Relato


SE DEVELO EL MISTERIO DE MARÍA:

MARÍA  ADVIERTE  A   LA  CIUDADANIA

QUE  CULMINO  EL  CALVARIO

 

FORO Quintadominica

 


(8va Parte).

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Este documento esta compuesto de Sesenta y Cinco Partes y el libro de mi Hijo:




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MARÍA  ADVIERTE  A   LA  CIUDADANIA

QUE  CULMINO  EL  CALVARIO

 (8va. Parte)

 

Cuándo ya creía, que había desterrado, de mi vida y de mi espíritu... ¡me obligan, a escribir, lo que por años, fue mi pesadilla!, tener que retrotraerme, infinidad de años atrás, en fin tendrá que ser así, será para que el mundo, compruebe que a pesar de los años, no solo, no viven ni dejan, ni quieren que nadie tenga paz, así como entonces es ahora.

Comenzaré relatando, desde los 4 años.

Mi madre estaba muy enferma, y no le aseguraban, nada, si la operaban o no, ya que quedaba en manos de Dios, como dicen comúnmente los médicos, y mi madre aceptó el riesgo y el reto.

El único problema era yo, que no tenía donde dejarme.

Por lo cual, mi Abuelo se entera, y le escribe, que me lleve.

El caso, era que mi Abuelo, había contraído, nuevas nupcias, y la Señora, según le dijo a mi Abuelo, era “Alemana”, pero, pero… cuando fueron al civil a firmar, se entera que era “Judía”, un pequeño detalle, claro, por lo que no le gustó para nada, tenerme hasta que se opere mi madre.

Abreviaré en lo posible, mi Abuelo vivía en Funes, pero trabajaba en Pergamino, o sea que venía los Sábados a la tarde, y se iba los Domingos a la tarde, por lo cual me quedaba la semana sola con la Señora.

Mi Abuelo, en Pergamino, como trabajaba en el Ferrocarril, vivía en un vagón, no quiero hacer comentarios, ¡pero a cualquiera que le ocurra algo así, le quedan 2 opciones, o se suicida o se va, y estár lo menos posible!. Stop

Prosigo, tener que traer a mi mente, este pasado, no me causa alegría que digamos, yo le decía “Abuelita”, para ver si la enternecía, con mis apenas 4 años escasos y sin entender, ni “J” de nada. Apenas mi madre se fue, me cantó el “reglamento”, yo me debía lavar mi mugre en una tina, que entonces, se usaba la batea y la tina de madera, era como medio barril, con sunchos, lo ponía sobre un banquito, la tabla de lavar la ropa y manos a la obra, me pasó la máquina a cero, o sea me rapó, me dijo ¡que ni loca me peinaría! y me encerró en el gallinero, y que ese sería mi lugar de estadía, y ¡guay! con salirme, o abrir la puerta del gallinero, yo: Si Abuelita, bueno Abuelita

Los fines de semana, cuando venía el “piola de mi Abuelo”, me preguntaba si estaba, contenta, con la Abuelita, y yo: si, y después le preguntaba a ella que tal me portaba, “del pelo ni jota”, cuando venía se hacia bien el desentendido de todo.

 La cosa fue, cuando ella empezó que quería ir a Pergamino con él, y el muy pícaro le dijo que había, comprado un lote y había empezado la casa, pero ella no quería esperar, que la termine, que alquile y listo.

Así lo hizo, ahora bien, abreviaré, estuve casi cuatro años, y eso por que en una oportunidad, pasó un carro con un fonógrafo, gritando que se tenían que vacunar todo el mundo, que había epidemia de viruela, entonces me quedé sola, se fueron a vacunar.

