU REALCE” (página 428). Quiere decir que el “valor particular” consiste en destacar un aspecto relativo de un objeto cultural que posee un “valor general “a priori, determinado por el contexto axiológico. POR LO TANTO, CUALQUIERA SEA LA FORMA DE ESTE “VALOR PARTICULAR” RELATIVA A OTRO OBJETO REFERENTE (R), ES IMPOSIBLE PRESCINDIR DEL SUBSTRATO AXIOLÓGICO DEL “VALOR GENERAL”. Así, cuando el Registro cultural se plasma “el valor cultural”, éste es en realidad el “valor absoluto” del objeto cultural emergente O.C.E., vale decir, el valor particular sobre el valor general: EL REGISTRO DE CADA MOMENTO DE “VALOR ABSOLUTO” DEL OBJETO CULTURAL EMERGENTE ES UN SUPEROBJETO AXIOLÓGICO.

Hay que notar que estamos aquí en presencia de una aparente paradoja: la contradicción entre lo ABSOLUTO y lo RELATIVO. Con el fin de demostrar su inconsistencia vamos a plantear la paradoja y aclarar sus causas. En un comienzo, el Iniciado afirma un sistema real especial con el propósito de explorar su Registro cultural: le interesa conocer una historia RELATIVA a los objetos O.C.E. y O.C.R. del sistema real. El Registro cultural, por ser un enlace entre dos objetos culturales, aparentemente debería poseer contenidos referidos solamente a tales objetos, es decir contenidos RELATIVOS; pero, he aquí que, bajo el “valor particular”, RELATIVO, de los objetos culturales, subyace siempre el “valor general”, conformado por todo el contexto axiológico: los contenidos del Registro cultural, entonces, no pueden ser simplemente “RELATIVOS” puesto que se asientan en el “VALOR ABSOLUTO”. Esta es la paradoja: CADA INSTANTE DE LA SERIE CRONOCULTURAL, CONTENIDA EN UNA CONEXIÓN DE SENTIDO “RELATIVA”, ES EL REGISTRO DE UN MOMENTO AXIOLÓGICO “ABSOLUTO” DEL O.C.E. U O.C.R., ES DECIR, EL REGISTRO DE UN MOMENTO DEL “VALOR ABSOLUTO”. ¿Como debe entenderse, pues, esta superposición de los conceptos de ABSOLUTO y RELATIVO? Respuesta: teniendo en claro el ALCANCE de cada concepto, es decir, teniendo en claro que lo que posee carácter RELATIVO, por ejemplo, es la conexión de sentido, el Registro cultural, y, también, el “momento”, considerado en sí mismo, puesto que el “momento” de un superobjeto axiológico cualquiera de la serie es RELATIVO al “momento presente” del objeto cultural cuyo valor absoluto representa; por el contrario, el contenido del Registro cultural esta compuesto por una serie de registros de “momentos axiológicos ABSOLUTOS” o “momentos del valor ABSOLUTO”. ASÍ PUES, CUANDO TODO “MOMENTO” SEA RELATIVO EN SI MISMO, NO LO ES EN CUANTO “MOMENTO AXIOLÓGICO ABSOLUTO” REGISTRADO EN EL SUPEROBJETO: EN EL INTERIOR DEL SUPEROBJETO REINA EL VALOR ABSOLUTO DEL OBJETO CULTURAL EN EL “MOMENTO” DE SER REGISTRADO.

Esta aclaración, aún cuando desvanece la paradoja, nos plantea un problema aparentemente mayor pues, si cada miembro de la serie cronocultural es “ABSOLUTO” ¿Qué sentido tiene optar por tal o cual Registro cultural, por tal o cual conexión RELATIVA? Respuesta: LA RELATIVIDAD DEL VALOR PARTICULAR INTRODUCE UNA CARACTERÍSTICA EN LA SERIE CRONOCULTURAL: LA “CENTRALIDAD” DEL OBJETO CULTURAL REFERENTE (O.C.R.). Con otras palabras, no obstante que el superobjeto radica en un momento axiológico absoluto, su estructura resulta determinada por la relatividad del valor particular conferido por el Registro cultural: tal determinación consiste en LA “CENTRALIDAD” QUE EL O.C.R. DESEPEÑA EN LA ESTRUCTURA DE CADA SUPEROBJETO AXIOLÓGICO.

El superobjeto axiológico es un miembro de la serie cronocultural contenida en el Registro cultural; es, pues, un contenido mnémico, una especie de “recuerdo” macrocósmico: el “recuerdo” instantáneo y absoluto del objeto cultural emergente (O.C.E.). En este recuerdo está presente, según vimos, tanto el “valor general” como el “valor particular” del O.C.E.; lo primero significa que en el superobjeto tienen que estar todos los objetos axiológicos que constituyen el sentido del “valor general”, vale decir, el contexto axiológico: BÁSICAMENTE EN EL SUPEROBJETO AXIOLÓGICO SE ENCUENTRAN EL OBJETO CULTURAL EMERGENTE (O.C.E.) Y SU CONTEXTO AXIOLÓGICO; pero el Registro cultural, que es una conexión de sentido particular, confiere “valor particular” al O.C.E. al relacionarlo con el O.C.R.: esto significa que en el superobjeto axiológico, el O.C.R. ha de ocupar una posición CENTRAL, vale decir, un papel destacado entre los objetos del contexto axiológico.

Consideremos, por ejemplo, el sistema real constituido por el sable corvo del Gral San Martín (O.C.E.) y el pino de San Lorenzo (O.C.R.). En el Registro cultural, el contenido ha de consistir en una serie cronocultural de superobjetos axiológicos: cada superobjeto consiste del sable corvo y su contexto axiológico, “valor general”, además del pino de San Lorenzo en posición CENTRAL, “valor particular”. De un superobjeto a otro de la serie puede variar la disposición del contexto axiológico, de acuerdo al desarrollo de la historia cultural, pero algo ha de permanecer constante en todos ellos: LA POSICIÓN “CENTRAL” DEL PINO DE SAN LORENZO (O.C.R.) CUYA REFERENCIA, EN CUALQUIER, ESCENA SERÁ INSOSLAYABLE EN “ESE” REGISTRO CULTURAL PARTICULAR. El mismo “combate de San Lorenzo”, cuando al fin sea localizado en la serie cronocultural, mostrará en todas sus escenas la presencia predominante del pino de San Lorenzo: EN EL SUPEROBJETO AXIOLÓGICO DE ALGÚN MOMENTO DEL COMBATE, POR EJEMPLO, EL SABLE ESTARÁ REFERIDO AL PINO Y EL PINO OCUPARÁ, EN EL CONTEXTO DE SABLE, UN LUGAR RELATIVAMENTE CENTRAL.

En resumen, luego de localizar la tapasigno (R) en el O.C.E., el I.H.P.C. procede a resignar paso a paso las imágenes hasta dar con el sector de la historia cultural que ha motivado la exploración del Registro cultural. Cada “imagen” observada sobre la pantalla cultural es solo un aspecto de los superobjetos axiológicos que integran la serie cronocultural. Pues los superobjetos no son meras imágenes, tal como se demostrará enseguida.

F7 – Exploración física del Registro cultural.

La segunda motivación para explorar el contenido de un Registro cultural partía de “la necesidad de SALVAR UNA DISTANCIA, ESPACIAL O TEMPORAL, relativa a algún objeto cultural, es decir, TRANSITUARSE desde el núcleo cónico polidimensional” (F1). No se trata aquí, como en el caso visto en F6, de un examen visual, es decir, interior, que no requiere movimiento exterior alguno del Iniciado; en este caso “el Iniciado se compromete físicamente en un desplazamiento instantáneo a través de las dimensiones reales del tiempo y del espacio: desde el núcleo transituativo, el Iniciado puede viajar instantáneamente a otro espacio de significación macrocósmico y situarse en el contexto axiológico de otro superconcepto del Registro cultural explorado” (F1). Para comprender esta asombrosa posibilidad que tienen a su alcance los Iniciados Hiperbóreos hay que desarrollar, sucesivamente, dos temas: el primero se refiere al carácter EXTENSIVO, es decir, ESPACIAL, de los superobjetos axiológicos; y el segundo demuestra como, a partir del Sexto paso, es decir, a partir de la APERTURA del Registro cultural, ya es posible la transituación. Con otras palabras, el primer tema explica el POR QUE y el segundo el COMO de la exploración física del Registro cultural.

Primer tema – Por causas que analizaremos enseguida, cada superobjeto axiológico tiene las dimensiones de un ESPACIO CULTURAL y le cabe, pues, la definición del comentario Decimocuarto (página 407). La serie cronocultural consiste, así, en una SUCESIÓN de superobjetos EXTENSOS, cada uno de los cuales está desplazado con respecto al consecutivo en un instante de tiempo trascendente. Un sistema real se compone de dos objetos culturales conectados por un Registro cultural que contiene la serie cronocultural: ambos objetos, el O.C.E. y el O.C.R., están situados en ambos extremos de la serie cronocultural y existen permanentemente en el PRESENTE del tiempo trascendente. A medida que transcurre el tiempo trascendente el “valor absoluto” de los objetos culturales O.C.E. y O.C.R. se va incorporando a la serie cronocultural: instante tras instante dos superobjetos axiológicos se agregan, uno en cada extremo, a la serie como contenido del Registro cultural. Es evidente, en consecuencia, que todos los miembros de la serie cronocultural se hallan en distintos instantes PASADOS del tiempo trascendente.

Por otra parte, sabemos que el contenido del Registro cultural es la serie cronocultural: tal contenido, “por pertenecer a un continente EXTERNO a los objetos culturales, se halla distribuido ENTRE los objetos culturales emergente y referente (E12). Pues bien, esa DISTRIBUCIÓN ha sido simbolizada en la figura 81: la serie cronocultural está representada allí como una SERIE DE PUNTOS distribuidos sobre una curva espacial con forma de ESPIRAL CÓNICA, que recorre de un extremo al otro el sistema real; cada punto de la serie corresponde a un superobjeto axiológico. Para explorar visualmente el Registro cultural el I.H.P.C. es capaz de reproducir, sobre la pantalla cultural, el superobjeto axiológico de su interés.

La figura 81 nos permite advertir, analógicamente, el importante hecho de que los superobjetos axiológicos de cada extremo de la serie cronocultural SE HALLAN INVERTIDOS con respecto a los objetos culturales del sistema real. Más claramente, en el objeto cultural emergente (O.C.E.), el extremo de la serie cronocultural es la tapasigno (R), el cual presenta al objeto cultural referente (O.C.R.); y en el objeto cultural referente (O.C.R.), el extremo de la serie es la tapasigno (E), que representa al objeto cultural emergente (O.C.E.); ESTO SIGNIFICA QUE, CADA TAPASIGNO, ES EL SUPEROBJETO AXIOLÓGICO EXTREMO DE LA SERIE, INVERTIDO CON RESPECTO AL OBJETO CULTURAL EN CUYA PANTALLA RADICA. La causa de esta inversión no es otra más que la acción determinante de sentido cultural de la conexión de sentido o Registro cultural: esa conexión trófica, vitaliza al objeto cultural para imponerle un sentido relativo al valor cultural, un “valor particular”, y para eso APLICA el superobjeto axiológico de referencia sobre el objeto cultural, por ejemplo, la tapasigno (R) SOBRE el objeto cultural (E) emergente.

Ni qué decir que las analogías que estamos presentando para aproximar al lector a los Registros Culturales, es decir, a una de las claves del Terrible Secreto de Maya, deben ser interpretadas a la luz de todo lo visto hasta aquí sobre el modelo estructural, extremando la aplicación de los fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea. Esta advertencia vale en el caso de la figura 81 porque podría cometerse el error de subestimar la capacidad analógica que posee el dibujo para representar los fenómenos reales o suponer que algunos fundamentos hiperbóreos han sido pasados por alto. Por eso, quizás convenga aclarar que la representación de la serie cronocultural como serie de puntos NO ES CASUAL: Y ELLO NO SIGNIFICA, TAMPOCO, QUE LA “HISTORIA CULTURAL” ES DISCONTINUA. Lo que ocurre es que, aunque “normalmente” invisible, la serie cronocultural tiene dos características que justifican dicha analogía puntual: una es su carácter SUCESIVO, en tanto que SERIE, y otra su cualidad de ser una EXTENSIÓN REAL, puesto que sus miembros, los superobjetos axiológicos, se hallan EXTENDIDOS en el espacio cultural real, es decir, DISTRIBUIDOS EN LA “EXTENSIÓN” DEL SUPERCONCEPTO DEL SISTEMA REAL. ¿Y cómo justifica estas características la analogía puntual empleada? Respuesta: porque si algo REAL, es EXTENSIVO y SUCESIVO, entonces debe corresponder básicamente con la estructura del ESPACIO REAL MACROCÓSMICO, el cual es CONTINUO y DISCONTINUO a la vez por causa de los ÁTOMOS GRAVIS que lo producen. Resulta así que: CADA SUPEROBJETO AXIOLÓGICO DE LA SERIE CRONOCULTURAL ESTA PLASMADO, EN REALIDAD, SOBRE UN ÁTOMO GRAVIS. POR ESO CORRESPONDE REPRESENTAR A LA SERIE DE SUPEROBJETOS POR UNA SERIE DE PUNTOS, COMO EN LA ESPIRAL CÓNICA DE LA FIGURA 81.

Como vemos, la analogía puntual, lejos de ser una representación superficial de la serie cronocultural, permite una comprensión más profunda de los Registros culturales y de la facultad de anamnesia. Por ejemplo, la propiedad de estar fundado sobre un átomo gravis nos facilita la comprensión integral del superobjeto axiológico, especialmente sus dimensiones espaciales y temporales. Esto lo comprobaremos analizando la constitución de un superobjeto axiológico cualquiera de la serie cronocultural.

ES EL ARQUETIPO ASTRAL, AL CONSEVAR CON SU VITALIDAD EL VALOR GENERAL DEL OBJETO CULTURAL, QUIEN RECIBE, A CADA INSTANTE QUE PASA, EL VALOR ABSOLUTO; ES TAMBIEN QUIEN LO REGISTRA EN EL REGISTRO CULTURAL COMO “MOMENTO DEL VALOR ABSOLUTO”, ES DECIR, COMO SUPEROBJETO AXIOLÓGICO. EN PRINCIPIO, PUES, EL ARQUETIPO ASTRAL REGISTRA EL VALOR ABSOLUTO DEL OBJETO CULURAL PLASMANDOLO SOBRE EL ARQUETIPO GRAVIS; LA POTENCIA FORMATIVA DEL ÁTOMO GRAVIS RESULTA ASÍ CONFORMADA POR EL “VALOR ABSOLUTO” Y SE CONSTITUYE UNA ESTRUCTURA AXIOLÓGICA CUYA CAPACIDAD SE DENOMINA “SUPEROBJETO AXIOLÓGICO”; EL ÁTOMO GRAVIS OBRA COMO FUNDAMENTO ÓNTICO DEL SUPEROBJETO: EL ÁTOMO GRAVIS APORTA LA NATURALEZA ÓNTICA UNIVERSAL EN TANTO QUE EL “VALOR ABSOLUTO” TERMINA PARTICULARMENTE TAL NATURALEZA, LA INDIVIDUALIZA ESPECÍFICAMENTE “CON FORMA CULTURAL”; EL SUPEROBJETO ES , ENTONCES, “UN ENTE CON FORMA CULTURAL”, NO UN VERDADERO OBJETO CULTURAL: NO PODRIA SERLO PUES, EN ESE CASO, SERÍA VISIBLE, DEBIENDO EMERGER PARA ELLO EN LA ESFERA DE SENTIDO DEL MUNDO (REGION D). EL “ENTE CON FORMA CULTURAL” EN QUE SE HA TRANSFORMADO EL ARQUETIPO GRAVIS DISPONE DE LAS DIMENSIONES EXTERIORES DE UN “ESPACIO FÍSICO” Y DE UN NÚCLEO INDISCERNIBLE EN LA INTERIORIDAD DE SU SER EN SÍ; EL “ESPACIO FÍSICO” QUE PRODUCE TODO ATOMO GRAVIS ESTA LIMITADO POR LAS DETERMINACIONES DE SU FORMA INDIVIDUAL: EL ESPACIO DE UN ÁTOMO GRAVIS PUEDE ABARCAR LOS LÍMITES DE UN ÁTOMO FÍSICO, POR EJEMPLO, QUE DEPENDEN DE LA CAPACIDAD DE LA MATRIZ ESENCIAL DEL DESIGNIO ÁTOMO, O LOS LÍMITES DE UN PLANETA, CONFORME A LA CAPACIDAD ARQUETÍPICA DE UN KUMARA, O LOS LÍMITES DE UN SISTEMA SOLAR, CONFORME A LA CAPACIDAD DE UN LOGOS O DEMIURGO SOLAR, O LOS LÍMITES DE UNA GALAXIA, CONFORME A LA CAPACIDAD DE UN LOGOS O DEMIUGO GALÁCTICO, O, INCLUSO, LÍMITES CÓSMICOS, POR CUANTO EL MISMO “UNO” DETERMINA CON SU CAPACIDAD ARQUETÍPICA LOS LÍMITES DEL UNIVERSO; ¿Y QUIEN DETERMINA LOS LÍMITES DEL ESPACIO FÍSICO DEL “ENTE CON FORMA CULTURAL”? RESPUESTA: EL VALOR ABSOLUTO QUE CONFORMA LA POTENCIA FORMATIVA TRANSFORMA AL “ESPACIO FÍSICO” EN “ESPACIO CULTURAL”: SUS LÍMITES SON LOS DEL CONTEXTO AXIOLÓGICO; SI RECORDAMOS QUE “UN ESPACIO CULTURAL EXTERIOR” ES UN LUGAR EN EL QUE ES POSIBLE EFECTUAR ALGUNA DE ESTAS TRES COSAS: “a) DESCUBRIR UN ENTE DESIGNADO, b) PROYECTAR UN SIGNO, c) RECONOCER UN OBJETO (página 407), COMPRENDEREMOS QUE EL ESPACIO CULTURAL DE UN SUPEROBJETO PUEDE TENER DIMENSIONES ENORMES; LO EXPLICAREMOS: EN EL ESPACIO CULTURAL DE UN SUPEROBJETO AXIOLÓGICO NO ES POSIBLE a), DESCUBRIR UN ENTE DESIGNADO, NI b), PROYECTAR UN SIGNO, PERO SÍ ES POSIBLE c), RECONOCER UN OBJETO, Y ESTA POSIBILIDAD ES LA QUE FIJA LOS LÍMITES REALES DEL ESPACIO CULTURAL; IMAGINESE EL SUPEROBJETO DE UNA CIUDAD, POR EJEMPLO ATENAS EN EL SIGLO IV ANTES DE JESUS, Y SU CONTEXTO AXIOLÓGICO INTEGRADO POR TODOS LOS OBJETOS CULTURALES DE SU CULTURA, Y SE CONVENDRÁ EN QUE LOS LÍMITES DE SU ESPACIO CULTURAL, “DONDE ES POSIBLE RECONOCER UN OBJETO”, SON ENORMES.

Ahora, cuando sabemos que un superobjeto axiológico es la capacidad de un espacio cultural, y que tal capacidad es la forma de una estructura axiológica conformada por un “momento del valor absoluto” del objeto cultural, es hora de hacer intervenir al tiempo. Ello no ofrecerá dificultad si recordamos que el superobjeto se asienta sobre un arquetipo gravis y que éste posee un núcleo indiscernible en la interioridad de su ser en si; el superobjeto, en efecto, es un ENTE CON FORMA CULTURAL, y, “EN TODOS LOS ENTES, INDEPENDIENTEMENTE DE SU FORMA O TAMAÑO, EXISTE UN PUNTO INDISCERNIBLE. ESTA PROPIEDAD ES LA CAUSA DE LA ISOTROPÍA DEL TIEMPO TRASCENDENTE. A través de los puntos indiscernibles FLUYE EL TIEMPO TRASCENDENTE y, como todo punto del espacio macrocósmico contiene un punto indiscernible, la fluencia temporal es isotrópica” (página 272). Esto significa que en el espacio cultural del superobjeto PUEDE FLUIR el tiempo trascendente desde el punto indiscernible del Arquetipo gravis ¿Por qué decimos “PUEDE FLUIR y no FLUYE? Respuesta: porque la fluencia del tiempo trascendente solo ocurrirá cuando el I.H.P.C. se asome al espacio cultural del superobjeto axiológico y “RECONOZCA UN OBJETO”, es decir, CUANDO LE CONCEDA SENTIDO CULTURAL. En caso contrario, si el superobjeto axiológico solo permanece SITUADO en la serie cronocultural, su dimensión temporal es la de un “MOMENTO DEL VALOR ABSOLUTO”; vale decir, que el superobjeto permanece fijado en ese “momento axiológico absoluto”, comportándose como un “contenido mnémico” del Registro cultural. En resumen, si el iniciado se sitúa en I.H.P.C. y accede al contenido del Registro cultural, la serie cronocultural de superobjetos axiológicos, y si, por medio de la resignación paso a paso, Séptimo paso de la facultad de anamnesia, se asoma al interior de un superobjeto axiológico y encuentra significativo el contexto axiológico de su espacio cultural, es decir, si le pone sentido con su expresión, ENTONCES PUEDE OCURRIR QUE FLUYA EL TIEMPO TRASCENDENTE DESDE EL NÚCLEO INDISCERNIBLE DEL SER EN SÍ. El Iniciado deberá evaluar muy bien si le conviene poner sentido en un espacio cultural de un superobjeto pues, si esto sucede, es inevitable la fluencia del tiempo trascendente y el consiguiente peligro de enfrentamiento con el Demiurgo a través del punto indiscernible, del Yod, del Ojo de Abraxas: “Y, como el tiempo trascendente es en realidad la corriente de Conciencia del Demiurgo, se comprende que en cada ente, desde el punto indiscernible, está El: está El IMPULSANDO el proceso del ente con su Aspecto Sabiduría, desde la entelequia potencial, y VIENDO el proceso del ente con su Aspecto Conciencia- tiempo, desde el punto indiscernible” (página 272), Los Átomos gravis sostienen a los entes y, “en cada uno de ellos existe un punto indiscernible: en cada punto indiscernible, que es el mismo punto en todos los átomos del Universo, existe un punto de tiempo trascendente pues, en cada uno de ellos, el Demiurgo manifiesta su Aspecto Conciencia-Tiempo” (páginas 171, 172).