Fue en esa ocasión, que una vecina me llamó, al tejido, ya que mi Abuelita me tenía prohibido acercarme, y me preguntaba rápido: ¿Tenés papá?, – No, – ¿Mamá?, – Si, pero se está por morir, que infierno sabía yo, que era morir nunca había visto, y me dice: ¿Tenés tíos? – Si, 3, le digo, ¿Donde trabajan? – En el ferrocarril – ¿Dónde? – Uno en Bs.As., otro en Mendoza y otro en el Chaco – ¿Cómo se llama el de Bs.As.?, y le digo, y me dice: ¿No te llevan a vacunar? – No – Bueno andate, antes que venga tu abuela, y no le digas nada.

Bien pasaron los días, ya estábamos en Pergamino y mi Abuelo en casa, pero, pero… el muy pícaro, tomaba relevos, a cualquier provincia, cosa de fugar, en la cocina mi Abuelo había fabricado con un tambor, sería de gasolina vacío, un brasero, de un metro y medio, le hizo por la mitad 4 agujeritos, le puso una rejilla, y le ponía 2 o 3 Kg. de carbonilla, en el medio de las brasas, y mi Abuelo decía: dejar la puerta o ventana abierta por el monóxido de carbono.

La cuestión es que mi Abuelita, que no me dejaba ni pasar para este lado, me dice que vaya a la cocina, y le pele las papas que me dejó en la mesa, “bueno…, digo yo, ¿Qué le pasó, le vino el amor!”, por que aunque tenía 4 o 5 años, aunque no hablaba, “pero”… me pongo a pelar las papas, al lado mio había un fuentón, como quien va a carnear un chancho, me encerró hermética, al rato recuerdo que me vino un mareo y dije: ¡hay mamita querida!, y caí dentro del fuentón, perdí el conocimiento, cuando me desperté me tenía mi Abuelita en la falda, y me estaba poniendo, paños con vinagre, cuando abrí los ojos recuerdo, que la acaricie y le dije: ¡Abuelita querida!.Stop.

A todo esto, viene un tío de Bs. As. y con una máquina fotográfica, cómo si fuese un deportista, colgada al cuello, y dice que esta de paseo.

El tema es que me saca una foto y se la envía a mi madre, que estaba más muerta que viva, ya que la abrieron de cadera a cadera, de la cintura a la pelvis, a través de 3 operaciones infernales, hoy sería pan comido, y no le daban vida por mucho tiempo.

La cuestión, que llega mi madre y entra a los gritos: ¡Me la llevo, me la llevo!, mi Abuelo aún no había llegado del trabajo, serian las 11:00 de la mañana, y le dice ¡qué le de la ropa para llevarme!, y no tenía nada, tenía 2 delantales a los tobillos, de una cortina de cretona descolorida, que había cambiado, y me hizo 2 delantales, uno ponía y otro lavaba, era Julio, no tenía, ni una camiseta, ni un pulóver, ni tapado, aún tenía las sandalias con las que, me llevó mi madre, y qué cómo las torcía para adentro, me hacía usar el derecho en el pie izquierdo, y como ya se corto la correita, me hizo chancletas, pleno invierno y ni medias tenía, ¡eso sí!, me “pudrió” con que los chicos en la guerra, no tenían esto o lo otro, y que yo tenía demasiado.

Me daba algo de tomar a la mañana, amargo, por que los chicos en la guerra no tenían azúcar, me daba un plato de cebolla cruda y le decía: ¡Abuelita pica, pica!, y me decía: Sí, ojalá, en la guerra hubiesen tenido cebolla, en el patio por allí me daba un racimo de uva de la parra, y yo tiraba los carocitos y la piel, y me los hacía juntar y comer, por que los chicos en la guerra quisieran tenerlo.

Prosigo, la vecina, le pasó los datos al marido, que trabajaba en el ferrocarril, y el marido, por la “línea, hasta Bs.As.”, y llegó a mi tío, y así fue la cadena hasta llegar a mi madre.

Cuando llegó a Rosario me llevó al “Hospital Unione e Benevolenza”, me sacaron, una radiografía, de los pulmones, y resulta que había estado enferma, de los pulmones, pero según el médico, era de contextura física fuerte, sí…, yo digo: ¡La perinola, si no fuese por Los Extraterrestres, la Abuelita me enviaba, al hoyo!.