Ahora bien, la influencia del tiempo trascendente en el superobjeto no debe ser rechazada a ultranza por el Iniciado pues, aunque el peligro mencionado está siempre latente, es perfectamente posible evitarlo, según se explicará, y en cambio presenta la ventaja de permitir el PASO HACIA EL NÚCLEO TRANSITUATIVO DEL SUPERCONCEPTO: a esta operación se refieren los pasos Séptimo a Decimoquinto de la facultad de anamnesia y a ella nos referiremos en el Segundo tema.

Segundo tema: Si se ha entendido correctamente el primer tema, deberá extraerse la siguiente conclusión: LA SERIE CRONOCULTURAL DE SUPEROBJETOS AXIOLÓGICOS ES UN CONTENIDO “ESTÁTICO” DEL REGISTRO CULTURAL: CADA MIEMBRO DE LA SERIE ES EL REGISTRO DE UN “MOMENTO DE VALOR ABSOLUTO” DEL OBJETO CULTURAL QUE REPRESENTA. EL INICIADO HIPERBÓREO OPERA EL REGISTRO CON SU YO EN LA POSICIÓN I.H.P.C. (figura 81): DESDE ALLÍ LOCALIZA LA TAPASIGNO (R) Y CAUSA SU APERTURA (pasos Cuarto, Quinto y Sexto de la facultad de anamnesia). LA TAPASIGNO (R) ES EL SUPEROBJETO AXIOLÓGICO SITUADO EN EL EXTREMO DE LA SERIE: PRACTICANDO EL SEXTO Y SÉPTIMO PASO, EL INICIADO RESIGNA LOS SUPEROBJETOS EMPLEANDO, PASO A PASO, LA ESPADA DE WOTAN. EL INICIADO OBSERVA LOS OBJETOS RESIGNADOS DESDE LA PANTALLA CULTURAL, ES DECIR, OBSERVA SU IMAGEN, CUIDANDO DE NO AFIRMAR NINGÚN SENTIDO EN ELLOS. UNA VEZ QUE HA SELECCIONADO AL SUPEROBJETO QUE MÁS LE INTERESA CONOCER, PUEDE OPTAR, SI LO REQUIERE SU ESTRATEGIA, POR PONER SENTIDO EN SU ESPACIO CULTURAL, RECONOCIENDO A LOS OBJETOS AXIOLÓGICOS QUE LO INTEGRAN Y PROYECTANDOLES LOS SIGNOS. EN EL MISMO INSTANTE QUE EL INICIADO PROYECTA EL PRIMER SIGNO, COMIENZA A FLUIR EL TIEMPO TRASCENDENTE DESDE EL NÚCLEO INDISCERNIBLE DEL ENTE: EN ESE MOMENTO EL ESPACIO CULTURAL DEL SUPEROBJETO PUEDE ADQUIRIR SUS LÍMITES MÁS VASTOS, PERMITIENDO AL INICIADO LA ENTRADA FÍSICA EN SU CONTEXTO AXIOLÓGICO.

DEMAS ESTA ADVETIR QUE SEMEJANTE PASO, EL OCTAVO DE LA FACULTAD DE ANAMNESIA, ES TERRIBLEMENTE ARRIESGADO: ¿POR QUÉ? RESPUESTA: PORQUE, UNA VEZ INGRESADO FÍSICAMENTE EN EL ESPACIO CULTURAL DEL SUPEROBJETO, EN EL SENO DE SU CONTEXTO AXIOLÓGICO, ESTE ÁMBITO NO DIFERIRÁ EN NADA DEL CONTEXTO HABITUAL QUE DEJA ATRÁS EL INICIADO: Y TAL INDIFERENCIA PUEDE TORNAR DIFICULTOSO, Y PELIGROSO, EL REGRESO AL PROPIO CONTEXTO HABITUAL. PARA ESTOS CASOS, LA ÚNICA POSIBILIDAD CIERTA DE ORIENTACIÓN PROCEDE DE LA CORRECTA OBSERVACIÓN DE LA DIMENSIÓN TEMPORAL; EN FECTO, SI EL CONTEXTO AXIOLÓGICO DE UN SUPEROBJETO, NO PRESENTA DIFERENCIA APRECIABLE CON EL CONTEXTO AXIOLOGICO HABITUAL DEL INICIADO, NO OCURRE TAL INDIFERENCIA CON LOS TIEMPOS TRASCENDENTES DE AMBOS CONTEXTOS. SI BIEN EL TIEMPO TRASCENDENTE FLUYE EN EL ESPACIO CULTURAL DE CUALQUIER SUPEROBJETO, NO LO HACE EN TODOS DEL MISMO MODO ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA? RESPUESTA: QUE EL TIEMPO TRASCENDENTE EN CUALQUIER SUPEROBJETO, SOLO COMIENZA A FLUIR A PARTIR DEL PRINCIPIO QUE LE IMPONE EL “MOMENTO DEL VALOR ABSOLUTO”. EL “MOMENTO AXIOLÓGICO ABSOLUTO”, ÚNICO PARA CADA SUPEROBJETO, CONSTITUYE EL “PRINCIPIO” DE LA SUCESIÓN DEL TIEMPO TRASCENDENTE. VALE DECIR QUE, EN CADA SUPEROBJETO, EL TIEMPO TRASCENDENTE ARRANCA EN UN “MOMENTO DE VALOR ABSOLUTO” DIFERENTE.

El PRINCIPIO del tiempo trascendente es, pues, la única guía que dispone el Iniciado Hiperbóreo para orientarse en el espacio cultural del superobjeto explorado. Para que este concepto se concrete en un acto práctico de orientación, es necesario determinar con precisión el mencionado PRINCIPIO del tiempo trascendente. La importancia de establecer el PRINCIPIO del tiempo en el superobjeto solo podrá medirse si se comprende el siguiente aspecto del problema; aunque ambos espacios culturales sean semejantes, y causen la confusión del Iniciado, hay una diferencia fundamental entre ambos: el espacio cultural habitual del Iniciado está constituido sobre un espacio físico, integrado en toda la extensión de sus dimensiones por átomos gravis, por cada uno de tales átomos puntuales fluye isotrópicamente el tiempo trascendente; el espacio cultural del superobjeto, en cambio, esta constituido sobre el espacio físico que produce UN ÚNICO ÁTOMO GRAVIS: recordemos que el superobjeto es UN ENTE CON FORMA CULTURAL; solo cuando el Iniciado pone sentido en esa “forma cultural” comienza a fluir el tiempo trascendente: Y LO HACE POR EL PUNTO INDISCERNIBLE DE ESE ÚNICO ÁTOMO QUE SOPOTA AL SUPEROBJETO. Se ve, pues, la importancia de captar el PRINCIPIO del tiempo trascendente ya que éste brota POR UN SOLO PUNTO DEL SUPEROBJETO, un punto que la Sabiduría Hiperbórea denomina LA FUENTE DE ABRAXAS.

Conviene hacer un alto, en la búsqueda del PRINCIPIO, para comentar una consecuencia de la diferencia recientemente expuesta entre el espacio cultural habitual y el espacio cultural del superobjeto. Para el Iniciado Hiperbóreo, LA REALIDAD ES LO QUE AFIRMA SU EXPRESIÓN. Así, REAL es su contexto axiológico habitual, en el que ha afirmado la totalidad de los objetos culturales; pero también será REAL el contexto axiológico presente en el espacio cultural del superobjeto, puesto que lo ha afirmado con su expresión; y en ambos espacios culturales REALES, en el seno de sus respectivos contextos axiológicos, el Iniciado podrá situarse alternativamente y adquirir experiencias semejantes, sin que nada permita establecer, finalmente, cuál es un espacio y cuál es otro. Pero, aunque las diferencias no se adviertan, lo cierto es que los objetos culturales del contexto habitual están CONSTITUIDOS SOBRE ENTES DESIGNADOS, mientras que los objetos axiológicos del contexto del superobjeto solo CONFORMAN A LA POTENCIA FORMATIVA DE UN ÚNICO ÁTOMO GRAVIS. Es decir, que el contexto axiológico habitual está fundado sobre la pluralidad de entes de una infraestructura óntica, mientras que el contexto del superobjeto está fundado sobre la forma de un solo ente. ¿Qué conclusión hay que extraer de estos hechos? Respuesta: que , aunque REALES AMBOS, un OBJETO CULTURAL del contexto habitual se halla fundado sobre un ente y, por lo tanto, es FÍSICO, en tanto que un OBJETO AXIOLÓGICO, del contexto del superobjeto, se halla PLASMADO EN EL ARQUETIPO GRAVIS como la FORMA de éste y no como ente en sí, y, por lo tanto, es METAFÍSICO. El objeto axiológico, en efecto, es una FORMA PURA, un SÍMBOLO REAL, que carece de esencia óntica: su plasmación solo COMPLEMENTA ACCIDENTALMENTE la esencia óntica del átomo gravis. Se comprende ahora que, aunque el Iniciado se detenga perplejo, sin poder determinar cuál es su contexto habitual, lo concreto es que solo el suyo es FÍSICO: todo otro contexto axiológico de los superobjetos es METAFÍSICO, compuesto de PUROS SÍMBOLOS. Y esta no es la parte más engañosa del Terrible Secreto de Maya.

El Iniciado Hiperbóreo que ha ENTRADO al espacio cultural de un superobjeto, y se ha extraviado en un contexto axiológico de puros símbolos, UN CONTEXTO CON TODA LA APARIENCIA DE SU EFECTIVA REALIDAD, solo podrá orientarse si es capaz de hallar LA FUENTE DE ABRAXAS, el PRINCIPIO DEL TIEMPO TRASCENDENTE. Desde luego, lo correcto es NO ENTRAR al espacio cultural de un superobjeto si no se ha determinado de antemano la ubicación de la Fuente de Abraxas: SU UBICACIÓN ES LA CONDICIÓN NECESARIA Y SUFICIENTE PARA OBTENER ORIENTACIÓN Y SEGURIDAD. La orientación se obtiene de tomar a la Fuente de Abraxas como REFERENCIA ESTRATÉGICA para todo desplazamiento por el espacio cultural del superobjeto; y la seguridad consiste en saber en todo momento DONDE ESTÁ EL OJO DE ABRAXAS, es decir, en qué lugar se ha de producir el inevitable enfrentamiento con un Aspecto del Demiurgo.

Finalmente, ¿cómo se determina el PRINCIPIO del tiempo trascendente del superobjeto axiológico? ¿Cómo se encuentra la ubicación de la Fuente de Abraxas? Respuesta: la Fuente de Abraxas se halla en el CENTRO del espacio cultural del superobjeto. Esta respuesta nos plantea, pues, otro interrogante ¿cómo determinar el CENTRO en un superobjeto axiológico de la serie cronocultural? Respuesta: El CENTRO se determina con el concurso de un dato ya conocido. Recordemos una respuesta anterior: “LA RELATIVIDAD DEL VALOR PARTICULAR INTRODUCE UNA CARACTERÍSTICA EN LA SERIE CRONOCULTURAL: LA “CENTRALIDAD” DEL OBJETO CULTURAL REFERENTE (O.C.R.). Con otras palabras, no obstante que el superobjeto radica en un momento axiológico absoluto, su estructura resulta determinada por la relatividad del valor particular conferido por el Registro cultural: tal determinación consiste en la CENTRALIDAD que el O.C.R. desempeña en la estructura de cada superobjeto axiológico” (F6). Conocemos ahora el modo de ubicar el CENTRO en el espacio cultural de un superobjeto: HAY QUE UBICAR CON EXACTITUD AL OBJETO CULTURAL REFERENTE DEL REGISTRO CULTURAL; EN EL CONTEXTO AXIOLÓGICO DEL SUPEROBJETO, EL O.C.R. OCUPA UNA POSICIÓN “CENTRAL”; Y, UNA VEZ LOCALIZADO EL O.C.R., SABEMOS QUE, JUNTO A EL, ESTA LA FUENTE DE ABRAXAS.

Regresemos al I.H.P.C. y observemos como se aplica esta posibilidad de ubicar a priori la Fuente de Abraxas, durante la exploración del Registro cultural. Siendo que los superobjetos axiológicos más alejados de los extremos de la serie cronocultural corresponden a “momentos” PASADOS del valor absoluto, el explorarlos, y ponerles sentido, equivale a RECREAR espacios culturales con contextos axiológicos antiguos, en los que el tiempo trascendente ha comenzado a fluir a partir de la ENTRADA del Iniciado y su expresión postora de sentido. Este caso, en el cual es fácil extraviarse de no contar con una referencia segura, es análogo al ejemplo ya visto sobre el sistema real formado por el sable corvo del General San Martín (O.C.E.) y el pino de San Lorenzo (O.C.R.): en el Registro cultural de tal sistema, el Iniciado revisaba la serie cronocultural para ubicar un superobjeto axiológico correspondiente al combate de San Lorenzo. Supongamos, ahora, que el Iniciado ha seleccionado y RESIGNADO un superobjeto y que se dispone a ingresar a su espacio cultural. En la pantalla cultural del sable corvo (O.C.E.) ha contemplado la imagen del superobjeto elegido: se ve allí al pino de San Lorenzo en una posición CENTRAL del contexto axiológico; en su torno, el Convento de San Carlos, el General San Martín y su regimiento de granaderos a caballo, el río Paraná y la fragata con los soldados españoles, etc.; son los momentos previos al combate. El Iniciado decide afirmar la escena y contemplar el combate de cerca, para lo cual planea ingresar en el espacio cultural del superobjeto e instalarse en un sitio adecuado. Antes de poner el sentido se plantea el siguiente interrogante ¿cuál es el objeto cultural referente (R)? Respuesta: el pino de San Lorenzo; ¿Dónde está ubicado el O.C.R.? Respuesta: en el CENTRO del contexto axiológico; ¿Dónde puede estar la Fuente de Abraxas? Respuesta: en el CENTRO, junto al pino de San Lorenzo u O.C.R.

Sabiendo, luego, que ha ubicado el PRINCIPIO del tiempo trascendente, el Iniciado se decide a poner sentido en el espacio cultural, concentrándose para no perder de vista al O.C.R., es decir al pino San Lorenzo. En el siguiente paso, el Iniciado proyecta los signos sobre los objetos axiológicos y les pone sentido, notando cómo, en el acto, la escena cobra vida y movimiento: es el efecto del tiempo trascendente que ha comenzado a fluir desde la Fuente de Abraxas; antes de ese COMIENZO, en el superobjeto reinaba el momento (registrado) del valor absoluto. El Iniciado ENTRA en la escena y comprueba que se halla en un espacio cultural de gran realismo, en nada diferente de su contexto habitual; por eso no pierde de vista en ningún momento al pino de San Lorenzo, pues, junto a él, se encuentra la Fuente de Abraxas, el PUNTO DE REFERENCIA EXACTO QUE LE PERMITIRÁ “AVANZAR MÁS ALLÁ” DEL ESPACIO CULTURAL DEL SUPERCONCEPTO.

Naturalmente, para comprender qué significa “avanzar más allá” del espacio cultural del superconcepto, y, especialmente, qué hay “más allá”, es necesario profundizar analógicamente en el sistema real.

Comencemos por examinar nuevamente la figura 81: sobre una trayectoria en forma de ESPIRAL CÓNICA se han representado allí, por medio de puntos, los superobjetos de la serie cronocultural. Esta disposición analógica nos permite extraer una importante conclusión: cada punto sobre la espiral cónica equivale a un superobjeto axiológico y todos los superobjetos están situados EN SERIE, es decir, UNO A CONTINUACIÓN DE OTRO, a lo largo de la dimensión EXTENSIÓN del superconcepto… por lo menos esto es lo que se aprecia desde el punto de vista A.R.S.E.P.E.. Sin embargo la situación de los superobjetos es muy distinta desde el punto de vista del I.H.P.C.; para comprobarlo solo hay que imaginar cómo se verían los puntos de la espiral cónica desde la posición que indica la flecha “I.H.P.C.” en la figura 81: es evidente que, de ese modo, solo se podrá observar UN PUNTO, es decir, el punto EXTREMO de la serie. La tapasigno (R), justamente, representa el superobjeto EXTREMO de la serie, visto sobre la pantalla cultural del O.C.E.. Cuando, por efecto del Quinto y Sexto paso de la facultad de anamnesia, se DESPLAZA la tapasigno (R), el superobjeto extremo, y se lo REEMPLAZA en la pantalla cultural por otro superobjeto axiológico de la serie, el I.H.P.C. sigue viendo SOLO UN SUPEROBJETO: el que tiene frente a sí en la pantalla cultural. LUEGO DE ESTE SUPEROBJETO VISIBLE “VENDRÍAN” LOS SIGUIENTES SUPEROBJETOS “EN SERIE”: esto, que parece lógico para todo A.R.S.E.P.E., es INCOMPROBABLE para todo I.H.P.C.. Y la dificultad hay que buscarla en el tiempo trascendente.

Sabemos, en efecto, que basta la expresión del I.H.P.C. sobre un superobjeto axiológico para causar el PRINCIPIO del tiempo trascendente en su espacio cultural. Pues bien, supongamos que, en la figura 81, el I.H.P.C. causará en cada punto de la espiral cónica el principio del tiempo trascendente: ello equivaldrá a que, POR CADA PUNTO, PASARÁ UN EJE (TT) DEL TIEMPO TRASCENDENTE; ES INDUDABLE, ENTONCES, QUE TALES EJES (TT) SEAN VISTOS COMO “LÍNEAS PARALELAS” DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL I.H.P.C.. He aquí otra importante conclusión: LOS SUPEROBJETOS AXIOLÓGICOS CONTENIDOS EN EL REGISTRO CULTURAL, QUE APARENTAN ESTAR DISRIBUIDOS “EN SERIE” SOBRE LA DIMENSIÓN EXTENSIÓN PARA EL PUNTO DE VISTA DEL A.R.S.E.P.E., ESTÁN DISTRIBUIDAS SOBRE DIMENSIONES “PARALELAS” DEL TIEMPO TRASCENDENTE PARA EL PUNTO DE VISTA DEL I.H.P.C.. En síntesis, los superobjetos axiológicos están distribuidos EXTENSIVAMENTE “EN SERIE” y TEMPORALMENTE “EN PARALELO”.

Esta conclusión nos permitirá resolver el problema de la CONTINUIDAD de la HISTORIA CULTURAL. Desde el puntote vista del A.R.S.E.P.E.: LA HISTORIA CULTURAL, EN TANTO SE COMPONE DE UNA SERIE DE SUPEROBJETOS AXIOLÓGICOS, ES EXTENSIVAMENTE “DISCONTINUA”. Desde el punto de vista del I.H.P.C.: LA HISTORIA CULTURAL, EN TANTO SE DESARROLLA EN CADA SUPEROBJETO EXPLORADO POR CAUSA DEL PRINCIPIO DEL TIEMPO TRASCENDENTE, ES CRONOLÓGICAMENTE “CONTINUA”.