La cuestión, que el médico, “flor de médico”, le dijo a mi madre, que esa foto, la hiciera desaparecer, y que del tema, nunca más, hablen delante mio, y que si yo hablaba que no me, siguieran la conversación.

La vecina que le avisó a la flia. mía, y los 3 hijos, a los que les cambiaba un racimo de uva por el bollo de miga, que le sacaban los 3 de la galleta criolla, ya que la Judía me tenía, muerta de hambre, “por que así estaban los chicos en la guerra”, todo era siniestro y dramático.

Tuve que estar 1 año escondida hasta, que me creciera el pelo, y engordara, ya que los pibes, cuando me veían, me decían “radiografía”, ya que se me notaban las costillas, las vértebras y los huesos de las caderas, un “poema”.

La última foto, que me la sacó mi tío, y hasta los 13 años, no me volvieron a sacar fotos, hasta que me acercase a un ser humano, ¡a pesar de no haber estado en la guerra, lo parecía muy bien!, y sin embargo no me quejo, al contrario, me río, debe ser por que Los Extraterrestres me reforzaron el humor, sea por lo que sea, yo digo: Qué no se puede, estar más de 50 años odiando, ¡haciendo que los hijos, que van naciendo, les vayan engendrando, odio hacia toda la humanidad, no viven, ni dejan vivir!, y enseñarles a los hijos que deben odiar, “¡nunca olvidar y jamás perdonar!”.

Eso no es honesto, privarlos de querer al prójimo, sin cariño, sin amor, solamente vivir al acecho, para pisarle la cabeza al prójimo, estafarlo, empeñarlo y destruirlo, no haber… ¿un poco de sentimientos caritativos?.

Yo ruego, pido, para que me escuchen Los Superiores, que termine esta agonía, que si, debían pasar por esa prueba, ¡termine en este Milenio!.

Conste que no cuento nada, escabroso, para no despertar la ira. Stop.

La casa tenía tejido por los 3 lados, o sea que todos veían el teatro, y para colmo los pibes se juntaban, en la vereda, no sé si los mandaban, o por iniciativa propia, pero se ponían a gritar: ¡Qué me deje salir a jugar!, y todos al unísono gritaban: ¡Qué la deje, qué la deje!, yo no sabía donde esconderme, y mi Abuelita tenía unas ansias de cometer asesinato en serie, que era un poema.

En el fondo, había un cañaveral, la caña, por lo general tiene las raíces, a flor de tierra, por lo que a veces, está casi fuera de la tierra, y entre raíz y raíz se había hecho un túnel, una víbora del grosor de una botella de un litro, era negra, verde y naranja, divina un poema, yo la quería, ya que era mi única amiga, ella dormía y yo sin saber que las víboras, viven de noche y duermen de día, eso me lo explicó, mi hijo.

Vivía jorobándola, le hacia “¡quichi, quichi!”, en la cabeza, y le decía: Heee!!, dormilona, ¿todo el día dormís? y empezaba, a correrse y me mareaba, el pasar, esos colores, negro, verde y naranja, de escamitas imperceptibles, y al tocarla y acariciarla me hacía estremecer, pero no de miedo, parecía que me corría una electricidad, pero era dócil, y se dejaba acariciar, yo la quería, apenas podía y no me veían, la visitaba.

En una oportunidad, vino asta el gallinero, el hijo de 18 años, de una amiga de mi Abuelita, y me dice: ¿Que haces?, no sabiendo si se hace el tonto, o sabe, le digo: Estoy jugando.