ES CLARO, A ESTA ALTURA DE LA EXPLICACIÓN, QUE, PARA CONOCER LA HISTORIA CULTURAL DE UN REGISTRO CULTURAL, NO ES NECESARIO “AVANZAR” EN SENTIDO EXTENSIVO: EL I.H.P.C. NO CONOCE LA HISTORIA CULTURAL “AVANZANDO” SOBRE LOS DISTINTOS SUPEROBJETOS DE LA SERIE SINO SITUANDOSE EN UNO DE ELLOS Y PERMITIENDO QUE FLUYA EL TIEMPO TRASCENDENTE. EN CADA SUPEROBJETO TEMPORALIZADO PUEDE DESARROLLARSE UNA HISTORIA CULTURAL “PARALELA”: LO ÚNICO QUE VARIARÁ EN ELLAS SERÁ EL INSTANTE DEL “PRINCIPIO” DEL TIEMPO TRASCENDENTE, YA QUE EN CADA SUPEROBJETO EL TIEMPO HA DE COMENZAR A PARTIR DEL REGISTRO DE UN “MOMENTO DE VALOR ABSOLUTO”. Es claro, así, que el I.H.P.C. NO “AVANZARÁ” sobre la extensión del superconcepto para conocer la historia cultural sino que permanecerá en el superobjeto axiológico seleccionado, observando cómo la historia se desarrolla continuamente en su propia dimensión temporal.

El conocimiento, visual o físico, de la historia cultural que permite la facultad de anamnesia se comprenderá mejor si explicamos en qué región del sistema real se obtiene. Nos valdremos, otra vez, del sistema real analógico representado en la figura 81: distinguimos en él TRES REGIONES CLARAMENTE CÓNICAS. La primera, que va desde la tapasigno (R) hasta el punto vértice χ (Jí), es un espacio cónico denominado: CÁMARA DE ENTRADA Y SALIDA. La segunda región, que posee dos vértices χ (Jí) extremos y se ensancha por el medio, es un espacio en forma de dos conos unidos por la base y se denomina: CÁMARA DEL ENTREPASO; la cámara del entrepaso contiene al núcleo transituativo del superconcepto. La tercera región, análoga a la primera, es un espacio cónico extendido entre la tapasigno (E) y el segundo punto vértice χ (Jí), denominado CÁMARA DE RETORNO.

Pues bien, empleando estas denominaciones, podemos afirmar que el I.H.P.C. SIEMPRE OBSERVA LA HISTORIA CULTURAL, DE CUALQUIER REGISTRO, EN LA CÁMARA DE ENTRADA Y SALIDA DEL SISTEMA REAL. Con ese fin SITÚA, AL SUPEROBJETO SELECCIONADO, EN LA CÁMARA DE ENTRADA: si la exploración de la historia cultural es visual, el I.H.P.C. observa las imágenes en la pantalla cultural; si la exploración es física el I.H.P.C. INGRESA A LA CÁMARA DE ENTRADA y permanece en el espacio cultural del superobjeto axiológico, mientras la historia cultural se desarrolla a partir del PRINCIPIO del tiempo trascendente. Según vimos, para conocer la historia cultural NO NECESITA “AVANZAR” fuera del espacio cultural del superobjeto, es decir, NO NECESITA AVANZAR MÁS ALLÁ DEL PUNTO VÉRTICE χ (Jí), QUE ES UN LÍMITE DE LA CÁMARA DE ENTRADA DONDE SE DESARROLLA ÍNTEGRAMENTE LA HISTORIA CULTURAL. Empero, anteriormente comprobamos que el I.H.P.C., cuando se interna físicamente en el espacio cultural de un superobjeto, mantiene localizado en todo momento al O.C.R., es decir, al CENTRO, a la Fuente de Abraxas, pues depende de su referencia “PARA AVANZAR MÁS ALLÁ DEL ESPACIO CULTURAL”. Quiere decir que, si bien el I.H.P.C. no necesita “avanzar más allá” del espacio cultural del superobjeto para los fines de explorar y conocer la historia cultural, PUEDE EFECTUAR ESE TRÁNSITO PARA OTROS FINES DIFERENTES. ¿Qué FINES? Respuesta: recordemos lo dicho en F1: “Dos motivos principales llevan a los Iniciados Hiperbóreos a explorar los Registros culturales: uno es la necesidad de conocer la HISTORIA CULTURAL RELATIVA de algún objeto cultural, es decir, conocer el CONTENIDO del Registro cultural; otro es la necesidad de SALVAR UNA DISTANCIA, ESPACIAL O TEMPORAL, relativa a algún objeto cultural, es decir, TRANSITUARSE desde el núcleo cónico polidimencional del Registro cultural. Ambos objetivos se concretan mediante la facultad de anamnesia”. El segundo motivo es, evidentemente, el que impulsa al Iniciado a “avanzar más allá” del espacio cultural de un superobjeto.

Si el Iniciado decide avanzar más allá del espacio cultural de un superobjeto axiológico, deberá abandonar la CÁMARA DE ENTRADA y trasladarse a la siguiente región del superconcepto, es decir, al NÚCLEO TRANSITUATIVO. Este paso solo puede efectuarse A TRAVÉS del punto vértice χ (Jí): los puntos vértices χ (Jí), que conectan entre sí las tres regiones cónicas del superconcepto, se denominan PUERTAS Jí. El Décimo paso de la facultad de anamnesia indica que “si es necesario”, el Iniciado debe ABRIR la puerta χ (Jí) y el Decimoprimero que, a continuación, puede PASAR AL NÚCLEO TRANSITUATIVO: sobre estos pasos, y los cinco siguientes, apenas podremos brindar aquí una vaga aproximación a su significado concreto por cuanto se trata de un tema que, para su comprensión, REQUIERE INEVITABLEMENTE LA PREVIA INICIACIÓN HIPERBÓREA. Con otras palabras, ES CASI IMPOSIBLE COMPRENDER LOS PASOS SUPERIORES DE LA FACULTAD DE ANAMNESIA SIN UNA EFECTIVA DIFERENCIACIÓN ENTRE EL YO Y EL SUJETO CONSCIENTE, SIN LA AISLACIÓN DEL YO QUE CONCEDE LA INICIACIÓN HIPERBÓREA. Únicamente el Iniciado Hiperbóreo posee el poder de situarse ante un objeto cultural en la posición I.H.P.C. y solo él puede comprender los pasos superiores de la facultad de anamnesia, es decir, qué significa realmente ABRIR, PASAR, TRANSITUARSE, ETC.

Hecha esta salvedad, aprovecharemos una vez más las posibilidades analógicas de la figura 81. Supongamos que nos hallamos, con respecto al sistema real, en la posición que indica la flecha “I.H.P.C.”: frente a nosotros está la TAPASIGNO (R), QUE ES LA BASE DE UN CONO CUYO VÉRTICE ES EL PUNTO χ. Supongamos, también, que, desde nuestra posición en I.H.P.C., PODEMOS OBSERVAR “ALINEADOS” TANTO AL “CENTRO” DEL CONO COMO AL “VÉRTICE χ”, es decir, que vemos SIMULTÁNEAMENTE al centro del cono y a su vértice. Recordemos ahora que “el cono” corresponde a la CÁMARA DE ENTRADA Y SALIDA del sistema real, que “el vértice χ” corresponde a la puerta χ (Jí), y que en “el centro” de la cámara de entrada se encuentra siempre la FUENTE DE ABRAXAS: EN CONSECUENCIA, LA “ALINEACIÓN” ENTRE EL CENTRO Y EL VÉRTICE DEL CONO CORRESPONDE A UNA POSIBILIDAD DEL I.H.P.C. DE VISUALIZAR SIMULTÁNEAMENTE LA FUENTE DE ABRAXAS Y LA PUERTA χ (Jí); es la posibilidad de obtener SEGURIDAD y ORIENTACIÓN en el desplazamiento por el espacio cultural del superobjeto TOMANDO COMO REFERENCIA A LA FUENTE DE ABRAXAS, AL “PRINCIPIO” DEL TIEMPO TRASCENDENTE. El I.H.P.C. jamás se atrevería a desplazarse “más allá” de la cámara de entrada sin localizar previamente la Fuente de Abraxas: si lo hiciese, si atravesase la puerta χ (Jí) sin tomar como referencia a la Fuente de Abraxas, “detrás suyo” se desarrollaría la historia cultural del superobjeto con el consiguiente cambio permanente del contexto axiológico, lo que tornaría muy dificultoso, cuando no imposible, la orientación para hallar la salida de la cámara. En un contexto axiológico en permanente devenir por causa del PRINCIPIO del tiempo trascendente, la única referencia segura es la Fuente de Abraxas, junto a la centralidad del O.C.R.: su localización permite tanto “avanzar más allá del espacio cultural”, a través de la puerta χ (Jí), como regresar al contexto axiológico habitual del I.H.P.C.; sin esta referencia, el regreso puede verse comprometido porque la historia cultural que se desarrolla en la cámara de entrada sigue una dirección paralela a la historia cultural de la superestructura, en la que debe situarse el I.H.P.C. al salir del sistema real.

Para el Iniciado Hiperbóreo el espacio cultural del superobjeto axiológico constituye un ESPACIO ESTRATÉGICO; su desplazamiento por el mismo siempre forma parte de un acto guerrero. Por eso en el Noveno paso, a la exacta ubicación de la Fuente de Abraxas, se la denomina LOCALIZACIÓN ESTRATÉGICA.

Si el Iniciado ha cumplido el Noveno paso de la facultad de anamnesia, si ha realizado la localización estratégica de la Fuente de Abraxas, entonces puede PASAR a través de la puerta χ (Jí) con cierto grado de seguridad, es decir, puede ejecutar el Décimo paso. ¿Cómo se ABRE la puerta χ (Jí)? Respuesta: LA PUERTA χ (Jí) SE ABRE POR EL MISMO ACTO DE SER RECONOCIDA: CON SOLO SITUARSE FRENTE A ELLA, Y EXPRESAR EL RECONOCIMIENTO, QUEDA ALLANADO EL PASO HACIA EL NÚCLEO TRANSITUATIVO. En otros términos, la respuesta nos dice que LA PUERTA χ (Jí) SE ABRE AL SER AFIRMADA. Desde luego, ello solo puede ocurrir si el Iniciado es capaz de ponerle sentido proyectando un signo: UN SIGNO QUE HA SIDO REVELADO PREVIAMENTE, AL INICIADO HIPERBÓREO O CABALLERO TIRODAL, POR EL PONTÍFICE HIPERBÓREO. Es evidente que la puerta χ (Jí), y el signo que le pone sentido, son una y la misma cosa: A TAL SIGNO LA SABIDURÍA HIPERBÓREA LO DENOMINA “CLAVE DE XAN (o JAN)”. Al afirmar la puerta χ (Jí), al proyectar la Clave de Xan el Iniciado queda en condiciones de PASAR a través de ella e ingresar al NÚCEO TRANSITUATIVO. Si lo hace, ¿qué encontrará en ese espacio interior del superconcepto? Respuesta: el sector más alucinante del Terrible Secreto de Maya: LA REGIÓN DEL SUPERCONCEPTO EXPLORADO DONDE ESTÁN PLASMADOS LOS OBJETOS AXIOLÓGICOS COMUNES A OTROS SUPERCONCEPTOS MACROCÓSMICOS. EXISTEN ALLÍ OBJETOS AXIOLÓGICOS CON DETERMINADOS “ASPECTOS” ARQUETÍPICOS QUE SOLO TIENEN SENTIDO EN OTROS ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN MACROCÓSMICOS: TALES FACETAS INSÓLITAS DE VALOR CULTURAL SON SOSTENIDAS POR LOS CONTEXTOS AXIOLÓGICOS DE DICHOS ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN, ES DECIR, TIENEN SIGNIFICADO EN LOS CONTEXTOS SUPERESTRUCTURALES DE LOS RESPECTIVOS SUPERLENGUAJES. LOS OBJETOS AXIOLÓGICOS, DE LA SERIE CRONOCULTURAL, ALLÍ PRESENTES, PARTICIPAN DE OTROS ESPACIOS DE SIGNIICACIÓN MACROCÓSMICOS, VALE DECIR, SON “POLIDIMENSIONALES”: ESTE ES EL HECHO, QUE NO PUEDE SER EXPLICADO CABALMENTE Y QUE SOLO PUEDE SER COMPRENDIDO POR LOS INICIADOS HIPRBÓREOS.

De cualquier manera, sugerimos la idea de que, UN CAMBIO EN LA PERSPECTIVA CON QUE SE OBSERVA AL OBJETO AXIOLÓGICO, IMPLICA LA EFECTIVA TRANSITUACIÓN DEL OBSERVADOR, ES DECIR, EL TRANSPORTE A UN CONTEXTO EN EL CUAL LA FACETA OBSERVADA TIENE SIGNIFICADO: NATURALMENTE, NOS REFERIMOS A UNA “PERSPECTIVA CULTURAL”, PERO ES SORPRENDENTE LOS MILLONES DE ASPECTOS CULTURALES QUE PRESENTA UN OBJETO AXIOLÓGICO DEL NÚCLEO TRANSITUATUVO EN OTROS TANTOS ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN. AHORA BIEN: OCURRE QUE EL MÁS LEVE CAMBIO DE PERSPECTIVA CAUSA LA INMEDIATA TRANSITUACIÓN FÍSICA DEL INICIADO A OTRO ESPACIO DE SIGNIFICACIÓN; ES INDUDABLE LA IMPORTANCIA DE CONTROLAR ESTE EFECTO, MÁS ¿DE QUÉ DEPENDE EL CAMBIO DE PERSPECTIVA? RESPUESTA: UN “CAMBIO DE PERSPECTIVA CULTURAL” ES UN CAMBIO EN EL MODO DE AFIRMACIÓN DEL OBJETO AXIOLÓGICO, UNA MODIFICACIÓN EN LA EXPRESIÓN DEL RECONOCIMIENTO, ES DECIR, UN “ACTO VOLITIVO”. SE COMPRENDE, PUES, QUE EL CONTROL DE LA TRANSITUACIÓN DEPENDE DE LA VOLUNTAD DEL INICIADO HIPERBÓREO: SOLO QUIEN POSEA UNA VOLUNTAD DE ACERO PODRÁ MANTENERSE “SITUADO” EN UN ESPACIO DE SIGNIFICACIÓN DETERMINADO Y EVITAR LA “TRANSITUACIÓN”; INVERSAMENTE, UNA MENTE DÉBIL ENLOQUECERÁ SIN REMEDIO FRENTE AL ESPECTÁCULO DE LOS OBJETOS AXIOLÓGICOS TRANSITUABLES DEL NÚCLEO TRANSITUATIVO, EN SÍNTESIS, “EL CONTROL DE LA TRANSITUACIÓN ES UN ACTO VOLITIVO PURO”.

Es claro que solo la firme voluntad del Iniciado evitará que el Decimoprimer paso concluya en una suerte de suicidio metafísico. Sin embargo, el Iniciado Hiperbóreo no suele correr este peligro porque, antes de recibir las claves para explorar los registros culturales, debe desarrollar su ESFERA EHRE (1) de voluntad egoica mediante la práctica de la “actitud graciosa luciférica”.

Supongamos, entonces, que el Iniciado posee voluntad suficiente como para afirmar y estabilizar los objetos axiológicos del núcleo transituativo en el contexto axiológico de otro espacio de significación: EN ESE CASO PODRÁ DESPLAZARSE POR CUALQUIERA DE LAS DIMENSIONES DE DICHO ESPACIO, TANTO ESPACIALES COMO TEMPORALES. Pero tal posibilidad, lo repetimos, no podrá ser comprendida sino por los Iniciados Hiperbóreos. Solo cabe reflexionar sobre una correspondencia ya destacada: EL DESPLAZAMIENTO DEL I.H.P.C. A OTRO ESPACIO DE SIGNIFICACIÓN POR TRANSITUACIÓN ES ANÁLOGO AL DESPLAZAMIENTO DEL SUJETO CULTURAL A OTRO PLANO DE SIGNIFICACIÓN POR CONNOTACIÓN.

El Decimosegundo paso de la facultad de anamnesia permite la transituación voluntaria que acabamos de estudiar y de la cual no conviene agregar nada más. En cuanto a los siguientes pasos, del Decimotercero al Decimoquinto, cabe declarar que DESCRIBEN EL MODO COMO EL INICIADO DEBE REGRESAR A SU CONTEXTO HABITUAL. Tal modo nos platea de inmediato un problema: ¿por qué tres pasos para ello? es decir ¿por qué se requieren “TRES” pasos para volver? ¿No es posible GIRAR en el núcleo transituativo y PASAR inversamente por la primera puerta χ (Jí), desandando el camino recorrido? ¿Por qué para VOLVER, es necesario AVANZAR hacia la segunda puerta χ (Jí)? Respuesta: SI EL INICIADO SE ENCUENTRA EN LA CÁMARA DE ENTREPASO, EN EL NÚCLEO TRANSITUATIVO, LE RESULTA IMPOSIBLE GIRAR Y VOLVER DIRECTAMENTE POR LA PRIMERA PUERTA χ (Jí); PARA REGRESAR AL PUNTO DE PARTIDA, EL INICIADO ESTÁ FÍSICAMENTE OBLIGADO A CONTINUAR SU AVANCE INICIAL, ABRIR, Y ATRAVESAR LA SEGUNDA PUERTA χ (Jí), TAL COMO LO ORDENAN LOS PASOS DECIMOTERCERO Y DECIMOCUARTO DE LA FACULTAD DE ANAMNESIA: RECIÉN ALLÍ, EN LA CÁMARA DE RETORNO, PODRÁ “GIRAR Y VOLVER” A LA CÁMARA DE ENTRADA Y SALIDA, DE ACUERDO CON EL DECIMOQUINTO PASO.

Esta respuesta, y los actos que describen los pasos mencionados, nos advierten sobre un comportamiento extraño, “anormal”, por parte de las puertas χ (Jí) y el espacio intermedio de la cámara de entrepaso. Sin pretender explicar POR QUÉ las cosas ocurren de ese modo, COMO puede ser posible que UNA “PUERTA” PERMITA “ENTRAR” A UN RECINTO PERO NO “SALIR” DEL MISMO, A MENOS QUE PRIMERO SE ATRAVIESE UNA SEGUNDA PUERTA DE “RETORNO”. La respuesta surgirá luego de un análisis ontológico del concepto “PUERTA” y de definir el concepto de PUERTA EXPANDIDA.

Comencemos, pues, por la definición de PUERTA, valiéndonos de la figura 82. Las áreas A y B representan dos recintos, separados completamente entre sí por una pared central en la que se ha practicado el vano (x): solo a TRAVÉS de esta abertura es posible PASAR de un recinto al otro y viceversa. En síntesis: UNA “PUERTA” ES EL VANO, ABERTURA, HUECO, CORTE, ETC, EXISTENTE EN LA PARED QUE SEPARA A DOS RECINTOS Y POR DONDE ESTOS SE CONECTAN PARA POSIBILITAR EL PASO.

 

 

Es posible, en consecuencia, definir FUNCIONALMENTE a toda PUERTA, puesto que su existencia tiene el fin de conectar dos recintos y permitir el PASO de uno a otro; vale decir, TODA PUERTA CUMPLE LA FUNCIÓN DE “PERMITIR PASAR”. Con términos precisos, diremos que, EN GENERAL, TODA PUERTA SE CARACTERIZA POR SU “FUNCIÓN PASO”.

La FUNCIÓN PASO, así definida, es GENERAL para “toda puerta” y no recibe, por lo tanto, DETERMINACIONES PARTICULARES: esto quiere decir que, sin restricciones, la FUNCIÓN PASO regula el CRUCE de la puerta en AMBOS SENTIDOS. Por eso, EN GENERAL, la función paso es BIUNÍVOCA: la puerta x, permite el paso, BIUNIVOCAMENTE, desde el recinto A al B y desde el B al A.

Ahora bien, EN PARTICULAR, la función paso podría recibir la determinación de permitir el paso EN UN SOLO SENTIDO, por ejemplo, solo de A a B o solo de B a A; es lo que ocurre, por ejemplo, en la válvula de una garrafa de aire comprimido, considerada alegóricamente como “puerta”: permite la ENTRADA de más aire, desde el exterior A al interior B, pero impide la SALIDA del aire desde el interior B al exterior A; una válvula tal, de “una vía”, presenta un camino UNÍVOCO para el aire, lo que conduce a interpretar su comportamiento mediante una FUNCIÓN UNÍVOCA; en cierto sentido, la PUERTA DE UNA PRISIÓN cumple una FUNCIÓN UNÍVOCA para los prisioneros que se ven obligados a PASAR por ella: el prisionero, cuya sentencia está pendiente, verá que la PUERTA de la prisión SOLO SE ABRE PARA ENTRAR PERO NO PARA SALIR; si el prisionero intenta regresar por el mismo camino, sin cumplir la sentencia, UN CENTINELA SE LO IMPEDIRÁ.

Ejemplos aparte, la FUNCIÓN PASO de una puerta dada puede ser BIUNÍVOCA, paso en ambas DIRECCIONES, o UNÍVOCA, paso en una DIRECCIÓN ÚNICA. En todo caso, debe ser claro que ambos modos UNÍVOCOS de la función paso son FUNCIONALMENTE idénticos. Con otras palabras, EL PASO UNÍVOCO DE A HACIA B ES FUNCIONALMENTE IDÉNTICO AL PASO UNÍVOCO DE B HACIA A.