Cómo si de casualidad, me encontrase, allí, entonces, suponiendo, que vino por que me aprecia, cosa que podía ser, por que no, le digo: Te voy a contar un secreto, y me dice: bueno, le tomo la mano y lo llevo al cañaveral, y le digo: Vení que te muestro, mirá qué linda, y le muestro la víbora, y arma una laraca y se pone a los gritos: ¡Venga Doña Ana, mire con lo que juega la nena!, y vienen todos con palos de escoba y la revientan, yo quedo muda y la indignación y la angustia no tenían límite, y yo pensaba, pero ¿qué le podía importar a ninguno de los 3?, si la amiga, de mi Abuelita, vivía espiándome, si no me acercaba, a los tejidos, donde había pibes, para acusarme.

Y el infeliz del hijo, que por hacerse el importante también me delató, yo con mis 5 o 6 años, tenía más sentimientos y era más humanitaria que los 3 juntos, pero no se puede negar que la sangre tira, uff, uff.

Lo único que sí, es que la amargura, no me la saqué en años, todos los días, me arrodillaba junto a esas vértebras, a llorar y pedirle me perdonara, mi querida víbora….

Lo único que sé, es que me han hecho vivir, cada mes, que han sido años, ya que nadie puede vivir, tanto infierno, como el o los que me hicieron vivir, ¡es un cuento de nunca acabar!, ya qué, cada secuencia, de mi vida, tiene tantos laberintos, ¡qué aunque para transitarlos, halla tomado atajos!, tiene tantos recovecos… y en cada uno, un sin fin de calamidades, que si, tuve que vivir todo, para tener, que contarlo ¡albricias, chocolate por la noticia!, menos mal, que me tenían un menú de primera, si relatando algo, logro el resultado, esperado y así complacer, a Los Extraterrestres, que a su vez, los destinatarios, tendrán que darse por enterados, pero… de qué, por qué, para qué, estarán los destinatarios, a darse por enterados, y dispuestos a acusar recibo, ¿o se harán olímpicamente, los desentendidos?, los sota…, por respuesta, recibo el que; “a mí que me importa”, yo debo escribir, ¿ y si mis relatos no le caen de buen talante, al o los susodichos, que chasco o que dramático, ¿y mi hijo, hasta cuando va a esperar?, y a mí se me van a quedar mochos los dedos, de escribir, que drama, que incógnita, ¿si es más de lo que debía ser, o es menos, cómo lo solucionamos?, de lo que estoy segura, es no poder retroceder, ni desandar lo andado.

Esta es mi forma de escribir, no le reclamo a nadie, no culpo a nadie si mi vida se desarrolló así, será por que así debía ser, yo sigo sin entender nada.

Pero, si debo poner cosas fuertes y feas, es por que así son, aquí no hay nada inventado, y el lector que no piense, ni esté de acuerdo, le reclama a Los Extraterrestres, ¡que tienen, las travesuras que hizo cada uno en este mundo!, y que ya llegaron, al final, donde se terminó el plazo para que recapacitaran, y no siguieran profanando, Las Arcas, los bienes del Pueblo que son sagrados, ya que con su habitual, humildad, los eligió, para sacarlos de la miseria, ¡no para hundirlos!, ahora ya es tarde.

El peor error que cometieron, es haber creído que se podían manejar al libre albedrío, con el Esfuerzo del Pueblo, ¡ahora no tendrán donde esconderse, y deberán, rendir los hechos miserables de sus vidas, por egoístas, mal intencionados, hipócritas, sepulcros blancos por fuera!.

Contaré una “secuencia”, me dicen en el año 1.959 que lo van a liquidar a mi marido, me pasan ese dato Los Extraterrestres, me dicen, quién, cómo, cuándo, y por qué, yo me pongo a llorar, y le digo a mi marido, que nos vayamos de Rosario y él me dice: ¿Por qué?, y le digo: Por que capté que algo te iría a ocurrir, y el me dice: ¡Sí, porque vos lo digas!, ¿no será que vos lo estas deseando?, y por supuesto, le dije unos epítetos, y me dice: ¿Si, adónde?, una qué  yo no tengo enemigos, otra, qué si alguien te quiere liquidar, ya estés aquí o en otra parte, te la da igual, y yo seguía insistiendo, y él: ¡Pero que te agarró de golpe!, y le seguía insistiendo: ¡Si son tus mismos Camaradas!, y me dice: ¡Pero vos estás loca!, y pasaban los días y yo lloraba y clamaba que nos fuésemos a Bs.As. y él que estaba loca.