En todos los casos, la función paso se manifiesta como LEY DE CAUSA Y EFECTO, es decir, como una ley cuyo desarrollo consta de DOS FASES, una CAUSAL y otra EFECTIVA. Para comprobarlo vamos a definir algunas condiciones en la figura 82.

En primer lugar, observemos la pared que separa los recintos A y B; es evidente que un lado de la pared enfrenta al recinto A y que otro lado enfrenta al recinto B: suponiendo que se trata de una pared puntual, o que SU ESPESOR ES MÍNIMO, consideraremos a la misma como una SUPERFICIE BILÁTERA.

En segundo lugar, establezcamos que la puerta (x) permita UNIVOCAMENTE el paso de A hacia B: una flecha indica en la figura, la DIRECCIÓN de un viajero que se apresta a PASAR por la puerta (x). Sobre este viajero actuará la función paso de la puerta (x), imponiéndole, según vimos, una ley de causa y efecto.

Analicemos, ahora, la LEY DE PASO. La función paso de la puerta (x) consiste, concretamente, en posibilitar al viajero el paso desde A hacia B: PUESTO QUE EL VIAJERO EN UN PRIMER MOMENTO ESTÁ EN A, Y EN EL SIGUIENTE EN B, ES OBVIO QUE LA LEY DEBE CONSTAR NECESARIAMENTE DE DOS FASES; tal condición, por otra parte, es inevitable por las determinaciones topológicas que introduce la configuración del problema: DOS recintos separados completamente por UNA pared bilateral con UNA puerta pasante en la misma. La PRIMERA FASE, cuando el viajero está en A, recibe el nombre de ENTRADA, es decir, entrada EN LA PUERTA; la SEGUNDA FASE, cuando el viajero PASÓ al recinto B, se denomina SALIDA, es decir, salida DE LA PUERTA. Resumiendo, EL CARÁCTER FUNCIONAL DE TODA PUERTA EXIGE UN “PASO” COMPUESTO DE ENTRADA Y SALIDA.

Pero, de acuerdo a lo afirmado, ambas fases de la LEY DE PASO están en relación de causa y efecto, es decir, que LA PRIMERA FASE ES LA CAUSA DE LA SEGUDA o que LA SGUNDA FASE ES EL EFECTO DE LA PRIMERA. Con otros términos, sinónimos, LA ENTRADA (en la puerta) ES LA CAUSA DE LA SALIDA (en la puerta) o, LA SALIDA (de la puerta) ES EL EFECTO DE LA ENTRADA (en la puerta). Esta ley se comprueba fácilmente: NADIE “ENTRA” EN UNA PUERTA UNÍVOCA SIN “SALIR” e, inversamente, NADIE “SALE” DE UNA PUERTA UNÍVOCA SIN HABER “ENTRADO”.

¿Qué conclusión debemos extraer se este análisis, que nos sea útil para comprender las funciones de las puertas χ (Jí)? Respuesta: QUE EN TODA PUERTA “NORMAL”, TAL COMO (X) EN LA FIGURA 82, LA LEY DE PASO CONSTA DE “DOS” FASES, ENTRADA Y SALIDA, SIN ABSOLUTAMENTE NINGUN “TÉRMINO MEDIO”. VALE DECIR, A LA “ENTRADA” LE SUCEDE CAUSALMENTE LA “SALIDA”, SIN POSIBILIDAD DE DEFINIR UN ESTADO O FASE INTERMEDIA. Más claramente: si el viajero de la figura 82, desde el recinto A, ENTRA a la puerta (x), inmediatamente SALE al recinto B, sin posibilidad de permanecer en un estado intermedio ENTRE la entrada y la salida; la condición impuesta a la pared separadora, de ser BILÁTERA, nos debe permitir intuir la imposibilidad de que el viajero pueda permanecer entre dos lados carentes de espesor; en realidad, la ley de paso es CONTÍNUA: UN SOLO PASO CONTÍNUO FORMADO POR DOS FASES; cuando el viajero inicia el paso, desde A, ENTRA en la puerta(X), pero, antes de concluir el paso, SALE al recinto B; naturalmente, hay un momento, DURANTE el paso, en el cual el viajero está ENTRANDO por A y SALIENDO por B: en ese caso el criterio justo es: LA PARTE DEL VIAJERO QUE ESTÁ EN A “ENTRA” Y LA PARTE DEL VIAJERO QUE ESTÁ EN B “SALE”; y como la puerta carece de espesor, NINGUNA PARTE DEL VIAJERO QUEDA FUERA DE LAS DOS ÚNICAS FASES DE LA LEY DE PASO.

Por último, vamos a convenir en que la función paso determina con fuerza de ley natural el paso a través de la puerta (X): al pasar por ella, siempre se está entrando o saliendo, siendo imposible permanecer en un estado intermedio; no hay, ENTRE las dos paredes, un sitio donde el viajero pudiese estar sin entrar ni salir pues NO ES POSIBLE ALTERAR LA SECUENCIA ENTRADA-SALIDA DE LA LEY DE CAUSA Y EFECTO: QUIEN ENTRA A LA PUERTA DEBE NECESARIAMENTE SALIR DE LA PUERTA.

Hemos sacado la conclusión de que la función de paso determina un paso continuo a través de la puerta (X); NO ES POSIBLE DETENER EL PASO EN UN SITIO INTERMEDIO DE LAS FASES: O SE ESTÁ ENTRANDO O SE ESTÁ SALIENDO DE LA PUERTA. Empero, vamos a suponer que, con un procedimiento que no viene al caso, somos capaces de modificar el modo de ser “normal” de la puerta X y crear un sitio ENTRE las fases de entrada y salida: EN TAL SITIO EL VIAJERO PODRÁ PERMANECER SIN ALTERAR LA LEY DE PASO, MÁS, EN CUANTO CONCIERNA AL PASO, DEBERÁ OBEDECER LA SECUENCIA CAUSAL ENTRADA-SALIDA. Vale decir, que LUEGO DE “ENTRAR” A LA PUERTA, PODRÁ PERMANECER INDEFINIDAMENTE SIN “SALIR” E, INCLUSO, EFECTUAR OTROS ACTOS; PERO, EN CUANTO INTENTE CONTINUAR EL PASO, INEVITABLEBENTE DEBERÁ COMPLETAR LA SEGUNDA FASE DE LA LEY Y “SALIR”. La figura 83 nos ilustrará sobre esta monstruosa alteración de la “normalidad” de la puerta X.

 

 

Vemos que ahora, además de los recintos A y B, existe un tercer recinto C ENTRE DOS PUERTAS (X): pero, en realidad, NO SE TRATA DE “DOS PUERTAS” SINO DE LAS DOS FASES DE LA MISMA PUERTA (X) DE LA FIGURA 82, QUE AQUÍ APARECEN SEPARADAS PARA DAR LUGAR AL SITIO C “ENTRE FASES”. De acuerdo a esto, la puerta (X) de la figura 83 se caracteriza por dos funciones: la FUNCIÓN PASO y la FUNCIÓN ENTREPASO. Una puerta tal se denomina PUERTA DE PASO EXPANDIDA o, simplemente, “PUERTA EXPANDIDA”.

En la puerta expandida de la figura 83, la función paso posibilita el paso desde el recinto A al recinto B según una ley de causa y efecto que rige la secuencia ENTRADA-SALIDA: si un viajero aprovecha la función paso debe necesariamente cumplir la secuencia ENTRADA-SALIDA. Pero si el viajero decide utilizar la función entrepaso, entonces, luego de ENTRAR a la puerta (X) por A (figura 82), podrá detenerse en el sitio entrepaso C (figura 83) y permanecer allí sin SALIR al recinto B. Sin embargo, no bien DECIDA RETOMAR EL PASO, deberá completar inevitablemente la secuencia de la ley causal y SALIR hacia el recinto B.

Es claro que, para representar analógicamente las funciones de una puerta expandida, se requieren las dos figuras descriptas, es decir, la 82 y la 83. Así, cuando el viajero se somete a la ley de paso, la puerta (X) responde a la figura 82: la pared separadora es entonces bilátera y la puerta carece de espesor; el viajero una vez que ENTRA desde el recinto A debe necesariamente SALIR al recinto B. En cambio, cuando el viajero se rige por la función entrepaso, la puerta (X) adopta la forma de la figura 83: la pared separadora presenta entonces, un espesor EXPANDIDO “C” que no altera a la función paso pero que permite LA SUSPENCIÓN DEL PASO, la situación ENTRE FASES, es decir, el ENTREPASO; el viajero, una vez que ENTRA desde el recinto A, puede PERMANECER ilimitadamente en el sitio entrepaso C, más, si decide retomar el paso, “deberá completar inevitablemente la secuencia de la ley causal y SALIR hacia el recinto B”.

Y ahora, vamos a extraer la conclusión final de todo el análisis. SI EL VIAJERO HA PENETRADO EN UNA PUERTA EXPANDIDA GUIANDOSE POR LA FUNCIÓN ENTREPASO, Y SE ENCUENTRA SITUADO EN EL RECINTO C: EN NINGÚN CASO PODRÁ REGRESAR AL RECINTO A SIN COMPLETAR LA SEGUNDA FASE; NADIE PUEDE ALTERAR LA SECUENCIA DE LA LEY DEL PASO: QUIEN “ENTRA”, EN EFECTO, DEBE “SALIR”; NO IMPORTA CUANTO PERMANEZCA Y CUANTO HAGA EL VIAJERO EN C: SI PROCEDE DE A, NO PODRÁ REGRESAR A A SIN SALIR HACIA B; EL PERMANECER EN C SOLO SUSPENDE LA LEY DEL PASO PERO NO LA ANULA: SI SE RETOMA EL PASO, INEVITABLEMENTE, HABRÁ QUE SALIR HACIA B.