Al final le dije a Los Extraterrestres que si era inminente: Qué sí, qué lo era, y yo clamaba: Qué si tenía que ocurrir, no lo quería ver, qué me lo evitaran, y me dieron la solución: “que me internara”, fui al médico.

El médico, me lo atendía, al nene y a mí, y en una oportunidad, que mi hijo tenía un ataque de asma, le va a revisar la espalda y me dice: ¿Y esto!, una franja morada y le digo: Mi marido con el cinto, y me dice: ¿Cómo y Ud. lo permite?, entonces me levanté la ropa y le mostré mis franjas, por defenderlo, y me dice: ¡Porqué no se separa!, y allí mismo me dio la tarjeta, de un abogado.

Prosigo, fui al médico y le digo, quiero que me de una orden para internarme, tengo 2 opciones, o me interno o me suicido, y me dice la interno – Si, le digo: Pero no quiero, en cualquier parte, quiero en un Psiquiátrico, el Director me conocía de añares además era el dueño del Sanatorio, me internó el Clínico, y el Siquiatra era el Director y dueño del Sanatorio.

Lo comitrágico fue, que al estar al tanto mi marido, me quería reventar, por varias razones, una que estaba en plena campaña, otra que, “el que dirán…”, de la flia., lo enfermaba.

Al final, ante lo hecho, e inevitable, a mi hijo lo llevó una flia., y lo enviaba al colegio, ya que estaba en séptimo, terminaba de 14 años recién cumplidos.

Cuando hacia 1 mes que estaba internada, el médico, me quiere dar el alta, y yo me puse a llorar, ¡qué no me diera el alta, no quería volver a mi casa!, y el médico, me dice: ¡Tu Marido me mata!, qué voy a hacer contigo, no puedo justificar, la internación, y le digo: ¡Cómo no va a poder, hágame electroshock!, y me dice: ¡Cómo te voy a hacer si no te hace falta!Bueno, invente algo, yo el sólo pensar que debía volver a mi casa, me ponía histérica, al fin le digo: Me da el alta, y me suicido. Al final me dice: Bueno te voy a hacer insulina al coma Lo que sea, ¡hasta la muerte prefiero, antes!.

Resumo, estuve 3 meses internada, y ya razoné, que no quedaba otra solución, y me dio el alta, lo dramático, fue que a los 20 días de haber salido del Sanatorio… le dan, el pasaporte, al más allá.

Yo quedé, como hueca, vacía, la noche del velatorio, me quedé, toda la moche junto al féretro, a eso de las 2 de la madrugada, vienen todos, los amigos me dicen, que le pasó, y les digo: Eso lo voy a saber, cuando le haga hacer la autopsia, y cuando se van, y me vuelvo a quedar sola sentada, junto al féretro, entran 2 Señores de traje negro, y me paro, se ponen uno a cada lado, y me dicen; que me quede con la boca, bien serrada, si quiero conservar a mi hijo, si no va a correr la misma suerte, la verdad siendo tan persuasivos, y yo tan comprensiva, opté por, ser una nena obediente y obedecer.

Pensaba… ¿serán los Hombres de negro?, qui lo sa...

No en vano Hitler decía: Yo digo quien es Judío y quien no.

No es que la palabra de este Señor, fuera ley, significativa o terminante, eso no lo puedo discernir yo, no alcanzo a dilucidar, cómo funcionaban esas neuronas, pero a mi poco entender, no hay que ser científico para saber, el bien que hizo en el mundo, el descubrimiento de la vacuna del Dr. Salk o el Dr. Sabín, o miles, de científicos, músicos, y sería larga la lista de Judíos que hicieron bien por la humanidad, esos cerebros son únicos, aparte que pusieron todo su conocimiento, y bondad, en bien, del Mundo, sin distinción de Raza o color, y menos vanagloriarse usufructuando, un Don en Aras de la Humanidad.

Pero de Ellos… quién puede no reconocerlos, de estos poco se habla, en cambio, de los inhumanos, los inmorales, de esos, páginas y páginas, no dan a basto, quieren hacerle pagar a la pobre gente, lo que Uds. hicieron a conciencia y a sabiendas, por que a esta altura, nadie cree en la inocencia, de Uds., ¡si se ve a diario, cómo actúan!, con qué avaricia, es cosa de no creer tanto odio tanta inquina, tanta ambición, ¡no es ni de Cristiano ni de ser humano alguno, oprimir así a la gente!.

La razón es muy simple y compleja a la vez.

“Yo la que me dieron en llamar María”, nombre al que honro, escribo esto por la sencilla razón, que es de la única forma, que me entreguen a mi hijo, Los Extraterrestres, que se lo llevaron y el precio de la devolución, es que escriba, lo que se me indican, así yo no lo entienda, ni sepa con qué se come, pero están los que sí saben, qué quieren decir, y hacia quiénes va dirigido, yo lo ignoro, aún así, espero, ruego, que el o los destinatarios, se den por aludidos ya que, con la cantidad, de situaciones, mencionadas, a lo largo de estas 7 páginas y con esta 8…, a mí me es imposible dilucidar, cuales son, los errores, más terribles, más inconcebibles, que hayan cometido, en el correr de este Milenio.

Lo insólito, inexplicable, que halla pasado medio siglo, y que solamente los halla mantenido, la llama del odio.

Ya que Los Extraterrestres, ¡ni por asomo, van con la teoría que los Judíos, son pobres victimas!, y si Ellos, Los “Extras”, dan esa afirmación y Uds. sólo una versión, inconsistente, tendrán que repiquetear las 2 campanas, y eso ya no se va a poder evitar, lo lograron durante más de medio siglo, pero ya no, a partir de este Milenio, todo debe quedar, de negativo a positivo.

Nadie sabe mejor que los 2 Países que entraron en contienda, cual fue el detonante, cómo y por qué, se llegó a tales límites.

Al extremo al colmo de replicar, “¡NUNCA OLVIDAR, JAMAS PERDONAR!”.

Hay Judíos que viven en Gracia de Dios, que hacen del diario vivir, una bendición, que desde, el vendito día, que llegaron a la Argentina, hasta hoy, se sienten, en deuda, son agradecidos, valoran, el que se los halla acogido, como uno más, tienen conciencia a decir verdad, no merecerían ser Judíos, ¡no por que sea, una mala palabra, si es su Nacionalidad, la Nacionalidad, que los identifica!. Pero que gran dolor, para los Judíos que poseen honor, que veneran, la tierra que los cobijó, al igual que a sus hijos.

No merecen, ciertas afrentas que no buscan, ni merecen, estas injusticias, deben terminar, dejará de pagar, bueno por pecador, los miserables, ambiciosos, egoístas.

Los que no merezcan, vivir ni convivir, con los decentes honorables, humildes de corazón, no habrá lugar en este Mundo.

Se viene la JUSTICIA  DIVINA, la bendición de los NOBLES.

“Que sepan Los Honestos, los Puros de Corazón, que están y estarán Protegidos”.

Y los que abusaron de su poder, humillaron y ultrajaron... que no esperen nada, y se preparen, que llegó el momento de la verdad, el momento de recoger lo que se sembró, cada uno levantará, su cosecha, hará sus haces de trigo, molerá, su harina, hará su pan, y comerá en Gracia de Dios.

Al terminar esta, me acaban de decir “que la tierra está por estallar”.¿?

Con fe y humildad, María.  

 

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