Advirtamos, por otra parte, que el “regreso”, en términos de movimiento, requiere de un GIRO del viajero, de un volverse sobre la dirección original y avanzar en sentido contrario: SI LA “DIRECCIÓN” DEL VIAJERO ES DE A HACIA B, SOLO UN “GIRO” DE UN ÁNGULO LLANO LE COLOCARÁ EN SITUACIÓN DE AVANZAR EN SENTIDO CONTRARIO, ES DECIR, DE B HACIA A. Pues bien, la relación condicionante que existe entre la función paso y la función entrepaso puede representarse alegóricamente como LA IMPOSIBILIDAD QUE EL VIAJERO SITUADO EN C TENDRÍA PARA “GIRAR” HACIA LA FASE DE ENTRADA Y REGRESAR POR EL CAMINO INVERSO: TODO MOVIMIENTO EN ESE SENTIDO IMPLICA RETOMAR EL PASO, DEVOLVER A LA PUERTA SU FUNCIÓN NATURAL; PERO, COMO PARA LLEGAR A C ES NECESARIO HABER “ENTRADO”, HABERSE SOMETIDO A LA FASE DE ENTRADA, ES CLARO QUE ESA CAUSA MANTIENE PENDIENTE LA CONCRECIÓN DE SU EFECTO, EL CUAL CONSISTE EN LA SALIDA HACIA EL RECINTO B; NO PODRÁ EL VIAJERO ESCAPAR A ESA LEY: Y ELLO EQUIVALE A QUE, HABIENDO “ENTRADO” DESDE A “MIRANDO”, O EN “DIRECCIÓN”, HACIA B, NO PUDIESE “GIRAR” EN C PARA REGRESAR HACIA A. En verdad, el sitio C solo existe para la función entrepaso: en todos los casos el viajero “retoma el paso”, el sitio C deja de existir para la función paso y el cruce se realiza de acuerdo con la figura 82.

Luego de atravesar una puerta expandida, y solamente en el caso en que la función paso sea biunívoca, podrá el viajero procedente del recinto A regresar al mismo: LO HARÁ DESDE EL RECINTO C, LUEGO DE “GIRAR”, ES DECIR, DE RE-TORNAR, HACIA LA PUERTA (X, B). LA PUERTA PRESENTARÁ, ENTONCES, UNA LEY DE PASO INVERSA: LA “ENTRADA” ESTARÁ EN EL RECINTO B Y LA “SALIDA” EN EL RECINTO A.

No escapará a la perspicacia del lector que la PUERTA EXPANDIDA que hemos definido es algo más que una mera hipótesis: en efecto, el concepto de puerta expandida comprende perfectamente a las puertas χ (Jí) del Registro cultural y justifica los pasos Decimotercero, Decimocuarto y Decimoquinto de la facultad de anamnesia. Ante todo hay que establecer que las puertas χ (Jí) de la figura 81 son análogas a las puertas (x) de la figura 83, es decir, NO SON “PUERTAS” SINO REPRESENTACIONES DE LAS FASES DE LA FUNCIÓN PASO, es decir, DOS FASES SEPARADAS DE UNA ÚNICA PUERTA. El I.H.P.C. al ingresar en la cámara de entrada, con el Octavo paso, se encuentra en situación análoga al viajero de la figura 82: la “cámara de entrada” del Registro cultural es análoga al “recinto A” y la “primera puerta χ (Jí)” es solo la fase de “entrada” de una PUERTA EXPANDIDA REAL. Esta puerta ejerce sobre el I.H.P.C. dos funciones: una FUNCIÓN PASO y una FUNCIÓN ENTREPASO. La función paso consta de dos fases, una de ENTRADA y otra de SALIDA: si el I.H.P.C. se dirige hacia la puerta χ (Jí) con intención de PASAR, el paso Décimo lo puede conducir directamente a la cámara de retorno, a través de la fase de SALIDA, es decir, a través de la “segunda puerta χ (Jí)”. Pero si el I.H.P.C. cumple el Decimoprimer paso y se sitúa en el núcleo transituativo, o cámara de entrepaso, estará ubicado en un área análoga al recinto C de la figura 83: rige entonces la función entrepaso de la puerta expandida que permite permanecer en un sitio intermedio, ENTRE la entrada y la salida. En la cámara de entrepaso, el I.H.P.C. puede ejecutar toda clase de actos, desde la contemplación de los objetos axiológicos transituables hasta su propia transituación en otro espacio de significación: lo que, con seguridad no podrá hacer es regresar a la cámara de entrada a través de la puerta χ (Jí): para conseguirlo, en efecto, el I.H.P.C. deberá “GIRAR”, cambiar la dirección con la que ENTRÓ a la cámara de entrepaso, y volverse hacia la puerta χ (Jí) “fase de entrada”, algo que como sabemos es imposible de realizar en una puerta expandida: todo intento en ese sentido equivale a “retomar el paso”, es decir, pone al I.H.P.C. bajo la acción de la ley de paso y lo obliga a SALIR por la “segunda puerta χ (Jí)” o “fase de salida”. La función paso se manifiesta como ley de causa y efecto, determinando la secuencia ENTRADA-SALIDA, vale decir, ENTRADA a la puerta χ (Jí) desde la cámara de entrada y SALIDA de la puerta χ (Jí) hacia la cámara de retorno: mientras el I.H.P.C. utiliza la función entrepaso, y permanece en la cámara de entrepaso, esta ley queda suspendida; pero inmediatamente que el I.H.P.C. “retoma el paso”, la ley de paso actúa COMO SI NO EXISTIESE LA CÁMARA DE ENTREPASO y lo obliga a SALIR hacia la cámara de retorno, es decir, a cumplir la secuencia causal.

Se entiende, ahora, que el Decimotercer paso, “ABRIR la segunda puerta χ (Jí)”, el Decimocuarto, “SALIR de la cámara de retorno”, y el Decimoquinto, “RETORNAR al propio contexto habitual a través de la cámara de entrada”, obedecen a determinaciones inevitables de la puerta expandida. Así, si el I.H.P.C. se halla en la cámara de entrepaso, el Decimotercer paso, abrir la segunda puerta χ (Jí) implica RETOMAR EL PASO, permitir que actúe la ley causal de la función paso; el Decimocuarto, SALIR a la cámara de retorno, significa cumplir la segunda fase de la función paso y acceder a un sitio análogo al recinto B de la figura 83; y el Decimoquinto paso, RETORNAR a la cámara de entrada, demuestra que la puerta expandida real es BIUNÍVOCA y que en la cámara de retorno es posible, al fin, GIRAR y enfrentarse a la puerta χ (Jí) con dirección opuesta: una ley de paso inversa dispondrá entonces que la segunda puerta χ (Jí) actúe como fase de entrada, desde la cámara de retorno, y que la primera puerta χ (Jí) se comporte como fase de salida, hacia la cámara de entrada.

Ya sabemos que si el I.H.P.C. está situado en la cámara de entrepaso le resulta imposible GIRAR hacia la fase de entrada de la puerta χ (Jí): cualquier movimiento en este sentido significa “retomar el paso”, ceder a la determinación de la ley de paso que obliga a efectuar la fase de salida. No obstante, podría ocurrir que un Iniciado inexperto intentase realizar el GIRO prohibido ¿qué experimentaría en ese caso? Respuesta: Quizás se intuya el por qué no es posible GIRAR si se piensa en la POLIDIMENSIONALIDAD DEL ESPACIO CÓNICO DEL NÚCLEO TRANSITUATIVO y se recuerda que todo movimiento del I.H.P.C. equivale a un CAMBIO DE PERSPECTIVA y, por lo tanto, a un efectiva TRANSITUACIÓN: EN EL NÚCLEO TRANSITUATIVO, CADA MOVIMIENTO PUNTUAL DE I.H.P.C. APROXIMA A ÉSTE A UNA DIMENSIÓN ESPACIAL DIFERENTE; POR ESO, TODO “GIRO” DEL I.H.P.C. CONSISTE EN REALIDAD EN LA EFECTIVA TRANSITUACIÓN POR UNA SUCESIÓN DE ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN QUE, DE NINGUNA MANERA CONDUCEN “DE VUELTA” A LA FASE DE ENTRADA DE LA PUERTA χ (Jí), SINO A OTROS ESPACIOS DE SIGNIFICACIÓN APROXIMADOS.

Y, con respecto al último paso de la facultad de anamnesia, el Decimosexto que describe una SALIDA alternativa DESDE la cámara de retorno HACIA el mundo exterior, solo podemos asegurar, sin brindar otras explicaciones, que el I.H.P.C. NO ENCONTRARÁ ALLÍ, COMO CABRÍA ESPERAR DE UN RAZONAMIENTO PUERIL, EL CONTEXTO HABITUAL DEL OBJETO CULTURAL REFERENTE. Por el contrario, la salida por la tapasigno (E) (ver figura 81), conduce a un MUNDO INVERSO, es decir, a un CONTEXTO AXIOLÓGICO DE VALORES EXACTAMENTE INVERSOS A LOS DEL CONTEXTO HABITUAL DEL I.H.P.C.: la impresión recibida será, alegóricamente hablando, la de haber penetrado en un ESPEJO AXIOLÓGICO. Explicar los motivos estratégicos que podrían impulsar a los Iniciados Hiperbóreos a explorar un mundo semejante queda fuera de los alcances de estos Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea; solo hemos de sugerir, para estimular la intuición de los viryas perdidos, un posible motivo: LA REGRESIÓN ORGÁNICA DEL MICROCOSMOS HASTA UN DETERMINADO LÍMITE Y SU FIJACIÓN POR DETENCIÓN DEL PROCESO EVOLUTIVO. En el mundo inverso, y éste es un gran secreto, se halla LA ÚNICA Y VERDADERA FUENTE DE LA JUVENTUD.

F8 – Solución al Enigma de Xano.

El Enigma de Xano o Jano, es la forma última de un antiquísimo Misterio Hiperbóreo. Fue revelado por los Siddhas Leales a la Orden medieval Einherjar, fundada por John Dee, y transcripto por sus Iniciados en idioma latín. En esa forma ha llegado hasta la Orden de Caballeros Tirodal de la República Argentina, en nuestro días, siendo traducida al idioma Castellano en la versión que se ofrece a continuación; todo el artículo “F” puede considerarse como una solución al Enigma de Xano puesto que su misterio se refiere, como es evidente, a la facultad de anamnesia de los Iniciados Hiperbóreos:

 

El Enigma de Jano (o Xano)

 

1 – Hay una puerta que está en las cosas y que a otra puerta pronto transporta.

 

2 – Entre ambas puertas está el olvido ¡pobre de aquél que se ha perdido!

 

3 – Ambas puertas se llaman Ji (χ) ¡primero observa antes de abrir!

 

4 – Quien observa la primera Ji (χ) no solo ve ¡ya está allí!

 

5 – Quien observa la segunda Ji (χ) si lo desea ¡puede salir!

 

6 – Más si sale ¡ya no será el mismo que fue al entrar!

 

7 – Todo al revés, como un espejo ¡es ese mundo donde eres viejo!

 

8 – Pero si joven deseas ser ¡por senda inversa puedes volver!

 

 

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